James lo miraba burlón mientras una enfermera lo ayudaba a levantarse.

- Al fin me corresponde verte unos minutos y te toca tomar un baño. - gruñó divertido. - Le reclamaré a Bella. Ella te tuvo sin interrupciones en su turno ayer.

Turnos. Quiso reír en voz alta. Ahora necesitaba que fueran ordenados a la hora de visitarlo o llamarlo para evitar enfrentamientos verbales entre Bella y Bree, a pesar de que la última sólo realizaba llamadas. Era ridículo. Al ser su apoderada, Bella, había chocado con Bree en todas las decisiones que tomaba que gracias a Dios no fueron muchas. Bree había estado indignada cuando llegó de Manchester y se encontró con Bella sollozando sobre su pecho. Se gritaron y acusaron incomodando a todos en el hospital. James había presenciado todo y cuando se lo contó Edward no podía creerlo.

Ya era su último día en ese lugar y al día siguiente podría volver a su vida normal. El hospital era de lujo y no quería ni imaginar cuanto dinero costaría su estadía para Isabella. Ella se había comprometido a pagar toda la hospitalización pero él no quería que pagara también la rehabilitación. Ya lo había ayudado demasiado. Los días en el hospital habían pasado lentos y ya no podía esperar por volver a su vida pero la fractura en su pierna iba a impedirlo. Con un suspiro se lamentó por su trabajo. No podía vender autos en esa situación así que luego de casi rogarles por teléfono logró que lo asignaran como apoyo en un área administrativa donde sólo utilizaría la computadora todo el día. El lunes debía reincorporarse a sus labores así que tenía cuatro días más para descansar.

Por otro lado, el embarazo de Bella lo tenía extremadamente sensible. Desde que se enteró estaba muy preocupado por su salud y prácticamente la obligaba a sentarse cuando iba a verlo. Sin embargo, ella parecía muy activa, no podía evitar moverse por la habitación pero él sólo quería que se sentara junto a él. Las cosas entre ellos eran extrañas. No estaban juntos sólo acariciaban su vientre mientras conversaban sobre su día. Le contó lo asustada que estuvo cuando tuvo que decírselo a Jasper, como si fuera su padre, y como se rió cuando su madre casi se desmaya de la impresión al escucharlos en secreto.

También le confesó que se había enterado de su bebé casi tres meses después de su concepción así que había empezado a cuidarse muchísimo inspirada por la culpabilidad de no haber tomado vitaminas en los primeros meses del embarazo.

Edward no podía creer que su hijo estaba creciendo en su vientre. Era irreal.

- Bella llamó. - le contó James cuando salía del baño junto a la enfermera.

- ¿Esta bien? ¿El bebé...?

- Tranquilo papi. Estan bien. Me aviso que vendrá en media hora a verte.

- Pero si estuvo aquí esta tarde, en su hora de almuerzo.

- Seguro quiere verte antes de irse a dormir. - le sonrió burlón.

- Tal vez quiere hablarme sobre el bebé. - le indicó poniendo los ojos en blanco.

Miro el techo blanco sintiendose abrumado.

- No puedo esperar, ya quiero salir de aquí. Las horas pasan muy lentas en este lugar.

- El médico dijo que esta es tu última noche aquí. Mañana temprano vendré por ti.

- Oye sabes que eso no es necesario. - empezó. - Tomaré un taxi.

- No insistas hombre. Vendré por ti. - James suspiró. - Que bueno que Bree esta en Manchester. - comentó estremeciéndose. - Me preocupa su reacción cuando llegue. Bree y Bella en mi apartamento... si se encuentran destrozaran todo.

- Exageras. - Edward se recostó en la cama con ayuda y tomó la ecografía que descansaba en su mesa de noche. - Bree vendra en dos semanas, para entonces podremos tener un horario o alguna estupidez pero confió en que no se comportaran de la misma manera.

- Estas muy emocionado. - señaló James mirando la ecografía.

- Un poco.

- Edward estas a punto de vomitar mariposas.

- Bueno, es emocionante saber que yo la cree. - se encogió de hombros. - Quiero que todo sea perfecto cuando esté aquí.

- Me alegro por ti. - admitió con una sonrisa. - Nunca te he visto tan feliz.

- Gracias. - sonrió pero terminó suspirando.

- ¿Qué sucede?

- No es nada. - suspiró mirando el perfil de su bebé. - Sólo espero no joder su vida. Ser buen papá.

