Señoras y señores... ¡QUEDAN DOS CAPÍTULOS!

Así es, este es el penúltimo capítulo antes del final y no sé que me ha pasado que se ha convertido en un cap. muy largo. De media suelo hacer 2 mil 500 palabras, pero este tiene ¡5 mil!

Por lo que espero que lo disfrutéis tanto como yo escribirlo n.n

PD: los kinks són - stockings, send nudes, phone sex y dirty talk ;D

PD2: Arderé en el infierno por esto T-T"


Se encontraba tan aburrido. Miraba hacia el techo de su cuarto de forma ausente, sintiendo el cansancio adueñarse de todo su cuerpo.

Las vacaciones de Navidad habían comenzado y todos los de la clase habían vuelto a sus respectivos hogares para pasar las fiestas con sus familias. Él adoraba a su madre, lo juraba, pero tener que pasar días sin poder ver a su novio era algo que su omega no aceptaba.

En circunstancias normales, solo tenía que enviar un mensaje a su pareja y este iba a verle, o podía simplemente caminar un par de minutos hasta llegar al cuarto de este. Ahora no tenía esa opción y se encontraba con los nervios a flor de piel.

¡Echaba de menos a su alfa! El calor de su cuerpo cuando le abrazaba, el dulce aroma que le envolvía y le hacía sentir seguro y querido, los suaves y castos besos que le demostraban lo mucho que su pareja le quería… Soltó un quejido quedo contra la almohada de solo recordar que no podría ver a su novio en varios días.

Cierto que el rubio solo vivía a un par de calles, pero el problema residía en que este no se encontraba allí. Por razones de trabajo, sus padres tuvieron que marcharse a Kyoto y decidieron que se llevarían al joven alfa con ellos. El de ojos rubí le llamó para contarle lo sucedido y se notaba la frustración en su tono de voz, para nada contento con no poder cumplir con su promesa de pasar la víspera de Navidad junto a él.

Su madre sabía por qué se encontraba de tan mal humor y decidió dejarle un rato a solas. La quería por ello, dado que no se sentía con ganas como para mantener una conversación con nadie.

Miró de reojo el par de cajas sobre su escritorio y suspiró cansado y desanimado. Ambos paquetes se encontraban allí, inocentemente envueltos en los colores que su novio tanto amaba, recordándole lo que no pudo ser.

Se sintió tentado en agarrarlos y tirarlos a la basura, pero no se veía con el corazón como para hacer algo semejante. Eran los regalos para su alfa e incluso si este no podía estar a su lado en ese momento, siempre podía dárselos cuando se volvieran a ver.

Fue sacado de sus pensamientos cuando oyó su móvil sonar, notificando que había recibido un mensaje. Curioso miró el remitente y una leve sonrisa se instaló en su rostro.

Denchan: ¡Hey, Izu! ¿Cómo estás?

Adoraba a su amigo por preocuparse por él. Le había contado lo sucedido y este se la pasó enviándole vídeos graciosos y adorables para alegrarle.

Zuzu: He estado mejor. Echo mucho de menos a Kacchan.

Respondió suspirando al tiempo en que miraba de nuevo el par de regalos sobre la mesa.

Denchan: Lo entiendo… solo puedo hablar con Eiji por el móvil y es frustrante porque cada vez que lo agarro mis padres me miran con una sonrisa maliciosa y burlona.

Rió al leer aquello, sabiendo que los padres de Denki no dejaban de hacer comentarios pícaros hacia su hijo sobre su primer novio, solo para avergonzar a este el cual ya se encontraba exasperado por el actuar de los mayores.

Zuzu: Mi madre no deja de lanzarme miraditas preocupadas.

La adoro, pero no me gusta que me mire como si estuviera hecho de cristal.

¿Me deprime no poder ver a Kacchan? Sí, pero no es el fin del mundo.

