Colgó el teléfono luego de asegurarle a su madre que Bella no estaba deprimida y que él estaba siendo un buen novio; comprensivo y amoroso.
Regreso el cigarrillo a sus labios para aspirar mientras miraba hacia la casa. Bella estaba dentro recibiendo condolencias y palabras de apoyo de parte de sus conocidos, él había estado junto a ella todo el tiempo posible pero las miradas sobre él y uno que otro cuchicheo fueron demasiado para él así que fue por un cigarrillo mientras llamaba a su madre.
- Cuando te vi no pude creerlo. - la voz de su ex compañero de la escuela le puso los nervios de punta. - Joder Masen. Salúdame apropiadamente.
James se acercó y le ofreció la mano para luego abrazarlo.
- ¿Cómo has estado James?
- Bien. No me quejo. - admitió levantando los hombros sin darle importancia. - Trabajo en el bufete de abogados que representa a Swan, por eso tenía que venir. ¡Pero háblame de ti! Si quieres saber de mi puedes buscar mi nombre en internet y lo sabrás todo pero ¡tú! Masen desapareciste y ahora apareces junto a Isabella Swan. Todo el mundo esta preguntando quien eres ahí adentro.
Edward le dedicó una media sonrisa.
- Vine con Bella. - le contó simple. - Estamos saliendo.
- ¿Puedes decirme qué pasó? Lo último que supe de ti fue que ... - bajó la voz. - bueno fuiste expulsado por escapar de la escuela. Luego Swan apareció pero era irreconocible e incluso me preguntó por ti cuando volvió, no sabía que había pasado contigo.
- Regresé a Estados Unidos y terminé la escuela.
- ¿Y qué estudiaste?
Edward respiró hondo luego de regresar el cigarrillo a sus labios.
- Me dedique a trabajar. Mi familia me necesitaba.
James se quedó en silencio y Edward no quiso verlo, sabía que tendría esa expresión de compasión o decepción que todos los que conocían su pasado ponían.
- Comprendo. - contestó. - Yo conseguí la beca. Yo... logré la beca completa.
El cobrizo nunca quiso tanto llorar. Esa beca era deseada por todos pero muy pocos lograban conseguirla. Era auspiciada por la escuela y era dada al mejor alumno de la promoción de cada año.
- Leah logró una beca parcial después de presentar todos sus cursos extra curriculares, ¡la hubieras visto! Casi entra al equipo de porristas con tal de mejorar su perfil. - rió recordando. - Seguimos en contacto, ahora vive en Manchester y esta en la escuela de medicina aunque creo que ya es interna a estas alturas. Hace mucho tiempo nos vimos y hablamos de ti, sería grandioso que los tres volvamos a encontrarnos como en los viejos tiempos.
- Si, claro. - Mintió regresando a fumar sin darle mucha importancia a la conversación que estaba siendo muy dolorosa para él.
- ¿Te quedarás en Londres?
- Aún no lo sé. Tengo una vida en Estados Unidos pero Bella se quedará así que no estoy seguro de cual será mi futuro.
- Van en serio eh. - comentó James. - ¿Cuándo volvieron a verse?
- Ella me buscó hace unos meses. - admitió no queriendo entrar en detalles.
- ¿Te buscó? Después de tantos años... - sorprendido James soltó una ligera carcajada. - La volviste loca por ti después de todo.
Edward se sintió incómodo con la conversación. A lo lejos vio a Bella alejándose de las personas para sentarse en una silla.
- Creo que Bella no se siente bien. - suspiró mirándola. - Cuidate James, espero verte pronto.
- Hey yo también. - lo detuvo tomando su brazo y le ofreció su tarjeta. - Si te quedarás por aquí me gustaría que llamaras así podremos ponernos al día. Ya sabes, ser amigos como antes. - James pareció cansado entonces. - No es fácil tener amigos en este mundo Ed, búscame si quieres.
Edward tomó la tarjeta y le sonrió a su mejor amigo de la adolescencia.
