Me gustaría decir que adoro a Ochako, pero no se por qué la escribí en este fic siendo... bastante irritante. Vuelvo a decir que la adoro, pero así surgieron las cosas n.n


La tensión y pesadez del ambiente podía cortarse con un cuchillo. Después del desastre ocurrido durante el entrenamiento de aquel día y ver como se habían llevado a dos de sus compañeros a la enfermería era evidente que se sentirían ansiosos.

Se encontraban todos en la sala de estar, dando vueltas de un lado a otro, discutiendo lo que podía pasar de ahora en adelante, gritándose entre ellos por cualquier tontería, demasiado nerviosos como para aguantar hasta el más mínimo tic que pudiera resultarles molesto. Alfas desprendían aromas agitados y hostiles, omegas nerviosos y asustados y los betas miraban la situación sin saber qué hacer para ayudar.

Un rubio cenizo entró al lugar después de descansar un rato en su cuarto y observó la escena minuciosamente. Todos giraron a mirarle en cuanto olieron el aroma a caramelo y nuez moscada que le caracterizaba. Él rodó los ojos y se dejó caer con pesadez en uno de los sofás individuales del lugar.

- ¿Estás bien? – oyó que le preguntaban y reconoció inmediatamente al portador de aquella voz como la de su mejor amigo, aunque eso no lo admitiría en voz alta ni bajo amenaza de muerte.

- Algunos moratones y rasguños. – respondió y prácticamente todos suspiraron aliviados, pues temían que el de ojos rubí hubiera acabado con algún hueso roto. El rubio les miró y volvió a suspirar. No le extrañaba la reacción de los demás. No teniendo en cuenta el desastre que había ocurrido hace apenas dos horas.

Había notado a Deku extraño esos últimos días, pero pensaba que si era algo realmente importante se lo acabaría contando. Ellos se conocían desde siempre, eran amigos desde antes de que pudiera entender lo que eso significaba.

El día que presentaron sus quirks fue algo que nunca olvidaría: sus explosiones, leves y nada más que una luz con algo de ruido, sorprendieron a ambos, pero su sorpresa se enfocó en el hecho de ser casi empujado al suelo de repente. Miró a su amigo sin comprender y este hizo lo mismo. El comentario de "Kacchan, ¿qué son todos estos números?" le confundió aún más sobretodo cuando notó que los ojos esmeraldas del más bajo ahora brillaban con un deje amarillo, como si pequeños relámpagos recorrieran sus orbes.

Aquel día supieron que Katsuki podía crear explosiones en sus manos y que Izuku era capaz magnetizar a la gente. Su particularidad le permitía ver información de personas y objetos, y hacer que se alejaran o juntaran. El problema era que al igual que sus explosiones le causaban daño auditivo al hacerse más grandes y potentes, los ojos de Izuku se cargaban y acababa con migrañas si lo utilizaba durante mucho tiempo seguido.

Durante el entrenamiento notó que tanto Deku como Kaminari parecían idos, pero decidió centrarse en el ejercicio y ya luego intentaría hablar con ambos. Ese fue su error. Si hubiera intentado averiguar lo que sucedía las cosas no habrían ido tan mal. Un fuerte gruñido salió desde lo más profundo de su pecho. Se culpaba por lo que había pasado. Por alguna razón Deku no estaba concentrado y perdió el control de su quirk, mandándolo a volar contra una pared. Aizawa detuvo al más bajo a tiempo, pero la fuerza en que fue propulsado fue mayor a la que había esperado y aunque logró desacelerar usando su particularidad, aún así terminó estrellándose contra el muro. Los daños, afortunadamente, fueron menores a los esperados. Como cabía esperar sus compañeros corrieron a él, pero su persona se encontraba más enfocada en las dos figuras en el suelo, temblando y llorando silenciosamente.

Algo muy malo estaba sucediendo con ellos dos y su preocupación se hizo evidente cuando de su garganta salió un grito fuerte del nombre del peliverde al tiempo en que este junto al rubio caían al suelo desmayados.

Todo lo que sucedió a continuación fue un absoluto caos. Todos se gritaban entre ellos, desconcertados y preocupados, confundidos y nerviosos. Los dos jóvenes fueron llevados a la enfermería con una velocidad que Iida habría envidiado si hubiera estado lo suficientemente coherente como para procesar lo sucedido. Él fue atendido con rapidez por Recovery Girl, pero pronto le echaron de la enfermería. Por las caras serias de los presentes, hasta el director se encontraba presente, él supo que algo muy serio había ocurrido.

