Un poco más de historia y la charla que debía de llevarse a cabo desde un principio n.n


Cuando despertaron aquella mañana se sentían más descansados que nunca. Sus cuerpos se sentían ligeros y sus mentes ya no tenían ese deje de niebla que les impedía pensar con claridad o concentrarse. Se estiraron cual gato por entre las sábanas, disfrutando de la suavidad y calidez que les envolvía. Sus fosas nasales se llenaron de un aroma que les hizo gemir quedo, reconociendo de inmediato a quién les pertenecía.

Sus ojos se abrieron y con una sonrisa feliz notaron las prendas que portaban, ambas demasiado grandes para sus delgados y finos cuerpos, pero aquello era solo una razón más por las cuales amaban esas ropas. El aroma de ambos alfas les envolvía por completo y no podían sentirse mejor al respecto.

Notaron también que sus pantalones habían sido cambiados, pero no se asustaron por el descubrimiento, notando que ningún olor extraño se había pegado a sus cuerpos y concluyeron que de todas las posibilidades, lo más probable es que su profesor les hubiera cambiado la ropa. Aquella teoría fue comprobada cuando al salir de la habitación vieron una pequeña nota sobre uno de los escritorios y al leerla el moreno les había explicado lo sucedido la noche anterior y les avisaba que bajaran a desayunar antes de las 9:30 puesto que a las 10 se presentaría junto con Recovery Girl para hablar con toda la clase.

Miraron el reloj que colgaba en la pared y suspiraron aliviados cuando notaron que solo eran las 9:05. Sopesaron la posibilidad de tomar una ducha, cambiar su ropa y entonces bajar a por algo para alimentarse, pero la idea no les convenció. Se sentían demasiado cómodos con lo que llevaban en ese momento y les gustaba demasiado el tener el aroma del dúo de alfas impregnados en su piel, por lo que simplemente cogieron la llave de su habitación y salieron de allí camino a la planta baja.

Cuando llegaron se sorprendieron de ver a todos sus compañeros ya sentados a la mesa, algunos más nerviosos que otros, y no sabían si era por la situación de descubrir que ellos dos eran omegas o por la inminente visita de ambos betas.

Se miraron algo inseguros, pero pronto asintieron y se acercaron hasta sus usuales asientos, eso es uno junto al otro y con Katsuki a la derecha de Izuku mientras que a la izquierda de Denki solía sentarse Jirou solo que en esa ocasión era el pelirrojo quien ocupaba ese lugar. Algo confundido el rubio le miró sin comprender el cambio, hasta que recordó lo sucedido la noche anterior y un sonrojo decidió tomar posesión de sus mejillas sin que pudiera oponer resistencia. Decidió no comentar nada sobre el tema, dedicándole una leve sonrisa al alfa a forma de saludo, gesto que fue correspondido por el contrario, y se sentó en su lugar sin decir nada.

Izuku por su parte miraba al rubio con una sonrisa y los ojos brillando cuando este le dejó en frente un plato lleno de tortitas con chocolate y fresa al tiempo en que le besaba la mejilla rápida y castamente. Aquello avergonzó al menor, sobre todo al tener presente lo que oyó la noche anterior y lo que sucedió después de eso, pero decidió lo mismo que su amigo y no tocar el tema de momento. Lo que sí hizo fue besar de vuelta la mejilla del rubio, dándole las gracias con ese gesto. Y de forma implícita, dejándole saber que luego hablarían de lo sucedido el día de ayer.

Denki miró de reojo a Kirishima, quien había girado a mirar a la pareja, o futura pareja, y aprovechó para mirarle a los ojos para así transmitirle lo mismo. Los orbes color lava se enternecieron y brillaron con cierto toque emocionado, ocasionando que soltara una leve risita que el ojiámbar correspondió.

Los demás ocupantes de la sala permanecieron en silencio, no queriendo interrumpir el momento, excepto la castaña que se encontraba enfurruñada por el actuar de los amigos de la infancia. Todavía no se había rendido en su conquista del alfa, incluso si sus amigas habían intentado hablar con ella y hacerle ver que su guerra había terminado incluso antes de si quiera haber comenzado, pero ella era testaruda y quería al rubio para sí. Sinceramente creía que ella era la más indicada para tratar con el alfa, incluso si solo ella lo creía de esa forma.