- Claro James. - le aseguró tratando de sonar sincero.
Se acercó a su novia esquivando a las personas que recorrían el lugar queriendo acercarse de manera nada discreta a hablarle y descubrir quien demonios era.
- ¿Estas bien? - le preguntó arrodillado frente a ella.
- Si. - le aseguró con ojos tristes. - Sólo estoy cansada.
- ¿Quieres que subamos a nuestra habitación? - le preguntó con suavidad acariciando su rodilla.
- Si. - le respondió con suavidad. - Necesito un descanso.
Edward asintió y la ayudó a pararse. El vestido que llevaba le daba una apariencia increíble, parecía una muñeca perfecta con un vestido negro entallado y con poco maquillaje.
- ¿A dónde crees que la llevas? - el gruñido de Renne Swan lo interceptó cuando estaban a mitad del camino.
- Esta agotada.
- Es el funeral de su padre, no puede ausentarse. - le advirtió molesta.
Ya era algo tarde por lo que las personas que habían asistido habían comenzado a retirarse pero eso no parecía importarle a Renne.
- Creo que todos entenderán que su hija está agotada. Se supone que esta en un momento de mucho dolor. La gente suele ser empatica en estas situaciones.
- Mira muchacho. - empezó. - No la llevaras a ningún lado. No podemos demostrar que ella se encuentra débil ya que nuestros enemigos, y hay muchos aquí, pensaran que esta discapacitada para dirigir una empresa porque no puede lidiar con el dolor de perder a su padre. No dejaré que nos expongas, dale un vaso de agua o café.
- Con todo respeto señora Swan. No me interesa su empresa, yo sólo quiero que mi novia descanse.
La mujer enrojeció y parecía dispuesta a gritar.
- No harás una escena aquí. - Jasper apareció como un fantasma y se paró junto a ellos. - Edward tiene razón en querer llevar a Bella a descansar. Aún no se acostumbra al horario de Londres y creo que todos viéndola pálida y aferrada a su novio demuestra más debilidad en estos momentos. Llévala Edward, gracias.
Renne estaba molesta por verse desautorizada de esa manera.
- ¿Se encuentra mal por el cambio de horario? - bufó molesta. - Ha viajado por el mundo miles de veces y jamás le afectó. Lo más seguro es que ya se embarazo de nuevo, pero bueno diremos que aún está adaptándose.
Su comentario agrio les cortó la respiración a los tres.
Bella que permaneció en silencio durante todo el intercambio habló.
- Edward sácame de aquí antes que la mate. - le suplicó en voz baja.
El cobrizo la guió inmediatamente. La casa de Jasper donde se había invitado a todos los asistentes al funeral era lo suficientemente grande como para que en el piso superior no sintieran el ruido molesto de las conversaciones del primer piso.
- Dios. - Bella se desplomó en la cama exhausta. - ¡Como odio a esa mujer!
Edward se sentó junto a ella y acarició sus cabellos alejándolos de su rostro.
- Ya somos dos.
Bella le dedicó una pequeña sonrisa.
- ¿Estas cansado?
- Un poco.- admitió quitándose la corbata y el saco. - Llamé a mamá, te mando su apoyo, quiere que sepas que puedes llamarla cuando quieras y conversar.
Bella asintió con una pequeña sonrisa.
- Extrañaré sus panqueques. - admitió con la voz rota. - Y su batido de fresas con leche.
- Hey... - se recostó junto a ella.
- No quiero quedarme Edward. Me quiero ir contigo a Forks, a nuestra habitación con tus padres en la puerta de a lado, nuestros desayunos en familia y nuestros almuerzos sólo los dos. Mierda... odio estar amarrada y no poder tomar la vida que quiero. Siento que toda mi vida a sido igual, hacen con mi vida lo que quieren como si no fuera mía.
- Te entiendo. - Y realmente lo hacía.
- ¿Podemos recostarnos ahora y sólo intentar dormir? Creo que tengo permiso. - rió amargamente.