De solo recordar el actuar de su progenitora un sentimiento de enojo le embargaba. La quería, pero era demasiado sobre protectora con él, mucho peor ahora que tenía novio.

Denchan: Hablando de Baku… ¿qué vas a hacer con su regalo?

El recuerdo de aquello le hizo suspirar de nuevo.

Zuzu: Ni idea. Me gustaría dárselo, pero… no será lo mismo si no es hoy.

Denchan: Bueno… yo tengo una sugerencia.

Aquello llamó su atención. Con curiosidad esperó a que este siguiera, pero después de varios segundos en que no recibió ningún mensaje más, decidió preguntar.

Zuzu: ¿Cuál?

Denchan: Pues… no quiero que te enfades, pero… ¿podrías enviarle una foto o un vídeo?

La propuesta le sorprendió y un sonrojo se instaló en sus mejillas y orejas sin que pudiera evitarlo.

Zuzu: ¿Crees que es buena idea?

Denchan: No sabría decirte si lo es o no, pero… Aunque no sea lo mismo que tenerte en persona… de seguro que le alegrará el recibir algo de tu parte.

Se lo pensó unos segundos puesto que en parte su amigo tenía mucha razón. El rubio alfa se sentía realmente decepcionado de no poder pasar la noche junto a su omega y si él podía hacer algo para alegrarle la noche… ¿por qué no hacerlo?

Volvió a dirigir su mirada hacia el par de objetos y decidió que lo haría. Si no podía estar en persona con su alfa, al menos iba a darle el mejor recuerdo y regalo que en su vida recibiría.

Zuzu: Lo haré. Kacchan estaba muy entusiasmado cuando hicimos los planes para hoy y sé que le dolió más que a mí el no poder cumplir con su promesa.

Así que haré todo lo posible para que tenga la mejor noche de su vida.

Denchan: ¡Así se habla! ¡Haz que el rubio te adore aún más de lo que ya lo hace!

No pudo evitar reír ante lo último. Agradeciéndole profundamente a su mejor amigo se levantó de la cama y con decisión se dirigió hacia el comedor donde su madre se encontraba.

- Mamá. – llamó al llegar y esta le miró con una sonrisa en la cara.

- ¿Qué pasa cariño? – preguntó ella dulcemente.

- Emm… como no puedo pasar… la noche con Kacchan… Había pensado llamarle y… - comenzó a decir, de forma nerviosa, no sabiendo cómo llegar a lo que realmente quería pedirle a la mujer.

- Prometo no molestarte cielo. Cuando acabemos de cenar, será tiempo a solas entre Katsuki-kun y tú. – prometió ella, sabiendo lo que su hijo quería decir, pero se sentía demasiado avergonzado como para hacerlo.

Él le sonrió de forma deslumbrante y se lanzó a abrazarla, susurrando agradecimientos en su oído una y otra vez. Ella rió divertida y le besó la frente con cariño, para luego mandarlo a la ducha antes de empezar con la cena. El menor asintió y salió hacia su cuarto para coger un cambio de ropa. Antes de ir al baño, pensó en si debía enviarle un mensaje a su novio para avisarle de los planes, pero decidió que no dado que quería sorprenderle.

Soltando una risita divertida, se adentró al cuarto de baño, ansioso por lo que sucedería más tarde.

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Aquel día había sido horrible. No solo ese, más bien todos desde que comenzaron las vacaciones. Él se encontraba tan entusiasmado por los planes que tenía con su novio, solo para llegar a su casa y que estos se vieran destrozados.

Sus padres casi le arrastraron al coche, con maletas ya hechas, y sin explicarle lo que sucedía se vio de camino a no se sabe dónde. Durante el trayecto le dijeron que tenían una reunión en Kyoto muy importante y que no acabarían con los negocios hasta el día 24 por la tarde. Por ello decidieron que pasarían las fiestas en un hotel de allí ya que no habrían podido volver a tiempo a casa para estar con él.

