¡Especial de Halloween! Con disfraces para mis amados personajes n.n
PD: algo de tattoo kink ;)
Después de todo lo sucedido en los últimos meses era de esperar que todas las mujeres de clase se encontraran emocionadas por lo que estaba por llegar.
En menos de una semana sería Halloween y nadie sabía cómo, pero habían logrado convencer a los profesores, sobre todo a Aizawa, para que se les permitiera celebrar una fiesta de disfraces en los dormitorios.
Particularmente, el rubio alfa no se sentía muy atraído a la idea de música ruidosa, disfraces cutres, comida chatarra y demás cosas típicas que se relacionaban con la palabra "fiesta". La única razón por la que no peleó aún más cuando la idea fue propuesta fue porque vio el brillo emocionado en los ojos de su novio cuando ambas miradas chocaron. El de cabello verdoso estaba impaciente porque llegara ese día y el rubio no tenía pensado arruinarle la diversión al más bajo.
Los betas fueron encargados de la decoración de la sala, omegas junto a Mina decidirían qué disfraz llevaría cada integrante de la clase aludiendo que no tendrían muchas oportunidades para vestir a sus amigos con algo divertido, y los alfas… bueno, Iida supervisaba el trabajo de los betas y Katsuki ayudaba a Asui y Sato con los aperitivos. Kirishima y Todoroki no fueron encargados con ninguna tarea en particular.
En ese momento se encontraba en la atrocidad que Mina llamaba habitación junto al pelirrojo. El rubio intentaba mantener los ojos cerrados dado que el color de las paredes y… bueno absolutamente todo en aquel cuarto le provocaba dolor de cabeza. El otro alfa también se sentía ligeramente incómodo dentro de aquella habitación, pero hacía todo lo posible para no decirlo en voz alta ya que no quería que la mujer se molestara.
Ella les había hecho ir para tomarles las medidas que serían necesarias para sus trajes y aunque había terminado hace ya rato se había negado a dejarles marchar tan pronto.
- Suéltalo Pinky. ¿Qué coño quieres? – inquirió cansado del silencio incómodo que envolvía a los tres.
- ¿Qué te hace pensar que quiero algo Blasty? – rebatió ella con aparente voz inocente, pero el brillo de sus ojos no mentía, estos se encontraban repletos de maliciosidad.
- Déjate de juegos. No tengo todo el puto día para perderlo con tus gilipolleces. – declaró cruzándose de brazos con clara molestia.
- No eres para nada divertido… ¿Todavía estás enfadado por lo de la última semana? – se quejó ella haciendo un ligero puchero.
El alfa cerró los ojos con cansancio al recordar a lo que la chica se refería. A causa del ya conocido como el incidente "¿PDA? ¿Qué es eso?" protagonizado por sus parejas y ellos mismos en el gimnasio hace un par de semanas, Aizawa había sido muy estricto en su castigo y siempre debía de haber alguien acompañando a ambas parejas en todo momento, para evitar que actos sexuales fueran cometidos. ¡Ni si quiera habían sido capaces de besar a sus omegas decentemente en lo que llevaban de semana!
- Cállate. – gruñó entre dientes de solo recordar la frustración de no poder ni cogerle la mano al de ojos jade.
- Vamos… ¿deberías sentirte feliz de lo que pasó? Nunca esperé que Mido y Kami hicieran algo como aquello en público. – habló ella entre divertida e incrédula. Todavía le sorprendían las acciones de ambos omegas cada vez que lo recordaba.
Sinceramente él tampoco acababa de creérselo. Si no fuese porque aquel demonio de cabello rosa tenía pruebas fotográficas y de vídeo, él creería fervientemente que todo lo sucedido fue un sueño húmedo salido de lo más profundo de sus más perversas mentes.
El día había comenzado como cualquier otro: ir a clase y después al entrenamiento. Él nunca pensó que por invitar al omega a entrenar un poco con su persona, este le saltaría encima como depredador a su presa. O bueno… más bien el rubio fue jalado hasta quedar sobre su pareja y luego fue devorado por el pequeño omega a besos, unos que él no dudó en corresponder en ningún momento, y de los cuales acabó tomando el control, pero el caso es que no esperaba que su novio actuara de esa forma.
Lo peor es que seguía sin saber qué era lo que había hecho reaccionar al más bajo de aquella forma. La curiosidad le estaba carcomiendo por dentro. ¡Necesitaba saberlo!
De reojo vio la cara del pelirrojo quien tenía una expresión muy parecida a la suya. Ellos dos habían hablado sobre el tema y ambos se sentían exactamente de la misma forma al respecto: curiosos, incrédulos, excitados y frustrados.
- Bueno… por vuestras caras supondré que seguís sin saber a qué vino el repentino ataque de dos hormonales omegas. – comentó ella riendo ligeramente. Ambos alfas gruñeron como respuesta aunque el rubio le mandó una mirada de odio como pequeño extra.
- ¿Tú qué crees? La primera semana no pudimos ni vernos porque estuvieron confinados en el dormitorio como castigo, limpiando las zonas comunes. – dijo con los dientes apretados el ojirubí.
