¡Lo que tanto esperábais ha llegado! Advertencia: ¡LEMON!

Con respecto al anterior es algo más cortiro, siendo solo 3 mil 500 palabras y no sé si estará a la altura de las expectativas, pero esto es lo que hay.


Después de lo ocurrido durante las vacaciones de Navidad. Tanto el rubio como el peliverde se encontraban ansiosos por volver a tener un tiempo a solas. Las clases hicieron aquello algo complicado por lo que sentían que su frustración pronto sería palpable para sus compañeros y amigos.

Por suerte o por desgracia, el celo de Izuku se adelantó. Lo supo nada más levantarse aquel día. Se sentía adolorido, su cuerpo pesaba y notaba su retaguardia humedecerse cada vez mal. Maldijo a su biología y procedió a despertar al rubio a su lado.

Denki no necesitó palabras para comprender lo que sucedía. Notó en seguida lo que su amigo necesitaba por lo que se levantó y caminó hacia la sala de donde cogió un bote de pastillas para el dolor junto a una bolsa de frío/caliente para su abdomen.

Le dio ambos objetos al menor quien le sonrió agradecido. A continuación, el ojiámbar le envió un mensaje a Aizawa indicándole lo que sucedía y avisando de la ausencia de ambos durante aquellos días. En circunstancias normales, Izuku insistiría en ir a clase de todas formas, pero sabía que era una muy mala idea teniendo en cuenta el dolor y lo muy de mal humor que se ponía durante esos días.

Sin decir nada, dejó que el rubio le abrazara y mimara durante todo el día, lo que continuó los siguientes cinco. Los primero tres fueron los peores, no queriendo salir de la cama para nada excepto ir al baño, los dos siguientes llegó hasta el sofá, donde se acurrucó para ver películas de All Might, una maratón en toda regla, y comer dulces. No le ponía pegas a nada, le daba igual que fuesen caramelos, palomitas o patatas de bolsa. Incluso decidió que se le antojaba comer helado, incluso si todavía estaban a mediados de Enero.

Aquel día su profesor fue a verle, con expresión seria se sentó en la silla en frente del omega.

- Midoriya. – saludó con tono cansado.

- Sensei. – respondió este sin comprender lo que sucedía.

- Estás en tu 5 día ¿verdad? – comentó el beta y recibió como respuesta el asentimiento de cabeza del ojijade. – Quiero preguntarte algo y necesito tu absoluta sinceridad. – avisó seriamente y aquello preocupó al menor.

- ¿Pasó algo malo? – preguntó con voz floja. Se sentía cansado por los últimos días y no tenía ganas de pensar en algo demasiado complicado.

- Desde que entraste en celo… Bakugo ha estado más volátil de lo habitual, causado claramente por la ausencia de su omega. – explicó el adulto observando como el semblante cansado del menor cambiaba a uno más alerta y preocupado.

- ¿Kacchan? – dijo entre preocupado y contento de escuchar el nombre de su alfa.

- Sé que estos dos días que vienen son diferentes a lo que has estado sintiendo y… - se detuvo para suspirar agotado, no creyendo que iba a preguntarle a alguien de 16 años algo como aquello, pero Recovery Girl había sido muy clara cuando habló con él.

- Sensei… - llamó Izuku con el ceño fruncido.

- ¿Vas a querer que Bakugo esté a tu lado estos días? – cuestionó directamente. El omega le miró con los ojos abiertos como platos, obviamente no esperaba que algo como eso saliera de los labios del mayor.

- Es… eso es… - tartamudeó este, nervioso y avergonzado.

- Mira… Recovery Girl fue muy clara conmigo. Dijo que omegas necesitan tener a sus alfas cerca durante su celo y si no ellos, al menos algunas de sus cosas. Para las mujeres es más fuerte y obviamente, las más jóvenes se encierran y toman pastillas para dormir para que pase más rápido. Al parecer para omegas hombre esa no es una opción. – explicó sobándose la sien.

- Eso… lo siento… - susurró el menor sintiéndose horrible por hacer sentir al mayor de aquella forma. Él no podía evitar que su cuerpo reaccionara de esa forma. Los leves sollozos llamaron la atención del beta quien se apresuró a calmarle.