Ellos no entendían por qué el rubio se sentía tan molesto con el cambio de planes y el joven alfa decidió morderse la lengua y no darles explicaciones. Si lo hacía, sabía que su madre le gritaría por no decirle antes que Izuku ya era oficialmente su novio y que habían hecho planes para la víspera de Navidad.

La rubia llevaba años esperando que aquello sucediera y no quería ser él quien le diera la noticia, no sabiendo la regañina que le caería por no haber abierto la boca antes.

Cabreado, miró el techo de su habitación. Por lo menos tuvieron la decencia de pedir una habitación separada para él, sabiendo que el ojirubí ya no era un crío y preferiría tener su propio espacio.

Suspiró al pensar en su novio y lo que este estaría haciendo. Le decepcionaba el no poder pasar el día con él. Se había emocionado tanto cuando hicieron los planes, deseando que llegara el día y poder pasar toda la noche con el menor, pero entonces todo tuvo que irse por el desagüe.

Tan metido se encontraba en sus pensamientos que no notó como alguien llamaba a la puerta y que al no escuchar respuesta de su parte se había adentrado al lugar.

- Katsuki. – dijeron y giró a ver a su progenitor quien le miraba con ojos preocupados.

- ¿Qué? – medio gruñó y el mayor suspiró algo aliviado de que respondiera. Se acercó hasta sentarse al borde de la cama.

- ¿Por qué no me dices qué te pasa? Sé que estas molesto por no estar en casa, pero también sé que no es eso lo que realmente te molesta. Mitsuki cree que simplemente no querías estar con nosotros, pero sé que tampoco es eso. – habló con voz suave.

Su padre le recordaba mucho a su novio y de solo recordar a este, volvió a suspirar.

- Deku… - susurró desanimado. El moreno le miró sin comprender. – Hice planes para hoy con Deku… empezamos a salir hace unos meses… - confesó en voz baja y sin mirar a su padre quien se encontraba sorprendido por sus palabras.

- Katsuki… podrías habérnoslo dicho y… - no pudo continuar porque el menor giró a verle con el ceño fruncido después de sentarse bruscamente sobre el colchón.

- Y la vieja habría estado quejándose durante horas por no habérselo dicho antes, luego habría dado por culo sobre cómo comportarme con Deku, después vendría la puta charla de "¡Más te vale no cagarla o acabarás solo el resto de tú vida!" y muchas más mierdas por el estilo. – se quejó el rubio, haciendo al contrario suspirar, sabiendo que lo que este decía era verdad.

- Mira… no puedo negar que eso es exactamente lo que Mitsuki habría hecho… pero me gustaría que supieras que siempre puedes hablar conmigo de estas cosas. – aseguró sonriéndole con cariño.

- Eso ya lo sé… - murmuró al tiempo en que suspiraba y se dejaba caer de nuevo sobre la cama. El mayor le acarició el cabello como cuando era un niño y se levantó.

- Vamos a hacer algo. Te arreglas y vamos a comer al restaurante del hotel y cuando acabemos, te prometo que no te molestaremos. Podrás llamar a Izuku-kun y pasar toda la noche al teléfono con él si es lo que quieres. – propuso sin borrar su gentil sonrisa. El alfa le miró con una ceja alzada.

- ¿Y si la vieja pregunta? – inquirió seriamente.

- Le diré la verdad, pero me aseguraré que no se acerque a tu cuarto para nada. – prometió con igual seriedad.

El de ojos color lava sonrió levemente y se levantó de la cama para luego acercarse a su maleta y comenzar a sacar algo de ropa. El adulto comprendió su respuesta, le dijo que se verían en 15 minutos frente a la puerta del restaurante y entonces salió de la habitación.

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La cena con su madre fue amena y tranquila. No se alargó mucho puesto que la mujer sabía lo ansioso que su hijo se encontraba por hablar con su novio, así que le dejó ir rápidamente. Este le sonrió y después de abrazarla salió corriendo hacia su cuarto, donde se encerró con llave.