- ¿No creerás que serán expulsados verdad? – susurró inquieto el pelirrojo quien miraba hacia la puerta cada dos segundos.

- ¿Qué cojones? ¡Pues claro que no! – exclamó él mirándole como si fuera idiota, o bueno más de lo habitual.

- No sé, Bakugo… después de lo que pasó… puede que… - intentó decir Asui.

- ¡Si no hubiera sido por Aizawa, que detuvo el quirk de Deku, habrías muerto al estamparte contra esa pared! – exclamó claramente enfadada Uraraka.

Todos suspiraron cuando la oyeron decir aquello. A nadie le sorprendía que su preocupación estuviera en el estado del rubio alfa y no en el de sus dos compañeros. Para nadie era un secreto el que ella quería el joven explosivo como a su alfa, pero al mismo tiempo sabían que este no correspondía sus sentimientos. Razón por la cual la joven no se llevaba bien con el de cabellos verdosos. A ella le molestaba lo cercanos que eran esos dos. No entendía por qué el rubio no se fijaba en ella como posible candidata a pareja.

- Incluso si eso fuese verdad, cosa que no es así, por que los maestros estaban mirando minuciosamente para evitar que algo realmente serio ocurriera. Está claro que esto fue un accidente. – habló Iida entre cansado y exasperado por el actuar de su amiga. No negaba que sentía algo de celos del de ojos rubí, puesto que él estaba interesado en la de cabellos castaños, pero Midoriya era amigo suyo y sabía que no había sido su intención el herir al rubio. Algo había pasado allí de lo cual ellos no eran conscientes.

- ¡Incluso si fue un accidente no quita que lo que ocurrió fue serio! ¡Si Deku no puede controlar su quirk no debería de seguir en esta clase! – gritó ella perdiendo los estribos, esparciendo un aroma a fruta agria.

- ¡Ahí te has pasado! ¡No tienes ningún derecho a decidir si Midoriya merece seguir en clase o no! ¡No tienes ni idea de por qué ha pasado esto! ¡Así que no decidas por tu cuenta sobre su vida o futuro! – todos callaron por la sorpresa de escuchar al alfa más tranquilo del grupo gritar a pleno pulmón. Sintieron el aroma de este, normalmente un toque de menta con té de limón, cambiar a un pungente olor a cedro quemado lo cual denotaba su clara rabia.

La castaña se encogió sobre sí misma y algunos de los demás también, claramente nerviosos y temerosos por la reacción del alfa. El rubio silbó impresionado y le sonrió de lado cuando este dirigió su mirada hacia él. Extrañamente eso calmó al de ojos heterocromáticos quien notó el ligero toque a agradecimiento que ese gesto expresaba. Asintió y se centró en tranquilizar su respiración para así dejar de llenar el lugar con su aroma.

Aunque no se arrepentía para nada de haber reaccionado de aquella forma. El de cabellos verdosos le hizo aceptarse a sí mismo. Le hizo mejorar, le dio su amistad desinteresada y le apoyó con sus problemas. Para él, el más bajo era alguien muy importante y no le había gustado nada que ella le criticara de esa forma.

- Yo sabía que algo pasaba. – comenzó a hablar el chico explosivo, llamando la atención de todos de nuevo. – Noté que Deku y Pikachu estaban actuando extraño, pero lo ignoré para centrarme en la clase. Si simplemente hubiera intentado hablar con ellos antes, todo esto no habría pasado. Así que no vuelvas a decir que es culpa suya, porque no es así. Es mi puta culpa por no hacer nada incluso sabiendo que algo andaba mal. Es culpa de los inútiles profesores por no parar el ejercicio antes, por no prestar atención al estado de sus puñeteros alumnos. Es culpa de todos por no darnos cuenta que algo andaba mal. – confesó tranquilamente aunque irritado consigo mismo y con los demás.

Los demás se miraron entre sorprendidos y arrepentidos pues en parte el joven tenía razón. Ninguno notó que algo no iba bien. Todos habían estado demasiado pendientes de sí mismos y algo que más odiaban saber era que desde que se mudaron a los dormitorios casi que no prestaban atención a ese par.

