El tenue sol que iluminaba el pueblo ese domingo en la mañana era suficiente aliciente para que las familias se reunieran en barbacoas en sus patios. Edward siempre había disfrutado esos momentos de niño pero de eso ya había pasado mucho tiempo.
- Quita esa cara. - le advirtió su padre. - Es normal que sea la atracción del pueblo por ser nueva.
- Ya vamos casi dos meses aquí. - gruñó llevándose la cerveza a los labios.
- Es el primer evento al que somos invitados desde que llegaron. - le recordó suavemente. - Y basta de cervezas para ti, no manejas pero Bella no tiene que hacerse cargo de tu culo ebrio hoy.
Anthony Masen, su padre no era conocido por su tacto. Estaba molesto con él y no dudaba en demostrarlo, claro que tenía la decencia de hacerle desplantes sólo si Bella no se encontraba cerca.
- Edward no la dejes sola. - su madre lo apremió. - Puede escuchar algo y ...
Debía admitir que estaba en una situación más que complicada y sus padres habían sido arrastrados junto con él.
- Ve. Ya escuchaste a tu madre. - gruñó su padre. - Oh, olvidaba que tú nunca la escuchas ni tampoco a mi.
- Edward. - llamó su madre a su izquierda. - Sólo debemos quedarnos un par de horas más, luego nos iremos.
Odiaba como sus padres eran conscientes de su malestar y por eso renunciaban a eventos publicos.
- No es necesario. Todo va bien y a Bella le gusta salir a conocer el pueblo.
Era verdad, Bella amaba todo lo que el pueblo podía ofrecer. Incluso barbacoas en patios traseros.
- Es porque Bella no tiene idea de donde está. Eso gracias a que su novio no le contó todo lo que debería saber antes de venir a Forks.
Incómodo por sus palabras se alejó para ubicarse junto a su acompañante que en esos momentos charlaba con vecinas de casas aledañas. Cuando le dijo que los Harrington los habían invitado a una barbacoa, Bella estuvo más que emocionada.
La casa de los Harrington era amplia y gozaba de comodidades que casi ninguno en el pueblo contaba por eso cada vez que se podía los dueños hacían una barbacoa. John Harrington era hijo de un antiguo banquero que perdió todas sus riquezas en casinos y excentricidades, lo único que dejó de herencia a su hijo fue esa gran casa en medio de un pueblo pequeño.
- ¡Hagamos un brindis! - gritó John Harrington sonriéndole a su nueva esposa. - ¡Porque Forks siga siendo el pueblo unido y solidario que es!
- ¡Por Forks! - secundaron los demás bebiendo sus cervezas y sodas.
Edward fijó su vista en Bella que sonreía alegre ante las palabras de su vecino. No pudo evitar acercarse a ella y tomar su cintura.
- ¿Te diviertes?
Sorprendida por su cercanía dio un pequeño brinco pero automáticamente se apegó a él.
- Si, ¿y tú? - suspiró acomodando su camisa.
- Tambien. - mintió dejando a la castaña adecentarlo.
- Te ves guapo. - admitió ella acariciando su mejilla. - Debi dejar que te coloques esa camiseta de los Marines.
Edward levantó una ceja confundido.
- Detesto como tus antiguas compañeras de curso te están mirando.
El cobrizo no pudo evitar reír por su comentario.
- Antes no estuvieron interesadas, ¿por qué ahora lo estarían?
- Eres poco consciente de tu efecto en las mujeres. - se burló la castaña. - Recuerdo que Bree Tanner fue un dolor de cabeza por mucho tiempo.
Edward puso los ojos en blanco.
- Era sólo mi amiga. Tus celos siempre fueron infundados.
- Bree moría por cada paso que dabas. - le recordó.
- Estas exagerando.
- Su diario era bastante explícito. - recordó suspirando.
De pronto los recuerdos lo inundaron y las lágrimas de la que fue su mejor amiga regresaron a su mente. Bella siempre fue cruel con sus enemigos. Una sensación de rechazo lo inundó así que la soltó fingiendo querer acomodar sus cabellos.
