Ignoró la mirada preocupada de James en él y terminó la cerveza que tenía en la mano.

- ¿Existe alguien a quién pueda llamar por ti? - le preguntó el rubio también un poco borracho. - No me mal entiendas, estoy feliz de tenerte aquí. Imaginaba, cuando nos encontramos en la salida de la casa de los Swan, que beberíamos hasta la madrugada pero ya casi es medio día y estoy seguro que Bella debe estar preocupada por ti.

- No, no te preocupes por ella. - le aseguró. - Sabe donde estoy. - le mintió con facilidad. - Pero entiendo que estes cansado, yo puedo irme ahora.

Trato de pararse pero se tambaleó.

- No creo que puedas ir solo. - James rió.

- No importa. - Edward cayó en el sofá de nuevo. - No llamaré a Bella.

- Ella estará enojada. - rió James, esa risa tonta que tiene alguien ebrio. - ¿Por qué no te quedas hasta que puedas caminar solo? Sería irresponsable dejarte ir en esas condiciones. - James se estiró para luego contraer el rostro. - Demonios apestamos. Me daré una ducha.

Edward le dió la razón tomando otro cigarro.

De un momento a otro se encontró despertando en el sillón donde gracias al alcohol se había desvanecido. No recordaba el momento donde se había quedado dormido. Ya el sol había desaparecido y estaba más que seguro que saltarse las dos comidas del día iban a provocar que vomitara bilis en cualquier momento. Recordó donde estaba y miró por todos los costados buscando a su amigo. Incómodo con su ropa llena de sudor se acercó al baño en busca de su amigo.

- Esta bien. - aseguraba el rubio a otra persona a través del teléfono. - Se quedó dormido pero hablaremos cuando despierte.

Maldita sea. Gruñó internamente pero por supuesto que Bella no pararía hasta encontrarlo. Sintiéndose traicionado por su amigo lo observó desde el marco de la puerta esperando una explicación. El hombre giró y al verlo se sorprendió.

- Oh ya despertó. - le sonrió tranquilo. - Bree quiere saber si estarás aquí el próximo fin de semana, puede venir de Manchester.

Edward pudo sentir toda la cólera que segundos antes lo tenía en ebullición disolverse como agua helada por su cuerpo.

- Yo... - dudo rascándose la nuca. - No sé aún si me quedaré, no he comprado un boleto de regreso pero...

- ¿Cómo que no? - preguntó confundido. - Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras y si no has comprado un boleto aún mejor. - animado le sonrió. - Quédate hasta que Bree venga, son sólo un par de días. No aceptaré un no como respuesta Masen, nos lo debes por tantos años desaparecido.

Edward miró a James sintiéndose incómodo pero no tenía dinero suficiente para regresar a Forks o a Los Angeles. Para su pesar su solución era llamar a sus padres para que lo ayuden a regresar o enfrentar a Bella.

- Hey. ¿Necesitas un préstamo? - James le habló tapando el auricular. - Yo te apoyaré pero quédate.

Edward se sintió enfermo mientras asentía.

- Lo convencí. - le contó arrogante a Bree. - Compra ese boleto y avísanos a que hora llegas para pasar por ti.

Edward retrocedió saliendo al pasillo.

- Y tengo una buena vista. - le contaba James mientras devoraba una pizza un par de horas más tarde. - No puedo quejarme, no entre hace mucho a la firma pero ya cuento con oficina.

- ¿Y trabajas con los hoteles Swan?

- No directamente. - admitió. - Pero de todas maneras soy parte de equipo que los asesora. Tenía que ir al funeral incluso contra mi voluntad.

Edward le levantó una ceja.

- No me veas así Masen. Swan siempre me ha intimidado bastante y luego de todo lo que paso en la escuela prefiero mantenerme lejos de ella.

- Entiendo.

- Perdón, sé que suena mal pero en realidad en mi cabeza no parecía tan maleducado ni insensible. Además imagino que tú sabes mejor que nadie todo sobre ella y no necesitas escucharlo.

- La conozco más que la mayoría.