Nervioso miró hacia su mesa y después de coger aire se acercó hasta parar en frente de esta. Cogió su móvil y le hizo una foto a ambos paquetes para luego enviarla al chat que tenía con su novio.

Bunny: ¡Kacchan! ¡Cómo no podemos vernos voy a darte tus regalos por mensaje!

Envió junto con la foto de ambos paquetes envueltos. A continuación grabó el cómo desenvolvía el más pequeño de ellos dejando ver unas medias de color negro con encaje blanco en el borde. Paró el video y procedió a dejar el móvil sobre un pequeño trípode que reposaba sobre la mesa, enfocando hacia la cama, y continuó con el vídeo.

- Bueno… recuerdo lo mucho que te gustó la última vez que me puse algo así… por lo que pensé que sería un buen regalo de Navidad. – dijo sin entrar dentro del rango de la cámara.

Con cuidado movió el teléfono para que enfocara hacia abajo y solo captara sus piernas, sus desnudas piernas, las cuales poco a poco fue cubriendo por la suave y sedosa tela negra. Al terminar dio la vuelta lentamente para que la cámara captara todos los ángulos posibles.

- ¿Qué te parece? – cuestionó suavemente.

Satisfecho con el vídeo se lo mandó a su novio. Emocionado pasó a lo siguiente en su plan. De su mochila sacó una camisa que pertenecía a su novio y se la colocó junto con unas bragas negras de encaje a juego con las medias.

Cogió la caja que quedaba y la dejó en el suelo, al lado de la cama, y le dio a grabar de nuevo. Lentamente se acercó a la cama, sentándose sobre el mullido colchón con las piernas cruzadas, dejando ver las medias que portaba y la camisa de su alfa, sabiendo que aquello le haría excitar.

- Kacchan… ¿reconoces esto? – comentó con una leve risita. – Así es… es tú camisa… no pude evitar traérmela conmigo… necesitaba algo que tuviera el olor de mi alfa y sabes lo mucho que me encanta esta en particular. – habló al tiempo en que aspiraba el aroma impregnado en la manga de la blanca prenda.

- Mmm… es como estar envuelto por Kacchan… - susurró algo ido por el aroma que le rodeaba entero.

Lentamente se inclinó hacia atrás y separó un poco las piernas, dejando ver de forma sutil y no del todo como algo distinto a lo usual se encontraba allí.

- Sabía que las medias te gustarían… pero sé que eso no es suficiente… así que pensé en añadir algo más. ¿Sabes qué es? – cuestionó sonriendo pícaramente. – Mi alfa es tan listo… seguro que lo supiste de inmediato ¿verdad? – murmuró halagos hacia su novio, sabiendo que aquello le encantaría. Con cuidado utilizó una de sus manos para levantar la camisa y mostrar su ropa interior.

- A mi alfa le gusta verme así ¿verdad? Todo arreglado como una muñeca solo para él… - susurró mordiéndose el labio inferior levemente. - ¿Sabes? Se siente muy bien esta fina tela sobre mi piel… y el aroma a Kacchan solo lo hace aún mejor. – admitió riendo adorablemente.

Decidió moverse y cambiar de pose, sentándose sobre sus rodillas e inclinándose hacia delante miró directamente a la cámara con la cabeza algo inclinada hacia la derecha. Sonrió ampliamente y mandó un beso hacia el objeto al tiempo en que guiñaba un ojo.

- ¿Podemos jugar un poco alfa? Todavía tengo otro regalo para ti y me muero por que veas qué es. – y con esas palabras e imagen decidió acabar el vídeo.

