Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos dueños.
Oh navidad, oh navidad, qué bonita es la navidad. Con todas esas personas paseando a mi alrededor: tan sonrientes y sonrojadas por el clima helado de la temporada, es algo interesante de ver. Incluso, en esas frías calles donde lo único que nos alumbra aparte de la luna son las luces decorativas que surcan cada uno de los árboles y edificios visibles, y los niños jugueteando por doquier, se puede respirar una calma y tranquilidad digna del mes navideño.
Cuando aún vivía en Rusia, no festejábamos propiamente la navidad, solo era una cena elegante el 25 de diciembre. Para la iglesia ortodoxa rusa, la "verdadera" navidad la festejamos el 7 de enero y la nochebuena se celebra el 6 de enero donde a las 10 de la noche, el presidente dirige una ceremonia tradicional en la catedral de Cristo Salvador, en Moscú. Así que propiamente no teníamos un festejo lleno de regalos e incluso cuando el calendario juliano marcaba los días navideños, mis familiares iban a la iglesia a orar, así que no había regalos y la pasaba sola con Arisa cuando está aún era una bebé.
El tiempo dio apertura a que le tomara cariño a la navidad cuando nos mudamos a Japón cuando tenía apenas ocho años de edad. Y en aquel entonces, sin saberlo conocería a un pequeño demonio de Tasmania que haría de mi vida una tragi-comedia.
-Años atrás-
- ¡Pero mamá...! -mi grito histérico de infante fue detenido por la mano alzada de mi rubia madre- ¡No quiero ir!
-Sabes cómo se pone tu papá cuando no tiene su postre favorito -puso los ojos en blanco y soltó un pesado suspiro- ¿Que te cuesta hacerme ese favor?
- ¿Y si me roban? -fruncí el ceño claramente disgustada.
-Elichika -al llamarme por mi nombre completo de inmediato me estremecí- Queda a unas cuadras, solo ve- sentencio con esa mirada de hielo azulada.
Gruñí, no podía discutirle. Los niños siempre le tendríamos más miedo a la mirada de nuestra madre que a sus malos platillos de comida.
Así que, tome mi chamarra y tome el dinero de la pequeña mesita que descansaba a unos centímetros de la sala.
- ¿Puedo llevarme a Arisa? –pregunte con una inocente mirada. De verdad no quería ir sola.
- ¿A tu hermana de tres años? –alzo la ceja un tanto escéptica- ¿No te la quieres llevar de pasada a Arisa por toda la ciudad para que le dé pulmonía?
-Bien, bien –suspire resignada –adiós, nos vemos –entre otro suspiro tome el pomo de mi puerta y tras girarlo salí por la puerta.
¿Qué pensaba un niño de esa edad cuando lo mandan a la tienda solo? Pues en ese tiempo no sabía muchas groserías, solo se me ocurría bufar a todo pulmón. E incluso se atravesó una familia que amenazaba con sacarme platica o preguntarme él porque estaba sola: mi sola mirada fulminante fue suficiente para que las hijas del matrimonio alejaran a sus padres. Buena herencia de mi madre, una mirada asesina.
Es cierto, la tienda de dulces no quedaba tan lejos, pero el simple hecho de tener que ir sola, son ese maldito frio que castigaba mis mejillas al ponerlas rojas y enfriaba mis manos y pies cubiertos por capas de telas, era demás fastidioso.
- ¡Ven chico! –escuche un gritillo desde el pequeño parque a una cuadra de la tienda- Te prometo que no te hare nada –aquella voz se había vuelto amable y algo cálida.
-No debe de estar lejos si puedo escucharla así de fácil –mire a mi derecha, imagine que había unos árboles de distancia a mi objetivo.
En realidad, no me debatí mucho de ir o no ir, averiguar qué era lo que ocasionaba esos ruidos me mataba de curiosidad. Es algo normal a esa edad, y más cuando quieres buscar una excusa para no realizar lo que te pidieron con anterioridad.