- No es culpa tuya. Sé muy bien que no puedes evitar nada de lo que está pasando. – aseguró el moreno quien suspiró aliviado cuando el más bajo le miró a los ojos y sus lágrimas paraban. – Necesito que me digas si quieres estar con él estos dos días. No voy a juzgarte por lo que decidas. Si tu cuerpo necesita esto, entonces hazlo. Sé que serán dos días muy intensos y dolorosos si los pasas solo, sobre todo porque tu omega ya ha escogido al alfa que quiere tener a su lado. – continuó hablando acariciando levemente la mejilla del peliverde quien suspiró y ronroneó ligeramente por los mimos.

El ojijade permaneció en silencio durante unos minutos. Pensando sus opciones seriamente. Sabía que ahora que su omega había despertado más gracias al tiempo junto a su alfa, sería mucho más difícil el mantenerlo satisfecho durante esos dos días. Su profesor no mentía al decir que sería extremadamente doloroso el estar separado de Katsuki.

Miró los ojos pizarra de su maestro y notó la sinceridad y preocupación en ellos. Realmente quería que escogiera lo que realmente quisiera y necesitara en ese momento. Adoraba a ese hombre por ello, por demostrar lo mucho que le importaba su bienestar en todo momento, tanto mental como físico.

Sonrió y asintió levemente, para darle a entender su elección. El moreno asintió también y una ligera sonrisa adornó sus facciones.

- De acuerdo. ¿Tú habitación o la suya? – inquirió y su sonrisa aumentó ante el puchero que hizo el de cabello rizado.

- Kacchan. – respondió como si fuese lo obvio lo que le hizo reír ligeramente.

- Muy bien. Coge lo que necesites y te acompaño hacia su cuarto. – indicó haciendo al omega reír y salir hacia su habitación. Le vio salir poco después con una pequeña bolsa y ambos caminaron hacia el piso de abajo hasta la puerta del alfa rubio.

Abrió con su llave maestra y le vio entrar emocionado al lugar. Antes de cerrar la puerta, el omega le besó la mejilla y susurró un "gracias" para luego dejarle solo en el pasillo.

El moreno suspiró con una leve sonrisa y se marchó de allí, luego de cerrar con llave la puerta, puesto que el único que podría abrirla sería el dueño de la habitación. Le preocupaba un poco que ambos fueran tan jóvenes, pero al menos sabía que todo lo que ocurriría entre aquellas cuatro paredes era consensuado y que tanto alfa como omega comprendían la importancia del acto.

Sin más se marchó a impartir su última clase del día

¬/¬/¬/¬/¬/¬/¬/¬/¬/¬/¬/¬/¬/¬/¬/¬/¬

Decir que se encontraba nervioso sería poco. Desde que la doctora de la escuela le llamó para hablar con él que sabía lo que sucedería a continuación. Esta le habló sobre los celos de los omega hombre y le preguntó si quería estar junto a Izuku esos dos días.

En parte le sorprendió que la escuela fuese a permitir que dos menores de edad llevaran a cabo el acto sexual, pero teniendo en cuenta el dolor tanto físico como emocional que sufriría Izuku si este quería a su alfa al lado y se le era negada esa petición… le pareció comprensible. Además que la edad mínima para consentir era a los 16 lo cual jugaba a su favor.

Él por supuesto que accedió. Si su omega le quería para esos dos días, él iba a estar ahí para él, si no le quería entonces esperaría a que todo acabara para ir a verle.

Al oír su respuesta la señora sonrió y le dio un frasco con pastillas. Le dijo que se las diera a Izuku antes de irse a dormir. Aquellas pastillas habían sido diseñadas para evitar que se embarazara y le aseguró que solo necesitaba darle una esa noche y la siguiente. Le preguntó sobre el uso de profiláctico y ella le sonrió de oreja a oreja.

Decir que se quedó estupefacto ante lo que salió de la boca de la mujer era obvio. Al parecer el lubricante que omegas hombre producían impedía que se contagiaran de alguna enfermedad. Al parecer habían evolucionado más que las mujeres en ese aspecto para aumentar la tasa de embarazo de su género.

No sabía si sentirse extasiado ante la información o nervioso, aunque una enorme parte de él se decantaba por la primera opción. Le permitieron saltarse la última clase, para ir a los dormitorios y hablar con Izuku sobre el tema. Otra cosa que le alegraba era saber que el omega se encontraba completamente lúcido y podía tomar decisiones sin ser influenciadas por su lado omega, no como las mujeres que se volvían muy necesitadas durante esa época.

