Aceptar ir con Dimitri a cenar había sido casi una obligación ya que estuvo tras su puerta esperándola y también al no querer exponerse con él en el hotel. El hombre le comentaba sobre sus negocios mientras ella tenía la cabeza perdida en otro mundo.
- Pero aún no me cuentas sobre la casa que quieres comprar. - le recordó con una sonrisa.
- Me darán las llaves apenas firme el contrato, ya es prácticamente mía. - le contó acariciando su copa de vino. - Luego empezaré a mudarme.
- Tu hermano no estaba seguro que te atreverías a comprar una casa tan pronto. - comentó el hombre como si nada pero a ella se le hizo curioso su comentario.
- Tiene que dejarme tomar mis propias decisiones. - admitió observándolo brevemente.
- Bueno. - suspiró el hombre que en momentos así se ponía algo tenso e incómodo. Era obvio que ocultaba información pero ella en el fondo no quería saberlo.
- Esta noche el club del hotel no funciona así que tengo planeada una salida para nosotros. - le contó el hombre cambiando de tema y poniendo su pose más seductora.
- Oh no. - se quejó. - Te dije que tengo migraña. No deseo salir.
- No puedes negarte, vine sólo para verte. Debes complacerme.
- Dimitri...
- Vamos, te traeré temprano. - prometió con una sonrisa.
Suspiró aceptando ya que Dimitri era de las pocas personas que aceptaba en su vida y no tenia deseos de quedarse más sola.
Las luces y el humo característico de un club la golpearon al entrar con Dimitri, su amigo tomó su mano para llevarla entre la gente que apesar de ser lunes se había agrupado en el lugar.
- Es un lugar pequeño y privado. - comentó el hombre en su oído. - Sé que lo prefieres así.
Bella le dedicó una pequeña sonrisa agradecida. Pronto los camareros trajeron una botella de alcohol y algunas botanas.
Dimitri era bueno conversando pero el ambiente bullicioso no le permitía demostrar sus dotes. Pronto la invitó a bailar cosa que ella sí negó, no tenía ánimos y sólo deseaba volver a su hotel.
- Eres una gran bailarina, ¿lo sabes verdad?
Bella le sonrió agradecida pero Dimitri lo tomó como un aliento a sus intenciones. La besó en ese momento. Sorprendida demoró en reaccionar rápido así que sus labios la tocaron de lleno.
Fue un beso dulce, de esos que ella añoraba de otros labios.
- Dimitri... no. - se quejó. - Sabes que sólo busco una amistad en ti.
El hombre le sonrió dolido pero aparento no verse afectado.
- ¿Quién es él?
- ¿Qué?
- Bella... llevamos años como amigos. Sé que el cambio de país debió cambiarte de alguna manera pero no esperaba que eso incluyera tu comportamiento. Estas siempre atenta a tu teléfono, has puesto más barreras físicas y emocionales entre nosotros y ... - el hombre suspiró. - nunca te había visto tan... emocionada. Pareces otra persona.
Asustada por sus palabras alejó la mirada.
- No sé de que hablas.
- Somos amigos. - le recordó. - Se sincera conmigo por favor.
Nerviosa mordió su labio sin saber que decir para no lastimarlo.
- Podré con ello, sólo necesito saber que terreno estoy pisando.
Bella suspiró mirándolo, no quería lastimar a Dimitri de ninguna manera.
- Es un ex novio. - admitió siendo sincera. - Hemos vuelto a vernos luego de años.
- ¿Ex novio? - preguntó sorprendido, ella no había sido vista antes en alguna relación seria por lo que podía recordar.
- Si. Fue mi novio en la secundaria. - termino de admitir con mucho nerviosismo. Hablar de Edward era algo que no había hecho con nadie desde que volvió a verlo y se sentía algo liberador.
- Oh. - Dimitri se sorprendió mirándola. - Entonces no es alguien que yo conozca.
- No. No lo es.
Dimitri suspiró mirándola.
- No puedo evitar admitir que me gustaría conocerlo, no pensé que existiría alguien que alterara a Isabella Swan de esta manera.
- Quizás te lo presente, pero por ahora no es momento. Nosotros no estamos juntos así que sería prematuro.
Pensar en el cobrizo la lleno de culpa, habían discutido esa mañana y ella no había intentado solucionarlo.
- No puedo esperar para conocerlo. - aseguró Dimitri acabando su copa.
Bella jugueteó acercando el contenido de su copa sus labios sin probarlo realmente.
La velada había dejado pensativo a Dimitri, quizás intentando imaginarse a su rival. Mientras ella no podía evitar recordar la discusión que tuvo esa mañana.
Estaba deseosa de hablar con Edward.
- Creo que sería lo mejor irnos. - admitió ella con un suspiro.
- Vamos.
El camino al hotel y a su habitación fue bastante cómodo ya que ella se sentía liberada de la situación, había sido honesta y ya no sentía que engañaba a su amigo.
