Había despertado mucho mejor según el médico que lo reviso esa mañana. Estaba comiendo otra vez pero la dieta era un asco, todo era blando y suave. Una enfermera lo ayudo la primera vez que acercó la cuchara a su boca pero luego pudo con la tarea, sus brazos estaban operativos y eran lo suficientemente fuertes como para levantar la cuchara. Tenía algunos moretones y raspones pero nada que los perjudicara demasiado.
Cuando despertó solo y algo confundido. No podía saber si la noche anterior había sido real. Los recuerdos de ver a Bella y su vientre no parecían reales hasta que bajo la mirada y vio una ecografía descansando en su vientre. Las lágrimas le llenaron los ojos al tener la seguridad que el día anterior había sucedido.
Quería hablar con Bella. Pedirle más información sobre su bebé y entender como planeaba vivir esta etapa de sus vidas. Él no tenía idea de como iban a enfrentar la situación.
Un pequeño toque en su puerta lo sacó de sus pensamientos. Bree se asomó con una sonrisa tranquila.
- Al fin despiertas dormilón. - suspiró ella acercándose a él. Su amiga se sentó junto a él y acarició su rostro con un suave beso en la mejilla.
- Hola Bree. - la saludó ronco pero no le molestó el esfuerzo.
Bree tomó un vaso y le sirvió un poco de agua.
- Bebe. - le pidió acercándole un sorbete a los labios.
Edward lo hizo y su garganta agradeció el gesto.
- Hable con tu médico. Has despertado mucho mejor. - admitió acomodando los pelos que tenía en la frente. - Igual te harán otra tomografía pero no creen que exista algún daño considerable.
- ¿Cuándo saldré de aquí? - preguntó sintiendo la preocupación abordarlo. Podía perder su trabajo y no podía hacerlo en esos momentos, iba a tener un hijo.
- Necesitas un par de días más. - suspiró mirándolo.
- ¿Qué pasa?
- Hoy debo irme. Mañana tengo que trabajar y el próximo fin de semana tendré guardia. - admitió sin ocultar su tristeza. - No te veré muchos días.
- Entiendo. No te preocupes por mí. Ya desperté así que pronto estaré de nuevo en el departamento de James y...
- Estarás con James...
- Si, claro. - contestó confundido.
- ¿No quieres venir conmigo? - su cabeza hizo click en ese momento. Había olvidado totalmente su propuesta.
- Bree, yo sería una molestia para ustedes.
- Por supuesto que no. - insistió ella. - Me sentiría más que cómoda teniéndote allá.
- Bree...
- Ven conmigo Edward. Me preocupa que James no te dé la atención que necesitas y... - suspiró, nerviosa alejó la mirada. - No quiero dejarte sabiendo que ella esta cerca otra vez.
Edward no supo que responder a lo último. Estaba seguro que Bree no estaba nada contenta con la situación. Y las cosas se habían confundido aún más después del beso que compartieron en Manchester y él nunca aclaró ya que estuvo ido toda esa noche pensando en Bella y porque lo estaba buscando otra vez y aunque Bree se acercó un par de veces no logró más que conversaciones vacías. Ese fin de semana fue un borrón en la memoria de él ya que se lleno de ansiedad esperando una llamada de Bella y cuando el mensaje esperado al fin llegó él ya estaba camino a Londres.
- Bree yo... - quiso empezar a explicarle sus sentimientos.
Pero un toque en la puerta lo detuvo y antes de poder mirar quien se asomaba sintió los labios de Bree sobre los suyos. Sorprendido no supo cómo reaccionar. Quiso alejar el rostro como reflejó pero su cuello resintió el movimiento así que gimió adolorido. Bree aprovechó para introducir su lengua. Edward empujó su hombro suavemente para apartarla de él.
- Para. - le pidió suavemente. Incómodo y adolorido torció el gesto.
- ¿Estas bien? - preocupada volvió a acercarse pero él volvió a detenerla con su brazo.
- Mi cuello. - admitió.
- Muy bien Bree, para ser interna dejas mucho que desear. - el gruñido que escuchó en la puerta lo hizo saltar de la impresión. Bella se acercó molesta. - Si querías meterle la lengua no era necesario que forzarás su cuello.
- Estoy en mi turno Isabella, lárgate. - replicó su amiga levantándose de la cama y colocándose como barrera entre Bella y él.
- Es el mío. - gruñó molesta. - Ayer tu tuviste este horario.
- Mira no tengo porque tener horarios para ver a Edward. Tú no puedes exigirme nada y lo veré cuando yo quiera.
- Eso no es verdad, deberías agradecer que dejo que lo veas. Yo decido quien puede hacerlo.
- Edward ya despertó así que puede decidir a quién ver. No eres nadie para hacerlo.
