Volviendo con mis niños y algunas sorpresitas para ellos n.n
Nerviosos era decir poco. Llevaban más de cinco minutos de pie frente a la puerta de los dormitorios sin atreverse a entrar. Sinceramente no querían tener que lidiar con preguntas, reproches y demás que de seguro sus amigos y compañeros les dirigirían. Se miraron sin saber qué hacer y saltaron en su sitio cuando su moreno profesor suspiró y cogió el pomo de la puerta. Inmediatamente se tensaron y oyeron como este soltaba una risita divertida y comenzaba una cuenta atrás. Al llegar a cero se sorprendieron cuando este abrió la puerta de golpe y les gritó que corrieran. Instintivamente obedecieron y riendo corrieron hacia las escaleras para dirigirse a su nueva habitación.
El dormitorio consistía en la zona común: con la sala de estar, la cocina, lavandería, baños, etc. y luego las habitaciones: primer y segundo piso para betas, mujeres a la derecha y hombres a la izquierda; tercer piso para alfas sin distinción de género primario puesto que Ashido quedaría sola si eso ocurría, siendo la única mujer del grupo; y cuarto piso para omegas que era a dónde se dirigían ellos.
Al entrar encontraron una sala de estar con una enorme estantería, televisión en medio y sofá frente a esta, dos escritorios, una mesita de café y una pequeña neverita para refrigerios varios. A la izquierda había una puerta que al abrir supieron que conducía hacia el baño con ducha y gran bañera donde cabían hasta tres personas cómodamente. Rieron encantados por ello y entonces salieron y pararon frente a la puerta que quedaba a la derecha de la sala. Al entrar no pudieron evitar saltar emocionados sobre la cama. Una enorme cama se encontraba en el centro de la habitación de tres metros y medio de ancho por dos y medio de largo. Una gran abundancia de sábanas, cojines y peluches ocupaban el resto de la habitación, esperando ser arreglados en el puesto que los omegas consideraran apropiado.
Volvieron a reír extasiados por la situación en la que se encontraban. Era tan radical a la del día anterior que se les hacía hilarante. Sin perder tiempo comenzaron a arreglar y colocar todo donde debía estar.
Por suerte sus celos eran diferentes a los de las mujeres, donde ellas eran consumidas por una oleada de deseo y excitación sexual, ellos permanecían mucho más tranquilos y conscientes de lo que les rodeaba.
Las mujeres tenían mensualmente la menstruación y cada tres meses su celo, la primera, que duraba de entr días, ocasionaba que tuvieran dolores pélvicos, cambios de humor, buscaran confort, etc. y la segunda, cuya duración era d días, donde las embargaba el deseo de reproducirse.
Los omega hombre, en cambio, tenían un celo que duraba exactamente 8 días cada dos meses y consistía en lo siguiente: del primer al tercer día eran dolores pélvicos, cambios de humor, odio hacia su propio cuerpo por el exceso de lubricación en sus partes íntimas y deseo de confort y comida chatarra; el cuarto y quinto día buscaban comodidad y entretenimiento, solían acurrucarse en el sofá o la cama para ver películas o series mientras comían palomitas o cualquier cosa que les apeteciera; el sexto y séptimo se encaminaba más al deseo sexual, pues ya pasados los dolores previos sus instintos demandaban la satisfacción de su parte más animal, aquí necesitaban objetos que olieran bien y por los cuales se sintieran atraídos; y el octavo y último día era de relajación, de dejar que el cuerpo y mente se recuperaran de tantas emociones y sensaciones distintas.
Con lo concentrados que se encontraban en su trabajo no notaron como cierto moreno les miraba con una sonrisa en los labios y los brazos cruzados desde el umbral de la puerta. No fue hasta que suspiraron satisfechos y se dejaron caer sobre el mullido colchón que notaron la presencia extra. Miraron al mayor sorprendidos, pero pronto se relajaron de nuevo. No les importaba que este se encontrara allí dado que no había hecho el amago de entrar ni acercarse a ellos, además que su profesor era beta y no se sentían amenazados en su presencia, al menos no como se sentirían ante un alfa. Añadiendo a eso que el hombre tenía pareja desde hacía años y sabían que no les haría ese tipo de daño, o de cualquier otro tipo en realidad. Ese hombre tenía su confianza desde hacía tiempo.