Así que tome el camino por el parque, pase unos cuantos árboles. La intriga motivaba a que mis pies se movieran aún más rápido por ese espeso césped.
-Tranquilo, no llores –al escuchar esa voz, el quejido de un pequeño animal me hizo detenerme en seco y mis ojos se abrieron de la sorpresa de la imagen que percibían.
En ese lugar alumbrado únicamente por la luna, una pequeña niña de maso menos mi edad, cabello corto y anaranjado, se encontraba acariciando el lomo de un pequeño perrito marrón que lloraba en su regazo. El animalito, aun desde la distancia que teníamos, tenía sangre en la pata derecha trasera.
-Te llevare con mamá –prometió la pelinaranja en una cálida voz- solo necesito algo para… -noto mi presencia, no sé cómo, pero lo hizo y al mirarme con sus grandes ojos azules de inmediato di un pequeño salto- disculpa, ¿tienes un pañuelo o algo parecido? –pregunto. Parecía calmada, aunque incluso llegue a distinguir un atisbo de preocupación y alarma en su voz.
- ¿Y-Yo? –torpemente me señale. No sabía el porqué, pero esa mirada estaba logrando ponerme muy nerviosa- ¿Y-Yo? –volví a preguntar y ella asintió con firmeza- D-dejame ver –rebusque entre los bolsillos de mi pantalón y en ellos, por fortuna, encontré un pañuelo- aquí tienes… -musite y me acerque de manera cautelosa a la niña desconocida. Extendía el pañuelo para que en algún momento esa pelinaranja lo tomara en tu mano.
-Que amable –soltó una liviana sonrisa al tomar la tela- te la devolveré después, ¿sí? –al asentir con mi cabeza, ella regreso su mirada al afligido animal- a ver… -con cuidado vendo su pata con el pañuelo que inmediatamente comenzó a llenarse con manchas de sangre- esto debe de servir…
Tome aire y agarre valor para posicionarme a su lado- ¿Puedo preguntar algo? -la niña sin mirarme asintió- ¿Qué le paso?
-No tengo idea –soltó un suspiro y me observo con tristeza- pasaba por aquí cuando lo escuche gemir de dolor. Estaba escondido detrás de este árbol –alzo la mirada hacia el pico del árbol- no quería acercarse a mí, pero me alegra que lo hiciera.
- ¿Por qué lo hiciste? –pregunte con algo de duda y ella solo sonrió a medias.
-Porque no puedo ignorar a alguien cuando me necesita –acaricio el lomo del perrito- incluso si es un animalito como él.
-Entiendo… -en mis palabras, la niña con gran dificultad tomo al perrito tras levantarse del piso- ¿Qué haces?
-Lo llevare con mamá, se lo prometí –con suerte y podía mantenerse en pie. No era muy fuerte, a decir verdad- ¿Verdad? Te pondrás mejor, te lo prometo –el cachorro débilmente asintió.
Me conmovió esa actitud de la pelinaranja, incluso a esa edad el ser tan altruista era digno y raro de ver. Ante ese valor, debía actuar como era correcto.
-Déjamelo a mi –en un ágil movimiento tome al perrito y lo cargue entre mis brazos. No me parecía tan pesado, incluso Arisa tenía más masa que el cachorrito- ¿Dónde vives?
-No, no, no quiero que te ensucies o algo –intento quitármelo, pero de un rápido movimiento la esquive- ¿estas segura? –me miro con duda y asentí segura.
-Yo también quiero ayudarlo –miré al cachorrito y le sonreí- tu misma lo dijiste, "No puedo ignorarlo" –repetí sus palabras y ella al pensarlo un poco, sonrió ampliamente.
-Entonces, ¡vamos! –se dio la media vuelta y comenzó a correr hacia lo que pensé de inmediato que era su casa.
-Entendido –le di una última vista al perrito y comencé a correr detrás de la pelinaranja.
No tardamos mucho en llegar, de verdad me sorprendí la velocidad en la que llegamos y más aún que habíamos llegado a la tienda de dulces donde en un principio debí ir.
