El de cuello dolor empezaba a crecer y perturbaba su sueño. Sabía que dormir de esa manera igual causarle problemas pero no quería pensar en eso. Trató de mover el cuello pero esto le causó aún más dolor por lo que gimió torturada.

Otro gemido se escuchó muy cerca.

- No lo muevas. - le pidió con voz somnolienta. Edward se agitaba un poco por la incomodidad.

- ¿Qué pasó? - preguntó sin abrir los ojos.

- Recibiste un impacto de bala en tu hombro derecho. - le contó con suavidad. - Y rompiste tu brazo izquierdo.

Al escucharla gimió. Estaba oficialmente incapacitado.

- ¿Quieres un poco de agua? - Ella acarició sus cabellos mientras hablaba.

- Si. - admitió seguramente su garganta estaba más que seca.

Poco a poco abrió los ojos y suspiró al ver las paredes blancas del hospital. Bella a su lado lo ayudó a sentarse en la cama lo suficiente para poder beber de su vaso.

- ¿Cuánto tiempo llevo aquí?

- Casi dos días.

- Demonios. - gruñó molesto.

- La policía vendrá pronto. Necesitan tu testimonio y denuncia.

Edward se quedo en silencio meditando y tratando de recordar todo lo que había vivido.

- No les mientas a ellos. - le pidió Bella. - Deben detener al que te lastimó.

Edward no le devolvió la mirada.

- ¿No dirás nada? ¿No me dirás qué ocurrió esa noche?

El cobrizo no quiso contestar.

- Sé que no bebiste. - Ella empezó, su voz se quebró. - No encontraron alcohol en tu sangre, me mentiste. Fui a buscarte asustada y lo que encontré fue aún peor.

No contestó.

- He pasado las peores horas de mi vida. - admitió. - Intentaron matarte y la policia no puede entender como yo no sé si has recibido amenazas. Me duele lo que esta pasando por la impotencia que siento, no soy parte de tu vida.

- Tú sabías que esto no era...

- Lo sé. No me has hablado de ti ni me prometiste hacerlo. Lo acepte porque quería estar junto a ti pero se acabo. No aceptaré más ni me quedaré aquí sino me dices que demonios esta ocurriendo.

Edward abrió los ojos impresionado.

- ¿No me ayudarás? - preguntó con rabia.

- Nunca dejaré de hacerlo pero quiero saber que sucede. ¿Por qué quisieron matarte?

Edward lanzó una maldición.

- Edward... - ella rogó. - Por favor. - sus lágrimas caían libres. - No quiero dejarte, dime que ocurre.

El cobrizo siguió en silencio.

- Volveré a Inglaterra. - confirmó. - Esto ya no puede seguir. Mi hermano vino por mi.

Esta información logró una reacción de parte de él.

- ¿Por qué está aquí?

- Vino a verme, ayer me desmaye y me revisaron. - admitió.

Edward respiró hondo trantando de serenarse. Veía como todo estaba afectándolo.

- Es lo mejor. - agregó con el rostro amargo.

Terminó de herirla. Y él lo sabía, su rostro lo delataba por completo.

- Bien. Si es lo que quieres, eso haré. - dolida buscó su chaqueta. - Tendrás tu deuda pagada cada mes como prometí.

Ella realmente iba a dejarlo.

El médico entró en ese momento.

- Señorita Swan. - saludó el hombre. - Señor Masen, que bueno es verlo despierto. Tenemos policías en estos corredores por usted.

El hombre revisó ambos brazos y examinó sus heridas. Analizó como reaccionaba a estimulos.

- Necesitarás terapia. - admitió el hombre mirando primero a Edward y luego a Bella que seguía cerca a la puerta. - Puedo enseñarle algunos ejercicios, necesitará de su ayuda.

La castaña le dedicó una pequeña mirada al cobrizo que incomodo miraba a otro lado.

El médico captó el mensaje.

- Señor Masen necesitará hacer lo siguiente.

Le explicó ejercicios que debería hacer cuando su brazo estuviera libre de yeso. Bella observó todo en silencio perturbandolo. Ella ya debía irse, era peligroso que se quedara.

- Esta tarde cambiarán tus vendas y podrás irte. La operación de extracción de la bala fue un éxito así que no habrá más inconvenientes que dolores esporádicos.

Edward asintió.

- Señor Masen la policia entrará cuando yo salga. Prepárese y trate de recordar todo lo que ocurrió.

El médico los dejó solos de nuevo.

- Bien. - admitió en voz alta cuando ella se acercó a la puerta. - Te diré que ocurre. De todas maneras lo sabrás si investigas un poco.

Bella lo observaba desde la pared junto a la puerta, atenta, pero lista para irse.

- No lo hagas sino quieres. - agregó ella.

- ¿Quieres saberlo o no? - gruñó frustrado.

- Sólo me lo dirás porque ya no será un secreto, no porque confías en mí.

- No confío en ti. Es verdad. Tenía miedo de que hiceras alguna locura si te enterabas.

Ella sólo lo miraba herida desde la pared.

- No me mires así, tengo derecho a tener mis reservas contigo.

La policia tocó la puerta en ese momento.

- Buenos días señor Masen, señorita Swan.

- Pasen. - suspiró iba a hacer esa denuncia, al menos sabía que él iba a denuncia a quien le hizo daño.

- Los dejaré solos. - Bella quiso salir pero sintió el maldito tirón en el pecho que le recordaba que estaba abandonándolo.

- Puedes escucharlo todo. - gruñó. - Ya te dije que quiero que lo sepas.

- Prefiero esperar afuera.

Ella salió.

- Bien señor Masen. ¿Qué sucedió esa noche?

Fue lo último que escuchó.

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Los policias salieron antes de lo esperado. Tenían suficientes pruebas con su declaración y algunos mensajes que había recibido previamente. Había guardado cada prueba cuidadosamente en caso que algo así ocurriera, no era tonto y sabía que estaba expuesto a peligros.

Suspiro mirando al techo. Otra vez tenía su vida adulterada por intervenciones externas.

La puerta se abrió bruscamente. Sabía quién era.

- Tardaste. Imaginaba que lo averiguarías en algún momento pero no creía que tardarias tanto.

El hombre lo observaba fríamente desde la puerta. Habían pasado muchos años desde la última vez que se vieron pero las circunstancias eran similares.

- Vamos. No puedes culparme. - se burló sarcásticamente. - Sabías que no podías dejar que ella saliera de tu control visual.

- Te dije que no te volvieras a acercar a ella. - estaba controlándose, sus puños cerrados mostraban la ira que sentía.

- Te olvidaste de prohibírselo a ella, Jasper.

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Llegó el momento!!! Tocamos el fondo de toda la situación, se nos viene el drama.

Ya saben que sus reviews lo son todo para mí. Nos leemos pronto!