Se movió y revisó el resultado. Vio como el anterior mensaje no había sido leído todavía y una idea le vino de repente. Con los ojos brillando por el deseo, comenzó a sacarse unas cuantas fotos: sus piernas, su clavícula, su hombro que sobresalía de la camisa, sus finos y brillosos labios por el pintalabios rosa suave que portaba, sus ojos adornados de purpurina y sombra negra la cual resaltaba sus esmeraldas, su ropa interior… todo eso y más, para a continuación enviarlas todas hacia su novio con distintos mensajes para llamar su atención.

Estaba deseando que este le respondiera, anticipando lo que vendría cuando lo hiciera. Con una suave risita, se recostó sobre la cama y esperó a que su alfa hiciera acto de presencia.

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Se encontraba en mitad de la cena con sus padres cuando notó su teléfono vibrar en sus pantalones. La primera vez no le dio mucha importancia, más enfocado en acabar de comer para así poder irse, pero cuando unos minutos más tardes volvió a vibrar, esta vez de forma consecutiva, decidió ver qué pasaba.

Sacó el aparato de sus pantalones y vio que el causante había sido su novio. Curioso, desbloqueó el móvil y abrió el chat con el de cabellos verdes. Casi se atraganta con lo que sus ojos observaron:

Una imagen de su novio, concretamente de sus ojos los cuales resaltaban con el maquillaje que portaba. El mensaje de "Alfa… mírame" le hizo tragar en seco. Con las manos temblorosas miró los mensajes anteriores y se sintió enrojecer, junto a sus pantalones apretarse.

Diferentes partes de su novio le recibieron, con mensajes que iban directos hacia su entrepierna. Se levantó abruptamente de su asiento y casi salió corriendo del restaurante, ignorando el grito de su madre.

De forma apresurada se adentró al ascensor y dio al botón de su planta, relajándose cuando las puertas se cerraron y le dejaron solo entre aquellas cuatro paredes.

Nervioso y lleno de anticipación, le dio a reproducir al primer video, donde vio al menor abrir uno de sus regalos. Cogió aire cuando vio lo que era y lo dejó salir lentamente para darse valor y seguir con el siguiente vídeo. En este observó a su novio ponerse aquellas medias de forma lenta y sensual, para al terminar darle una visión magnífica de cómo se veían sus piernas con el atuendo en ellas desde todos los ángulos.

Miró cuanto le quedaba hasta su planta y con las manos temblando le dio al último video.

- Joder… - susurró para sí cuando vio a su malditamente atractivo omega sentarse en la cama con su camisa puesta junto a aquellas malditas medias. Sintió su miembro endurecerse aún más al oír la voz del más bajo susurrarle halagos al tiempo en que le mostraba cada vez más de su atuendo.

La gota que colmó el vaso fueron las últimas palabras que el de ojos jade le dedicó antes de que el video terminara. Un gemido salió de sus labios de solo imaginar lo que este tenía planeado.

Corrió hacia su habitación en cuanto las puertas del ascensor se abrieron y cerró fuertemente la puerta detrás de sí, jadeando, no por correr si no por lo excitado que su novio le había puesto con semejantes fotos y videos.

Se recostó contra la pared al lado de la entrada y tomó aire profundamente. Miró hacia su entrepierna y notó el creciente bulto allí. Decidió devolverle el favor a su omega y tomó una foto.

Kacchan: Joder Zuku… no sabes cómo me has puesto.

Escribió para luego enviar ambas cosas.

Caminó hacia la cama donde se sentó y procedió a desabrocharse el pantalón, queriendo deshacerse de un poco de la presión hacia su erecto miembro. Miró si este había leído su mensaje y rió al notar que sí, pero que al parecer no tenía intención de responder.

Kacchan: ¿Qué pasa Bunny? ¿Ya no quieres jugar?

Envió entre divertido y algo nervioso, no sabiendo qué pasaba en ese momento por la cabeza del más bajo.

Bunny: Yo siempre quiero jugar con Kacchan, pero… quiero escuchar a mi alfa.