- ¿Todo bien? – preguntó desde su lugar. Los menores asintieron sonriéndole de oreja a oreja. – Vale. Les expliqué la situación a los demás. – comentó más seriamente y ellos le miraron algo nerviosos por saber lo que había ocurrido sobre el tema. – Se enfadaron con la escuela y ellos mismos por no haber notado lo que ocurría. Nadie os culpa a vosotros y espero que entendáis que vosotros mismos tampoco deberíais culparos. – señaló mirándoles fijamente con severidad y aunque tardaron, terminaron asintiendo. Sabían que realmente no era su culpa, podrían haber dicho algo antes de estallar, lo pensaron, pero no tuvieron mucho tiempo como para hacerlo además de que no es como si hubieran querido ocultarlo… es simplemente que estaban tan acostumbrados a que la gente asumiera lo que eran que no pensaron en que llegaría un momento que eso mismo ocasionaría un problema. Al menos, no uno tan grave.
- Dicho esto… es tarde y no habéis cenado. ¿Queréis bajar u os subo algo? – cuestionó con lo que sería su normal voz apática si no fuera por el leve brillo de preocupación en los orbes pizarra. Los menores se sintieron mal por haber preocupado tanto a todos, no solo los profesores sino a sus amigos también, pero otra parte se sentían bien al saber que habían personas que querían cuidarles y hacerles sentir queridos y seguros.
Se miraron en silencio unos minutos como pensando cual opción era la mejor, hasta que suspiraron a la vez y se incorporaron hasta quedar sentados. El más alto les miró con una ceja alzada a son de pregunta.
- No queremos movernos, pero tenemos hambre. – habló el rubio suspirando.
- Estamos muy cómodos aquí, pero comer aquí no es opción. – siguió ahora el ojijade quien se había parado en el suelo y se estiraba.
- Si… sería horrible si manchamos algo. – hizo un puchero el ojiámbar de solo imaginar que aquello sucediera nada más acabar con su zona de relajación. Bueno todavía quedaba ir a por su ropa y otras pertenencias, pero eso ya lo harían mañana, después de todo lo ocurrido no tenían ganas de hacer nada más.
El hombre asintió comprendiendo y se movió para dejarles pasar y que salieran primero, para así cerrar la puerta detrás de su persona y acompañarles hacia el piso de abajo.
Sonrió cuando llegaron a la planta baja y estos pararon antes de entrar a la sala de estar dado que la conversación que sus compañeros estaban manteniendo les hizo detenerse en seco, sorprendidos, avergonzados y algo contentos. Él les acarició suavemente el cabello a ambos y sin decir nada caminó hacia la puerta para salir de allí.
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Cuando su maestro desapareció de su vista, ellos se sentaron donde pudieron, los sofás, el suelo, las sillas de la mesa donde solían cenar todos juntos o encima de alguno de los demás presentes.
- Estoy algo asustado por la charla de mañana. – comentó Kirishima suspirando nervioso.
- ¿En serio eso es lo primero que sale de tu boca después de la noticia que nos han dado? – inquirió Ashido mirándolo incrédula.
- ¡No puedo evitarlo! ¡Realmente necesito saber qué es lo que hago que puede resultar molesto! – gimió apretando los puños con fuerza.
- Bakugo. ¿No sabías que Midoriya…? – dirigió su pregunta al rubio quien le miró fijamente para luego suspirar y recostarse contra el respaldo del sofá. Los presentes callaron y miraron a ambos alfas como si de un partido de tenis se tratara. De rubio a bicolor, de bicolor a rubio.
- No. Nunca hablamos de ello. Yo presenté y cuando él nunca me dijo sobre su presentación asumí que era beta. No es como si pudiera oler algo distinto en él así que no pensé que podría ser un omega. Aunque hay cosas que tienen mucho más sentido ahora… - farfulló lo último más para sí mismo que los demás, pero le oyeron de todas formas ya que el resto se habían mantenido en absoluto silencio mientras él hablaba.