Al llegar a su cuarto le vio sobre la cama, ronroneando feliz al tiempo en que aspiraba el aroma de sus sábanas. Observó el nido que su novio había creado sobre su cama y se sintió satisfecho y orgulloso a partes iguales. Se acercó y le besó en la frente. Cuando se dio cuenta ya era de noche y habían hablado de todo lo que sucedería los siguientes dos días. Se aseguró de que se tomara la pastilla y cenara, para luego abrazarle por detrás y quedarse dormidos.

Fue despertado por leves besos y lamidas sobre su cuello. Abrió lentamente sus orbes color lava y vio a su novio todo sonrojado, con los ojos nublados por el deseo y comprendió lo que sucedía.

- Kacchan… - susurró este contra su cuello.

El alfa se separó y le tumbó de espalda sobre el colchón para así colocarse encima de él y comenzar a besarle, primero suavemente para después evolucionar a un intercambio más apasionado y fogoso.

- Yo me encargo de todo Zuku… sé un buen chico y deja que tu alfa se ocupe… - murmuró contra los labios ajenos. El omega gimió y asintió rápidamente al tiempo en que pasaba sus brazos alrededor del cuello ajeno y atraía más el cuerpo del más alto al suyo.

- Si, alfa… - susurró este dejándose hacer.

El rubio comenzó a besar el cuello ajeno, para ir bajando lentamente hasta los pezones rosados del peliverde. Comenzó a jugar con estos, lamiendo uno suavemente mientras acariciaba el otro con su pulgar. Amaba hacer aquello. Le encantaba lo sensible que era su novio, el cómo gemía y jadeaba sin control cuando sus pezones eran tratados de aquella forma, el cómo era capaz de llegar al clímax solo con eso. Se le hacía tan malditamente atractivo aquello.

Rió divertido cuando notó el temblor recorrer el cuerpo del menor, sabiendo lo que había sucedido gracias a sus actos.

- Me encanta ver esto Zuku… es tan malditamente excitante saber que te hice sentir tan bien con mis caricias y besos… - comentó mirando el rostro sonrojado del menor, sus ojos ligeramente aguados, sus labios rojos e hinchados por los besos. Pasó su vista a los pezones de este, rojos y erectos, brillando por su saliva y el sudor del menor. Bajó aún más su mirada hasta posarlos sobre el estómago del contrario, el cual se encontraba manchado de una sustancia blanca que reconoció al instante. Daba gracias de haber sugerido el dormir desnudos, así no tendría que perder el tiempo en desnudar a su novio para darle placer.

- Kacchan… - susurró el menor mirándole con deseo.

- Sé que no es suficiente cariño. – aseguró y acarició todo el cuerpo del omega con sus manos, aunque evitó tocar el erecto miembro de este, sabiendo que no le gustaba que le acariciara allí. Por alguna razón, el peliverde solo quería correrse si era con la boca siendo utilizada, con sus pezones o con su agujero.

Sonrió cuando comenzó a besar la piel del menor, pasando por todo lugar que estuviera a su alcance. Bajó hasta la entrepierna de este y notó como se tensaba. Con suavidad acarició ambos muslos y cuando notó que se relajaba de nuevo comenzó a besar la cara interna de estos hasta llegar al pequeño agujero que le esperaba impaciente.

Se lamió los labios sediento, ansioso de sentir ese dulce néctar bajar por su garganta. Miró desde su posición los orbes esmeralda los cuales le observaban fijamente y sonrió maliciosamente.

- Gracias por la comida. – susurró y sin perder tiempo atacó a lamidas la zona más íntima de su novio el cual gimió alto al sentir el contacto de la lengua del mayor allí abajo.

El alfa no se contuvo y pronto metió su lengua dentro del agujero, bebiendo sin vergüenza aquel líquido que tanto amaba. Los gemidos y jadeos del omega fueron la banda sonora que acompañaba sus acciones. Sonrió divertido cuando otro temblor de cuerpo entero se adueñó de su novio, sabiendo que había llegado al cielo por segunda vez. Pero aquello no era suficiente para él. Había mucho que quería hacerle a su peliverde, por lo que siguió lamiendo y embistiendo con su lengua aquel húmedo túnel.

Sus dedos se movieron lentamente, acariciando las piernas del menor, hasta llegar a los muslos los cuales agarró y movió hasta que reposaron sobre sus hombros, rodeando su cuello por completo.