Tragó saliva ante aquella respuesta y sin pensárselo le dio al botón de llamada. El más bajo aceptó al primer ring y eso le hizo sonreír.

- ¿Ansioso Zuku? – preguntó con la voz grave. Oyó como el contrario jadeaba lentamente.

- Kacchan… - susurró este.

- Mmm… eres tan malo Bunny… tentándome de esa forma cuando no puedo devorarte. – comentó el mayor.

- Quería darle su regalo a mi alfa… ¿es eso malo? – dijo el omega con la voz floja y entrecortada.

- Para nada Zuku… me diste algo increíblemente bueno… pero dijiste que no era todo ¿verdad? – inquirió notando los leves jadeos que el otro dejaba escapar de su boca y preguntándose qué estaba haciendo.

- Mmm… hay mucho más para alfa… pero quiero ver más primero. – murmuró el omega.

Katsuki sonrió y decidió darle un pequeño espectáculo a su novio. Dirigió la cámara hacia su cara y le dio a grabar.

- Dios Zuku… no sabes lo mucho que adoro verte arreglado como la preciosa muñeca que eres. – gruñó hacia la cámara al tiempo en que se mordía el labio inferior sensualmente. Poco a poco grabó hacia abajo: su camisa desabrochada dejaba ver sus músculos de forma espléndida y decidió acariciar suavemente desde su pecho hacia sus abdominales hasta dejar su mano sobre su entrepierna, dando énfasis en el enorme bulto que ahí residía.

- Siento que los pantalones estorban. ¿Tú qué crees cariño? ¿Debería quitármelos? – curioseó acariciando el bulto suavemente. Sabía que aquello tentaría al contrario, le dejaría con la boca sintiéndose vacía, sobre todo porque era conocedor de lo mucho que el omega amaba lamer, besar y chupar su miembro.

- Sigo recordando esa dulce boca tuya… ¿recuerdas? Fue el día en que volvimos a casa… pasaste una hora sin soltar mi pene, dejándome que te llenara la boca una y otra vez con mi semen… gimiendo y suplicando por más. – relató lo sucedido hace un par de días. Grabó como su mano se adentró dentro de la tela y acariciaba su miembro directamente, gruñendo al sentir el contacto.

- ¿Quieres ver más Bunny? Sabes qué hacer para conseguirlo ¿no omega? – susurró para finalizar al vídeo y mandárselo a su novio.

Pocos minutos más tarde su móvil sonó con una video llamada y no dudó en aceptar, siendo recibido por la preciosa cara de su niño, toda sonrojada y jadeando.

- Alfa… eres tan malo conmigo… - se quejó haciendo un puchero el menor.

- ¿Por qué cariño? Dijiste que querías ver más. – recordó el rubio sonriendo de lado.

- Mmm… pero ahora quiero tener ese enorme pene de mi alfa dentro de mi boca… - rebatió el peliverde mordiéndose el labio inferior.

- Tranquilo Zuku… pienso dejar que lo tengas cuando nos veamos, pero primero… ¿qué más tienes para mi Bunny? Llevo un rato escuchándote jadear. – cuestionó mirándole fijamente a aquellos preciosos orbes esmeralda, los cuales brillaban con deseo y necesidad.

- Bueno… - este apartó la mirada, sonrojándose aún más. El ojirubí sonrió más ampliamente.

- No me digas que mi niño está tocándose sin permiso. – habló y vio como este tragaba y asentía lentamente. – Mmm… ¿no piensas dejar que mire? – preguntó alzando una ceja.

El menor negó con la cabeza rápidamente y entonces le vio moverse. Se levantó de la cama y dejó el móvil sobre la mesa, dejando a la vista toda la cama, donde su novio volvió a sentarse. Lentamente separó las piernas y pudo ver con claridad lo mojado que este se encontraba. La tela de su ropa interior se encontraba empapada y sus muslos brillaban a causa del líquido que salía de su agujero.