Todos los demás observaban la escena, con la absoluta convicción que esos cuatro estaban hechos los unos para los otros. Que había algo que les atraía al contrario y que nadie sería capaz de separarles. Era adorable e inspirador para muchos y es por ello que no les gustaba para nada el comportamiento de la joven omega. Solo esperaban que entrara en razón dentro de no mucho tiempo y que no se le ocurriera intentar algo para entrometerse entre ambos.

Sobre todo Todoroki quien la observaba de forma fija y sin parpadear, enviando el mensaje que él se encargaría de pararle los pies como pensara si quiera en tocarle un pelo al de ojos esmeralda. Sería inflexible a la hora de impartir un castigo a todo aquel que se atreviera a ocasionarle el más mínimo daño al omega. De cierta forma tanto él como Bakugo habían llegado al consenso de cuidar y proteger al más bajo. Uno por amor romántico y el otro por amor fraternal.

Hablando del rubio cenizo, este había fulminado a la chica con la mirada y después miró al otro alfa con una ligera sonrisa en los labios, agradeciéndole de forma sutil su actitud para con su futura pareja. Ambos habían llegado al punto de sentir cierta complicidad y valorarían esa relación durante mucho tiempo.

El desayuno se llevó a cabo entre conversaciones amenas y sin mucha transcendencia.

Ninguno de ellos quería tocar ningún tema importante ni pesado, no después del día anterior ni de lo que se les vendría encima en tan solo unos minutos.

Con el desayuno terminado y con los platos recogidos, limpios y guardados en su respectivo lugar, los jóvenes aspirantes a héroes se habían quedado sentados a la mesa, esperando la aparición de su maestro y la doctora de la escuela. Los segundos pasaron, convirtiéndose en minutos y pronto las manecillas del reloj marcaron las 10 en punto.

Por la puerta del lugar entraron ambos adultos, sonriendo con distintos grados de amplitud al ver a los menores esperándoles. Se podía oler el nerviosismo y anticipación en el aire cosa que hizo que la sonrisa en el moreno se ampliara aún más. Amando ver al grupo de mocosos que siempre le provocaban dolores de cabeza, ya fuera por un motivo u otro, el estar en semejante estado de inquietud. En momentos como ese adoraba ser profesor.

- Buenos días. – saludó mirando a cada uno de sus alumnos quienes sintieron un escalofrío recorrerles todo el cuerpo al ver semejante expresión repleta de maliciosidad.

- Buenos días jovencitos. – saludó la señora con una amplia y tranquilizadora sonrisa, cosa que ayudó a calmar a más de uno en la sala.

- Como ya sabéis hemos venido a daros una charla sobre comportamiento en espacios comunes. – declaró el hombre.

Como respuesta los jóvenes asintieron en silencio, mirándose entre ellos, esperando a que los dos adultos se sentaran a la cabeza de la mesa donde dos sillas vacías les esperaban. Una vez estos ocuparon su lugar la mujer fue quien habló.

- Deberíamos haber hecho esto antes, sobre todo por el hecho de que en esta clase hay un grupo de alfas bastante dominantes y un grupo de omegas con sus propias necesidades a satisfacer. – comentó ella suspirando decepcionada de la falta de previsión de la escuela.

- Primero: me gustaría aclarar que ninguno de los presentes tiene derecho a cambiar la decoración de los espacios comunes sin la aprobación de todos los residentes. – declaró mirando con seriedad a la joven cuya particular consistía en producir ácido. Ella se encogió sobre si misma avergonzada de su actuar durante la primera semana en los dormitorios.

- Lo siento… - susurró de forma queda, sintiéndose mal por el alboroto que causaron ella y los demás alfas durante aquella semana.

- Recuerda que tu espacio es el cuarto que ocupas y en él puedes tomar todas las decisiones que te hagan feliz, pero la planta baja es el espacio dedicado a todos los de la clase. Por favor no hagas sentir incómodos a tus amigos y compañeros al intentar forzar tus gustos en ellos. – amonestó y pidió la mujer mirando seriamente a la joven quien volvió a asentir.