- Gracias Dimitri, extrañaba conversar con alguien. - admitió abrazando ligeramente a su amigo en la puerta de su habitación.
- Esta bien. Te extrañaba. - admitió el hombre provocándole un suspiro ya que era obvio que su comentario fue en otro sentido. - Nos vemos mañana para desayunar.
- Así es. Adiós. - se despidió abriendo su puerta para perderse dentro.
Cansada camino hasta su cama que vacía la esperaba. En su corazón deseaba encontrar a Edward esperándola así fuera para pelear por respirar muy cerca de Dimitri. La discusión de la mañana aún le pesaba en el corazón, era doloroso admitir que en esa relación estaba sola en la lucha por unirlos.
Algunas lágrimas se le escaparon mientras revisaba su teléfono, las fotos que le tomaba sin que lo notara eran su único consuelo.
- ¿Qué puedo hacer? Te amo pero no sé qué más puedo hacer para que me creas.
Lo llamó.
Luego de todo lo ocurrido se atrevió a llamarlo.
- ¿Ya acabaste? - respondió el agresivamente y agitado.
- ¿Qué? - confundida preguntó.
- De cogerte al inglés. - replicó burlón. -Esta noche los vi muy cariñosos.
- ¿Dónde estas bebiendo? - preguntó preocupada. - ¿Puedes venir solo al hotel?
- Claro que si. - admitio. - Este club me gusta, ese inglés tiene buen gusto.
- Iré por ti. - suspiró ella. - ¿Puedes salir y esperarme?
- No puedes recogerme. - la bulla y voces se escuchaban. - Yo deje que te fueras con ese imbecil, yo me iré con alguien más esta noche.
- Edward. - se quejó adolorida por sus palabras. - No paso nada con Dimitri. Ven a mi habitación, lo de esta mañana fue doloroso y quiero solucionarlo.
- ¿No dura en la cama? Mi verga no es reemplazo de otra.
- No quiero sexo. Por favor, tienes un brazo roto y seguramente estas ebrio. - con dolor y preocupación se calzó de nuevo su abrigo. - Iré por ti.
- No quiero verte. - gruñó. - No estoy ebrio, aún no. Quiero coger, maldita sea odio estar duro sólo por escucharte.
Ella estaba en ese momento en el ascensor para llegar a su auto.
- ¿Puedes salir del local un minuto? - le pidió preocupada.
- No. - se negó molesto. - Aún no he acabado mi botella.
- Estoy en camino. - no queria colgar así que puso el altavoz en su auto.
- No vengas. - gruñó.
- No te dejaré solo, nunca lo haré y lo sabes.
- Lo besaste. - de pronto la acusó sorprendiéndola. - Te vi. ¿Por qué mierda soy tan imbecil? Siempre has sido así, una mentirosa y ...
Unos gritos se escucharon.
- ¿Edward? - preguntó asustada.
Más gritos.
- ¿Edward qué sucede?
Él no contestaba pero podía escuchar su respiración agitada.
Luego colgó.
Más asustada que antes manejo las calles que poco conocía pero reconocía. Nerviosa y con un mal presentimiento se cercó a la zona. Cuando los coches de policía llegaron alterando la quietud de la calle, se sintió morir.
Prohibieron que se acerque más al área. Asustada reclamó.
- ¡Mi novio está ahí!
- Tranquilícese señorita. Aún no sabemos que ocurrió realmente. Hubieron disparos así que por su seguridad no se acerque.
Asustada lloraba mirando el lugar. Los policías habían entrado a la fuerza armados.
Algunos gritos se podían escuchar aún pero antes de lo esperado un hombre salió esposado del lugar. Estaba con la cara ensangrentada y caminaba con dificultad.
- ¡Ese hijo de puta! - gritaba molesto y resistiéndose.
Nerviosa observaba todo a la distancia, lista para un ataque de pánico.
Una ambulancia había llegado y algunos paramédicos entraron al local.
Cuando lo vio sobre la camilla su mundo se nubló.
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- No lo sé. - alguien hablaba cerca. - No lo he notado.
- Es probable que necesite un tratamiento especializado.
Gimió despertando, le dolía la cabeza.
- Hey... tranquila. - una voz la calmaba. - Puedes seguir durmiendo, te diste un buen golpe.
Le hizo caso a la voz. El cansancio pudo con ella.
- No te preocupes. - una voz hablaba en susurros. - Ella se alterará aún más.
Abrió los ojos enfocando su entorno.
- Hey tranquila. - le pidieron ya que había gemido de dolor.
- Mi cabeza. - se quejó.
- Te diste un buen golpe. - le recordó la voz preocupada.
De pronto los recuerdos acudieron a ella. Asustada se sentó de golpe en la cama.
- ¡Edward! - gritó asustada.