- Lo serás. - le aseguró James. - Tu hija será muy afortunada.

Edward le dedicó una sonrisa agradecida pero no quito la mirada de encima de la imagen en sus manos.

- Mis padres estan muy emocionados. - le contó recordando su llamada esa tarde. - Ellos adoran a Bella, ahora incluso más después de saber que me dará una hija. Ellos estuvieron tristes cuando nosotros terminamos pero no parecían sorprendidos, nos escuchaban discutir y había tensión entre nosotros. Ahora con la bebé, están extasiados de la felicidad y quieren que regresemos a Forks.

- ¿Volverás?

- No me emociona la idea de cruzarme con la gente de alla. Pero mi hija crecería en un ambiente familiar y con sus abuelos cerca.

- ¿Le dijiste a Bella?

- No, ella tiene su trabajo y vida aquí. No creo que quiera dejarlo todo para regresar a ese lugar. Además imagino que quiere que mi hija tenga la mejor educación y esa la obtendrá aquí.

- ¿Crees que la enviará al internado?

- No lo permitiré. Es un reclusorio. Yo no quiero que mi hija sólo me vea el fin de semana y regrese el resto de la semana.

- ¡Reclusorio! - rió James. - Te recuerdo que ahí conociste a su madre.

Edward de pronto recordó a una Bella joven y chispeante. En medio de esas clases grises y edificios antiguos la conoció.

Su teléfono sonó pero no era Bella sino Bree quien lo llamaba. James empezó a reír cuando vi su pantalla.

- La novia número dos. - le pasó el teléfono entre risas. - Dile que es mi turno. Yo también quiero mi tiempo con papi Edward.

Edward le sacó el dedo medio mientras tomaba el teléfono.

- Hola Bree. - la saludo con buen humor. - ¿Cómo te trata Manchester?

Bree lo llamaba diario para saber como seguía y hacía preguntas nada discretas sobre la localización de Bella en esos momentos. La mayor parte del tiempo reían por anécdotas de como ella se escabullía de los residentes para poder llamarlo. Ese día estaba en una habitación donde guardaban ollas y platos para preparar la comida para los pacientes.

- Bree puedes llamarme cuando termine tu turno en el hospital. - admitió preocupado porque no quería meterla en problemas. - Prometo contestar sin importar la hora.

- No es para tanto. - le aseguró ella. - ¿Pensaste lo que te dije? Puedes venir a Manchester cuando salgas del hospital. Ya he hablado con ...

En ese momento su concentración se esfumó. Bella apareció luciendo realmente hermosa en su traje de oficina pero con una blusa de maternidad que resaltaba a su bebé creciendo ahí.

Ella lo saludó agitando la mano con una gran sonrisa.

- ¿Qué dices? Manchester te espera. - le repitió su amiga por teléfono.

- Eh yo... - dudo tratando de evitar decir algo hiriente. - Yo... sabes que me gustaría pero...

Bella frunció la frente y achicó los ojos con sospecha. Se acercó a él directamente evadiendo a un James que nervioso trataba de distraerla con su saludo.

- ¡Bella! ¡Hola! - exclamó su amigo chillón.

- ¿Bella está ahí? - gruñó Bree. - Me dijiste que no.

- Acaba de llegar. - le aseguró.

Bella al escucharlo abrió los ojos indignada pero sólo alejó la mirada.

- ¿No puede darte un minuto de privacidad? ¿Por qué no le pides que se vaya? No es su turno, es de James.

- Tampoco el tuyo Bree. - respiró hondo antes de tranquilizarse.

- Creo que estoy interrumpiendo. - Bella parecía dispuesta a irse por lo que apesar del dolor Edward se enderezó y la atrapó entre sus brazos.

- No te vayas. - le pidió sincero y pronto empezó a acariciar su vientre. - Sólo dame unos minutos por favor.

Ella pareció dudar pero terminó sentándose junto a él en la cama.

Edward regresó a su posición fingiendo una sonrisa para evitar que viera cuanto le habia dolido el esfuerzo.

- ¿Sigues ahí Bree? - preguntó tranquilo trazando figuras sobre el vientre de Bella.

- Si. - contestó gruñendo.

- Te decían que podemos hablar cuando tu turno acabe. No debes estar escabulléndote por mi. - Bella soltó una risita mientras fingía estar prestando atención a su teléfono.

- Iré a la cafetería. - anunció James. - ¿Algún antojo Bella?

Ella sonrió en grande.

