Pues aquí viene más kink: ¡Size difference!
Izuku y Denki teniendo pensamientos impuros hacia sus novios ;D
Habría que estar ciego como para no notar lo atractivo que era el joven explosivo. Bakugo Katsuki era un alfa que llamaba la atención por allí donde pasara. Alto, cuerpo bien definido, un aroma atrayente, esas gemas rubís que brillaban con gran intensidad, inteligente, etc. El rubio tenía pretendientes, eso era innegable.
Midoriya lo aceptó hace mucho tiempo. Siempre que acompañaba al de ojos como la lava notaba las miradas dirigidas hacia ellos. Vio más de una vez como tanto betas como omegas intentaban llamar la atención de su amigo.
Él atesoraba los momentos que pasaba junto al más alto, creyendo que algún día llegarían a su fin cuando este encontrara a alguien a quien dar todo su cariño y atención.
Se sentía maravillado al saber que eso ya no sucedería. El alfa le había escogido a él. De entre tantas personas en el mundo, quien había robado el corazón del mayor había sido nadie más que él.
Su relación siempre había sido inusual a los ojos de las demás personas, pero ellos nunca prestaron atención a los comentarios susurrados a sus espaldas.
Aunque en ocasiones hasta el omega olvidaba lo increíble que era el ojirubí. No sabía si maldecir al más alto o no, porque si no fuera por él ese día aquello no habría sucedido.
Volvía a tocar entrenamiento en clase. Los ejercicios fueron relativamente fáciles para los integrantes de la clase 1-A. Estos consistieron en un grupo de distintas pruebas: primero tuvieron que entrar en un laberinto creado por Cementos, después su trabajo era indicarle a su compañero como salir de allí evitando las trampas del camino. Los profesores medían la velocidad, eficiencia y fuerza de los alumnos durante el tiempo en que duraba la prueba. Por parte de los estudiantes dando las órdenes, estos eran evaluados por la rapidez en que elaboraban un plan de ataque, su eficiencia y su agilidad para ver más allá y pensar un plan para imprevistos.
Decir que todos los integrantes de clase se sintieron muy complacidos cuando recibieron sus resultados sería una obviedad. Para cuando todos fueron evaluados solo quedaban 20 minutos para que la hora terminara por lo que Aizawa, antes de retirarse del gimnasio, les ordenó emparejarse y entrenar cuerpo a cuerpo sin utilizar sus particularidades. Algunos decidieron sentarse a descansar y dedicarse a observar las peleas de los demás.
Izuku y Denki decidieron practicar algunos movimientos de pelea juntos, observando la postura del contrario y señalando cuando había algún error. Para su desgracia su concentración se vio interrumpida apenas dos minutos más tarde cuando oyeron a varios de sus compañeros de clase exclamar animados.
Al girar hacia el origen del ruido vieron a Kirishima y Bakugo peleando ferozmente. Estaba claro que ninguno de ellos se estaba conteniendo. Se movían con tanta fluidez y potencia que no pudieron evitar sentirse atraídos como polillas a la luz.
Ellos se sentaron lentamente y continuaron observando cómo sus dos alfas peleaban. Como hipnotizados siguieron cada uno de los movimientos de los más altos. Cada golpe, cada paso, el cómo leían a su oponente con facilidad, la forma de esquivar y contraatacar… era simplemente atronador.
Nunca habrían pensado que ver a sus alfas pelear de aquella forma les resultaría tan malditamente atractivo, pero ahí estaban. Ambos sentados en el suelo casi salivando por verles entrenar. Daban gracias a los supresores de olor porque si no todos los presentes podrían notar lo excitados que ambos se encontraban ante el espectáculo.
Denki no podía dejar de pensar en lo maravilloso que era su novio, sintiendo su mente volar al ver los músculos del mayor flexionarse y tensarse. Aguantando golpes y propiciando los suyos propios. Solo de saber que semejante hombre había decidido que le quería a él hacía que su corazón latiera desbocadamente. El pelirrojo era el sueño húmedo de mucha gente, pero el omega era quién le tenía en la vida real. Él podía soñar con aquel joven y hacer realidad sus fantasías. Rió encantado de saber que ese hombre era suyo. Una ola de posesividad le invadió puesto que le daba igual quién quisiera a su novio, él no iba a dejarle ir sin pelear primero. Con un brillo de deseo y posesividad, continuó observando a su pareja entrenar, apreciando cada gota de sudor que resbalaba por aquel cuerpo esculpido por los mismísimos dioses.
Por otro lado, Izuku pensaba en lo atractivo de su pareja. ¿Cómo podía haberlo olvidado? Ese hombre era un dios griego en toda regla. Sintió sus mejillas arder cuando sus ojos se fijaron en el trabajado cuerpo del mayor y como aquellos rubís brillaban con emoción y adrenalina ante una buena pelea.
Sus ojos se abrieron con sorpresa cuando un pensamiento inusual apareció en su mente. Oh. Ahora entendía muchas cosas de si mismo… la razón por la que adoraba que el mayor le llevara en brazos.