Todos sus pensamientos rabiosos se detuvieron ya que al levantar la mirada se topó con más de una mirada fija en su acompañante.
Bella seguía teniendo ese imán que atraía a los hombres como miel, era evidente que incluso había aumentado ya que la mitad de la población masculina del lugar ponía su mirada sobre ella cada cierto tiempo.
- ¿Quieres un cerveza? - preguntó ya que necesitaba una con urgencia para tranquilizarse.
- No, creo que prefiero una soda.
Suspiró resignado mientras se alejaba para tomar la sofa y otra cerveza de una hielera cercana, casi podía sentir la mirada de sus padres quemando su espalda después de cada paso que dio hasta llegar a su destino. ¿Tomar unas cervezas era tan dañino? Sabía que a veces no podía parar una vez que empezaba pero ese día no era uno de esos... ¿verdad?
Al regresar la vista a Bella quiso reír de lo ridículamente rápido un idiota se había acercado a ella. Su andar lento reflejaba que no estaba molesto por la imagen delante de él, pero era una mentira muy bien orquestada. No los interrumpió por alguna idea maquista o quizás porqué realmente no le importaba.
Jason parecía no querer rendirse. Se veía algo ridiculo intentando hablarle a su novia delante de medio pueblo, llevaba un pantalón caqui y una camisa celeste perfectamente planchada; seguramente su madre se encargaba de eso.
- ¿Te quedarás aquí parado? - la voz inconfundible de su padre resonó junto a él.
- Eh si. Bella está ocupada hablando con su jefe. - le explicó empezando a beber.
Su padre se quedó en silencio.
- Papá. - se quejó. - Siento tu mirada.
- Es tu novia y la confianza lo es todo pero hace unos años viniste destrozado por sus mentiras y ahora me sorprende tu actitud.
- Estamos bien. - le aseguró. - Confío en ella.
- Entonces por qué aún no le has contado nada...
- Papá, deja que yo vea como actuar en mi relación.
- Me gusta Bella. - admitió apoyándose en su bastón. - Y a tu madre tambien. No arruines todo por desconfianza.
Se acercó a su novia para evitar los comentarios insistentes de su padre.
- Jason. - saludó cordial.
- Oh, hola Edward.
Colocó un brazo alrededor de los hombros delgados de Bella y la ajustó contra él. La intimidad que se creó provocó que Jason se incomodara.
- Iré por una hamburguesa, nos vemos luego.
Edward espero que se alejara antes de soltarla.
- ¿Todo bien? - ella preguntó nerviosa.
- Si, es sólo que papá no quiere perderte como nuera y me envió a marcarte. - le contó con tono burlón.
- Oh. - suspiró ella alejando la mirada.
Las cervezas empezaron a relajarlo con el paso del tiempo. Bella junto a él parecía no estar interesada o preocupada por lo mucho que bebía pero ella era una gran actriz. El alcohol era un problema, era consciente de ello pero no estaba listo para ponerle un fin.
El padre de Edward parecía estar a punto de reprenderlo en cualquier momento y esto visiblemente ponía nerviosa a Bella, Edward sonrió algo ebrio por la ironía del momento ya que ella seguramente hubiera sido desaprobada por sus padres si hubieran sabido la cantidad de drogas que alguna vez estuvieron en su sistema.
- ¿Damos un paseo? - Bella se acercó a él sujetando su brazo. - Quiero visitar el bosque un rato.
Edward miró su entorno incómodo por las miradas indiscretas sobre ellos.
- Todos notaran nuestra ausencia.
- ¿Y? - preguntó ella tirando de su brazo. - ¿Te importa lo que piense la gente, Masen?
De nuevo sintió el dejavú.
- Swan. - sonrió como lo había hecho años antes cuando ella lo retaba. - Ya no tenemos dieciséis.
- Es cierto. - suspiró acercándose. - Somos adultos que deben mantener la compostura, ¿verdad?
Edward iba a contestar con alguna respuesta sarcástica y amarga pero ella se adelantó dándole un largo beso. Totalmente inapropiado debido al público que los rodeaba.