- ¿Esta es tu casa? –alce la ceja y la pelinaranja asintió tras abrirme la puerta del establecimiento.
-Sip –dio paso alegre hacia adentro y tomo aire para a continuación gritar- ¡Mamá, emergencia canina!
Escuche unos tacones y por inercia entre. Aunque agradezco que no hubiera personas en esa dulcería, no sé cómo reaccionarían las personas al ver un perro herido entrando de los brazos de una niña rubia.
- ¡Honoka! –de unas persianas de tela, una señora con el cabello anaranjado casi rojizo y ojos verdes. Se veía molesta si soy sincera, daba algo de miedo.
- ¡Ni digas nada! –la pelinaranja alzo su mano y para detener a la fúrica mujer- ¿nos ayudas? –señalo con la mirada al marrón perrito que con el alboroto comenzó a sollozar.
-No sé qué hacer contigo, Honoka –negó con la cabeza y tras suspirar, de un paso se acercó a mi- lamento que mi hija te metiera en esto –me dio una media sonrisa y me retiro al perro de los brazos.
-No es nada… -musite con cierta pena.
-Vendré pronto –hablo calmada y al mirar a su hija esta de inmediato rio nerviosa- dale algo a nuestra invitada.
La mujer se retiró de la escena, y la pelinaranja tomo de inmediato un dango de una pequeña repisa y a mano limpia me lo ofreció.
-Toma - hablo con una brillante sonrisa- lamento lo que paso.
Negué rápidamente con la cabeza- no es nada –tomé el dango y jugué con él entre mis manos- ¿crees que este bien?
-Claro que si –ella asintió segura- mamá esta tan acostumbrada a tratar animales que traigo de la calle. Ya es toda una veterinaria experta- alzo su pulgar con una impecable sonrisa- confía en ella, sé que lo lograra.
-Supongo que si –solté un suspiro aliviado. De verdad me alegraba saber que ese pequeño animalito estaría bien.
- ¡Es cierto! –la pelinaranja soltó un feroz grito y con un brillo espeluznante en sus ojos tomo mis manos- ¿Cómo te llamas? –su sonrisa, a decir verdad, daba algo de miedo.
- ¿E-eh?
No sabía cómo contestarle, tanta energía me había tomado por sorpresa. Incluso, no creía que una persona podía tener ese tipo de gesticulaciones.
-Veo que eres muy tímida –sin soltar mis manos, la niña soltó una liviana risita que fuera de relajarme hizo que se me erizara la piel- debería presentarme primero, ¿verdad? -asentí algo miedosa de lo que podría venir a continuación- soy Kousaka Honoka, es un placer conocerte, ahora dime tu nombre, ¿sí? -ladeo la cabeza al momento de cerrar los ojos y mantener una sonrisa relajada- Tienes una forma de hablar un poco rara, no eres de Japón ¿verdad?
-A-Ayase Eli... -musite en una voz que de verdad no pensé que ella alcanzaría a escuchar- Y-Yo soy de Rusia…
De una manera interna, le agradecí a mi madre por ser tan insistente con el japones que me enseñaba desde la madre rusia, de no ser por eso, no sabría que contestarle a la hiperactiva pelinaranja.
- ¿rusa? ¡Wow! ¡Eres impresionante, Eli-chan! –que me llamara de esa manera y con ese tono dulce que contradecía sus acciones terroríficas de hace rato, de inmediato me hizo estremecer y sonrojar al mismo tiempo- ¿Quieres ser mi amiga? -di un pequeño asentimiento con mi cabeza- ¡perfecto! ahora que somos amigas Eli-chan, ¿puedo hacerte una pregunta? -volví a asentir- ¿Qué hacías por el ahí?
- ¿Cerca del parque? -ella afirmo con su cabeza- mamá me mando a hacer un mandado...
-Oh, entiendo –soltó mis manos y se cruzó de brazos con el ceño fruncido- y debido a que nos ayudaste a mí y a Puchi, estas retrasadas –dio un pequeño carraspeo.