El alfa medía 1,83 metros mientras que su persona se estancó en 1,50 metros llegando a duras penas al pecho del más alto. Nunca había sido tan consciente de lo enorme que era el rubio hasta ese momento. Aquella era la razón por la cual amaba tanto el pegarse a este, el sentir que este con abrazarle podría cubrir todo su pequeño cuerpo, el cómo su ropa le envolvía en una cálida nube de algodón y aroma dulce.
El omega amaba aquella diferencia entre sus estaturas, en la diferencia en la constitución de sus cuerpos puesto que mientras el suyo era definido y delgado, el alfa era todo grandiosidad y músculo.
Se mordió el labio inferior al recordar como el rubio le abrazaba por la cintura para atraerle a su cuerpo, como se agachaba ligeramente para besarle la frente, como le levantaba desde la cintura cuando quería llegar a sus labios más cómodamente…
Fue sacado de sus pecaminosos pensamientos por la fuerte voz del alfa quien le estaba llamando. Saltó en su lugar cuando vio una mano en frente de su cara y cuando alzó la mirada, esmeraldas chocaron con rubís.
- ¿Qué hacías en tu mundo nerd? – cuestionó el rubio divertido por ver a su omega tan metido dentro de su cabeza. Este sintió todo su rostro arder, ocasionando que el alfa riera levemente. – Como sea… ¿te pregunté si querías pelar un rato? Aún quedan diez minutos de clase y el pelo pincho quiso descansar. – repitió sus palabras de cuando el contrario no le había escuchado.
El de cabello verde se mordió el labio dudoso en si aceptar o no. Sabía que después de haber estado pensando en cosas tan sucias era un suicidio intentar estar cerca y personal con el alfa. Pero otra parte dentro de su persona se negaba a desaprovechar la oportunidad de mejorar en combate.
Miró de reojo a su amigo quien se encontraba observando fijamente al pelirrojo con los ojos repletos de deseo mientras que el otro le comentaba animadamente sobre la pelea sin notar como el omega le estaba comiendo con la mirada.
Él volvió su atención al alfa en frente de su persona quien esperaba pacientemente una respuesta, al tiempo en que con una toalla se secaba el sudor que le bajaba por la sien, cuello y brazos.
Tentativamente agarró la mano que le era ofrecida y fue levantado con un potente tirón. Instintivamente apretó las piernas cuando una corriente de excitación recorrió su cuerpo. De verdad que ese hombre era fuerte… podría moverle como a una muñeca y hacer que se colocara de cualquier forma que deseara… él obedeciendo sin rechistar con tal de complacer al contrario.
Negó rápidamente con la cabeza para deshacerse de aquellos pensamientos. ¡Estaban en clase! ¡No podía andar pensando en ese tipo de cosas! ¡No era para nada apropiado!
Siguió al rubio hasta la zona apartada para el combate y ambos se posicionaron uno frente al otro. Se observaron unos segundos, donde la traidora mente del omega decidió que era buena idea enfocarse en el sudor que todavía recorría el cuello del ojirubí y fue tarde para cuando notó que este se había acercado para atacarle.
Logró esquivar por los pelos, pero sabía que como no se concentrara el mayor le inmovilizaría en cuestión de segundos. Y pensar aquello fue su segundo error, el primero fue claramente aceptar entrenar cuando no podía concentrarse en otra cosa que en lo mucho que quería que el más alto le aplacara, se subiera encima de su persona y le quitara el aliento a besos. En cómo ansiaba sentir la calidez del cuerpo del contrario sobre el suyo mientras que aquellas grandes manos se paseaban sin pudor por todo su cuerpo. El como deseaba acariciar con sus propias manos la amplia y musculosa espalda del alfa.
Saltó hacia atrás para esquivar el siguiente ataque, recriminándose a sí mismo por aquellos pensamientos. ¡Tenía que concentrarse! ¡Tenía que encerrar a su omega en una caja para que dejara de susurrarle ideas libidinosas sobre el alfa! Pero con el pasar de los minutos se le estaba haciendo cada vez más difícil.
Sintiendo la mirada del más alto sobre su persona, analizando cada uno de sus movimientos, le hizo sentir presa de un peligroso depredador. Uno por el cual se moría por ser atrapado. Y aquel fue su tercer y último error. Game over para Izuku.
En esta ocasión, si el alfa no se hubiera detenido a tiempo, él habría sido golpeado con fuerza en el lado derecho. El omega se sobresaltó y saltó en su sitio ocasionando que se tropezara y su cuerpo se desequilibrara, cayendo hacia atrás a gran velocidad. Los reflejos del alfa no fueron suficientes como para detener su caída, solo lograron que el menor le llevara con él hacia el suelo.
El peliverde cayó y el ojirubí terminó sobre su persona. Oyó levemente como este gruñía y se removía ligeramente sobre su cuerpo, con la intención de sentarse, pero su mente quedó en blanco. Y por eso no se hacía responsable por lo ocurrido a continuación. Su omega había tomado todo el control de su cuerpo y mente.