Sabía que cuando el peliverde se corriera este apretaría inconscientemente las piernas y le excitaba saber que podría morir entre ellas, no importándole para nada ese hecho, más bien le encantaría que si pudiera elegir la forma de morir esta fuese entre los muslos de su novio.

Sus falanges fueron adentrándose en el estrecho pasaje, primero uno, seguido de un segundo, luego de un tercero, hasta que llegó a cuatro. El lubricante hacía fácil la tarea al igual que la palpable excitación de su omega quien seguía cantando para él de la forma más adorable del mundo.

No tardó mucho en lograr que su novio se corriera por tercera vez. Satisfecho por su trabajo, salió de entre las piernas del contrario, dejándolas alrededor de su cadera y observó el resultado de sus acciones.

El ojijade le miraba con los ojos perdidos por la lujuria, su cuerpo brillaba por su sudor, un rubor cubría casi todo su cuerpo, ligeros espasmos seguían recorriendo todo su cuerpo, sus labios entreabiertos le tentaron y no dudó en bajar a capturarlos de nuevo en un fogoso contacto.

Al separarse le lamió el cuello lenta y sensualmente hasta llegar a su oreja, donde mordisqueó su lóbulo un par de veces.

- ¿Listo para seguir Zuku? Porque me muero por utilizar esa linda boca un rato. – susurró directamente contra su oído. El omega gimió y asintió rápidamente, abriendo la boca todo lo posible.

- Tan increíble… eres perfecto para mí Bunny… no hay nadie mejor en el mundo para mí que tú. – aseguró el rubio al tiempo en que introducía tres de sus dedos dentro de la boca del peliverde quien no perdió el tiempo en lamerlos y chuparlos.

Perdido por el aroma a alfa excitado y la calidez que cubría todo su cuerpo, Izuku se dedicó a hacer lo que su novio quisiera. Se sentía perdido en una nube de pasión, amor y deseo. Soltó un quejido cuando los dedos abandonaron su boca, pero pronto sintió al alfa moverse hasta dejar su miembro en frente de su cavidad.

Le miró emocionado y sin cerrar la boca lo que se ganó una risa del alfa.

- Mírate… siendo mi preciosa muñeca… satisfaciendo tanto a tu alfa… mereces un premio ¿verdad Zuku? – comentó el mayor quien acarició suavemente sus cabellos para luego tirar fuertemente de ellos acercando su cara hacia su miembro. Metió todo de una sola embestida y sin esperar que el contrario se acostumbrara, comenzó a mover sus caderas.

Vio los ojos del menor llenarse de lágrimas, oyó los gemidos bajos, sintió la garganta del menor vibrar por cada sonido que intentaba escapar de esta, notó como el conducto se apretaba cuando intentaba tragar saliva… todo aquello le encantaba al de ojos rubí. Saber que podía hacer todas esas cosas y su novio le sonreiría y pediría más de ello.

Sabiendo perfectamente lo que su pareja ansiaba, aumentó el ritmo de sus embestidas y pocos minutos después, el omega sintió el miembro del mayor pulsar y dejar salir su semen con fuerza, yendo directamente a su garganta. Dejó que este le llenara, amando sentir el caliente líquido ir hacia su estómago. Notó como el alfa se retiraba un poco hasta dejar solo la cabeza de su miembro en su boca y los ojos del omega brillaron, sabiendo lo que pasaría a continuación.

Su boca se llenó del espeso semen de su novio hasta que sus mejillas comenzaron a parecerse a las de una ardilla. Cerró la boca en cuanto su novio salió por completo de ella y esperó a que le diera la orden de tragar.

El alfa le miró unos minutos, amando aquella imagen, sin importarle que no fuese la primera vez que aquello sucedía. Restregó su miembro contra las mejillas del contrario, manchándolas con lo poco de semen que seguía saliendo del orificio de su cabeza.

Sin decir nada comenzó a besar al omega, desde el cuello fue bajando por el pecho, abdomen y piernas. Agarró los muslos del contrario, los separó e hizo que le rodeara la cadera con sus piernas y sin pronunciar palabra, embistió dentro del agujero que le esperaba ansioso.

Un sonido quedo escapó de los labios del peliverde quien hizo lo posible por no atragantarse con el semen que seguía ocupando su cavidad. El rubio siguió metiendo su pene hasta que sus testículos dieron con el trasero del ojijade y entonces se detuvo y le dirigió una sonrisa maliciosa.