- Hablando de Bella... - James empezó. - ¿Cómo te encontró? Yo hubiera querido que Victoria me buscara pero... - suspiró. - No he vuelto a verla después del incendio, escuché que estaba en un manicomio pero en la escuela siempre inventaban historias.

- ¿No volvió? No sabía que había sido tan grave. - admitió recordando a la muchacha y como por medidas de seguridad mudaron temporalmente a las chicas de sus edificios.

- Escuché que fue intencional. - James le contó con el rostro concentrado. - ¿Pero quien querría lastimar a Victoria? Era amable y no una perra como... demonios perdona.

- ¿Tal vez Riley? - preguntó Edward, recordando al imbecil que se acostaba con Bella.

- Oh... - de pronto James se detuvo. - ¿Recuerdas ese día? Fue la primera vez que le vi los pechos a Swan, jamás lo olvidaré.

- No es necesario que me digas esas cosas. - gruñó.

- Estaba con Riley, ¿recuerdas? Me pareció muy sospechoso que estuvieran discutiendo en ese momento. - James parecía pensativo. -¿Tú crees que Swan tuviera algo que ver?

Edward cerró los ojos sintiéndose enfermo.

- Estoy casi seguro que si. Victoria me dijo que ellos se acostaban, la odiaba.

- ¡¿Qué?! No sabía que ella fue.

- Si. Bueno es probable que ella tuviera que ver. Además Riley estaba loco por Isabella.

- Ah si. - admitió James. - De todas maneras tampoco regreso a la escuela. Repitió de año porque sus heridas tardaron meses en sanar y lo cambiaron de escuela. Mucha mierda pasó cuando te fuiste Masen. Todo cambio. Cuando descubrieron quien apuñaló a Riley se convirtió en un escándalo en todo Londres. Muchos padres sacaron a sus hijos de la escuela y muchos otros enviaron cartas de queja exigiendo mayor control. Fue una carcel, no hubieron más eventos sociales ni baile de promoción. Fue el peor último año.

Edward recordó esos tiempos y su cuerpo se erizó de sólo pensar en cómo debió haber sido.

- ¿Cómo descubrieron quien intento matar a Riley?

- Fue Black. Él era más peligroso de lo que esperábamos. Lo arrestaron por intento de homicidio. - James miraba al vacío. - Lo descubrieron porque Riley lo vió, cuando despertó se lo dijo a la policia.

- Dios. - sorprendido por la información no supo que decir.

- Tal vez te hubiera matado Ed. Él estaba loco y creo que todo fue por Swan. Tal vez quería matarla en esa fiesta pero no la encontró ni a ti así que se conformó con Riley. He visto esta clase de locos en mi trabajo y en casos que leí en la universidad.

Edward que ya estaba nervioso tembló con la imagen del peligro en el que estuvo en su adolescencia. Por un segundo pensó que tal vez lo mejor fue irse de la escuela, estando tan cerca de Jacob su vida corría riesgo e inclusive la de Bella. Era la primera vez que no veía su expulsión como el peor momento de su vida.

- No puedo creerlo. Isabella jamás me ha contado nada de esto.

- Quizás no quiere que sepas.

Edward no pudo evitar asentir, era lo más probable.

- ¿Irás a verla? - preguntó James unos minutos después.

Edward suspiró recordando el problema en el que estaba envuelto.

- Si. Tengo que hablar con ella. - admitió molesto por la idea. - Pero volveré. No creo que me quede con ella en casa de su hermano, sería muy incómodo.

- No te preocupes. - le sonrió con simpatía. - Empezaré llamándola. - tenía que hacerlo ya que no sabía si ella estaba interesada en verlo. Se alejó hacia el balcón y fue ahí donde pudo admirar la excelente vista que se tenía desde el piso diez de ese edificio.

Marcó mirando la pantalla el nombre "Isabella Swan" parecía tener un nuevo peso en su pecho y sintió un hormigueo cuando presionó "llamar".

Con nerviosismo escuchó el teléfono timbrar hasta que una voz apagada contesto.

