Su amigo resopló junto a él mientras se estiraba haciendo tronar sus articulaciones.
- No debía hacerte caso. - admitió James molesto.
- Oh vamos. El viaje no fue tan pesado además Bree siempre lo hace para vernos.
- Para verte. - corrigió James en voz baja.
- Cállate.
Bajaron del autobús y se encontraron con la sonrisa de Bree.
- Bienvenidos a Manchester. ¿Qué tal estuvo el viaje?
James iba a decir un par de opiniones pero al ver el rostro de Edward se quedó en silencio.
- Dormimos casi todo el viaje. - le contó el cobrizo sin darle importancia.
Con sólo mochilas de equipaje no tardaron en salir del lugar y encontrar el auto de Bree.
- ¿Por qué Derek no quiso venir? - preguntó ella mientras subían.
- Creo que iba a salir con alguien. - admitió Edward dándole una sonrisa incómoda.
- Oh. - Bree parecía sorprendida. - Espero que le vaya bien. Nunca lo he visto con una chica.
- Tal vez ella es especial. - murmuró James.
- Tal vez. - Bree asintió mientras encendía el auto.
El departamento de Bree no se encontraba muy lejos por lo que no lograron ver gran cosa de Manchester pero su amiga empezó a contar anécdotas del lugar muy pronto.
- El hospital no queda lejos pero aún así hay días en los que prefiero quedarme allá a dormir. Siempre termino agotada. Además vivo con Lauren y ella siempre trae a sus conquistas. Prefiero no estar presente.
- ¿Qué dijo sobre nosotros?
Ella puso los ojos en blanco.
- Muere por conocerlos. Por favor ignórenla ustedes son mios este fin de semana.
James empezó a reír al escucharla.
- Si marcas tu territorio de esa manera significa que estamos por enfrentar a una devoradora de hombres. Esa idea me agrada.
- Eres un sucio James. - se quejó Bree. - Lauren también es interna en el hospital y no quiero tener dramas en mi trabajo.
- James se comportará. - Edward intervino dándole una mirada de advertencia a su amigo.
Los amigos de Bree aparecieron esa noche con unas cervezas y un par de botellas de whisky. Tyler, Chloe y Shawn, quienes también eran internos junto a Bree y Lauren, eran bastante divertidos y pronto todos crearon un ambiente de confianza.
Empezaron a beber pronto mientras James y Shawn se encargaban de la parrilla. Comerían un poco antes de salir a los pubs de la zona. El ambiente era divertido y amistoso, pronto sintió esa sensación de jovialidad que no había sentido en plenitud antes y que sólo había experimentado desde que se reencontró con James.
Como Bree había anticipado Lauren era un dolor de cabeza, había estado turnándose para perseguirlos.
- Me gusta el área pero a veces puede ser tan agotadora. - se lamentó. - ¿Y tú en que trabajas?
- Ehm. - no había estado prestando mucha atención así que tuvo que pensar antes de contestar. - Vendo autos en una concesionaria.
- Oh. - levantó las cejas sorprendida. - Ya sé a quién pediré ayuda cuando compre el mío.
- Claro, cuando quieras. - le sonrió educadamente mientras volvía a tomar un sorbo de su cerveza.
Bree estaba cerca al balcón donde asaban las salchichas pero no le quitaba la mirada de encima mientras hablaba con Lauren.
- ¿Qué significa tu tatuaje? ¿Es un lobo?
- Si. - levantó un poco más su camiseta blanca para mostrarle mejor la imagen.
- Es genial. - la mujer estaba admirada. - ¿Tienes más?
- Si. - admitió. - Pero no creo poder enseñártelos.
- Oh, ¿por qué no? - preguntó haciendo un puchero triste.
- Eh. - se rascó la nuca incómodo.
Lauren se acercó más.
- ¿Prefieres enseñármelos en mi habitación? - susurró insinuante.
Lauren era hermosa. Una rubia con curvas precisas y bien proporcionadas. Sin embargo, su cuerpo no reaccionó. En otro momento no hubiera dudado, llevaba meses sin sexo, otra vez, pero aún así no se sentía con ánimos de romper su celibato autoimpuesto.
- ¿Edward, verdad? - Chloe se acercó en ese momento con una nueva botella de cerveza para él.
- Gracias. - Edward agradeció sinceramente. Lauren por otro lado parecía molesta por la interrupción.
- Bree nos ha contado mucho sobre ti. ¿Eres de Estados Unidos, verdad?