- Claro. - se quitó los zapatos y la ayudó a quitarse los suyos antes de acostarse junto a ella.
Bella se acercó hasta apoyarse en su pecho. Dejó un suave beso en su mandíbula antes de abrazar su pecho.
- Estuve pensando. - respiró ella en su cuello. - Creo que eres lo único que he tenido en mi vida porque así lo quise.
- No te costó mucho tenerme. - se burló.
- Quizás en la secundaria no. - admitió ella acariciando su pecho.
- En la secundaria era un idiota que besaba el piso por donde caminabas. - suspiró recordando como para él verla pasar era el momento más intenso de su día.
- ¿Cuándo nos conocimos? - preguntó ella tratando de recordar. - ¿Fue cuando te asignaron para ser mi tutor, verdad?
- En realidad nos conocimos en mi segundo día de clases. Yo ya te había visto y realmente me gustabas, claro que no tenía idea de quien eras en esa escuela, me acerqué a ti en el pasillo para preguntarte donde era el laboratorio de ciencias.
- ¿Qué? - sorprendida trató de recordar.
- Y tú me dijiste que no tenías idea. - se burló. - Ni siquiera me miraste, sólo contestaste mirando dentro de tu casillero.
- Demonios. - se rió ella. - Era una perra en ese tiempo.
- Bueno aún así me gustaste. Imagino que aquí soy el idiota.
- Edward... - suspiró dejando otro beso en su mandíbula.
Quiso cambiar de tema.
- Vi a James. Vino al funeral, trabaja en el bufete de abogados que esta a cargo de Swan.
Bella se levantó para verle el rostro.
- ¿En serio? ¡Eso es genial! - se alegró mirándolo. - ¿Te dio su número? ¿Estarán en contacto?
- Me dio su tarjeta. - burlón sacó el pedazo de papel de su bolsillo para enseñárselo. - Es abogado.
- Debe haber dado su examen hace poco, sigue siendo joven. - Bella lo tomó entre sus dedos para verlo. - ¿Qué le dijiste?
- ¿Sobre qué?
- Sobre nosotros. Estoy segura que te preguntó, más de uno lo hizo conmigo. Fuiste la atracción principal.
- Que estaba contigo para apoyarte, que salíamos juntos.
Bella siguió mirándolo expectante.
- ¿Nada más?
- ¿Qué esperabas que dijera?
- No lo sé. - suspiró ella. - Imaginaba algo más emocionante.
- ¡Emocionante! - se rió.
- No te burles. Nuestra relación lo es todo menos aburrida, y que simplemente le dijeras qué salimos... fue no sé...
- ¿No fue suficiente?
- No lo fue. Eres más que mi novio, Edward.
Él suspiró mirándola a los ojos.
- Lo sé. - admitió acariciando su rostro.
- ¿Lo pensaste? - preguntó con suavidad apoyándose contra su mano. - ¿Te quedarás?
No le contestó de inmediato, no quería hablar del tema.
- Yo no lo he decidido. - admitió siendo sincero. - No tengo nada aquí pero tampoco en Forks, ambos sitios estan llenos de malos recuerdos para mí.
- Entiendo. - susurró Bella con tristeza.
- Por eso hace años me fui a Los Angeles. Era un nuevo comienzo pero el pasado me persigue sin importar a donde vaya. - suspiró recordando cuando volvió a verla en el bar de John, el estómago se le contrajo por el miedo que lo invadió, el pasado había vuelto para apoderarse de su vida una vez más.
- Nunca te pregunte sobre tu vida en Los Angeles. ¿Hubieras preferido quedarte allá?
- No podía quedarme. - admitió sincerándose, aún no conocía toda su historia. - Estaba metido en problemas. - parece que ellos siempre lo perseguían sin importar a donde fuera.
- ¿Problemas? - susurró apoyándose mejor en su brazo para verle la cara.