- Tranquila. - Dimitri se acercó a ella para retenerla en la cama. - No puedes levantarte.
Sus ojos se llenaron de miedo asustados.
- Oh no mierda. - lloró. La desesperación y el dolor de cabeza la mataban.
- Tranquila. - repetía el hombre junto a ella trantando de relajarla.
- Necesito salir de aquí. - sollozó acongojada. Tenía que buscar a Edward.
- Te darán de alta pronto.
- ¿Cuándo?
- Llamaré a tu medico. Espérame.
Nervioso salió de la habitación pero ella no podía con la angustia. Se levantó de la cama con la intención de ir a buscar al cobrizo pero su brazo tenía una aguja incrustada que la ataba a una bolsa de suero.
- Mierda. - gimió adolorida.
Con cuidado se levantó y se llevó el suero con ella en su camino. Con sólo una bata encima y con la poca energía reunida salió de su habitación, llegó con esfuerzo donde encontró a una recepcionista.
- Edward Masen. - preguntó agitada. - ¿Dónde esta su habitación?
La mujer se sorprendió al verla pero su voz demandante hizo que no dudara en darle la información.
- Ehm... Edward Masen ya salió de cirugia. Su habitación es la 304.
Bella empezó su camino por los pasillos mientras la recepcionista llamaba a las enfermeras del lugar. Llegar a la habitación le costó ya que según las indicaciones que le dieron se encontraba en el tercer piso pero no estaba preparada para verlo así.
- Edward. - sollozó asustada entrando a su habitación.
Estaba acostado en la cama con su brazo enyesado y vendas en su pecho.
- ¿Qué pasó ? - asustada acarició su rostro. - No entiendo.
Una enfermera entró sorprendida al verla en el lugar.
- Debería estar en su habitación. - le recordó con suavidad. - Su novio esta sedado aún, la bala ya fue retirada de su cuerpo. Se recuperará.
Ella se sentía morir de dolor al verlo lastimado.
- Señorita Swan. - Otra enfermera entró en la habitación. - Debemos ir a su habitación.
- No lo dejaré. No me movere de aquí.
El llanto se había apoderado de ella al verlo de esa manera.
- Tenemos que hacerle unos análisis antes de que puedan darle el alta. Apenas esto ocurra podrá quedarse con su novio todo lo que usted desee.
- ¿Qué pasó?
- La policía se esta encargando de las investigaciones señorita. Por favor acompáñeme.
Era riesgoso quedarse. No quería que Dimitri se pusiera a preguntar y terminara descubriéndola. La lógica se quería apoderar de ella mientras sus emociones batallaban.
- Si despierta díganle que vendré a verlo. - pidió saliendo del lugar para acompañar a la enfermera.
La cara angustiada de Dimitri apareció apenas llegó a su piso.
- Dios... casi me da un infarto cuando no te encontré.
- Fui al baño. - mintió descaradamente.
La enfermera se encargó de ella luego de eso. Los estudios y análisis le parecían de nunca acabar.
- Todos los exámenes salieron bien. - se quejó cuando Dimitri insistió en que debía quedarse una noche más en el hospital.
- Por favor Bella...
- Necesito volver al hotel. - gimió frustrada. Tenía que deshacerse de Dimitri para poder visitar a Edward.
- No tienes que preocuparte por eso. Jasper se hizo cargo.
El mundo se detuvo en ese instante.
- ¿Le avisaste a mi hermano?
- El hospital lo hizo apenas te ingresaron y él me aviso a mi.
La desesperación empezó a apoderarse de ella. No podía creer el problema que se estaba empezando a formar.
- ¿Qué es lo que sabe?
- Que te desmayaste y que te golpeaste al caer. ¿por qué regresaste sola al local? ¿Qué sucedió Bella?
Cerró los ojos tratando de concentrarse. Necesitaba una salida para ese momento.
El médico llegó en ese momento salvándola.
- Señorita Swan. Necesitamos hablar.
Su tono de voz la incomodó.
- ¿Pasó algo malo?
- Estuve revisando sus resultados y vi también su historial médico. ¿Esta usted consciente de su peso y las consecuencias que tiene esto en su salud?
- Lo tengo claro. - admitió sintiendo su mundo caer. No había peor momento para enfermarse.
- Debo sugerirle centros de ayuda.
- Ya pase por esto. Voy a poder con ello.
Cuando el médico salió Dimitri se acercó a ella asustado.
- ¿De qué hablaba?
Bella respiró hondo.
- No he estado controlando mi peso. - admitió. - Yo tuve problemas de anorexia cuando tenía dieciséis. Es probable que el médico crea por mi peso que han vuelto.
Dimitri abrió los ojos asombrado.
- No es así, probablemente sea sólo estres.
Si este hombre no estaba convencido de sus palabras tenía menos posibilidades con su hermano.
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Aquí estamos con más drama. Díganme que les pareció! Poco a poco los secretos se enredan más.