El alfa se apartó levemente, ambas manos a cada lado de la cabeza del de cabellos rizados, rubís y esmeraldas chocaron. Abrió la boca para preguntar si estaba bien y qué había ocurrido para que se desconcentrara de semejante forma cuando sintió las piernas del menor rodearle la cintura.
- ¿Izuku? – susurró sorprendido, pero no pudo decir nada más.
No tuvo tiempo de reaccionar porque fuertes brazos le jalaron hasta que ambos labios se encontraron. El rubio no sabía ni cuando fue que el omega le había rodeado el cuello con sus brazos, pero sinceramente su mente no se veía capaz de procesar nada de lo ocurrido de los últimos minutos. Instintivamente correspondió al beso, dejándose llevar por la calidez y pasión que su omega le estaba dedicando. Alfa saliendo más a flote con el pasar de los minutos.
El de cabello color musgo, por su parte, se sentía ligeramente perdido entre sus más bajos instintos. Cuando notó aquel enorme cuerpo cubrirle entero, la calidez que se desprendía de este, la intensidad con la que aquellos ojos se encontraron con los suyos… algo en su mente se rompió. No podía pensar en nada más que no fuese el alfa.
Quería permanecer entre esos brazos para toda la vida, quería sentir el cuerpo del mayor sobre el suyo durante mucho más tiempo, quería quedar bajo el poder de tan poderoso hombre… quería ser de Katsuki eternamente.
Su omega gritaba lo mucho que amaba al alfa, lo mucho que le necesitaba, lo mucho que le deseaba y él estaba completamente de acuerdo con esa vocecita dentro de su ser.
Sin ser consciente del silencio que había tomado posesión de la sala, del como sus compañeros miraban la escena con diferentes expresiones las cuales pasaban de la vergüenza, a la incredulidad, a la diversión, etc. Izuku siguió besando a su alfa. Lenta y suavemente, se convirtió a con fuerza y deseo. Tiraba del pelo del mayor para mover su cabeza en la dirección adecuada, mordía el labio inferior del rubio para indicarle que quería más, más caliente, más fuerza, simplemente más de él.
A lo lejos le pareció escuchar a Iida gritar indignado por su indecente actuar en un lugar público y seguido a eso otro chillido agudo que dirigió hacia otra persona. Él no prestó atención, demasiado sumergido por el deseo hacia su alfa, por la pasión que nublaba su juicio, por la calidez del contrario…
Si hubiera abierto los ojos, si hubiera mirado en dirección a donde dejó a su amigo junto a su propia pareja, no habría podido evitar sonreír con clara diversión.
¿Por qué? Pues porque al ver a Izuku y Katsuki dejarse llevar por sus deseos, el rubio omega estalló y sin importarle nada ni nadie se sentó sobre el regazo de un muy sorprendido pelirrojo quien cayó hacia atrás por el repentino acto.
Sin prestar atención al grito estupefacto del alfa, apoyó sus manos en el pecho de este, apretó sus piernas en su cintura y bajó su cabeza hasta atrapar los labios de su novio con pasión. Ya se encontraba excitado antes por culpa de la pelea de su novio con el rubio alfa y el ver como su amigo se comía a besos a este no había ayudado a olvidar lo mucho que deseaba a su propio novio.
Nunca antes se había sentido de esa forma, tan desesperado por atención, tan necesitado porque el contrario le toque, le bese, le mire solamente a él con aquellos ojos rojos brillando con amor y deseo.
Le daba igual todo. El dónde se encontraban, en presencia de quién, los gritos de fondo, todo. Solo podía prestar atención a las manos del mayor apretando su cadera con fuerza, a sus labios moviéndose suavemente contra los suyos, a los leves suspiros que escapaban de ambas bocas, al calor que emanaba de aquel maravilloso y esculpido cuerpo… el cómo ese tan malditamente atractivo hombre era suyo y de nadie más y solo el pensamiento de declarar su propiedad era lo que llenaba su mente en ese momento.
Incluso si eso le llevaría a ser castigado por su profesor. Incluso si Aizawa les prohibía acercarse a sus alfas durante una semana entera. Incluso si le hacían limpiar los dormitorios durante dos semanas. Le daba absolutamente igual porque merecía la pena con tal de dejarle claro al mundo que ese alfa era suyo.
Y estaba completamente seguro que Izuku pensaba exactamente lo mismo que él, teniendo en cuenta que su amigo seguía sin soltar al alfa rubio a pesar de tener a un insistente Iida gritando casi en su oreja.
…Continuará…
No sé por qué, pero me encantó escribir este capítulo. Ellos dos teniendo pensamientos sobre lo atractivos que son sus novios y estos sin darse cuenta hasta que son atacados, es algo que... no sé, me gusta mucho n.n
Decídme si os está gustando como evoluciona la cosa entre ellos ¿si?