- Eh si. - incómodo alejó la mirada. - Pero eso ya se solucionó.
- ¿Volverás a Los Angeles? ¿Ese es tu plan?
- Forks no es una alternativa para mi. - contestó esquivando responder.
Bella se recostó en la cama de nuevo. Fue turno de Edward para inclinar su cuerpo hacia a ella.
- Hey... - ella había empezado a llorar. - No me he decidido. No llores.
- Me duele mucho. Es insoportable saber que consideras regresar a tu vida anterior antes de quedarte conmigo, te ofrezco todo y aún así no soy la mejor opción. - ella lloraba intensamente. - ¿No valgo la pena? ¿Qué esta mal en mí? ¡¿Por qué demonios nunca soy suficiente?!
- Bella no tiene sólo que ver contigo. - empezó él preocupado. - Me estas pidiendo que dependa de ti y tu empresa. Es exactamente la misma propuesta que recibí cuando acabe la escuela y en ese momento la rechacé.
- ¡Porque no querías volver a verme! - le recordó dolida.
- Bella... - quiso acercarse pero ella escapó de sus brazos y se levantó de la cama.
- Me duele demasiado tu rechazo. - admitió llorosa. - Y estoy cansada. A veces siento que estas atrapado conmigo y no sabes como escapar, ahora tienes la excusa perfecta para hacerlo.
- Bella yo decidí llevarte a Forks conmigo, no creo que eso signifique que quisiera escapar de ti.
- Para que pague tu deuda, porque no podías quitarme la vista de encima hasta cumplir con ella a cambio me diste una relación. ¡Mierda! Soy tan estupida, compre una vida contigo. - lloró más fuerte apegándose a la pared más alejada de la habitación.
- Cuando te lleve a Forks fue para empezar de nuevo y lo escogí porque era el único lugar donde podía llevarte conmigo, no tenía nada y mis padres podían ayudarme hasta que mis heridas sanaran. Es verdad que desconfiaba de que seguirías pagando la deuda pero no me compraste, yo decidí empezar algo contigo. Cuando llegamos quise alejarme de ti, tratar de fingir tener algo delante de mis padres para evitar incomodarlos pero fue imposible de pronto me encontré deseando tener algo real contigo.
Bella se quedó sollozando lejos de él, sin mirarlo.
- Lamento haberte hecho sentir así. - se disculpó acercándose lentamente. - Eres Bella Swan, eres el sueño de cualquiera que te conozca brevemente, eres más que suficiente. Soy yo quien no lo es. Me cuesta aceptar la idea de que seré una carga para ti, que me pagarás la universidad o me conseguirás un empleo.
Bella no parecía creer sus palabras ya que no le devolvía la mirada. El hombre se aventuró más al llegar junto a ella planeaba tomarla entre sus brazos cuando unos toques en la puerta los hicieron saltar y separarse.
- Isabella necesitamos hablar. - la voz de Renne los puso en estado de alerta.
- Madre, ella está descansando. - la voz de Jasper se escuchó.
- No me interesa. Tiene que escuchar lo que sabemos, no puedo creer que no le dijeras nada. Nos hubieras ahorrado este mal rato.
- ¡Dios madre! - Jasper se quejó. - Deja de meterte en su vida.
- ¡Abre Isabella! - volvió a ordenar.
Ambos sorprendidos por la insistencia de la mujer se acercaron a abrir.
- ¿Qué sucede madre? - preguntó apenas abrió. - ¿Ya se fueron todos?
Renne levantó una ceja al ver su apariencia, Jasper también pareció ponerse alerta.
- Se fue el último invitado hace unos minutos. ¿Está todo bien, Bella? - su hermano preguntó mirando su rostro lloroso.
- Si. - se apuró en contestar. - ¿Qué sucede madre?
- Entremos. - la mujer ordeno obligando a su hijo a entrar en la habitación para luego cerrar la puerta.
- ¿Qué sucede? - volvió a preguntar Bella, su ánimo seguía alterado.