- Edward. - suspiró ella, provocándole un escalofrío por lo emocional que su voz sonaba.

- ¿Podemos hablar? - preguntó contenido. De pronto se sentía indignado y molesto.

- ¿Regresarás aquí? No quiero hablar contigo de algo tan importante por teléfono.

- En realidad no es importante. - reclamó. - Pero no quisiste escucharme.

- Por supuesto que lo es. - replicó una Bella algo sollozante. - No me contaste todo.

- Sabías que me costaba abrirme contigo. Te he dicho lo de mi accidente, esto no es tan importante como lo que te conté.

- ¡Casi te matan por eso! ¡Claro que es importante!

- Damon esta en la carcel y lo estará por mucho tiempo.

- Edward, no quiero discutir por teléfono.

- Yo no quiero hacerlo en persona.

Escuchó a Bella gruñir.

- ¿Por qué contigo todo tiene que ser tan difícil? - preguntó molesta.

Edward por su parte tiró de sus cabellos sintiendo frustración. Era siempre lo mismo, desde que eran unos adolescentes, un tira y afloja donde cada uno había sido tensado hasta sus límites.

Ambos controlaron sus respiraciones quedándose unos minutos en silencio.

- Hable con Rosalie. - ella admitió en una voz más clara.

- Oh mierda. - gruñó muy molesto. - ¿Tenías que meterla en nuestros problemas? Maldita sea...

- John me dió su número muy contento ya que no sabía que éramos compañeras en la secundaria. Rosalie por otro lado no estaba feliz de escucharme, - continuó ella. - Me dijo que no entendía porque habías vuelto a caer en mis garras. - Rió amargamente. - Se burló de mis celos psicopáticos antes de decirme que te preguntara a ti.

Edward no pudo evitar reír sarcásticamente al imaginarlo.

- Rosalie te detesta, también perdió su beca en la escuela por tu culpa y eso influyó en su futuro. - admitió recordando a su amiga y sus reclamos cuando le contó que se habían vuelto a ver. - No iba a decirte algo para que estes en paz.

- ¿Paz? ¿Entonces... ? - susurró ella.

Edward respiró hondo antes de empezar. Estaba muy molesto por tener que darle explicaciones.

- El hijo de Rosalie se llama Ryan y tiene ya dos años. No lleva el apellido de su padre porque no quiso reconocerlo. - se quedó en silencio luego de eso. Bella no dijo nada por mucho tiempo pero podía escuchar su respiración acelerada.

- ¿Eso quiere decir...? - insistió ella de pronto sin aliento.

Edward sintió la decepción recorrerlo.

- ¿Crees que sería capaz de no hacerme cargo de un hijo mío? - le reclamó. - ¿Tú de todas las personas eres capaz de dudar de mí?

- Necesito escucharlo. - admitió ella con voz rota.

- Es de Portman. El pobre niño es su hijo pero no crecerá con él. - concluyó con voz muerta. - ¿Alguna otra duda?

Bella carraspeó antes de continuar.

- Tu deuda...

Dudo antes de contestar. Le contaría todo pero se sentía usurpado en su intimidad y obligado a dar explicaciones.

- Llevo pagando la recuperación de Eric hace años. Por eso sabía que había avanzado, me notifican sus avances. - confesó. - Esa es la verdad detrás de mi deuda. Ese maldito accidente condenó mi vida pero no fue el primero en joderme, tú fuiste lo peor que pudo pasarme. Tú y tus juegos de mierda que han jodido a más de una vida, destruiste futuros y sueños de muchos. - recordó a Rosalie, Victoria e incluso a Riley. - Ahora sólo tú tienes una vida feliz, con una familia que te ama y un trabajo ideal. Es asfixiante ver lo injusta que es la vida.

Su respiración siguió acelerada después de hablar.

Se quedaron en silencio digiriendo sus palabras ácidas y la pena que estaba en el lugar.

- No podemos seguir así. - ella susurró.

- La que no quería hablarlo eras tú. Ayer pudimos aclarar esto sin necesidad de discutir de esta manera.

