Dormir. Eso hizo buscando quitar de su mente lo que acababa de ocurrir. ¿Cómo pudo haber vuelto a hacer el amor con él y sentirse tan vacía después?
Salir de su habitación era un esfuerzo muy grande en ese momento, la soledad que sentía estaba tirándola abajo y ya había tenido dos días para retorcerse entre sus sábanas, ese día había logrado salir de ella y al menos darse un baño relajante. No tenía ni el más mínimo deseo de salir de esa habitación pero debía cumplir con sus deberes administrativos, no podía fallarle a Jasper.
- Señorita Swan. - la saludó Jessica, cuando llamó a recepción.
- Buenos dias Jessica. Comunícame con Laurent.
Como siempre al comunicarse con el gerente fue formal ni le preguntó cómo estaba y siguió con la conversación enfocada en los pedidos solicitados a los proveedores . Habían cifras muy elevadas en compras a proveedores de alcohol. Este dato la preocupó ya que con la nueva faceta recientemente descubierta en Edward era difícil no pensar lo peor al ver las cifras, tenia que hablar con él antes que Jasper hiciera preguntas.
Los golpes en su puerta le pusieron los nervios de o llamado por sus pensamientos apareció. Lucia encantador en un pantalón azul y una camisa negra.
- Buenos días. - saludó incómodo.
- Edward. - suspiró ella. Se ajustó la bata que cubría su pijama.
- Tenemos que hablar.
Ella se quedó en silencio mirando a todos lados menos a esos ojos verdes que la aturdían con facilidad.
- Necesitamos hablar. - admitió tironeando sus cabellos. - Vamos a la oficina...
- Creo que... no es un buen lugar por ahora. - carraspeó incómoda.
- Es cierto. - suspiró nervioso.
- Hablemos aquí. - concluyó ella. - Tendremos privacidad.
- Oh... esta bien.
La habitación amplia contaba con un recibidor perfecto para que ambos se sentaran a debatir.
- Siéntate. - ella se acercó a su laptop para buscar la información que necesitaba. - Imprimiré los informes, hay cosas que debo discutir...
- Isabella. - carraspeó. - ¿Podemos hablar de lo que ocurrió esa noche?
Ella respiró hondo.
- Esta bien. - esto iba a ser doloroso.
Se sentó también en el sofá cruzándose de brazos. Sin saber que decir, esperaba que él no fuera tan cruel como ya tenía acostumbrado.
- Yo quiero pedir disculpas por todo. - empezó el cobrizo. - Estaba molesto contigo por tu chantaje y me comporte de una manera infantil y agresiva. Yo no soy esta persona que viste, para nada, no dejó mi trabajo para beber ni tampoco para coger. Soy responsable. No quiero dar esta mala impresión.
- Comprendo. - susurró ella.
- Y sobre lo otro... - carraspeó incómodo. - No debió pasar, es parte del pasado al que no quiero volver.
Ella asintió con el corazón apuñalado.
- Perdón. - concluyó él.
Debajo de toda esa coraza y pose llena de fortaleza estaba el Edward que conoció en Inglaterra. La buena persona que con sus buenas intenciones la enamoró y atrapó hasta el día de hoy.
- Lo que sucedió anoche para mi no fue un error, sabes bien porque estoy aquí. Porque cedo a todo y a todo lo que estoy dispuesta.
Él alejó la mirada al escucharla.
- Deberías dejar el pasado atrás.
- Tú me trajiste aquí Edward, tú me diste una oportunidad de estar en tu vida y la voy a aprovechar.
El cobrizo tironeo de sus cabellos sintiéndose desesperado al escucharla.
- Ya te explique porque te hice venir, te confese mis intenciones para evitar crear espectativas. Ya no siento nada por ti, todo lo que pasó y...
- Ayer estaba dispuesta a regresar a Inglaterra. - admitió. - Iba a regresar porque pensaba que tú no eras ya el hombre del que me enamore y que estaba aquí siendo infeliz por alguien que ya no me tenía nisiquiera aprecio. Pero luego te tuve tan fácilmente en mis brazos y ahora con tus palabras puedo ver que sigues siendo ese hombre del que me enamore. Edward yo vine aquí por todo, no me rendiré tan fácil.
Molesto se levantó, la agresividad hacia presencia de nuevo. Sacó un cigarro y empezó a fumar.
- ¿Por qué siempre has sido así? - gruñó. - Yo he tratado de alejarme de todas las maneras posibles pero no respetas mis deseos y quieres tenerme. Eres tan insistente... manipuladora...