- ¿Puchi?
-Es el nombre del perrito, ¿te gusta? -rio un poco y continuo- no cambiemos de tema, ¿Qué tal si te ayudo con ese mandado para que tu mamá no se enoje?
-N-no es necesario...
- ¿Por qué? -alzo la ceja dudosa de mi respuesta- si es algo cerca de aquí, te aseguro que puedo conseguirlo o encontrarlo fácilmente.
-E-es que no es eso... -di la media vuelta y con la mirada busque los dulces que tanto le gustaban a mi papá- de hecho, no es algo que este en realidad lejos- me quede justo enfrente de un estante donde estaban dichos dulces.
-Anda, dime que es –rápidamente se posiciono al lado mío y levante mi dedo índice para señalar los dulces- ¿Qué pasa con los dangos?
- ¿Me puedes vender unos cuantos? -pregunte con una pequeña sonrisa cortes- son para mi papá.
- ¿Enserio es eso? -parecía sorprendida al principio, pero en un instante rio al negar con la cabeza- me lo hubieras dicho, te los regalo si quieres –fue al mostrador por una bolsa y unas pinzas- mira que hacer tanto escándalo por unos dulces, Eli-chan –al son de su carismática risa, lleno la bolsa con los dangos- anda, toma –me extendió la bolsa que tome con algo de duda.
- ¿Cuánto va a ser? -pregunte temerosa de que tanta cantidad de dulces sobrepasara mi presupuesto.
-Para ti, nada –dijo con gran seguridad- no me mires así, Eli-chan, me ayudaste mucho con Puchi, no podría cobrarte por salvar la vida de un animalito que lo necesitaba.
- ¿Estas segura de esto? -confundida alce la ceja y ella de inmediato asintió con la cabeza.
-Por supuesto que si –hablo confiada- cuando quieras puedes venir y agarrar los dulces que quieras. Ahora eres mi amiga y tienes ese beneficio~
-No podría, eso es mucho abuso –de inmediato me negué a su oferta. No porque no sonara tentador... La cosa es que parecía inapropiado tomar dulces cuando yo quisiera.
-Pues abusa todo lo que quieras –parecía sincera al momento de blandir esa sonrisa- aunque me temo que ya se está anocheciendo –ambas miramos por inercia el reloj de la pared: ya marcaban casi las siete de la noche.
-Mamá me matara –palidecí, sabía que mi muerte se avecinaba ante la mirada de mi progenitora.
-En ese caso, será mejor que te vayas, ¿o vives muy lejos? Puedo decirle a mi papá si nos lleva a tu casa –sacudí mi cuerpo en negación- ¿Qué clase de respuesta es esa? -rio gratamente- entonces vives cerca.
-A unas cuadras más bien –junto con ella me encamine a la puerta- es cierto, tengo que irme, pero... -al observar el camino por donde la mamá de la pelinaranja se había ido, una sensación de inquietud me invadió- no quiero irme sin saber cómo esta...
-Eli-chan –coloco sus manos sobre mis hombros y los comenzó a sacudir rápidamente- ¿Mejor? -negué con la cabeza rápidamente. Eso no ayudaba, me sentía mucho más agitada que antes- en ese caso... -esbozo una amable sonrisa-Confía en mi mamá -su confianza y orgullo por su mamá eran verdaderamente notorios en ese momento- ella sabe lo que hace, lo cuidaremos bien. ¿Qué tal si vienes en la mañana a verlo?
- ¿Puedo...?
-Claro, de no ser así, no te diría que lo hicieras –otra pequeña y liviana sonrisa infantil salió de sus labios- ven a la hora que puedas, te estaremos esperando. Puchi y yo.
-Entiendo... -tomé aire y al soltarlo, me atreví a sonreírle agradecida- prometo que vendré mañana, Honoka.
-Me gusta esa actitud –soltó mis hombros y sonriendo abrió la puerta- ahora ve con tu mamá, debe de estar preocupada por ti.
-Es muy probable –di una última mirada hacia atrás- enserio vendré mañana.