- ¿Cómo el que le guste utilizar tu ropa? – inquirió Kirishima sonriendo de oreja a oreja.
- No solo eso… pero eso también va para Pikachu. Le he visto usar tus sudaderas más de una vez. – rebatió el de ojos color lava ocasionando que su amigo se sonrojara.
- Sí, bueno… suelo prestar mis cosas, no es como si… - tartamudeó el contrario, claramente nervioso por que tocara el tema del rubio ojiámbar. Para nadie era un secreto que este sentía cierta atracción para con el más bajo, excepto para dicho chico que seguía sin notar nada sobre las claras insinuaciones e invitaciones del pelirrojo hacia su persona. Era hasta casi frustrante el verle tan despistado.
- Hablando de ropa… debería llevarle algo a Deku… - murmuró el rubio pensativamente.
- ¡¿Por qué?! ¡Solo porque ahora sepas que es un omega no cambia nada! ¡Si antes era raro ahora lo sigue siendo! – exclamó la castaña quien no quería seguir con el tema. Si antes ya le molestaba lo cercano de ambos ahora sí que se sentía amenazada puesto que saber que el peliverde no era un simple beta como ella creía sino que un omega… haría más difícil que el rubio se fijara en ella.
- ¿Raro? – dijo el alfa y rió con burla. – Me importa una mierda lo que la gente opine. Deku ha estado utilizando cosas mías desde los cuatro años. Omega, beta o alfa. Me importa un comino lo que sea, puede seguir usando mis cosas si eso es lo que quiere. – declaró mirándola de forma desafiante, la verdad es que le estaba empezando a molestar cada vez más la actitud de la chica para con su mejor amigo.
- Bueno… debes admitir que si es un poco… inusual. ¡El actuar de ambos! Si Midoriya siguiera siendo beta… no espera, ¿si hubiera sido beta? Da igual. El caso es que si vuestra relación como mejores amigos / amigos de la infancia permaneciera igual… bueno me refiero que sería difícil el empezar una relación romántica ¿no? Lo que quiero decir… - intentó explicarse el representante de la clase con sus llamativos gestos de manos, pero se notaba que no lograba encontrar las palabras adecuadas para ello lo que les causaba cierta gracia a los demás.
- Sería complicado para alguien aceptar estar en una relación con alguno de los dos al ver lo cercano de ambos. – interrumpió Shinso, queriendo que el de gafas dejara de balbucear incoherentemente.
El rubio arqueó una ceja ante ello mirando al de cabellos revoltosos entre divertido e incrédulo.
- ¿Por qué aceptaría tener una relación de esa índole con alguien que no sea Deku? – comentó como si fuese obvio que aquello no sucedería jamás. Inmediatamente todos le miraron como si le hubiera crecido una segunda cabeza. - ¿Qué? – gruñó frunciendo el ceño.
- Hermano… ¿estás diciendo que te…? – intentó decir Kirishima, pero fue interrumpido por Mina.
- ¡¿TE GUSTA MIDORI?! – exclamó ella a todo pulmón, dejando medio sordos a más de uno, pero no tenían la capacidad cerebral como para quejarse, no después de la bomba que había soltado el alfa en sus caras.
- ¿Por qué parece que sea la puta revelación del siglo? – cuestionó sin comprender lo que ocurría con sus compañeros.
- Bueno… es solo que no sabíamos que te sentías de esa forma… - habló Jiro sorprendida.
- Le dejo llevar mi ropa, le dejo abrazarme solo porque dice querer hacerlo, le llevo en brazos cuando me mira pidiéndomelo silenciosamente, le cocino y me aseguro que no se pasa de la raya al entrenar su particularidad… Le dejo hacer muchas mierdas y hago cosas por él que ni a punta de pistola accedería si fuese otra o para otra persona… ¿y me decís que sois tan gilipollas como para no notar que me interesa más que como un puto amigo? – la tranquilidad con la cual expresó lo que pensaba era absolutamente aterradora, mayoritariamente por que les hizo darse cuenta de lo estúpidos que habían sido todo ese tiempo. Era completamente cierto. El rubio rehuía el contacto humano como si fuera la plaga. Solo lo aceptaba si 1: era durante combate o 2: si era Midoriya quien lo quería.