- Sigo siendo su guardiana y pago la deuda con este hospital así que si tengo más derechos que tú y uno es decidir quien lo ve. - refutó alterada.
- Bella no... - empezó a hablar preocupado por su estado pero Bree lo interrumpió igual de alterada.
- Él no estará aquí más de un par de días y luego lo llevaré a Manchester conmigo. Tu reinado esta apunto de acabar.
- ¡No lo llevarás a ninguna parte! - gritó ya alterada.
- ¡Mírame hacerlo Swan! - la reto Bree.
- ¡Basta! - se esforzó para lograr gritar. - Ambas deben calmarse sobre todo tú, Bella, estas dañando al bebé.
Ambas mujeres saltaron sorprendidas por su tono de voz pero una se lleno de lágrimas.
- Bella... - empezó sintiéndose culpable de inmediato.
- Volveré a mediodía. - le contestó ella tomando su bolso que en algún momento había caído al sillón.
- No Bella. - le pidió intentando levantarse de la cama.
- No te muevas. - Bree lo detuvo de inmediato pero fue demasiado tarde, el dolor en sus costillas lo dejó sin aire. - ¡Ed!
- Edward. - Bella también se acercó al escuchar su gemido adolorido.
- Dijiste que volverías, ¿no? - insistió Bree con reproche . - Lo estas alterando. Vete.
- Mierda. - gruñó él intentado acomodarse con ayuda de Bree.
Bella salió de la habitación antes de que pudiera llegar a hablarle y eso lo molesto muchísimo.
- Basta Bree. - gruñó molesto. - Ya estoy cómodo.
- Pediré una almohada más.
- No. Estoy bien. - le aseguró.
- Esta bien. No tienes que molestarte. - se quejó ella.
- Si tengo que molestarme luego de lo que acabo de ver.
- Ella siempre me provoca. - gruñó molesta.
- Las dos estaban alteradas. - suspiró frustrado. - No quiero que vuelvan a discutir de esa manera, las dos son importantes en mi vida y no me gusta verlas así.
- Díselo a ella. Desde que llegue de Manchester ha estado interfiriendo en cada visita que te hago. Ya viste ayer. Presionó para verte hasta que James la ayudó a echarme.
- No creo que sea así... Bella...
- No puedo creer que vas a defenderla después de todo lo que te hizo. - Bree lo detuvo indignada.
- No estoy intentando defenderla.
- Claro que si. - chilló indignada.
- Bree cálmate. - le pidió. - Sólo te pido que esto no se repita. Esta embarazada y estos enfrentamientos pueden lastimarla.
Bree levantó una ceja y colocó una cara de poker.
- Veo que lo logró. - contestó amarga. - Le creíste.
Edward se sorprendió al escucharla.
- ¿Cómo no le creería? Yo toque su vientre. Esta embarazada.
- Me refiero a que tú seas el padre. - admitió con la misma expresión.
- Bree... tiene veintisiete semanas. Es mío.
- Eso dijo ella. - insistió Bree. - Ella ya te engañó antes. Ya fingió un embarazo para retenerte. Debes hacer una prueba de paternidad.
Edward cerró los ojos frustrado.
- Sé que es mi hijo. - insistió. - Las fechas coinciden.
- No puedes sólo basarte en fechas Edward. Ella pudo acostarse con alguien más mientras estaba contigo.
Él se quedó en silencio porque no quería responder a eso. La sola idea de ella acostándose con otro le removía las entrañas y no se asemejaba a lo que sintió en la secundaria cuando los rumores y fotos de ella con otros abundaban. Esto ya era diferente. Eran dos adultos y si ella lo engañaba de nuevo... sería más que devastador.
- No te involucres si no estas seguro. - siguió Bree suavemente. - No quiero que salgas lastimado otra vez.
- No es necesario que te preocupes. - respondió. - Bella ya no es la misma persona que conociste Bree. Ella ha cambiado. No te culpo por dudar. Yo mismo dude por muchísimo tiempo antes de comprobarlo.
Bree apretó los labios y no comento nada. Hubo un silencio muy incómodo entre ellos. La muchacha suspiró levantándose.
- Creo que lo mejor es que me vaya.
- Bree... - la detuvo antes que se alejara de él. - Me besaste.
La postura de su amiga cambio por completo y un rosa oscuro apareció en sus mejillas. Al ver que ella no iba a responder ni mirarlo continuó.
- No quiero lastimarte, yo acabo de tener un accidente y voy a ser papá. No me siento capaz de iniciar una relación y no quiero jugar contigo. - lo último lo susurró preocupado.
- Entiendo. - rió amargamente. - Imaginaba que dirías algo así luego de verla.
- Bella no tiene que ver con mi decisión. Debí haberte dicho esto en Manchester pero fui un cobarde al no querer enfrentar la situación.
