Estaba afuera de su edificio esperando que un taxi apareciera y él pudiera irse. La lluvia le caía empapando su ropa y dándole un toque más miserable a su apariencia. Además estaba con un yeso en medio de la lluvia luego de enterarse que la mujer que amaba se iba a casar. Era un patético tonto con el corazón roto.
Las había perdido. Como todo, ¿no? Tuvo muchas oportunidades en la vida pero siempre las acarició antes de que se las arrebataran. Siempre él víctima de las circunstancias y malas decisiones.
Con dolor quiso saber de que demonios se trataba la vida. Todo iba mal y todo era sufrimiento. ¿Para qué demonios seguir? Sentía que ya había llegado a tocar fondo en su vida. Su hija crecería diciéndole papá a Dimitri y él sólo la vería los fines de semana, quizás durante ellos no podría darle ni la mitad de los lujos que tendría en casa de su madre y ella no esperaría esos días con anhelo...
- ¡Mierda! - gritó con rabia y golpe con furia el piso.
Su hija no.
Podía perder a Bella, podía dejarla ir como ya había hecho pero su hija no. Era suya y era todo lo que tenía ese maldito no podía tenerla. No podía. ¡A ella no!
De pronto se sintió hervir, toda la rabia acumulada de todos esos días donde no supo nada de Bella e imaginaba a ese hombre acariciando su vientre, ese vientre donde su hija crecía y Bella permitía que él tocara. Bella había puesto su paternidad en bandeja así como ella misma se había puesto para que ese francés curará su corazón roto.
Regresó al edificio sin importarle la mirada molesta del portero. Mojó el perfecto piso del ascensor mientras esperaba. Recorrió el pasadizo y no dudó en golpear su puerta tan fuerte que ella demoro dos segundos en abrir.
Estaba aún llorando y lucía asombrada de verlo parado frente a ella.
- ¿Qué...?
- No lo harás. - gruñó molesto entrando al departamento y cerrando la puerta detrás de él. - ¡Estoy cansado de esta mierda!
- ¿De qué? - algo asustada retrocedió.
- ¡De toda maldita sea! ¡¿Después de todo lo que hemos vivido te quedarás con ese idiota?! ¡Ese patán será a quién mi hija llamará papá! ¡Me has lastimado de muchas formas pero esto no se compara! ¡Yo te pedí que volvieras conmigo desde que supe que estabas embarazada pero tú no quisiste y ahora le darás una familia ideal a mi hija sacándome de su vida como si yo no valiera nada!
Bella retrocedió otro paso terminó chocando con el brazo del sofá.
- Yo no...
- ¿Qué demonios me falta o qué demonios debo ser para ser considerado en la toma de decisiones que me afectan? ¡Dios! - gritó frustrado. - ¡Haz tomado todas las decisiones de mi vida! ¡Me mentiste! ¡Me engañaste! ¡Y ahora quieres alejarme de mi hija!
- Yo no quiero alejarte de ella.
- ¿Y qué es lo que has hecho todos estos meses? ¡Ni siquiera me dijiste que estabas embarazada hasta que estuviste forzada a darme la cara! ¡Y ahora vas y te enredas con ese idiota! Pero no Isabella, no dejaré que me alejes más de mi hija. Estaré con ella desde el primer día y no permitiré que llame papá a ese idiota. ¡No lo voy a permitir!
- ¡Yo no quiero alejarte de ella! ¡No tienes idea de lo que me estas acusando! ¡Me costó muchísimo tiempo hacerme a la idea de que estoy embarazada! ¡Tenía ataques de pánico imaginando que me obligaban a abortar otra vez y no podía dormir atormentada por la idea!¡Estuve deprimida semanas y luego tú tuviste el accidente! ¡Claro que iba a decírtelo! ¡No tenía una fecha exacta pero no iba a nacer sin que tú lo supieras antes!- le gritó indignada pero luego respiró hondo buscando tranquilizarse. - El accidente sólo aceleró el proceso. Además, no me puedes culpar de alejarte de ella cuando tú has dejado de llamarme y parecías molesto cuando yo te llamaba.
- Me llamabas cuando tenías tiempo libre porque tu novio no tolera que los interrumpa. - burló. - ¿Cómo no voy a estar molesto si me invitaste a una fiesta para restregarme como tu novio esta ocupando mi lugar? ¡Para ver como el muy maldito toca a mi hija!
- ¡Yo no quería restregarte nada! ¡Ese día todo se salió de control! Yo no quería que te sintieras de esa manera, ¡sólo quería que estuvieras conmigo en mi cumpleaños!
- ¡Contigo y tu novio!