- Vale… después de sentirnos humillados por Bakugo a causa de nuestra idiotez… ¿por qué dijiste de llevarle ropa? Normalmente Midoriya simplemente coge algo tuyo si es lo que quiere. – dijo ahora Sero al tiempo en que se rascaba la nuca con nerviosismo.
- Parece que no habéis tenido suficiente y queréis que os deje claro vuestro bajo ICU. – comentó burlonamente. – Después de la mierda de días que han tenido, después del desastre durante el entrenamiento de hoy, es obvio que estarán para el arrastre. Dudo mucho que alguno de los dos quiera mover uno solo de sus dedos, más aún ahora que tienen una habitación como dios manda. – paró esperando que se les encendiera la bombillita que era su cerebro, pero nada. Estos seguían mirándole como peces fuera del agua.
- Ningún profesor la cagará aún más al entrar en sus antiguas habitaciones para recoger sus cosas, por lo que lo tendrán que hacer ellos, pero después de la mierda de día, estarán agotados. Prepararán su habitación porque eso es lo que necesitarán para sentirse a gusto, pero ni de coña irán a por sus cosas y eso incluye algo tan básico como su ropa. – elaboró aún más su respuesta, voz igual a la de un adulto intentando explicarle a un niño de cuatro años porqué no hay que cruzar la calle cuando el semáforo está en rojo.
- Y por ello pensabas llevarle algo a Midoriya. – concluyó Todoroki asintiendo en comprensión. De verdad que todos eran más lentos que una tortuga.
- Dicho esto… mueve el culo pelo pincho que hay que llevarles algo antes de que se haga de mañana. – instó al joven a su lado quien le miró como un animal acorralado.
- ¿Yo? ¿Por qué yo? – exclamó nervioso. El contrario solo le miró con una ceja alzada como diciendo "¿En serio quieres ir por ese camino?" lo que le hizo suspirar. – Es cierto que Kaminari ha usado mi ropa antes, pero no es lo mismo que contigo y Midori… no puedo simplemente presentarme delante de él y darle algo. ¿Y si le molesta? ¿Y si deja de hablarme? ¿Y si-?
- ¡Por el amor a Satanás! ¡Cierra la boca de una vez! – ordenó exasperada Mina quien se encontraba sentada a la izquierda del pelirrojo. – Todos sabemos que a Denki le gustas y a ti te gusta también. ¿Podéis dejar de dar vueltas en círculos y ser directos de una puñetera vez? – dijo ella mirándole al tiempo en que hacía una puchero.
Hubieran seguido con la discusión si no fuera porque notaron como un aroma no conocido comenzaba a inundar la sala. Se tensaron brevemente hasta que al dirigir la mirada hacia el pasillo que conducía a las escaleras y al ascensor, vieron como ambos omegas se encontraban allí.
Denki claramente sonrojado hasta las orejas, sentado en el suelo y mirando en su dirección con la mirada perdida, e Izuku agachado en el suelo con las manos tapando su rostro, claramente avergonzado. Los aromas de lluvia y jazmín potentes en el aire, con ciertos tonos más ligeros a girasol y manzana.
- Mierda. Creo que se han roto. – y con ese elocuente comentario por parte de Sero, el caos se desató por tercera vez en lo que llevaba de día.
…Continuará…
Me encanta que nadie hubiera notado que las acciones de Katsuki implican que le gusta Izuku cuando era tan obvio :p
Nos leemos n.n
PD: Ahora que lo he vuelto a subir, puedo decir lo siguiente... ¡FELIZ NAVIDAD A TODOS Y TODAS QUE ME LEEIS! ¡Espero que paseis un año mejor que este junto a todas esas personas que tanto os quieren por que es algo que os merecéis! ¡Cuidaos mucho ¿si?! (=^w^=)