- Mas te vale no tragarte eso todavía Bunny… - avisó seriamente. Izuku asintió rápidamente y tapó su boca con una mano cuando el rubio dio una embestida en respuesta. – Buen chico… mi omega sabe obedecer a su alfa ¿verdad? – dijo sin detener el leve vaivén de su cadera. El peliverde asintió rápidamente, apretando sus piernas alrededor de la cintura del más alto.

- Mi dulce omega… mi adorable y sexy Zuku… ¿Cómo se siente tenerme dentro? ¿Sientes cómo mi miembro llega hasta lo más profundo de ti? Voy a llenarte tanto que se verá el bulto que deja mi semen dentro de tu cuerpo. – habló el rubio quien posó una mano sobre el bulto que claramente se movía dentro de su novio. Este arqueó la espalda al notar la presión en aquella zona, atragantándose un poco, al tiempo en que gemía.

- ¿Te gusta eso verdad? – dijo riendo el alfa quien sin dejar de mover con fuerza su cadera bajó hasta el oído del menor. – Trágate mi semen Zuku… quiero oírte gritar mi nombre cuando me corra dentro y te llene por completo. – ordenó y cuando se apartó vio la garganta de su novio moverse en claro signo de que había obedecido, pero para demostrar lo buen omega que era, Izuku abrió la boca para enseñárselo.

El de ojos color lava sonrió y le besó con fuerza, ambas bocas abiertas y lenguas danzando libremente entre ellas. La saliva que se escapaba del encuentro bajaba sin dificultad por el mentón y cuello del peliverde quien solo gemía ante las sensaciones que embargaban todo su cuerpo.

- Eres tan increíble Bunny… - gruñó el más alto contra su boca a la vez en que sus embestidas aumentaban de ritmo y se volvían más profundas.

El menor gimió fuertemente, sus ojos se quedaron en blanco y se corrió más intensamente que nunca. Dejando escapar el nombre de su alfa en el proceso. Apretó el miembro del mayor dentro de su persona quien gruñó y después de unas cuantas embestidas más se corrió dentro de este.

Su boca fue directamente al cuello del de ojos esmeralda, mordiendo la glándula que allí residía y marcando al omega como suyo para siempre. La base de su pene se hinchó hasta quedar completamente dentro de su novio quien volvió a gemir y se corrió de nuevo, solo que esta vez nada salió de su exhausto miembro.

Katsuki lamió la sangre que salió de su marca un rato y luego se separó para empezar a cubrir todo el rostro de Izuku con besos. Le susurró lo mucho que le quería, lo maravilloso que era, como deseaba pasar el resto de su vida a su lado y muchas más cosas que llenaron el pecho del peliverde con un indescriptible sentimiento de felicidad.

El más bajo besó castamente el cuello del rubio, justo sobre la glándula de este, pero no mordió. Su cuerpo demasiado cansado para completar del todo su unión. El alfa lo sabía y sonrió dulcemente hacia el menor, moviendo sus cuerpos hasta dejarle sobre su persona, para que se sintiera más cómodo.

Le besó la frente y le dijo que podía hacerlo al día siguiente, siendo consciente que el vínculo podía terminar de formarlo cuando el pecoso se encontrara más despierto. Este asintió y poco después quedó profundamente dormido. El alfa le siguió poco después siendo reconfortado por el suave ronroneo que escapaba del pecho del más bajo. Sus sueños estuvieron repletos de las más maravillosas imágenes de lo que estaría por venir.

Sabiendo que ese maravilloso chico le había escogido a él para pasar el resto de su vida, para amarse hasta que dieran su último aliento, soñando con la familia que formaría en un futuro. Porque ellos dos estaban destinados a estar juntos para toda la eternidad. Eso es algo de lo que nunca jamás dudaría Katsuki.

…Fin…


Pues... hasta aquí hemos llegado n.n

Es la primera vez que escribo algo parecido. Me refiero a seguir unos kinks de una tabla, pero la idea principal viene de mucho antes, simplemente me animé a escribirlo después de leer varias listas para kinktober 2020

Espero sinceramente que os haya gustado y ya nos leeremos en otra ocasión. Vosotros en otro fic mío (con suerte) y yo en vuestros comentarios (también con suerte) ;)

Bye bye! (=^w^=)

PD: Cuidaos mucho y disfrutad de las fiestas n.n