- Segundo: Iida, eres el representante de la clase y como tal soy consciente que te sientes responsable y quieres cuidar de tus amigos y compañeros, pero agradecería que les dejaras actuar bajo su propio juicio y según lo que sienten y quieren. – aconsejó el moreno al de gafas quien le miró sin comprender.

- Básicamente se refiere a que no puedes ordenar a los demás para que sigan tus ideales. Cada uno se comporta como cree y siente que es mejor. Si intentas hacer que cambien, los alfas se revelarán y los omegas se sentirán irritados por ello. – explicó la doctora. El alfa se rascó la nuca algo nervioso y asintió, solo que intentó rebatir y hacer ver su punto de vista, cosa que no logró hacer dado que el beta le paró al alzar la mano.

- Iida… las normas escolares son algo que puedes insistir en que sean respetadas y mucho más durante el horario escolar. No obstante, en los dormitorios es diferente. Cada uno puede hacer uso del espacio comunitario y los objetos que se encuentran en ellos de la forma que consideren oportuna y bajo ningún concepto pueden ser forzados a no tocar algo o a ser limitados de su uso. Excepto si el uso que le están dando no es apropiado, eso es, si hay riesgo de causar daño a otra persona o a dicho objeto. – ante esas palabras los orbes del mencionado brillaron en comprensión y asintió rápidamente, disculpándose profundamente por su actuar de aquellos días.

- Yo me he perdido… ¿cuándo ha hecho Iida algo como eso? – cuestionó Sero sin acabar de entender la situación.

- Por ejemplo: si alguien se encuentra ocupando el sofá de la sala y nadie más hace saber su intención de querer sentarse en él, la persona que se encuentre utilizándolo no debe ser ordenada a abandonar el sitio bajo el razonamiento de que si alguien más quiere utilizarlo no será capaz de hacerlo. – habló de nuevo poniendo la situación que contó el de cabellos verdes el día anterior. Algunos le miraron todavía sin comprender lo que le hizo suspirar cansado. De verdad que en ocasiones era realmente agotador el tener que tratar con ese grupo de jóvenes.

- En otras palabras. Si quieres tumbarte sobre el sofá puedes hacerlo porque estás en tu derecho de utilizarlo como quieras y no pueden ordenarte sentarte solo porque ocupes demasiado espacio. – dijo Shinsou desde su lugar, llamando la atención de todos. – Hace como dos semanas Iida le gritó a Midoriya que no se tumbara en el sofá porque había más alumnos en la sala de estar y que si estos querían no podían sentarse allí porque él estaba ocupando todo el sitio. – frunció el ceño al recordar la escena. El peliverde salió de la sala claramente dolido por el estallido de gritos hacia su persona por algo que no era tan grave. - Aquello fue una clara orden y sinceramente me molestó porque solo estábamos nosotros tres en la sala. Yo al verle simplemente me senté en otro sitio que estuviera libre dado que había más que espacio suficiente sin ocupar. – recordó lo sucedido con una clara mueca de enfado.

El de gafas cogió aire al recordarlo también. Aquel día había entrenado de más y se sentía irritado por lo que al entrar a la sala y ver al más bajo allí… simplemente su paciencia se acabó. Reconocía haberse pasado de la raya, pero no recordó disculparse con el pecoso cuando logró tranquilizarse. Iba a decir algo, con la clara intención de hacer eso mismo cuando Asui habló.

-Ah. Es como cuando vio a Kaminari entrar llevando la chaqueta de Kirishima y le recriminó el utilizar las pertenencias de otros-kero. Ni siquiera le preguntó primero si había pedido permiso o no. Se lanzó a darle un sermón directamente. – dijo con su característica forma directa. Sin ningún tipo de filtro.

- Ahora que lo dices, tiende a hacer eso bastante… hacer una montaña de un grano de arena. Cosas que no vemos como algo importante él reacciona como si se fuera a acabar el mundo. – habló ahora Jirou, recordando algunas ocasiones en que algo como aquello pasó.

- Vamos que es un toca pelotas. Es como si tuviera un palo metido en el culo todo el día. – soltó Katsuki al tiempo en que rodaba los ojos, exasperado por el actuar del otro alfa y algo molesto al enterarse de lo sucedido entre él y su, futuro, omega.