- En Manchester no habías tenido un accidente y no sabías del embarazo.
Ella tenía razón.
- No me sentía y tampoco me siento preparado para una relación. Yo... - Tomó su mano. - Te quiero. Y las cosas entre nosotros han cambiado pero no puedo ofrecerte más.
- ¿Así? ¿Qué cambio? - susurró ella.
Debía ser honesto con ella.
- Me importas. Eres inteligente y divertida. Yo soy un desastre y no planeo lastimarte con este maremoto que es mi vida.
Bree sonrió en reflejo a sus palabras.
- También me importas Edward y no me rendiré así de fácil.
- Bree... - gruñó.
- Hablo en serio. Bella Swan no podrá conmigo esta vez.
- No me estas escuchando. No quiero lastimarte. - insistió frustrado.
- Si lo hago. - sonrió ella. - No es momento. Tienes que ordenar tu vida primero.
- Bree tendré un hijo con Bella. Ella será parte de mi vida para siempre. - le recordó. - Y yo aún tengo sentimientos por ella.
La muchacha alejó la mirada después de esa declaración.
- No importa. - admitió ella. - Ustedes no funcionan juntos. Ya lo intentaron dos veces y no funciono. Sé que ella buscará una tercera pero estoy segura que el resultado será el mismo.
- Bree... - insistió. - Creo que aún estoy enamorado de ella.
Esta vez Bree se levantó de la cama para darle la espalda.
- Existen relaciones imposibles Edward. Ustedes son muy diferentes y eso los ha separado más de una vez. Estaré aquí cuando lo aceptes.
Ella volteó con una sonrisa. Se acercó y besó su frente.
- Nos vemos en unos días. - se despidió dejándolo callado y perdido en sus pensamientos.
Así siguió las dos horas que estuvo solo en su habitación que un pequeño golpe en su puerta lo tensó. Ya era mediodía así que sabía quien estaba buscándolo.
- Pasa. Estaba esperándote. - admitió sonriéndole tímido.
- Hola. - estaba con diferente vestuario. Llevaba un vestido floreado que resaltaba su vientre y eso lo hizo sonreír.
- Estas hermosa. - admitió sin poder evitarlo.
- Gracias. - sonrió nerviosa acercándose. - Hoy fue un día soleado y estuve con los niños en la piscina.
Edward recordó a sus sobrinos e imaginó a su bebé siendo un niño similar a ellos.
- ¿Cómo amaneciste? Tu médico dijo que estas mejor y ya puedes hablar.
- Lo estoy. Aún me duele el cuerpo pero me siento mejor.
Ella sonrió y se acercó hasta sentarse junto a él en la cama. Él por su parte no pudo evitar levantar la mano y acariciar su vientre. Sorprendido por su atrevimiento la miro avergonzado pero ella sonreía mirando su mano dar suaves caricias.
- ¿Cuándo es la siguiente ecografía?
- En una semana.
- ¿Puedo ir? Ya estaré fuera de aquí y puedo pedirle a James que me ayude a llegar.
- Claro que puedes venir conmigo. - le contestó pero luego dudo. - Pero yo creía que irías a Manchester al salir de aquí.
- No lo haré. - le aseguró sin dudar. - Bree estaba diciendo cosas que sabían que podían alterarte. Viviré con James.
Bella se quedó en silencio unos segundos antes de volver a hablar.
- No creo que sea buena idea que te quedes con James.
- ¿Qué? ¿Por qué no...?
- Estaras solo muchas horas y necesitas ayuda con tu pierna. El médico dijo que podrías tener mareos y...
- Eh tranquila. - la detuvo para que respire.
- No creo que sea buena idea que vayas con James. - concluyó.
- No corro peligro. - le explicó tranquilo. - James es un excelente compañero de cuarto, quizás no me dará baños como tú lo hacías pero se que me ayudará en todo lo que pueda.
Bella se sonrojó al escucharlo.
- ¿No preferirías tener una enfermera? - le preguntó suavemente.
- ¿Una rubia sexy que me ayude a bañarme? - le preguntó socarrón.
- Pensaba más en una mujer capacitada con años de experiencia y no me molestaría si tiene un par de verrugas.
Ambos rieron luego de eso.
La tensión entre ellos se había disipado luego de esos comentarios, Edward se sentía más cómodo siendo relajado con ella. Por un momento medito las palabras de Bree, quizás tuviera razón. Habían pasado mucha mierda juntos y no quería que su bebé se viera embarrado por nada de eso. Así que tenían que llevarse lo mejor posible. Por otro lado, Edward no podía evitar desear besarla o tenerla más cerca pero sabía que no era adecuado. Cualquier intento o acercamiento debía hacerlo con la seguridad de que iban camino a algo más. Su bebé no podía estar en medio de una relación poco constante o con fallas. No quería herirlo de ninguna manera. Así que si tenía que arrancarse el corazón y ser sólo amigo de la madre de su hijo, eso haría.