- Yo ya debería haberlo sabido. Esto no es una relación... yo...

- ¿Qué querías Bella? ¿Qué te cuente todo sobre mí luego de que me destruiste hace años? ¿Querías que me abriera y te contará cada una de mis malditas penas después de sólo unos meses de vernos? ¡Eran mis problemas! ¡No pudiste respetar que quería guardarlos sólo para mí!

Bella se quedó en silencio unos segundos.

- Lo lamento. Nunca debí forzarte a nada. Ya no seguiré insistiendo.

- Ya lo sabes todo. No es necesario que insistas. - se burló.

- No. Yo me refiero a nosotros, yo no insistiré más yo...

- Basta. - gruñó él. - No te atrevas a terminar conmigo por teléfono.

- ¿Terminar qué Edward? ¿Cuándo estuvimos juntos en realidad? - lloró.

- Debes estar jodiendome.

- Edward. - lloró de nuevo. - Yo he vuelto a aparecer en tu vida y te he obligado a incluirme. Yo... debía ayudarte en todo, pagando el tratamiento de Eric o lo que sea que necesitaras pero no ponerme a mí misma en medio. No hice las cosas bien y ahora he metido incluso a mi familia en mis errores. Lamento hacer esto por teléfono, no debía ser así pero creo que es lo mejor porque siempre que te veo me siento débil y debo dejar de serlo. - se aclaró la voz. - Es hora de dejarte ir para que seas feliz, yo veré la manera de hacerme cargo de la rehabilitación de Eric como te prometí, ya no será tu deuda. Puedes empezar otra vez sin deudas y es por eso que entiendo si quieres volver a Los Ángeles, es donde debí dejarte seguir tu vida. - ella se detuvo para respirar hondo. - Yo he comprado un boleto para ti sale mañana a primera hora, enviaré a alguien al aeropuerto con tu maleta.

Edward siguió escuchando sus palabras mientras apretaba su teléfono cada vez más fuerte.

- Yo seguire dispuesta ayudarte, puedes buscarme cuando quieras ya sabes donde encontrarme. - ella hizo una pausa. - Siempre te amaré Edward por eso debo dejar de intentar atraparte y forzarte a algo que no quieres.

- ¿Ya compraste el boleto?

- Si yo...

- Sólo llamaste para dejarme. Lo sabías antes de que te contara la verdad.

- Estuve pensando y no quiero seguir en este círculo donde yo sigo intentando forzar mi estancia en tu vida. Ahora yo debo quedarme en Londres y no quiero obligarte a quedarte conmigo como ya hice antes, más de una vez. - recordo su mentira sobre el bebé. - Eres libre Edward.

- ¿Nada de lo que dije ayer te importó? - le preguntó con voz dolida. - Fue en vano. Maldita sea Swan.

- Claro que me importo. - le aseguró ella.

- Tuvimos algo real en Forks. No tenía nada que ver con tus juegos o tratos. - susurró sintiéndose dolido. - Yo era tuyo allá. No me obligaste a nada.

La escuchó sollozar.

- La verdad detrás de todo tiene que ver con tu familia. - la acusó. - Nunca seré suficiente para ti.

- No. - lo negó de inmediato. - No me importa lo que ellos piensen de nosotros.

- Bueno parecías bastante convencida de que tenía un hijo gracias a ellos.

- No es así. - susurró dolida. - Yo dude porque no existe confianza entre nosotros y la historia coincidia.

- ¿Entonces eso es todo? - Susurró tratando de controlar su temperamento. - Todo lo que hemos pasado se reduce a una llamada por teléfono.

- Edward... - ella gimió dolida. - Esto me esta matando, yo no quiero retenerte.

- ¿No se te ocurrió que tal vez yo quería estar contigo?

Ella no contestó nada. Podía escucharla sollozar a través del teléfono.

- Me cuesta mucho creerlo. - admitió. - Yo he pasado meses intentando lograr tener una relación basada en un trato, en dinero. Estaba desesperada y no pensé en ti, otra vez fui la Bella Swan que odiaste en la escuela. Yo que te juraba que había cambiado... - se rió de sí misma mientras lloraba. - Hice todo mal desde el primer momento.