Ellos dos casi siempre se encerraban en sus habitaciones, evitaban quedarse a solas con los demás, iban a clase antes que cualquiera de ellos y se juntaban para proyectos de clase y los entrenamientos. Prácticamente les habían dejado de lado, dando por sentado que no querían pasar tiempo con sus compañeros y nunca pensaron que podía haber alguna razón importante detrás de su comportamiento.

Se quedaron sumidos en un profundo silencio, los olores habían cambiado de enfado e inquietud por arrepentimiento y tristeza. Fue entonces que la puerta se abrió de golpe, sobresaltándolos.

- ¡Corred! – gritó alguien a quien reconocieron como Aizawa y dos figuras entraron corriendo hacia el pasillo y las escaleras para subir a las habitaciones, riendo divertidos.

- ¿Sensei? – inquirió un confundido Kirishima cuando vieron al moreno entrar con una leve sonrisa en el rostro al tiempo en que negaba con la cabeza con algo semejante a diversión.

- Bien, estáis todos aquí. – dijo como si nada con su usual apatía. – Sobre el incidente de esta tarde… - no logró acabar por que todos comenzaron a hacer preguntas al respecto, voces mezclándose y haciendo que empezara a dolerle la cabeza. Si logró entender algo de echar a ese par de la escuela, como no la castaña fue la que pronunció esas palabras, y aquello le hizo fruncir el ceño y suspirar desilusionado con el actuar de la omega. Ella era prometedora, pero su comportamiento para con el ojijade era inaceptable.

- ¡Callaos de una puta vez! – vociferó el rubio y el efecto fue instantáneo. El mayor asintió en son de agradecimiento.

- Esta tarde tanto Midoriya como Kaminari fueron llevados a la enfermería por el accidente durante el entrenamiento. Y antes de que alguien vuelva a preguntar… - fulminó con la mirada a la joven del quirk anti gravedad quien tragó en seco por ello. - … no van a ser expulsados. La escuela se hace enteramente responsable por lo ocurrido puesto que fue nuestro error el que las cosas llegaran a ese punto. – dijo frotándose la sien con cansancio.

- ¿A qué se refiere con eso? – murmuraron más de uno y él solo suspiró para mirar al rubio a los ojos.

- Nosotros asumimos algo sobre ambos que les hizo sufrir sin que lo supiéramos y hoy simplemente llegaron a su límite… - paró inseguro de cómo seguir. – Bakugo… ¿cuándo presentaste? – inquirió de repente sorprendiendo a los demás. El ojirubí le miró con una ceja alzada por el giro en la conversación.

- A los nueve. – respondió después de unos segundos en silencio concluyendo que si el mayor le había hecho esa pregunta era, casi con absoluta certeza, porque tenía algún motivo para hacerla.

- Antes de lo usual… ¿Y Midoriya? – cuestionó esta vez y el silencio invadió el lugar. Aquello no tenía sentido. Los betas no presentaban. Precisamente se les denominaba beta porque si entre los 10 y 15 años no se presentaba como alfa u omega automáticamente se les otorgaba la clasificación de beta.

- ¿Estás de coña? – gruñó el rubio que le miraba seriamente. Si entendía bien lo que su profesor estaba implicando… significaría que la habían cagado más de lo que había pensado en un principio.

- Tengo pinta de bromear. – ni siquiera fue dicho como una pregunta. Algunos de los más inteligentes en la clase captaron lo que sucedía y gimieron entre sorprendidos y horrorizados.

- No me jodas… - susurró el de ojos como la lava sintiendo náuseas. ¿Todo ese tiempo Izuku era…? ¿Y él nunca había…? Pero de pronto muchas cosas tenían más sentido. El más bajo amaba utilizar ropa del rubio, hacía comentarios cobre lo cómoda y suave que esta era, como su olor le hacía sentir tranquilo… se había acostumbrado a todo eso y más, tanto que nunca pensó nada sobre ello.

- Sensei… ¿estás diciendo que Midoriya no es beta? – habló ahora Iida mirando seriamente a su profesor el cual suspiró y asintió.

- Tanto Midoriya como Kaminari son omegas. Ambos presentaron a los 11 años. – declaró y las expresiones de todos los presentes se deformaron pasando de la sorpresa, al horror, a la tristeza y finalmente: enfado.