- ¿Jasper está emocionado con la idea de ser tío?
Bella rió mirando sus dedos moverse por su vientre.
- Algo así. Los niños están mucho más emocionados que él.
- ¿Crees que le moleste que sea mío?
- No. - le aseguró pronto. - Es la situación la que lo incómoda.
- ¿Qué seas... madre soltera? - preguntó dudoso.
- Si... ya sabes como la gente opina y luego de tu accidente he sido la comidilla en cada reunión social a la que me vi obligada a ir.
- Lamento eso. - susurró avergonzado.
- No tienes porqué. Ellos son unos anticuados. No seré la primera ni la última madre soltera. - puso los ojos en blanco.
- ¿Cómo haremos esto? - susurró suavemente. - ¿Cómo quieres que llevemos la situación?
Bella se tenso ligeramente y mordió su labio.
- ¿Te refieres a sí estaremos juntos? - susurró también.
- Si. - aceptó el también nervioso.
- No es una obligación estar juntos. Podemos ser padres del bebé sin involucrarnos. - admitió ella acariciando su vientre.
- Pero podemos darle una familia. - replicó él. - Entiendo que no quieras. Sólo quería señalar que yo si estoy dispuesto a intentarlo, como algo serio sin juegos ni tratos.
- Un hijo no es una razón para iniciar una relación. No quiero estar contigo por el bien de mi hijo. - admitió ella.
- ¿Eso es un no? ¿Criáremos al bebé por separado?
- Es un no. - contestó ella en calma.
El corazón de Edward se rompió en ese momento. De alguna manera había empezado a tener esperanzas e ilusiones tontas. Claro que ella diría que no. Ella lo dejó. Se cansó del tira y afloja. Era momento de avanzar y su hijo no iba a retenerla junto a él.
Alejó su mano de su vientre porque se sintió incómodo invadiendo su espacio personal. Bella lo miró herida por sus acciones.
- ¿Aún así serás parte? - le preguntó nerviosa. - Así no estemos juntos.
- Claro que si. - le aseguró tratando de no indignarse por la pregunta. - Criare a mi hijo.
- Hija. Tendremos una niña. - le respondió dejándolo sin aire.
Una niña. Una lágrima escapó por su ojo. Tendría una hija. Nunca si quiera soño con sentirse así de feliz. Sólo imaginar a una niña correteando por todos lados llena de amor y dulzura lo dejó sin palabras. Una niña, se repitió. ¿Qué sabía de niñas? Nada, nunca les prestó mucha atención en la escuela y cuando empezaron a gustarle ya no eran niñas.
Miro a Bella ya que quería agradecerle o decirle algo que lo estaba ahogando pero no pudo ya que al verla no pudo evitar recordarla joven y hermosa. Su hija quizás sería idéntica a ella y eso lo lleno de ilusión. Si no podía tener a Bella tendría a su pequeña Bella para siempre.
- Quiero que se parezca a ti. - él admitió sin aire.
Bella le sonrió al escucharlo.
- Yo quiero que se parezca a ti. - admitió ella con una risa llorosa. - Estamos en un problema.
Edward le sonrió animado por la idea.
- Que tenga un poco de ambos. - concluyó él.
Bella le sonrió pero no contestó.
Edward se sintió triste al saber que su niña viviría de una casa a otra. Que su niña no lo tendría todos los días y en las noches quizás tuviera pesadillas que él no podría ahuyentar. Ya le había fallado y ni siquiera había nacido.
Al levantar la mirada del vientre hacia el rostro de Bella notó algunas lágrimas en sus mejillas.
- Hey no llores. - le pidió torturado. - Trataré de ser el mejor padre posible.
- Sé que lo serás. - admitió ella inmediatamente. - Saberlo me hace llorar de alivio. Será bueno para ella tener un buen padre.
- Y tú serás una excelente madre.
- ¿Yo? - rió amargamente. - Tuve a la peor como podré ser una buena madre con esa referencia.
- Lo serás por esa referencia. Sabes exactamente que hace una mala madre así que no te puedes equivocar.
Bella le sonrió pero no contesto. Edward sabía que ella no confiaba en sí misma.
- ¿Sabes que estaré contigo en todo momento? Si sientes que te abrumas, puedes llamarme y estaré junto a ti de inmediato. No estas sola en esto.
Bella asintió y él se atrevió a acariciar su vientre otra vez. En silencio ambos meditaron en su situación y como amaban tanto la idea de tener un hijo juntos.
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Actualización! Por lo visto seguimos sentimentales pero ya todo esta claro. ¿Qué les pareció la decisión? Juntos pero no revueltos.
Saludos.