- Torta de chocolate. Amaría comer una ahora.

Edward sintió hambre de pronto.

- Bien. Ya regreso. - el rubio los dejo solos.

- No hago daño a nadie llamándote a estas horas. - gruñó Bree por el teléfono. - Pero si tanto te molesto yo...

- No es eso Bree. - le aseguró. - Me gusta hablar contigo.

Bella se tensó bajo sus dedos.

- Pero no quiero meterte en problemas.

La castaña volvió su vista a su teléfono.

- ¿Ella sigue ahí? - preguntó nerviosa.

- Si. - admitió.

- Hablaran sobre el bebé.

- Si, siempre lo hacemos. - admitió él suavemente.

- Ella volvió porque quiere jugar a la casita contigo. No te dejará ir.

- No lo veo así. - replicó un poco molesto. - Bree no quiero colgar pero necesito hablar con Bella.

- Si. - dolida aceptó. - Llamaré en otro momento.

- Estaré esperando tu llamada. Cuidate Bree.

Ambos colgaron luego de eso.

Bella dejó su teléfono para darle atención.

- ¿Qué querías decirme? - ella le preguntó levantando una ceja.

- Yo pensé que tú querías decirme algo, que por eso viniste a esta hora. - admitió confundido. - ¿Qué haces aquí entonces?

Bella se sonrojó.

- Bueno, salí algo temprano de la oficina y pensé en venir. - le contestó nerviosa.

- Me alegra que lo hicieras. - le contestó para quitarle esa expresión del rostro. - No sabes lo mucho que extrañaba hacer esto.

Acarició su vientre suavemente.

- Vine hace unas horas. - le recordó con una sonrisa.

- Lo sé, aún así lo extrañé. ¿Crees que estoy enloqueciendo?

Bella le sonrió y esa expresión movió todo en su interior.

- No. - le contestó. - Sólo estas disfrutando sentirla.

Edward asintió dándole la razón.

- ¿Bree se molestó contigo?

- No. - le aseguró quitándole importancia. - ¿Cómo estuvo tu día?

- Algo cansado. - admitió. - Jasper se dio cuenta que me canso mucho así que ha reducido mis horas en oficina y tendré una asistente.

- Eso es bueno. - se alegró Edward. - Necesitas ayuda. Y cuando ella nazca necesitarás aún más tiempo.

- Lo sé. - Bella suspiró. - No es buen momento para dejar de ir a la oficina. Estamos estableciéndonos y tomando el mando pero no puedo evitar estar cansada y sólo quiero recostarme todo el día.

Edward sonrió y se acomodó dejando un espacio a su izquierda.

- Ven aquí. - le pidió. - Acuéstate un rato.

- Oh no... - ella empezó a negar.

- Sólo serán unos minutos. El horario de visitas acaba en media hora. - suspiró abatido.

- No. - susurró ella. - Tienes que estar cómodo. Tus costillas siguen sanando.

- Lo estoy. - le aseguró sonando un poco desesperado. - Esta cama es más grande que la que tenía en Forks. Estaremos cómodos.

Bella sonrió nostálgica posiblemente recordando la pequeña habitación que compartieron.

- Ven. - pidió otra vez pero tiró de su brazo, quería que se recostara junto a él y descansara. Estaba preocupado por su salud y su bebé. - Te contaré la reacción de mis padres si te recuestas.

- ¿Reacción? - preguntó sorprendida.

- Les conté que estás embarazada. - admitió sonriendo.

Bella lo miró sorprendida pero pronto sus ojos se llenaron de lágrimas.

- ¿Qué? - susurró con voz quebrada.

Edward se asustó por su reacción y su irresponsable respuesta fue enderezarse para poder abrazarla. Bella sollozó más fuerte en sus brazos. Era un idiota. Seguramente ella quería decirlo junto a él, ella hubiera amado ver la reacción de sus padres. Fue tonto contarles la gran noticia apenas contestaron pero estaba demasiado emocionado y no pudo controlarse.

- Perdón. - susurró arrepentido. - No debí hacerlo... debía avisarte... yo...

- No. Esta bien. - suspiró ella. - Son tus padres, te correspondía decirles. Estoy siendo irracional al llorar por esto, son las hormonas que me ponen sensible. - trató de justificarse con una sonrisa que no le llegó a los ojos.

Edward por su parte suspiró culpable.

- ¿Quieres saber como reaccionaron? - le susurro, espero hasta que ella asintió. - Estan muy felices. Demasiado. Jamás los he escuchado tan emocionados.