- Te amo. - admitió dejándolo callado. - Edward sabes que te he amado desde los dieciséis, que fuiste mi motivación por años para ser una mejor persona y ahora quiero todo contigo.
Ella se levantó en ese momento y se acercó a él que en esos momentos seguía choqueado por sus palabras.
- Vamos lento. - le susurró. - Yo no tengo tu confianza y es obvio que una relación no es lo que necesitas ni deseas de mi por ahora.
- Demonios Bella. - gruñó el hombre cuando la tuvo demasiado cerca. Se alejó poniendo espacio entre ellos de nuevo. - Realmente intente ser cordial y considerado a pesar de todo lo que paso...
- Sigues siendo el mismo Edward...
- No. Ya no soy tu titere. - gruñó él alejándose cuando ella volvió a estar muy cerca.
- No voy a comportarme como la última vez. - le aseguró y ahora si lo tuvo contra la pared.
- Basta. - parecía crispado por la cercanía.
Bella se detuvo ahí. Estaban a centímetros pero la diferencia entre sus alturas era notoria.
- Estos días me sentí fatal luego de que me tomarás. Recién ahora entiendo que fue porque fui conciente de lo mucho que te pertenezco y volviste a llevarte todo de mí. - admitió. - Así me sentí cuando empezamos a hacer el amor, que estabas tomando demasiado poder sobre mi y me dio miedo.
- Bella... - gruñó él bastante tenso, parecía contenerse para no empujarla.
- Te amo. - suspiró ahora empezando a pararse en la punta de sus pies. - Y quiero darte todo de mi, soy tuya.
Lo besó, por supuesto que él no contestó al movimiento de sus labios pero esto no la desanimó y acarició su abdomen subiendo sus manos hasta rodear su cuello.
- No hagas esto. - él alejó su boca. - No ruegues por amor.
- No lo hago. - le aseguró. - No te estoy pidiendo que me ames ni que me cojas. Te estoy asegurando que yo si te amo y que lo demostraré cada día porque es lo único que me hace feliz. Si supieras como he estado detras de cada uno de tus pasos estos días... como he deseado arreglar el cuello de tus camisas y...
- ¿Y qué te hace pensar que dejaré que te acerques tanto a mí?
Ella le sonrió, llevaba años sin sonreír así.
- Porque sigues siendo mi Edward, debajo de todas estaa capas que has creado sigues siendo tú. - admitió. - Y sé que debo hacer para que seas feliz.
Seguía abrazada a su cuello, segura de su poder y fortaleza. Así que volvió a besarlo, disfruto de sus labios que seguían sin reaccionar.
- No. - susurró.
- Vamos. ¿Qué es lo que pierdes? Tú mismo lo dijiste, si yo estoy aquí obtendrás más beneficios. Úsame como planeabas hacerlo, que yo te amaré en cada momento.
El cigarro que tenía en la mano seguía encendido, había estado tan hipnotizado que dejó que se consumiera.
- Tú tienes el control. - le susurró otra vez en sus labios.
Edward respiraba hondo tratando de concentrarse mientras ella acariciaba su vientre duro aún sobre la ropa. Besó de nuevo esos labios duros que se resistían a sus caricias.
- Te vas a arrepentir. - le aseguró él. - No ganarás nada dejándome hacer lo que quiera contigo.
- ¿Seguro? - le preguntó dejando besos en su cuello. - Yo ahora me siento increíble. - Dejó otro beso en sus labios. - Me hace feliz demostrar cuanto te amo.
El cobrizo suspiró molesto.
- Negarme no es una opción. Eres mi jefa y puedes ejercer tu poder en mi.
Ella rió. Estaba tan eufórica.
- ¿Te quieres engañar a ti mismo? - le preguntó besándole la barbilla. - La que no se negará a nada soy yo.
- No es lo correcto.
- ¿No te sientes bien? ¿no te gusta saber que estoy aquí admitiendo mis sentimientos y que tú tienes el poder de destruirme por completo?
- No seas ridícula. Aquí la única que disfruta del poder eres tú.
Bella siguió repartiendo besos en mandíbula y cuello. Suspirando después de cada uno.
- Quizas tengas razón. - admitió paseando su mano por su abdomen. - No me había sentido así de eufórica en diez años.
- Euforia. - bufo el cobrizo fastidiado.
Ella no lo dijo pero en ese momento al dejarla besarlo estaba dejándola llegar mucho más lejos que antes.
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Como es mi costumbre no puedo evitar escribir en mi cumpleaños y aquí estamos de nuevo, después de todo sigue siendo el mismo Edward. Espero sus comentarios.