- Tu hermano ha estado ocultándote información. - le contó ácida la mujer dandole una mirada desdeñosa a Edward.
- ¿Qué? - Bella miró a su hermano aturdida.
- En realidad supongo que ya lo sabes. - admitió Jasper mirando hacia Edward brevemente antes de volver a dirigirse a ella. - No lo mencioné antes porque no hemos tenido comunicación y estaba seguro que no querrías escucharme.
- Dejen de dar vueltas y díganme que demonios es lo que saben.
Edward estaba igual de intrigado pero estaba seguro que algo tenía que ver ya que Renne y Jasper no dejaban de darle miradas molestas.
Renne fue la que decidió empezar.
- Desde que decidiste hacer de tu vida un desperdicio escapándote con este hombre mande a un investigador a averiguar quien demonios era. Mi sorpresa no fue grande al enterarme que era el mismo muchacho que te embarazo cuando tenías dieciséis. - lo miró despectivamente. - Despues de terminar la escuela fue un don nadie, como predije, se dedicaba a servir tragos en un bar de Los Angeles pero lo que me llamó la atención fue que no era cualquier bar, era uno de los mejores y más populares, a mi investigador también le pareció interesante y siguió indagando, como demonios un chico de un pueblo que nadie conoce entró a trabajar ahí sin haber tenido ningún tipo de experiencia. - sonrió macabramente observando a Edward. - Resulta que también enamoró a la heredera de esa familia.
- Yo no en... - quiso empezar sorprendido por las conclusiones a las que había llegado.
- Cállate. Mi hija necesita saberlo. - le aseguró levantando un dedo amenazante. - La muchacha hizo que su padre le diera el empleo y que se convirtiera en un empleado de confianza.
- ¿Qué? - Bella sólo pudo preguntar sin entender realmente.
- Lo más inquietante de esto es que la mujer estaba casada y al poco tiempo quedó embarazada. Después de tres años de matrimonio.
- ¡Esta insinuando algo que no es verdad! - se quejó Edward indignado.
- Su marido enloqueció, al parecer no creía que el bebé fuera suyo. Encaró a Edward y ambos terminaron detenidos por pelearse en medio del bar donde él trabajaba. Damon, el esposo engañado, recibió una orden de alejamiento tanto de su esposa como de Edward pero hace poco violó esta orden al aparecerse en Seattle e intentar matarlo disparandole en el pecho.
Edward pudo ver como Bella analizaba lo que su madre decia. Como su rostro iba endureciéndose cada vez más.
- Damon Portman. - ella murmuró.
- ¿Lo recuerdas? - Renne sonrió. - Me alegra que seas buena recordando nombres. Quizas recuerdes el siguiente; Rosalie Hale.
Edward podía sentir como el piso quería abrirse bajo sus pies.
- Rose. - Bella retrocedió hasta que chocó contra la cama y se sentó. - Es la amiga de Edward, la hija de John.
Renne la miró confundida.
- Si pero también Rosalie Hale estudió contigo en el internado. ¿No la recuerdas? Era becada y tú tenías una fijación con ellos. Estoy segura que debiste notarla ya que recuerdo que nos lloraste suplicando para que llevemos una queja a la escuela porque ella te había golpeado.
- Madre creo que deberías ir más lento. La estas aturdiendo. - Jasper le pidió con suavidad al ver a su hermana ir decayendo con la información que recibía.
- Continua. - La urgió la castaña escondiendo su rostro entre sus manos. - Dime que demonios tiene que ver Hale en todo esto.
- Bella, Rosalie es mi amiga y lo sabes. - le recordó Edward suavemente tratando de acercarse a ella y tener su atención. - Por favor hablemos sólo los dos.
- Isabella no necesitas más información. Edward aprovechó la oportunidad que le diste en bandeja para mejorar sus ingresos y mantener a su hijo en Los Angeles. Sólo está utilizándote además es probable que esa mujer este enterada y que todo haya sido parte de un plan macabro de venganza. Jasper lo averiguó también pero quería decírtelo cuando este bastardo decidiera y si se iba ya no sufrirías un desengaño tan duro al saber la verdad.