- ¿Si? - preguntó ella mirando las sábanas.

- Si. - le aseguró levantando su rostro con su pulgar. - Ellos están ilusionados, te adoran y ahora les darás una nieta.

- ¿Esta vez es diferente? - susurró ella.

- Si. Por supuesto que lo es. Somos adultos y nadie va a volver a tomar decisiones por nosotros. No fue como la primera vez. - lo último lo susurró. No quería perturbarla.

Bella sollozó un poco más antes de respirar hondo y serenarse. Edward tiró de ella para que se recostara junto a él y esta vez si cedió. Sus costillas agradecieron y él no pudo evitar soltar un leve gemido.

- ¿Estas bien? - preocupada lo reviso.

- Si. No te preocupes. - le sonrió. Acarició su vientre con la mano más cercana. Unos movimientos suaves y leves parecían contestarle pero no le preguntó a Bella si los sentía, ella estaba adormeciéndose muy rápido y no quería interrumpirla. Pronto se quedó dormida.

- Bella no hay...

- Shhh. - Edward calló a James y le dirigió una mirada fatal.

- Perdón. - susurró. - ¿Esta dormida?

- Si. Estaba demasiado agotada. - suspiró preocupado. - ¿Puedes pasarme una manta?

James se acercó al armario y tomó una. Cubrió a Bella y colocó otra almohada junto a su cabeza en caso quisiera girar.

- Mejor ponla junto a mi hombro. En la noche me va a buscar y no sería bueno que se apoye en mis costillas.

James lo ayudó a acomodarse.

- ¿Entonces le aviso a la enfermera que se quedará a dormir?

- Si por favor. No quiero que maneje en este estado. La obligaré a quedarse si es necesario.

- Bien. Yo iré a hablarle y luego me iré. Vendré por ti mañana. Descansa. - palmeó su hombro suavemente antes de salir de la habitación.

Sonrió por un minuto al tenerla junto a él. Parecía tranquila y relajada. En Forks no tenia ese semblante y en Seattle no dejaba de moverse mientras dormía.

- Ed... - suspiró de pronto. Y Edward se preocupó pero al verla dormida se relajo. Siempre lo llamaba en sueños y ya lo había olvidado. - Edward... - insistió.

- Aquí estoy cariño. - suspiró mirándola. No solía contestarle cuando sucedía sólo la abrazaba hasta que ella dejaba de reclamar por él en sueños. - Estoy contigo.

Bella se relajó de nuevo con un suspiro.

Edward se sintió muy animado al escucharla. Una parte de él se ilusionó con la idea de que tal vez no lo había olvidado.

El sueño le llegó una después y la calma se apoderó de su cuerpo.

- Señor Masen. - le susurraron cerca al rostro.

Desorientado se movió en la cama buscando el origen de esa voz. Una enfermera lo miraba de cerca.

- ¿Qué sucede?

- Perdón por despertarlo pero no es bueno para su salud dormir así. - le indicó en voz baja.

- ¿Cómo? - se miró el cuerpo y notó como de alguna forma se había girado para tomar a Bella en un abrazo. - Oh. - se separó incómodo y sorprendido. El dolor lo atravesó pero pronto disminuyó al estar de nuevo recostado sobre su espalda.

- ¿Esta bien? ¿Quiere otra almohada?

- Edward... - Bella lo llamó en sueños de nuevo.

- Estoy aquí. - le contestó y tomó su mano para relajarla.

- Cuando regrese a casa no debe dormir así con su esposa. Sus costillas no sanaran si hace esos esfuerzos.

Él asintió. No quería sacarla del error. Además eso no pasaría, ellos posiblemente no volverían a dormir juntos nunca más.

La enfermera se retiró luego de revisar sus signos vitales una vez más.

Tomó su teléfono ya que volver a dormir le iba a costar mucho apesar de tener a Bella junto a él.

Habían mensajes de Bree y de sus padres. Él les contestó sus preguntas y les deseo buenas noches y buenos días respectivamente. No pudo evitar la tentación de tomar una foto del vientre de Bella que en esos momentos se hacía notorio a pesar de la manta que la cubría y la envió a sus padres.

Aún maravillado tomó otras fotos donde se apreciaba su hermoso rostro dormido y relajado pero esas las guardo para él y sus noches de soledad.

Su teléfono sonó con un nuevo mensaje.