- Y esta última semanas siempre había alguien más con nosotros por lo que no pudimos sacar el tema. – finalizó el pelirrojo quien suspiró decepcionado. No le había gustado nada el no poder pasar tiempo a solas con su rubia adoración.
- Pues, por eso os he hecho venir hoy. – habló sonriendo traviesamente la peli rosa. Ambos jóvenes la miraron entre sorprendidos y escépticos. – ¡No me miréis así! ¡Como estoy ayudando con los disfraces he podido sacarle información a ese par! – exclamó orgullosa de su misma.
Ambos alfas se miraron, dudando en si debían preguntar o no. Por una parte preferían saberlo de boca de sus omegas, pero al paso que iban parecía que aquella conversación no la tendrían nunca.
- Lo sé… - suspiró ella más calmada. – Queréis que os lo digan ellos, pero por suerte les pregunté si estaba bien que os lo dijera. Afortunadamente esos dos os quieren muchísimo más de lo que podéis imaginar porque cuando les dije lo muy confundidos y frustrados que os sentíais, accedieron a que os dijera la verdad. - explicó sonriendo dulcemente al recordar como ambos chicos la miraron al escuchar que sus alfas se sentían mal. Le parecía adorable el actuar de los menores quienes se preocupaban y querían de forma genuina a sus novios.
Ambos chicos la miraron fijamente durante un buen rato, analizándola minuciosamente, intentando averiguar si les estaba contando la verdad o no. Unos minutos más tarde se relajaron en sus sitios y asintieron, indicándole que podía comenzar a hablar.
Sorpresa fue poca, sus sentimientos se acercaban más a la estupefacción, cuando escucharon lo que ella tenía que decir. Una leve corriente de excitación les recorrió el cuerpo al saber que sus novios se habían excitado por su fuerza, por verles pelear.
Katsuki se sintió aún más emocionado al enterarse que su Izuku amaba la diferencia de altura entre ambos porque el ojirubí no podía negar que siempre pensó en lo mucho que le gustaba el poder cubrir todo el cuerpo de su omega con sus brazos, en lo malditamente adorable y sexy que se veía cuando llevaba alguna prenda suya, el cómo le encantaba llevar en sus brazos al más bajo.
La alfa carraspeó fuertemente para llamar la atención de ambos. Les adoraba, pero no iba a dejar que llenaran su habitación con feromonas de alfa calenturiento.
- Con esto dicho… vamos a discutir sobre vuestros trajes para la fiesta de la semana que viene. Después de todo, tenéis dos omegas a los cuales impresionar. – declaró ella sonriendo de oreja a oreja y por una vez el rubio no puso ningún tipo de queja al respecto.
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Para la pareja, la semana pasó dolorosamente lenta. Tanto los dos alfas como los dos omegas ansiaban que llegara el viernes por la tarde por dos razones: su castigo terminaba ese día y la fiesta se llevaría a cabo también esa noche.
Con el objetivo en mente de dejar sin habla a su respectivo novio, los cuatro comenzaron a preparase. Con cuidado fueron vistiéndose, asegurándose que no se dejaban nada. Cada cosa había sido minuciosamente pensada con el objetivo de resaltar sus atributos y facciones.
Nunca imaginaron que al encontrarse en la sala de estar les dejaría sin aire a todos por igual. Pero así fue.
El tema que habían escogido fue, obviamente, la fantasía. Cada persona tenía un disfraz inspirado en alguna criatura mitológica o en algún ser que apareciera en los cuentos de hadas.
Kirishima iba vestido con unos pantalones de cuero marrón y un chaleco rojo, dejando su pecho al aire. Si con solo eso el ojiámbar sentía sus piernas temblar, el hecho de ver a su novio con claros cuernos y escamas dibujadas por toda su piel, junto con una cola de dragón en su espalda baja… digamos que casi se cae al suelo de rodillas. Casi comenzó a hiperventilar por culpa de lo atractivo que se veía el pelirrojo con aquel atuendo.
Bakugo llevaba algo muy similar a lo de su amigo: pantalones de cuero, botas hasta las rodillas y una capa roja con pelo blanco en la zona del cuello. Izuku casi se muere al ver los pectorales bien trabajados del alfa en todo su esplendor. Una especie de tatuaje tribal decoraba su hombro derecho, resaltando sobre su suave y ligeramente bronceada piel. En su rostro podía verse leves marcas parecidas a escamas, dejando ver que también pertenecía a la especie dragón, solo que él en forma humana mientras que Kirishima estaba más en una semi-transformación. El omega creyó que su corazón saldría de su pecho por culpa de su novio. Su injustamente bien agraciado novio.
Denki e Izuku también vestían trajes similares puesto que habían escogido el mismo tema: ninfas.
Ambos portaban un fino vestido sin mangas: el rubio de color azul con algunas nubes grises y negras decorando el borde mientras que el peliverde era de un color verde suave con flores de distintos colores recorriendo el borde y lado derecho de la tela. En sus cabellos dos tiaras reposaban: Denki con lo que parecían ser gotas de agua y rayos mientras que Izuku era una corona toda hecha de flores en tonos rojos y amarillos. Por último, llevaban tacones no muy altos del mismo color que sus vestidos, resaltando sus esbeltas, pero sobre todo desnudas, piernas.