- Creo que ya perdimos la compostura delante de todos. ¿Das un paseo conmigo?
Deseaba tener unos minutos de privacidad con ella pero debía admitir que quería pasar lo más desapercibido posible.
- Vamos cariño. - insistió ella dejando un suave beso en la comisura de sus labios.
Eran una pareja normal a los ojos de todos. Incluso parecían enamorados. Eso le jugó a favor a Edward ya que la gente evitaba acercarse a molestarlos.
Los invitados caminaban relajados por la casa, algunos de ellos lo saludaban a la distancia pero no se acercaban. Verlos a todos fue como volver en el tiempo. Los cuchicheos evidentes lo molestaban pero ya sabía a lo que se expondría si decidía regresar a Forks. La incomodidad empezó a fluir con fuerza por todo su cuerpo.
Necesitaba un cigarro. Su cabeza seguía maquinando mientras ella buscaba relajarlo con besos y caricias.
No se negó a su petición.
Bajo las miradas de los demás se perdieron entre los árboles hasta que la música el olor a barbacoa estaba extinto. El olor a musgo y tierra húmeda inundó sus sentidos mientras se adentraban.
- Todo es maravilloso aquí. - admitió ella admirando los árboles y flores silvestres.
- Estoy seguro que has conocido lugares mucho más interesantes. - replicó sarcástico.
- Tal vez si. - admitió ella deteniéndose. - Pero sabes que muchos de ellos no me traen buenos recuerdos.
- Malos recuerdos en... ¿Paris? ¿Milan?
- Realmente crees que algún lugar se va a comparar con este. - rió Bella. - He soñado con Forks desde los dieciséis.
- Creo que venir aquí era más barato que cualquier otro viaje que hiciste.
- No finjas que no sabes a que me refiero.
Edward levantó su brazo menos lastimado en señal de rendición. Bella lo observó molesta por su actitud pero decidió ignorarla y tiró de su brazo para continuar caminando.
- Cuando me quiten el yeso lo primero que haré será nadar aquí. - suspiró el cobrizo cuando llegaron al borde del rio.
- ¿Nadabas aquí de niño?
- Si. Con algunos amigos de la escuela. - admitió agachándose para tomar una piedra morada. - El agua no tiene la mejor temperatura pero era divertido.
- Tuviste una bonita infancia. - Bella besó su hombro.
- La verdad es que si.
De pronto los ojos de la mujer se volvieron vidriosos.
- ¿Dije algo? - preguntó confundido.
- No. No. No lo hiciste. Estoy sensible eso es todo.
Sus palabras lo sorprendieron brevemente.
- Oh, comprendo. - mintió incómodo.
Existían momentos así con frecuencia. No terminaba de comprender porque Bella lucía tan afectada cada cierto tiempo. Parecía tener un cuadro de depresión y él no tenía los elementos necesarios para ayudarla.
- ¿Quieres volver? - preguntó suavemente.
- No, ¿podemos sentarnos un rato?
- Eh si.
Ansioso buscó un lugar donde sentarse comodamente entre la malesa y tierra del bosque. Bella se acomodó junto a él.
- Espera. - Edward se apresuró a quitarse la chaqueta para colocarla en el suelo y la ayudo a sentarse ahí.
Él no lo notó pero ella miró maravillada sus acciones.
- Estar aquí es casi mágico. - comentó ella mientras veían el bosque que los rodeaban.
Edward suspiró aceptando que la tranquilidad y belleza del lugar encantaban a cualquiera.
- Lo es. - admitió.
- Además me gusta mucho estar aquí contigo. - agregó ella acercándose lo suficiente para dejar un suave beso en su hombro, luego sus besos fueron subiendo hasta llegar a su mejilla. - Me encantas. - agregó ella besando sus labios apenas estuvo a su alcance.
Edward cedió sin problemas. No sería hipócrita y fingiría ser indiferente a sus besos.
Sus manos no se quedaron quietas y rodearon sus curvas suavemente. Bella gimió por la leve caricia.
- Ven. - suspiró en sus labios tirando de él mientras se recostaba en la hierba.