~Creía que sólo hablarían del bebé. ~Bree

Sorprendido reviso el mensaje y se dio cuenta que se había equivocado a la hora de mandar la foto.

~ Estaba cansada. ~ le contestó incómodo y mando la foto a sus padres.

~ Ahora esta cansada, ¿qué hará cuando su bebé esté aquí? Ese será otro nivel de cansancio. ~ Bree

~ Nos cansaremos juntos. ~ le contestó simple, no iba dejarse llevar por su mal humor.

~ Oh cariño! Me alegra saber que están juntos! ~ le contestó su madre.

~ Ella estaba agotada y se quedó dormida aquí. ~ le contestó pero no negó nada.

~ Es normal. Lo mejor es que duerman lo más que puedan estos meses, cuando la niña llegue dejaran de hacerlo. Tu padre y yo queremos ir para el parto, ¿crees que podamos quedarnos con ustedes?

- Diles que si. - la voz de Bella lo hizo saltar.

- Perdón no quise despertarte. - se disculpó de inmediato.

- No importa. - suspiró mirándolo adormilada. - Perdón por quedarme dormida, estaba más agotada de lo que pensaba.

- Me alegra que te quedaras. - admitió sincero. - Las noches aquí son muy silenciosas y suelo despertarme más de una vez.

- A mí también me cuesta dormir. - admitió. - Me sorprende que lo hiciera hoy.

- Pero estas agotada.

- Si pero aún así no duermo.

- En Forks te quedabas dormida antes que yo. - recordó.

- En Forks todo era mejor. - admitió ella suspirando. - Dile a tus padres que si pueden venir. He estado viendo algunos lugares y me mudaré antes de dar a luz. No quiero importunar más a María y Jasper.

- Pero estarás sola. - reclamó asustado. - Necesitas ayuda. Y María ya tuvo dos hijos pensé que ella sería tu apoyo.

- Me ayudará pero no quiero vivir con ellos. - acarició su vientre suavemente. - Mi madre también esta viviendo ahí.

Edward entendió su preocupación.

- ¿Tienes miedo? - susurró.

- Bastante. - admitió. - Yo no suelo cruzarme con ella, me mantengo lo más alejada posible y sólo como en restaurantes. Tengo miedo incluso de la comida que sirven en casa de Jasper.

- Bella. - susurró muy preocupado. - No imaginaba que estabas pasando por esto.

- Necesito salir de ahí y cuando ella nazca no quiero que este cerca de mi madre.

Edward suspiró torturado. No había nada que pudiera hacer por ellas.

- ¿Ya viste algún lugar?

- Vi un departamento. Tiene tres habitaciones y queda cerca a mi oficina. Hubiera preferido una casa pero sería mucho espacio para nosotras dos.

Edward asintió. Sólo eran ellas dos.

- Entiendo. - susurró mientras escribía el mensaje a su madre.

- ¿No te gusta la idea? - preguntó ella suavemente.

- Me pone nervioso. - admitió dándole una mirada a su vientre. - Pero estoy seguro de que sabes lo que haces.

- ¿En serio? - le preguntó dudosa.

- Si. Estar lejos de tu madre es algo bueno. - le sonrió queriendo mostrarle confianza. - Eso me recuerda...

Bella lo miró seriamente.

- Yo... no te lo dije antes porque no hemos estado tanto tiempo a solas y hablamos de la bebé casi siempre. El día de mi accidente vi a tu madre.

- ¡¿Qué?!

- Si. Ella fue a buscarme a Los Ángeles y Rosalie le dió mi teléfono. Yo pensaba que eras tú con quien iba a reunirme ese día pero resultó ser tu madre. Me dijo que me mantenga alejado de ti y tu familia o sino disolvería el contrato que existe con el padre de Rosalie.

- ¡Dios! - se quejó sorprendida. - Esa mujer esta loca.

- ¿Lo hará? No quiero perjudicar a Rose.

- Tiene voto en la empresa pero Jasper y yo hemos heredado las acciones de mi padre. No puede imponerse, somos mayoría.

- Eso me alivia. - admitió sincero.

Bella le dedicó una suave sonrisa y para él eso fue suficiente. Podía vivir con esas sonrisas y momentos de tranquilidad. Claro que hubiera preferido tener el derecho de poder inclinarse y besarla pero podía vivir con esto, sólo esto... Una relación amistosa, ¿verdad?

o

o

o

Actualización al fin! Espero les guste y me digan que les parece. Estamos en una etapa donde nos toca acostumbrarnos a la nueva situación.