Ambos alfas tragaron saliva al ver a sus parejas con semejante atuendo. Comenzaron a acercarse a paso lento, pero seguro y mientras más cerca estaban, más cosas llamaban su atención como: el maquillaje que ambos chicos habían aplicado en sus párpados y labios, la purpurina en sus pieles las cuales les había brillar más de lo usual y el pintauñas que decoraba las manos de ambos omegas. Pequeños detalles que mientras más tiempo pasaban mirando más enamoraban a los alfas.
Pararon frente a sus novios, recorriendo sus cuerpos apreciativamente con sus ojos. Sonrieron ligeramente cuando notaron el brillo en los orbes de ambos omegas, pero prefirieron no burlarse del claro deseo que podían ver en aquellas preciosas gemas.
- Te ves increíble Denki. – halagó con voz suave y enorme sonrisa en los labios el pelirrojo. El rubio se sonrojó hasta las orejas, pero correspondió al gesto, sonriéndole tímidamente al más alto.
- Tú también… - susurró este apartando la mirada, pero dándole fugaces miraditas hacia el pecho descubierto del alfa.
- Pareces salido de un cuento de hadas Zuku… - murmuró maravillado el ojirubí.
- No es justo… Kacchan no tenía derecho a hacerse aún más atractivo. – respondió el peliverde haciendo un puchero y mirándole fijamente a los ojos.
El más alto soltó un bufido repleto de diversión por el comentario de su novio y sin decir nada rodeó la cintura ajena con sus brazos y levantó a este. Por inercia Izuku pasó sus brazos por el cuello del mayor y rodeó la cadera del rubio con sus piernas.
- Soy yo quien debería decir eso Zuku… - dijo en voz baja el alfa quien había acercado su rostro al del ojijade ocasionando que sus labios se rozaran ligeramente al pronunciar aquellas palabras.
El menor dejó escapar un gemido quedo de sus labios y sin pensarlo el más alto reclamo esos carnosos labios con los suyos. Llevaba reprimiéndose durante dos semanas. Ya no era capaz de aguantar la tentación que era Midoriya Izuku. Lenta y pausadamente fue como se besaron. Querían dejarse llevar por la calidez de sus cuerpos, por la dulzura del contacto.
A su lado, Eijirou había cogido suavemente el rostro de Denki entre sus manos y ahora le besaba con cariño y amor mientras que el menor agarraba con fuerza el chaleco que el pelirrojo llevaba puesto, sintiendo sus piernas fallar por el acto.
Los besos siguieron durante mucho rato, dándoles igual que la fiesta siguiera avanzando a su alrededor. Entre beso y beso, los alfas murmuraban lo mucho que les habían echado de menos, lo mucho que les querían, lo preciosos que se veían en ese atuendo y todos los días en realidad.
Los omegas correspondían con ligeros jadeos, ronroneos, chillidos y gemidos. Sintiéndose en una nube por todas y cada una de las palabras que abandonaban los labios de ambos alfas.
Un rato más tarde se separaron y permanecieron mirándose a los ojos fijamente, con los cuerpos lo más juntos que fuera posible. Denki rió adorablemente cuando notó las marcas de pintalabios en el rostro del pelirrojo, dejadas claramente por su persona, e Izuku hizo lo mismo al darse cuenta que Katsuki también las tenía. Los mayores no comentaron nada al respecto, felices de ver como sus novios parecían pasárselo en grande.
Katsuki notó algo que llamó su atención y decidió que no pasaría nada por preguntar.
- Zuku… - llamó a este y cuando el omega dejó de intentar quitar las manchas en su rostro con un pañuelo y le miró a los ojos, el alfa continuó. – No has dejado de mirar el tatuaje… ¿tanto te gusta? – curioseó puesto que había visto las miradas furtivas que el omega dirigía hacia su hombro marcado.
El chico se sonrojó de sobremanera y se mordió el labio de forma nerviosa, pero poco después asintió y le miró algo cohibido.
- ¿Te parece raro? – susurró bajito el más bajo y los rubís del alfa brillaron con ternura.
- Para nada… tal vez me haga uno de verdad cuando seamos más grandes. – comentó despreocupadamente.
- ¿De verdad? – exclamó el peliverde con los ojos brillando por la emoción.
- Si es algo que te hace tanta ilusión, por supuesto que lo haré. – declaró riendo el rubio quien al ver como su novio hacía un puchero por su comentario decidió reclamar sus labios de nuevo.
Sonrió entre el beso cuando notó como la mano de su novio acariciaba su hombro derecho, y se sintió aún más decidido en cumplir con su más reciente promesa para con el omega. Después de todo, no podía resistirse al maravilloso ser que era Midoriya Izuku y tampoco es como si quisiera hacerlo.
…Continuará…
Si puedo me encantaría hacer fanart de sus trajes, pero no tengo mucho tiempo libre ;_; Razón por la cual he tardado tanto en terminar el fic y publicarlo u-u
Al menos espero que os esté gustando n.n