Edward no encontró palabras que pudieran replicar o contradecirla. Pero la herida en su pecho empezaba a crecer cada vez más.

- Yo lamento haberme comportado como una caprichosa, lamento no haber sabido cuándo debía estar lejos de ti y lamento no ser suficientemente buena para ti.

- ¿No eres buena para mi? - susurró.

- Sé que tú eres lo mejor para mí porque siempre has logrado motivarme para ser mejor, siempre ha sido así. ¿Pero yo que hice por ti? Te has vuelto un hombre arisco y duro en todos los aspectos incluso en la cama, el alcohol es un problema que yo nunca intenté frenar en ti porque estaba demasiado preocupada por cómo tomarías mis palabras ya que tal vez hubieras tomado aún más sólo para lastimarme, te expuse a arruinar tu buena imagen como administrador del club ante tus empleados sin escucharte cuando me decías que no querías que ellos nos vieran juntos y es por mi que hoy no eres un médico, que tus sueños no se cumplieron. Saco lo peor de ti . No soy buena para ti.

- ¿Qué hay de los almuerzos juntos? ¿Las caminatas por el bosque? ¿Los domingos viendo películas en el sofá de mis padres? ¿Y cuándo te dejaba dormir sobre mi pecho todos los días? ¿Eso también me define como un hombre duro?

Bella sollozó sin responder.

De pronto la cabeza de Edward que solía ir como una máquina llena de pensamientos negativos y llenos de ira se detuvo. Fue como un instante de paz y resolución. Le impactó tanto que incluso tuvo que agarrarse a la baranda del balcón porque sus piernas se sintieron débiles de pronto.

- Es cierto que no me he comportado bien contigo, no como tú te has comportado conmigo. Tú me has cuidado y has soportado cada molestia que mis heridas causaban, tú no has querido dejarme aún cuando he sido un patán contigo, ni cuando te lleve a Forks a una habitación diminuta. Esas acciones no sacaron lo peor de mi, lo que si lo hace es mi odio a mi mismo por ser tan debil y volver a comportarme como un niño de dieciséis. No te culpes por favor, yo he sido él que debía superar hace mucho que tú eras una niña que estaba sola y lo único que quería era recuperar a su novio para superar el trauma que había sufrido en silencio, no te justifico porque lo que hiciste estuvo mal pero debo admitir que yo solo destrui mi futuro al negarme a aceptar la oportunidad que Jasper me ofrecía. No puedo culpar a alguien más por mis decisiones o en quien me he convertido. Mucho menos a ti.

Ambos se quedaron en silencio meditando lo que habían dicho. El peso del pasado jamás se había sentido tan presente como en ese momento.

Cuando Bella dejó de llorar, Edward se atrevió a continuar.

- Creo que entiendo porque quieres terminar esto. No es la clase de relación que quieres para ti y no es el momento para luchar contra mis demonios para conseguir cambiarla, quieres estar enfocada en ayudar a tu hermano y tu empresa. Lo entiendo Bella. - se rascó la nuca. - Creo que es momento de olvidar el pasado. Ya no debes seguir preocupándote por mí y mi futuro. Yo haré mi vida también y buscaré olvidar lo malo que vivimos y que vivi por mi cuenta. Adiós Bella espero que seas feliz.

Y lo decía en serio. Realmente deseaba lo mejor para ella y quería que sea así.

La castaña a través del teléfono le contestó en voz baja.

- Adiós Edward. Siempre te amaré.

Ambos colgaron después de unos segundos de incertidumbre.

Fue entonces cuando Edward fue capaz de considerar la idea de que tal vez él también la amaba.

o

o

o

Ok... capítulo lacrimógeno. Demasiado fuerte. Realmente espero leer sus comentarios para saber que piensan sobre lo que ambos dijeron. Sus comentarios son la motivación que tengo para continuar escribiendo.

Saludos