- ¡Dimitri nunca ha sido mi novio! - gritó tan fuerte que se quedó sin aire por un segundo así que se detuvo antes de seguir. - Él siempre ha sido muy cercano a mí pero nunca he querido empezar una relación con él. Y antes que empieces a decirme que dormí con él te recuerdo que eso paso hace muchos años y no fue importante, por eso seguimos siendo amigos.
- ¿Entonces por qué te casarás con él?
- ¡Yo no me casaré con él! - admitió exasperada. - ¿Tan poco me conoces, Edward? Después de todo, me crees capaz de casarme meses después de que nosotros termináramos. ¿No entendiste nada en nuestro tiempo juntos en Forks?. - Lo miró decepcionada antes de suspirar y seguir. - Él esta enamorado de mí y quiere ayudarme, Jasper y yo tenemos problemas para tomar el completo control de los hoteles nuestra imagen está viéndose afectada porque los accionistas ven mal que sea madre soltera, piensan que soy inestable porque desaparecí por meses y creen que no tendré tiempo para dirigir los hoteles cuando la bebé nazca. Dimitri ha estado acompañándome a mis reuniones con los accionistas y dueños de otras cadenas de hoteles para que demos una imagen de unidad y él... nunca ha insinuado ser el padre de la bebé pero si es probable que muchos lo crean. No te negaré que este matrimonio me conviene mucho pero no me casaré, porque yo también he sentido que siempre han tomado decisiones por mí ya que nunca creyeron que sabría que era lo mejor. Sin embargo me cansé de estar aparentando y decidí quedarme sola con mi hija. No me importa si los hoteles pierden accionistas o posibles inversores. He sido egoísta y me siento culpable por serlo. Por eso te llamé, yo lo único que quería era verte. Porque tú fuiste la única decisión egoísta que me permití tomar. Quería ver que estabas bien, que no te hice daño al buscarte en ese bar en Los Angeles, que mi egoísmo no te lastimó de nuevo. Quise tener un momento de esperanza y quise creer que no me equivocaba con mi decisión.
Edward se quedó unos segundos en silencio asimilando sus palabras.
- ¿Por qué no me lo dijiste antes? - susurró. - ¿Por qué me dejaste ir hace un rato? Yo creía que habías aceptado y ya no tenía un espacio en tu vida a pesar de que me besaste.
- No te conté toda la historia porque me dijiste que me amabas y todo eso dejo de importar. - admitió limpiando la lagrima que caía por su mejilla, Edward quiso limpiarla pero ella se alejó antes. - Cuando Dimitri llamó creí que querías darnos espacio para hablar, ya que perdí a mi mejor amigo, pero luego creí que te habías arrepentido del beso o que no había sido importante para ti y por eso te ibas.
- Bella, acababa de decirte que te amaba. ¿Cómo ese beso no iba a ser importante?
Ella se mordió el labio y alejó la mirada.
- Antes me has besado sin sentir nada.
- Siempre te he besado sintiendo algo. - le aseguró.
Edward se apegó más y colocó sus manos en su vientre antes de respirar hondo. Ya podía hacerlo otra vez.
- Creía que habías dicho que si. - repitió. - Creía que habías aceptado. - la abrazo en ese momento y enterró su rostro en su cuello. Respiró su aroma natural a lilas y que el embarazo había vuelto más intenso.
Ella no lo sostuvo como antes y eso le dolió. Ella sollozaba dolida por sus dudas y acusaciones. Sintiendo la culpa abordarlo se apegó más a ella.
- Lo siento. - repitió. - No debí hablarte de esa manera. No volveré a hacerlo.
Bella suspiró al escucharlo.
- Lo siento. - susurró ella. - No me di cuenta de lo que te di a entender ni tampoco lo mucho que te afectó.
- Esta bien. - susurró él. Besó su cuello suavemente. - Me deje llevar por mis pensamientos.
Edward siguió apresándola entre sus brazos y no recibió ninguna queja pero tampoco fue abrazado. Se sentía increíble poder estar así con ella, no recordaba cuando había sido la última vez que se había sentido tan cómodo con ella entre sus brazos pero posiblemente era en la secundaria. Siguió repartiendo besos hasta que inevitablemente subió por su cuello hasta aterrizar en sus labios.
- Espera. - lo detuvo luego del primer roce.
- ¿No quieres... ?
- Necesito saber tus intenciones. Estoy cansada de este juego. Un beso para mí significa mucho más de lo que tú posiblemente consideres.
Ella seguía dolida.
Adolorido por su voz fría se alejó un poco pero no la soltó.