El quejido que salió de los labios del mencionado era lastimero y lleno de decepción. Le dolía que sus compañeros opinaran eso de su persona. Él no tenía mala intención cuando hacía ese tipo de cosas.

- Iida… - susurró el peliverde quien se levantó y corrió hacia su amigo, abrazándole desde atrás y apoyando su mentón sobre la cabeza gacha del otro. Este se tensó levemente, pero pronto se relajó al contacto con el omega. – Cuando decimos esto no es para hacerte sentir mal. Cierto que a veces te pasas un poco de la raya, pero nadie te odia por ello. – aseguró el más bajo con voz suave.

- Eso es verdad. – dijo ahora Denki. – Vale que en ocasiones molestas, pero sabemos que lo haces por querer ayudarnos. – finalizó sonriéndole al alfa quien le miraba con los ojos abiertos.

- Solo tienes que aprender a relajarte un poco y dejar pasar las pequeñas cosas. Sermonear a alguien que por ejemplo rompe un plato por estar haciendo el tonto es algo que se merece. Hacerle lo mismo a alguien que se tropieza y deja caer la sopa en la mesa no me parece algo bueno. – siguió Mina quien le guiñó un ojo con picardía.

- Vamos que regañar la estupidez es algo bueno, pero no cuando se trata de un accidente. – resumió el rubio tranquilamente.

- A mi particularmente no me molesta cuando Iida me habla sobre los buenos modales o como no he de responder ante algunas situaciones… es educativo. – murmuró Todoroki de forma pensativa. Muchos rieron por ello, dado que el de cabello bicolor había muchas cosas de sentido común que no solía comprender y agradecían a Iida por intentar metérselas en la cabeza.

- Todos sabemos que necesitas toda la ayuda que puedes recibir en cuanto a esos temas se trata. – medio gruñó el de ojos rubí de forma burlona, pero el contrario solo asintió conforme, claramente no siendo consciente de lo que su tono implicaba.

El de gafas vio como sus compañeros comenzaban a lanzarse burlas entre ellos, pero comprendió que no había ningún tipo de malicia en ellas. Sinceramente querían que mejorara, nadie intentaba hacerle sentir mal. Cogió aire y miró a su amigo quien seguía abrazándole. Le sonrió y en voz baja prometió que intentaría superar ese mal hábito suyo para luego disculparse por el actuar de aquella vez. El omega le sonrió de vuelta y le dio un casto beso en la frente haciéndole sonrojar, pero su sonrisa se amplió por el gesto.

Sin decir nada más el de menor estatura regresó a su asiento, feliz de que su amigo se sintiera mejor. Este por su parte se sentía contento de tener tan buenos amigos de su lado.

- Chicos. – llamó Aizawa después de un rato, deteniendo la conversación que los jóvenes mantenían entre ellos. Por muy divertido que le pareciera el verles interactuar debía de seguir con el tema a tratar.

Estos le miraron levemente apenados por dejarse llevar y perder de vista la razón por la cual había comenzado todo el asunto. Continuaron con la conversación durante una hora más, recalcando algunas conductas más que otras y asegurándose de explicar la razón de por qué no eran del todo aceptables.

- Bien. Con todo esto dicho… quiero acabar diciendo lo siguiente: Convivir con tantas otras personas cuyas personalidades y hábitos son distintos no es fácil. Podríais comentar este tipo de cosas, y esto es una sugerencia que os hago con toda la buena intención del mundo, durante la cena. Es el momento que todos compartís en compañía. Y os vendría bien hacerle saber a los demás si han hecho algo o tienen algún tipo de manía que os resulta molesto o no creéis que sea buena idea que esta persona siga teniendo. No como reproche sino para hacerles saber que hay algo en lo que podrían mejorar para que la convivencia sea más llevadera. – aquellas fueron las últimas palabras que les dirigió el moreno antes de marcharse junto a la doctora quien les sonreía con dulzura.

Sin más ambos adultos abandonaron el recinto, dejando a los alumnos pensativos en la sala de estar. Procesando todo lo dicho aquella mañana.

…Continuará…


Va quedando menos para que las cosas avancen como se debe n.n

Nos leemos en el próximo capítulo y los comentarios. Me encantará saber qué vais opinando delfic de momento (=^w^=)