- Te ves increíble Zuku… ¿me dirías qué estabas haciendo antes? – pidió suavemente sin apartar la vista de las partes bajas de su novio.

- Mmm… pensaba en Kacchan, en cómo me toca, me besa y me dice lo mucho que le gusta tenerme debajo de su cuerpo… - comenzó a hablar el menor, quien pasaba sus manos por su pecho acariciando levemente sus pezones.

- A Kacchan siempre le ha gustado jugar con estos ¿verdad? Se siente tan bien cuando los acaricia y lame… - susurró el peliverde sin parar sus manos. Gimió al pellizcar con más fuerza los rosados bultos en su pecho.

- Cierto… adoro dejarlo completamente rojos y sensibles… hacer que mi omega se corra con solo jugar con ellos… - siguió el rubio quien no podía evitar sacar su miembro de los pantalones y calzoncillos para comenzar un suave vaivén con su mano.

- Después Kacchan siempre juega conmigo… - continuó el menor, quien había bajado sus manos hacia el borde de su ropa interior. – Pero… no soy muy fan de jugar con mi miembro… Kacchan sabe eso y… - paró para apartar la fina tela negra, dejando ver el agujero con el que tanto amaba jugar el ojirubí. – Kacchan siempre presta atención a esto. – finalizó el más bajo quien mostró claramente el pequeño tapón dentro de su agujero.

- Joder Zuku… ¿es este mi regalo? ¿Ver como tu adorable agujero es abierto por ese juguete? – habló entre jadeos el alfa.

- Nope… todavía no abrí el regalo de Kacchan… ¿debería hacerlo ahora? – comentó el peliverde sonriendo coquetamente a la vez en que agarraba una caja del suelo y la mostraba a la cámara.

- Más te vale Bunny. – ordenó el ojirubí ocasionando que el contrario gimiera. Él sonrió maliciosamente. - ¿Qué pasa Zuku? Tu alfa dio una orden. – avisó severamente y este asintió rápidamente.

Con las manos temblorosas, destrozó el envoltorio de la caja y sacó su contenido. Un fuerte gruñido escapó desde lo más profundo de su ser al ver lo que el adorable ojijade sostenía entre sus manos. Un consolador. Su novio había comprado un consolador de color negro bastante grande.

- Dios Bunny… ¿mis dedos no son suficientes para ti? ¿Tanto necesitabas algo más grande? – cuestionó el mayor sin apartar la mirada de aquel objeto, grande en comparación a sus dedos, pero pequeño si lo comparábamos con su miembro.

- Mmm… pensé que Kacchan disfrutaría utilizando esto conmigo… - susurró el de pecas mirando a su novio por debajo de su flequillo, el brillo en sus orbes denotado lo excitado que se encontraba por la idea.

- Ooohh…. ¿querías que llenara tu agujero con ese juguete? ¿Querías que te hiciera correr utilizando eso? – inquirió divertido y encantado con la idea.

El omega asintió rápidamente como respuesta.

- Déjame ver cómo lo haces Zuku… Déjame ver cómo te complaces con ese juguete mientras tu alfa solo mira. – ordenó y el contrario volvió a asentir.

Este se acercó a la pared y apoyó la espalda ahí para a continuación abrir las piernas todo lo posible, dejando ver todo lo que el rubio quería ver. Hizo el amago de quitarse las bragas, pero fue detenido por su novio quien le ordenó que se las dejara. El omega obedeció y simplemente las apartó todo lo que pudo, dejando a la vista el tapón otra vez.

Con cuidado agarró el objeto y comenzó a sacarlo. Gimió y jadeó ante la estimulación de sentir sus paredes abrirse y aferrarse al objeto. Poco después lo sacó entero y lo enseñó a la cámara para que el ojirubí notara lo mojado que el objeto se encontraba al igual que lo grande que era.