Bella no contestó, empezó a temblar impactada aún por toda la información que había recibido de golpe.
Jasper se acercó preocupado.
- Bells... tranquila...
- ¡Reacciona niña! - gritó Renne exasperada. - ¡Te estan usando! ¡Por Dios! ¡Ya deberías estar echándolo de aquí!
- Bella escúchame antes...
- ¡Cállense! - gritó Bella cuando empezaron a hablarle los tres a la vez.
- Bella... - Edward dolido quiso tocarla. No se iba a ir sin que lo escuchara.
- ¡No me toques! - le gritó alterada.
- ¿No me escucharás? - preguntó dolido. - ¿No escuchaste nada de lo que dije antes?
- Ya la escuchaste, es mejor que te vayas. - Renne le indicó señalando la puerta. - No quiere verte.
- Estoy tratando de hablar con ella. ¡Le dijeron mentiras! - molesto trato de acercarse otra vez pero esta vez Jasper lo contuvo. - No puedo creer que les creas con tanta facilidad. - le recriminó dolido a Bella.
- Edward nunca me hablaste de Rosalie. Siempre decías que eran sólo amigos pero jamás dijiste que era Rosalie Hale. - le recordó Bella nerviosa hablando tan rapido que las palabras se le enredaban. - Fui una perra con ella en la escuela... Yo no sé que pensar.
- Aléjate de ella. No permitiré que sigas mintiéndole. - Renne se interpuso entre ellos empujando su pecho para sacarlo de la habitación.
- Madre. Basta. - Jasper se interpuso. - Bella es quien decide.
- ¡Tu hermana! - rió irónicamente la mujer. - ¡Esta niña no sabe lo que hace con su vida! La dejaste dos minutos sola en otro país y regreso con una nueva vergüenza para nuestra familia.
- ¡Madre! - Jasper gritó indignado.
- Jasper llévala. - suplicó Bella. - No puedo escucharla un segundo más.
- No. - Renne detuvo a su hijo cuando quiso acercarse. - A mi nadie me echa de ningún lugar, quiero a este hombre fuera.
- Madre, por favor. - le pidió Jasper preocupado. - La estas alterando demasiado.
- ¡No me importa! ¡Ya debe crecer!
Bella parecía a punto de tener un colapso ante tanta presión.
- Rose es mi amiga. - le indicó firmemente Edward. - Tú siempre supiste eso.
- ¡Pero no que era Hale! - gruñó molesta. - ¡Jamás fuiste abierto conmigo! Ni siquiera sabía porque te habían disparado. ¡Tú y tus malditos secretos!
- Bella... - quiso contestar.
- ¡¿Ese bebé es tu deuda?! ¡¿Me hiciste pagar su manutención?!
La acusación de la castaña se sintió como un balde frío lleno de cuchillos.
Edward se quedó sin saber que decir mirando a Bella que parecía frustrada apretando su rostro mientras las lágrimas seguían fluyendo.
- Edward, ella está muy alterada. - Jasper empezó. - Lo mejor es que te vayas.
El cobrizo miró dolido a Bella.
- ... Esta aturdida. - Jasper insistió en hablarle. - Te va a escuchar, estoy seguro pero no es el momento.
- ¿Y simplemente debo irme? ¿Dejarla aquí hasta que quiera verme? - refutó molesto y lleno de renovado rencor.
- Dale unos minutos. - insistió Jasper.
- Demonios. - alterado tomó su chaqueta de la cama. - Bien.
- ¿Dónde irás? - la pregunta de Bella sonó demandante pero él no le contestó y salió de la habitación sin mirarla.
o
o
o
Creo que este es el capítulo más fuerte del fic, se revelaron los secretos que todos estaban esperando.
Quedo a la espera de sus comentarios.
Saludos.