-Creo en tus palabras, Eli-chan –alzo su pulgar.
Sin decir más, di la media vuelta y corrí hacia mi casa, donde era más que seguro que mi mamá me regañaría como Dios manda.
-Presente-
Aquel encuentro, fue bastante extraño y nunca pensé que eso cambiaria mi vida.
Claro que cumplí mi promesa de ir a visitar a Puchi, a decir verdad, se veía bastante bien. No caminaba al principio, pero movía la cola alegremente cuando nos veía a Honoka y a mí. Por desgracia no pudimos quedárnoslo: Su papá no quería animales en la casa y Arisa es alérgica al pelo de los perros; Pero por fortuna le conseguimos un dueño, un señor ya mayor que necesitaba y quería la compañía de un perrito pequeño como Puchi.
Desde ese día en adelante, comencé a frecuentar la tienda de los padres de Honoka, incluso conocí a sus amigas Kotori y Umi. Niñas bastante agradables, mientras la peligris es cual princesa bonita de los cuentos de hadas, la peliazul es como un conejito cuando la asustas.
Crecí junto con ellas y los gratos recuerdos que fuimos formando con el tiempo. Honoka y sus locuras solo eran controladas bajo la dura mano de Umi y claro que la mía, pero eran solapadas por las manos cálidas de Kotori. Creo que incluso una vez le dijimos que no se subiera arriba del techo de mi casa... Lo hizo y cayo afortunadamente en un colchón que mi papá estaba moviendo en ese entonces, solo que termino en el hospital alrededor de un mes porque alcanzo a lastimarse el hombro; en sus ocurrencias hospitalizada se hizo amiga de un ancianito que siempre estaba en silla de ruedas.
Como es de esperarse, las cuatro al crecer no nos separamos, de echo fuimos a la misma escuela, todo era miel sobre hojuelas... Bueno, no cuando entramos a la preparatoria y en mi tercer año, nos enteramos de que la escuela podría cerrar.
Era catastrófico, papeleos por todas partes, personas gritando y alegando de que ellos no querían que cerraran la escuela, pero otros si querían... Si así era el infierno, enserio no quiero vivir en él. Y para culminar, a Honoka se le ocurrió la brillante idea de crear un grupo de school idols en la preparatoria. Me parecía una pésima idea al principio y de verdad pensé que nadie se les iba a unir, pero vaya mi sorpresa cuando me entero de que tres chicas de primero y una de tercero se les habían unido; Nishikino Maki, dicen que no habla mucho con sus compañeros y que es cual princesa escarlata con toques tsundere; Hoshizora Rin, una chica hiperactiva que era parte del club de atletismo; Koizumi Hanayo, tímida y tierna chica de primer año, dicen que pasa su tiempo con las alpacas de la escuela; Yazawa Nico, presidenta del club de idols, antes intento ser school idols pero fracaso cuando sus compañeras y el poco público que las veía la abandonaron.
No sabía cómo desintegrar ese grupito, parecía que todos mis esfuerzos eran en vano, incluso hable con la directora para que el consejo estudiantil se hiciera cargo y no ellas, pero lo prohibió.
Me esforcé en ignorar el hecho de que ellas harían algo por la escuela y yo no... El hecho que Honoka ayudara y yo me quedara en la banca. Aun así, no podía dejar de intentar ayudarlas de vez en cuando, con los presupuestos o con dejarles solo para ellas la azotea de la escuela para que practiquen. ¿Qué nunca les pareció raro que nadie más iba? Pues es que le pedí a las jefas de los diferentes clubes que no interrumpieran su práctica o su presupuesto podía disminuir considerablemente.
-Meses atrás-
Consejo estudiantil.
-Elicchi –hablo la vicepresidenta en un tono calmado de voz, como es usual en ella- ¿Qué tanto piensas? -pregunto al verme mirar por la ventana del salón del consejo estudiantil.
-Nada en especial –solté un pesado suspiro y dirigí mi mirada hacia ella.