Asintió sonriendo agradecido por la conversación. Pronto estuvieron hablando de cosas triviales y riendo los tres por las ocurrencias de Lauren que en realidad podía ser una persona muy divertida cuando no estaba de cacería.
La noche siguió avanzando y la comida estuvo lista. Otra vez estaba con James luego de ayudarlo con los platos.
- ¿Hoy dormirás en la habitación? - le preguntó James en voz baja.
- Claro. - contestó confundido.
- Podrías quedarte con Bree... - sugirió bajo su aliento.
- No digas tonterías. - le reclamó.
- Hombre, necesitas un polvo. Eres un hombre joven y lamentablemente conozco tu vida sexual ya que vivo contigo. Llevas meses en esta situación, siento lástima por ti.
Edward resopló.
- ¿Swan era tan buena que te jodió para otras?
- James... - gruñó.
James levantó las manos en señal de rendición. - En la secundaria habían muchos rumores sobre el tema.
- James, no puedo creer que fueras tan inocente. Decían un montón de mentiras.
- Hey, ella estudió gimnasia de niña. La elasticidad era lo suyo y lo demostró en el equipo de porristas. Era creíble pensar que podía... hacer cosas fuera de lo común. - carraspeó.
- Bella es una mujer normal. - contestó simple.
- No parece ya que te arruinó.
Lo estaba retando. James quería que saque a Bella de su sistema y estaba retándolo a sacarla. Era obvio que la razón era porque no tenía el mejor concepto de ella.
- Fui su primera vez James. Bella no era como crees y casi toda la mierda que dijeron de ella era mentira.
James parecía muy sorprendido por sus palabras.
- Eso no lo esperaba.
- ¿No te parece que estás juzgándola demasiado? En realidad no la conociste. Y en la secundaria no todo lo que decían era verdad.
James lo miró intrigado.
- ¿No lo era?
- No.
Se quedaron en silencio un par de minutos.
- Nunca me dijiste que sucedió. Bella terminó la escuela conmigo y obviamente no tuvo ningún bebé. ¿Su madre...?
- Si. La obligó a abortar. - admitió bebiendo su cerveza.
- Oh mierda. Tú querías a ese bebé.
No contestó porqué mentiría si dijera que la idea lo emocionó en su momento. El saber que tendría un hijo tan joven fue traumático y no podía evitar sentirse culpable por no sentir la tristeza que correspondía.
- Bella no superó su aborto. Hasta el día de hoy lo lamenta.
- ¿Quería tener al bebé?
Edward respiró hondo pensando en sus palabras. Nunca lo había hablado con Bella, sabía que fue traumático pero no hasta que punto ella estuvo encariñada con su hijo. Después de todo ella lo llevó en su vientre.
- Si. - admitió. - Ella lo quería.
James se quedó en un silencio respetuoso mientras Edward se preguntaba que hubiera pasado si ese bebé hubiera nacido. En esos momentos no estaría en ese balcón rodeado de gente divertida y relajada. Probablemente estaría trabajando en algún lugar de Forks para mantener a su hijo y a Bella, ya que tenía claro que su hijo no hubiera tenido el apoyo de los Swan. Incluso tal vez tendrían más hijos y la necesidad de dinero hubiera sido asfixiante.
- Lo poco que he sabido de ella estos años es que se mantuvo soltera y es demasiado reservada. No suena como la Bella de la secundaria.
- Ha cambiado James, yo lo comprobé. - admitió.
- Si es así, entiendo porque aún la extrañas. De adolescente la quisiste mientras era su peor versión y ahora quieres a la mejor versión de ella.
- Si, bueno ella ya no me quería. Me dejó por teléfono, ¿recuerdas?
- Si... - su amigo contestó con una sonrisa educada.
- Hey chicos. No se coman todo. - Bree apareció con una gran sonrisa y un par de cervezas en las manos.
Pronto su conversación volvió a ser animada y despreocupada.
El departamento seguía lleno de risa y música. Bree parecía muy contenta teniendo a todos sus amigos conviviendo y eso alegro a Edward. Ella era chispeante y divertida, en la secundaria era algo taciturna y tímida. Le alegraba ver el cambio en su amiga, imaginaba que al fin pudo ser ella misma sin importar el resto. Siguió viéndola el resto de la noche hasta que estuvo sola y se vio acercándose a ella.
- ¿Qué sucede? - le preguntó mientras ella miraba molesta a la nada.
- Es Chloe. A veces me saca de quicio.
- ¿Qué te dijo?
- Tonterías. - contestó simple aniquilando a su amiga con la mirada a la distancia.