- Para mí un beso nuestro significa mucho. Demuestra lo que siento por ti. - suspiró al verla mirar al piso con los ojos llenos de lágrimas. - En Forks nuestros besos eran importantes, incluso ese beso que me dabas luego de que te dejara escoger la película que veríamos en la diminuta sala de mis padres. - levantó su mirada para que lo viera. - Extraño mucho besarte en las mañanas cuando despertabas y querías besarme, yo intentaba desesperadamente alejar mis caderas de ti y notarás cuanto me afectaba dormir contigo. ¿Recuerdas? Me volvías loco. - Bella lucía un poco sorprendida al escucharlo. - También extraño tus besos antes de dormir y cuando estabas dormida. - no pudo evitar suspirar. - Sueles ser muy activa mientras duermes y a veces me buscabas en sueños y dejabas besos en mi pecho o cuello, lo que tuvieras cerca. Cada beso importó. Hizo que me enamorara de ti. Y si te beso ahora es porque quiero demostrarte lo que siento por ti.
Quiso acercarse a besarla pero ella habló antes.
- ¿Eso quiere decir que quieres que lo intentemos de nuevo?
- Por supuesto que si. - admitió serio. - Quiero que seas mi novia.
Quiso acercarse y ella volvió a interrumpir.
- ¿Pensaste en todo? En mis hoteles, mi trabajo y mi familia. Todo viene en el paquete. Y no quiero verte luego huyendo porque no toleraste los comentarios idiotas que la gente hará. No me importan pero tú no conoces plenamente este mundo y no quiero sufrir ni que mi hija sufra porque no sabías a lo que te metías y termines arrepintiéndote.
Edward se tomo unos minutos para pensar. El desnivel entre ellos seguía existiendo. Ella siempre sería rica y con estudios y él podía estudiar para intentar igualar su situación pero ¿eso importaba? A ella no. Ella quería todo con él cuando simplemente servía tragos en un club. Él era el problema y no había manera que ella lo solucionara, tenía que cambiar él.
- No conozco tu mundo de galas y reuniones de hipocresía. Sin embargo, puedo aprender. Seré tu novio y el papá de tu bebé, eso es lo que importa.
Bella suspiró. No se veía convencida y la preocupación en su rostro era notoria.
- ¿Qué te parece esto? - empezó de nuevo. - Vamos lento. Muy lento. Conociéndonos de nuevo. Podemos salir cuando la bebé nazca a esos lugares elegantes que te gustan, incluso aceptaré la presencia de violines. Esos lugares siempre están llenos de gente importante y así conoceré poco a poco tu mundo.
- No quiero otra prueba. - admitió ella. - Yo ya intenté meterme en tu mundo y...
- Lo lograste. Fuiste una pueblerina excelente. Incluso te embarazaste en medio del bosque, eso es muy de pueblo. - Bella sonrió un poco ante su chiste. - Déjame intentarlo. Confía en mí.
Bella suspiró mirándolo intensamente.
- Si esto no funciona, no habrá terapeuta que me ayude. Estoy viendo uno actualmente y volver contigo no era parte del plan.
- Lo veré contigo y le diré que te amo. Juntos podemos con todo.
Se acercó más decidido y tomó sus labios.
Fue dulce y suave. Un beso de alivio, no de anhelo como había sido antes.
Igual que antes se besaron largo rato hasta que Bella no pudo evitar separarse para respirar mientras él se ocupaba de regar besos en su cuello. Ella soltó un pequeño gemido que lo encendió pero se detuvo para relajarse y no asaltarla con sus ansías.
- No vuelvas a alejarte. - ella le pidió mientras él iba dejando un beso húmedo en su cuello. - Creía que estabas dudando sobre ser parte de esto.
Ella admitió acariciando sus cabellos.
- No dudes nunca que seré un padre muy activo. - se alejó para mirarla a los ojos. - Me haré cargo en todos los sentidos incluso si lo nuestro no funciona.
Ella asintió con una pequeña sonrisa. Edward se acercó a besarla otra vez pero sus manos no se quedaron quieras y empezó a acariciar su vientre donde su bebé se movía muy inquieta. Una gran patada le dió directo en la mano.
- Creo que sentí un pie. - rompió el beso para contarle.
- Esta emocionada. Siempre se altera contigo. - admitió ella sonriente. - Cuando estuvimos discutiendo no se movió. Quizás se asustó.
Edward torció el gesto sintiendo la culpa abordarlo.
- Perdón cariño. No volveré a hablar así. - le prometió a su vientre.
Un pequeño golpe contra su palma fue su respuesta.
Ambos sonrieron. Cómplices.
El timbre sonó indicando la llegada de un visitante. No se necesitaba ser adivino para identificarlo.
- Yo abriré. Siéntate. - le pidió ella.
Obedeció y se sintió increíblemente cómodo en el lugar. No le importaba lo que Dimitri quisiera decirle. Ella era suya. Al fin era completamente suya.
o
o
o
Actualización! En realidad este capítulo fue creado junto al anterior pero los dividi para hacerlos sufrir un poquitito.
Díganme que les pareció?