- Me trajiste para aprovecharte de mí. - la acusó burlón.
- Tonto. - rió empujando su hombro derecho.
- Auch. - se quejó adolorido ya que ahí estaba su herida de bala.
- ¡Perdón amor! - suplicó ella preocupada.
Se recostó dramáticamente en el suelo provocando que ella se acercara a él asustada.
- Edward. - asustada abrió su camisa para revisar su herida.
Con vista clinica reviso su carne rojiza.
Siguió quejándose mientras ella revisaba preocupada.
- Se ve como esta mañana. No creo que algún punto se haya salido pero podemos ir...
Ahora fue su turno para impulsarse y chocar sus labios con los suyos.
- En realidad quería que me abrieras la camisa. - admitió mientras empezaba a besar su cuello.
- Me asustaste. - se quejó ella y quiso alejarse.
Pero Edward se lo impidió volviendo a atrapar sus labios. El ardor empezó a aumentar aceleradamente entre ellos. Los besos y las caricias en la piel sensible de su pecho provocaron que la intensidad de sus besos aumentara.
- Edward. - empezó a suspirar luego de ser recostada una vez más. - Espera, ¿alguna vez trajiste a una mujer al bosque?
- ¿Qué? - preguntó confundido. - Todas las mujeres de Forks conocen...
- Ya sabes a que me refiero. - presionó.
Edward se detuvo un segundo. No sabía que decir. Una parte de él quería decirle que si, que llevó a más de una mujer al bosque en búsqueda de privacidad y un buen rato.
- No. - admitió sincero mientras observaba sus ojos que parecieron brillar.
- ¿Lo prometes? - preguntó ella gimiendo al sentir su mano subiendo su vestido.
- Si. Nunca he traído a alguien.
- Parece que volveré a ser tu primera vez. - afirmó ella tomando su rostro entre sus manos para besarlo.
Con su brazo operativo subió su vestido hasta que tocó sus bragas.
- Dios... - gimió ella cuando la penetró con un dedo comprobando su humedad.
Bombeó con su dedo mientras observaba su rostro contraerse de placer.
- Edward. - se quejó cuando aceleró el ritmo.
Debido a que sólo tenía un brazo disponible tuvo que soltarla para liberarse de su propio pantalón.
- Déjame a mi. - apurada lo ayudo con su correa y luego buscó su miembro bajo el boxer azul que llevaba.
Subió sobre él y se colocó sobre sus caderas para montarlo.
Edward gruñó lleno de placer mientras ella descendía sobre su verga rozando sus genitales aumentando la ansiedad por lograr una penetración.
Bella buscó en su chaqueta un condón desesperadamente.
- En mi pantalón. - le indicó sentándose para ayudarla a buscar pero el movimiento repentino logró sorprender a Bella que terminó recibiéndolo en su interior resbaladizo.
- Dios... - gimió ella por el accidente pero se levantó apurada alejándose de él.
- Mierda. - Incómodo por su reacción guardó su erección. - Perdón, no quise meterla así.
- Lo sé, lo sé. - aseguró ella también incómoda.
- ¿Te dolió?
- No. - aseguró nerviosa. - Es sólo... el condón...
- Ah... - comprendió pero el momento se había esfumado.
El silencio se extendió por lo que parecieron horas.
Nunca lo habían hablado pero jamás habían tenido relaciones sexuales sin condón desde que volvieron a encontrarse, era obvio que el motivo era evitar un embarazo pero Bella tampoco parecía interesada en otro método anticonceptivo que les permitiera tener encuentros sin condón.
Bella acomodó sus bragas y se recostó sobre la chaqueta que Edward había dejado para ella. Cerró los ojos dejándolo confundido, el tema de los anticonceptivos la alteraba demasiado. Posiblemente le recordaban al bebé que abortó.
Pasaron los minutos y su respiración se acompasó hasta que pareció quedarse dormida.
Ella tenía pesadillas en las noches y esas no la dejaban descansar correctamente además de tener una cama tan reducida donde prácticamente debía acomodarse sobre él para poder dormir.