- Si lo son entonces no deben importarte.
Le pasó un brazo sobre los hombros en un gesto de apoyo y se arrepintió demasiado pronto ya que Bree giró su rostro y estuvieron cara a cara, a milímetros de besarse. Edward no supo que hacer ya que retrocer sería muy humillante teniendo a todos los amigos de Bree tan cerca y terminar de acercarse era completamente errado, él no veía a Bree de esa manera... ¿verdad?
No tuvo oportunidad de reaccionar ya que ella acortó el espacio entre sus rostros y lo besó. El cobrizo cerró los ojos por reflejo e hizo el esfuerzo de dejarse llevar. Sus labios eran suaves y dulces por el labial que utilizaba, su lengua por otro lado sabía a cerveza con limón. Había besado otros labios, otras chicas que no pasaron a ser más que un recuerdo, pero esos labios no pertenecían a una desconocida o una mujer con la que llevaba poco tiempo saliendo. Esos labios eran de una mujer increíble a la que realmente apreciaba y que llevaba conociendo años. Por un segundo se preguntó que hubiera sucedido si Bree hubiera sido su novia en la secundaria; obviamente la hubiera acabado con ella para luego ir juntos a la universidad y posteriormente a la escuela de medicina. Una vida tranquila y cómoda. Caminando juntos hacía el éxito. Pero esa era una vida que no era suya, que quizás debió ser suya, sin embargo no lo era y ya no lo sería.
Bree era grandiosa y se arrepintió de no haberla visto con otros ojos en su momento. Pero si era honesto consigo mismo, después de ver a Bella Swan ninguna chica tuvo oportunidad. Ella le quitó el aliento y cada uno de sus pensamientos, ella... ella se apropió de su corazón luego de unas cuantas sonrisas.
Fue ahí cuando se dió cuenta que no podía evitar compararlas, que aunque Bree besara suave y delicadamente no sentía esa entrega y casi devoción que sentía que Bella le transmitía en cada beso. La reacción que esperaba de su cuerpo tampoco era la misma, los besos con Bella lo rompían en mil pedazos, sentía que absorbían su energía y sus ganas de destrozar el mundo desaparecían por unos segundos donde se sentía tranquilo y no podía pensar en nada más que en ella. En cambio, en esos momentos mientras devolvía el beso a Bree débilmente no podía dejar de pensar y añorar.
Supo que estaba cometiendo un error.
Bree acarició su mejila cuando beso acabo.
- Bree... yo no...
- Tranquilo... lo sé. - le sonrió triste. - Siempre lo supe pero debía hacerlo.
Sin saber que responder se quedó en silencio mirándola.
- ¡Ed! ¡Tu teléfono! - la voz de James se escuchó desde el interior de la habitación que compartían y los hizo saltar por la impresión. - Lo dejaste en la habitación.
Su amigo ignoraba lo que sucedía ya que estaba más preocupado en acabar su hot dog mientras entraba a la sala.
- Oh gracias. - incómodo puso distancia con Bree y tomó el teléfono. - Ya regreso.
Se sintió bastante estupido cuando salió acelerado del lugar. ¿Ahora huía de las situaciones incómodas? Que patético, debía enfrentar a Bree.
Ya sintiéndose más tranquilo en la soledad de la habitación reviso su teléfono. Tenía dos llamadas pérdidas de Rosalie. Eso era extraño. Habían hablado tres días antes y todo iba bien con Ryan, Damon seguía en la carcel y el club estaba en el mismo auge de siempre. Su espalda empezó a sudar frío cuando la imagen de Damon escapando y buscando Rose apareció en su imaginación.
- Edward. - contestó ella tensa.
- ¿Sucede algo? ¿Todo bien con... Ryan? - No quería ni expresar sus peores miedos.
- Si. Él esta bien, no te preocupes. - le aseguró rápidamente. - Te llamó por algo más.
- ¿Qué pasó?
- Vinieron a buscarte y no sé si te parece bien que dé tu nuevo número.
- ¿Qué? ¿A mí? ¿Quién? - preguntó confundido.
Rose se quedó unos segundos en silencio.
- Es Swan. - contestó como si le costara. - Vino a buscarte.
- Ed. Los chicos ya quieren ir al pub. - le contó James mientras se cambiaba la camisa. - ¿Estas listo?
No supo que decir. A ninguno de los dos.
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Ufff esto se puso intenso. ¿Qué les pareció?
Es una actualización por el día de la madre, espero que todas pasen un hermoso día.