- ¡¿Estás diciendo que durante todo este mes viviendo en los dormitorios ellos estuvieron ocultando que eran omegas?! ¡¿Ocultaron sus aromas 24/7?! ¡Sus cuartos están con los de los demás! ¡¿Ni siquiera estaban preparados para omegas?! – sorprendentemente quien gritó todas aquellas palabras fue Yaoyorozu quien se sentía horrorizada y disgustada con la escuela. No podía imaginarse el tener que mantener su lado omega encerrado a cal y canto, en no poder ni siquiera oler su propio aroma para evitar llamar la atención de los demás, el… no poder ser ella misma.

Los betas de clase no acababan de comprender muy bien por qué sus compañeros parecían tan agitados ante el descubrimiento, por lo que decidieron permanecer callados y escuchar con atención.

- Sensei… cuando llegamos a los dormitorios… nos sentíamos tan inquietas por estar en un lugar desconocido… en un sitio donde nada olía a nosotras… que no pudimos dormir en tres días… hasta que no logramos que algo de nuestro aroma se impregnara en cada habitación-kero…. Midoriya y Kaminari no pudieron hacer nada de eso verdad. – ni siquiera era una pregunta, más bien una afirmación, pero el mayor asintió de todos modos.

- ¿Sabe lo malditamente doloroso que es eso? Y ellos han estado así un mes… - dijo ahora Jirou mirando con incredulidad a su profesor.

- 1%... – susurró agotado. Todos le miraron sin comprender. – Solo el 1% de la población masculina presenta como omega… Alfas el 26% y el resto son betas. El porcentaje de omegas hombre nacidos en este país descendió tanto… que prácticamente no existen. Académicamente… nadie comprueba el sexo secundario de los hombres porque si no son alfas son betas… ¿dos omegas hombres en la misma escuela, mismo año y misma clase? Es como ver a un unicornio casarse con una roca. Nadie pensaría que puede ocurrir. Es como una broma pesada. – explicó para empezar a reír con desgano, incluso sus ojos comenzaron a aguarse de solo pensar en lo inútil que había sido para ayudar a ese par.

- Pero pasó… y nadie se dio cuenta. – gruñó el rubio con voz queda, sintiéndose como el mayor. Tanto tiempo junto al de cabellos verdes y nunca se le pasó por la cabeza que podría ser una posibilidad. Izuku nunca mencionó que fuera omega y él asumió que si no era un alfa… entonces era beta. Nunca pensó en que esa no pudiera ser la verdad.

- Los dormitorios… cortaron su vía de escape. No les molestaba que la gente asumiera su género siempre y cuando al llegar a casa pudieran dejar salir a sus omegas… pero eso se acabó hace un mes. El estrés de las clases, los entrenamientos y luego la vida en los dormitorios… fue demasiado para ellos y… - suspiró cansado y arrepentido.

- Ocurrió lo de hoy… no se desmayaron… descendieron. – susurró Iida horrorizado por recordar lo ocurrido. No fue algo tan simple como perder el conocimiento brevemente como en un principio pensó. Descender, o también conocido como sumergirse, es el término para un omega cuando su mente se rompe, cuando reciben tanto daño psicológico que sus mentes se vacían para proteger lo poco de sí mismos que no haya resultado herido. En el peor de los casos permanecen viviendo, pero como muñecas vacías, sin hablar, sin expresar nada y sin moverse. Uno de sus mejores amigos y un gran compañero de clase estuvieron a punto de romperse delante de su persona y él no había notado nada.

- Están bien Iida. No vamos a ignorar lo sucedido, lo prometo, pero no merece la pena estancarse en lo ocurrido. Ahora mismo la escuela está trabajando en mejorar los horarios para que nadie sienta que la presión es demasiada; hicimos un cuarto especial para ellos para que se sientan cómodos y seguros; y mañana a primera hora tendremos una charla con vosotros sobre cómo comportaros en espacios comunes. – ese comentario hizo que le miraran entre confundidos y nerviosos. - Esto último vino de ciertas quejas y comentarios que hicieron ese par en la enfermería, sobre cosas que ciertos alfas de clase hacen que son bastante molestas y después de escuchar algunas de esas cosas… sentimos que vendría bien aclarar algunos temas. – explicó sonriendo maliciosamente cuando los mencionados se tensaron.

Riendo levemente, dejó a sus alumnos en la sala y se dirigió hacia el cuarto de los omegas para asegurarse que todo estaba como necesitaban.

…Continuará…


Soy super fan de Dadzawa nwn Y bueno espero que os esté interesando la historia. Soy incapaz de escribir algo que contenga lemon sin una historia que nos lleve a ese punto, pero juro que más adelante hay lemon n.n