Imagino por unos minutos la vida que ambos no lograron tener, una vida llena de escasez y con un hijo a cuestas. La imagen de Bella con el cuerpo hinchado por un bebé era una pesadilla que a veces acosaba su descanso pero en ese momento la imagen fue agridulce. La vio junto a él siendo un par de niños que daban vida a otro niño que sin culpa de nada llegaba para exigir atención y amor. Esa vida en un pequeño cuarto que albergaba una cuna con un bebé llorón de pronto le causo una gran pena. Bella quizás hubiera sido un desastre de madre al comienzo, acostumbrada a los lujos para luego vivir escasez... pero imaginaba que con el tiempo se adecuaría a dar su vida por otra persona. Un niño de cabellos castaños y rasgos perfectos como los de su madre apareció de pronto en su cabeza. Ya tendría unos diez años o quizás un poco menos, nunca llevó la cuenta. Un pequeño que iría a jugar baloncesto y al bosque como él lo hizo en su momento. Ese niño ya estaria junto a ellos en ese momento exigiendo que lo vean nadar en las aguas tranquilas del bosque. Casi podía escuchar su voz gritándole ¡papá! ¡Mírame!.
Despertó un par de horas después. El niño de sus sueños parecía tan real que podría jurar que si gritaba su nombre él aparecería.
- Bella. - llamó a la castaña preocupado. - Despierta, debemos irnos.
La muchacha se agitó sobre la hierba confundida.
- ¿Dónde... ?
- Estamos en el bosque y deben estar buscándonos.
- Oh.
Se levantaron y empezaron la caminata hacia la casa de los Harrington. La música seguía pero las voces se habían intensificado.
- ¡Ahí estan! - su madre se acercó. - Me preocupe.
- Lo siento, Elizabeth. - Bella lucía apenada.
- Es mejor que nos vayamos de aquí. - los apuro.
- ¿Qué sucede mamá?
- Nada cariño. Tu padre esta cansado.
Sabía que mentía, podía sentir en el ambiente que algo sucedía.
Las miradas estaban ahí para acosarlos pero esta vez Edward sintió la necesidad de proteger a Bella así que rodeó su cintura con su brazo.
- ¿Dónde está papá?
- En el auto.
Caminaron entre la gente lo más rápido posible. No se despidieron de nadie a pesar de pasar junto a ellos.
- Mamá, necesito saber que sucede.
- Camina. - ella le ordenó.
No pudo seguirla debido a que fue empujado de pronto.
- ¡Así que volviste! - la voz masculina lo sorprendió mientras lo tomaban de la camisa.
- ¡Edward! - gritó la castaña asustada.
Pronto los golpes empezaron y sus brazos lastimados no ayudaban a que pudiera defenderse.
- ¡Suéltalo! - podía escuchar la voz angustiada de Bella gritando mientras trataba de alejarse de los golpes.
Antes de lo esperado alguien alejó al iracundo hombre.
Escupió la sangre acumulada en su boca antes de que Bella lo tomara entre sus brazos para revisarlo. Su madre asustada también se acercó a ver su cara.
- ¡Lárgate! - gritó el hombre.
- ¡Estas loco! ¡Tiene un brazo roto! - Bella gritó asustada. - ¡Llamaré a la policia!
- Bella... - la llamó. - No...
- ¡No debiste volver Masen! - gritó de nuevo. - ¡Maldito asesino!
- Vamos. - la madre de Edward los tomó a ambos para apurar su andar.
- ¡Te mataré! - amenazó.
La señora Masen llevó a ambos al auto donde el señor Masen ya estaba sentado mirando iracundo el andar de ambos.
- ¡Te lo dije Elizabeth! ¡Te lo dije! - gritaba desde el asiento de copiloto.
Bella observaba todo confundida mientras Edward trabaja de concentrarse en algo más que el arrepentimiento de haber regresado a ese pueblo de mierda.
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Ya era hora! Nuevo capítulo con nuevas pistas del problema. Parece que Bella no esta tam bien como creíamos...
Espero sus comentarios! Recuerden que es mi única manera de saber si les gusta la historia.
Saludos!