El alfa gruñó complacido al notar que su novio había escogido objetos más pequeños que su miembro a propósito. Al parecer este simplemente quería prepararse para cuando lo hicieran hasta el final por primera vez y aquel pensamiento excitó aún más al más alto.

- Kacchan… - llamó el pecoso y él le miró a los ojos, esperando a ver qué saldría de los rosados labios del menor. - ¿Cómo quieres que lo haga? – preguntó él, queriendo complacer las fantasías que pudiera tener su alfa.

- Mmm… ponte en cuatro cariño. Quiero tener una vista perfecta de tu culo abriéndose para mí. – ordenó y este no tardó en obedecer, dejando a la vista su muy generoso trasero.

El alfa se lamió los labios, deseoso de tocar al contrario, pero sabiendo que aquello no sería posible decidió acomodarse mejor sobre la cama para observar el espectáculo. Con la mano derecha acariciaba lentamente su miembro, no queriendo terminar antes que el más bajo.

Le vio dirigir el objeto a su agujero y lentamente ir introduciéndolo en aquella caliente y húmeda cavidad. Mordió su labio inferior al recordar el sabor de aquel lubricante natural que el cuerpo de su novio producía. Sintió su boca secarse y sentirse sediento de repente. Tragó saliva al ver como aquel pequeño agujero se expandía lentamente para acomodar aquel juguete.

Le oyó gemir y vio como le miraba lo mejor que podía desde su posición con los ojos completamente nublados por el deseo.

- Kacchan… - fue lo que escapó de su boca, el tono de voz era una clara pregunta. Quería el permiso del rubio para continuar.

- Sigue Zuku… quiero ver cómo te corres. – fueron sus palabras y fue capaz de ver el escalofrío que recorrió el cuerpo entero de su novio quien sin perder tiempo comenzó a meter y sacar el objeto de su culo, aumentando cada vez más la velocidad al igual que la cantidad de jadeos, gemidos y chillidos que escapaban de su garganta.

La mano del rubio también fue cogiendo mayor velocidad y fuerza, queriendo llegar al clímax cuando su novio lo hiciera. Minutos más tarde le vio arquear la espalda, su cuerpo temblar de arriba abajo hasta el punto en que sus piernas fallaron y cayó sobre el colchón, vio como de su agujero se escapaba líquido en abundancia y cuando el omega se giró para mirarle a los ojos notó la enorme mancha en la tela que cubría su miembro.

- Eres tan perfecto Bunny… - gruñó aumentando el ritmo de su mano. El omega gimió y se acercó hacia el móvil con la intención de cogerlo. – Quédate quieto cariño. – ordenó cuando le vio arrodillado en el suelo, en la perfecta posición para lo que quería hacer. El menor obedeció y paró, dejando sus manos sobre su regazo. La imagen fue el detonante para llegar a su propio final. Movió el móvil para enfocar su miembro y se corrió manchando toda la pantalla, sobre la imagen de su perfecto y adorable novio el cual gimió fuertemente al notar lo que había pasado.

El rubio rió cuando, después de limpiar su desastre, notó la mirada del omega pegada a su todavía erecto miembro, el cómo se lamía los labios con deseo y apretaba las piernas con fuerza, claramente intentando esconder su nueva erección.

- Va a ser una noche muy larga Zuku… No pienso dejarte hasta que te desmayes del cansancio. – prometió el alfa con voz ronca.

Izuku simplemente le sonrió a su alfa y susurró: - Si, Kacchan. – para a continuación mirarle esperando sus siguientes órdenes.

Aquella iba a ser una noche que ninguno de los dos olvidaría jamás.

…Continuará…


De verdad que no sé cómo he llegado a escribir semejante cosa, pero al menos espero que hayáis disfrutado la razón por la cual he condenado mi alma al demonio XD

Me muero por leer los comentarios que dejaréis al respecto n.n

Nos leemos (=^w^=)