Esa mirada calmada, con esos ojos verdes esmeraldas que podrían saber todo de ti con solo observarte, sus cabellos morados que ese día se encontraban amarrados con una trenza que colgaba desde su hombro izquierdo, era lo que de cierta manera me relajaba en esa situación.
-Eres una pésima mentirosa –formo un puchero en sus labios y camino un poco hasta estar al lado mío- veías su práctica, ¿verdad? -como dije, esos ojos verdes en verdad son capaces de hacerte o decirle toda la verdad o que ella la descubra.
Solté un suspiro y la mire con una liviana sonrisa- ¿soy tan obvia? -ella asintió tras reír suavemente- es algo que no se puede evitar, ¿o sí?
-Eso depende de ti, Elicchi –tomo una de las hojas de inscripción al club de idols que tenía en la mano- ¿Por qué no unirte a ellas?
-No puedo... -suspire y mire de nuevo su práctica. Como era habitual, Umi guiando y Honoka animándolas- intente desintegrarlas, ¿Cómo aceptarían eso?
Había comenzado a sentir la necesidad de estar junto a ellas después de que bailaran y cantaran las seis, de cierta manera me sentía desplazada y algo sola... Quería estar con ellas, compartir esa felicidad y esos nuevos recuerdos que estaban formando.
-Elicchi –su suave voz me llamo y al verla, sus manos tomaron las mías- Son tus amigas –dijo con una sonrisa maternal- ellas te han estado esperando, necesitan de tu guia para sobresalir.
- ¿Cómo estas tan segura? -claro que estaba confundida y no ayudaba que la pelimorada soltara otra pequeña risita- ¿Qué es tan gracioso?
-Lo linda que eres al ser tan indecisa –me sonroje un poco con ese comentario- has querido estar con ellas desde el principio, pero tu enojo y orgullo de presidenta te lo ha estado impedido- con gentileza, poso su mano derecha sobre mi mejilla- quieres apoyarlas, pero ahora no sabes cómo acercarte, es tan obvio –quería desviar la mirada de lo avergonzada que me sentía, pero esos ojos verdes me habían atrapado por completo- la oportunidad de acercarte es cuando te sientas lista. Mi querida Elicchi, sé que lo harás, dejaras de lado las inseguridades para estar con tus amigas.
-Nozomi... -musite con cierta timidez. Pero al verla así, dándome el apoyo que necesitaba, no pude evitar tomarla entre mis brazos para darle un fuerte abrazo- gracias –escuche un pequeño gritillo de sorpresa que de inmediato me saco una leve sonrisa.
- ¿Elicchi? -su voz se había convertido de una cálida a una con atisbos de duda- ¿a qué debo estas muestras de cariño de tu parte? -aunque quisiera fingir esa voz nerviosa, sabía perfectamente su estado sin tener que verla.
-Es algo que mereces –me aleje un poco de ella, quería contemplar el cómo sus mejillas se habían tornado rojillas- siempre estas para mi cuando te necesito. Aunque eres en veces una persona de más de extrovertida, y te encanta toquetear a las demás chicas –con cuidado junte nuestras frente- te aprecio mucho por lo que eres y no sé qué sería de mi sin ti, mi amada Nozomi.
Note como se relajaba, puesto que sus hombros lo indicaban-Y... Y dices que yo soy la rara –al soltar un suspiro alejo su frente de la mía- en la travesía que curses, siempre estaré para ti.
-Lo mismo digo –deje de abrazarla para tomar su mano derecha- ¿Qué tal si nos unimos a un club?
- ¿Me arrastras a un grupo de idols? -alzo la ceja divertida a lo cual yo conteste con una liviana risa- no se puede contigo~ -jalo un poco de mi mano para que comenzábamos a caminar a la puerta- ahora que lo recuerdo, yo no sé cantar –frunció el ceño e incluso su nariz se arrugo en el proceso.
-Eso no es cierto –me detuve a unos centímetros de cruzar el umbral de la puerta- recuerdo que cuando fuimos a tu apartamento y me pediste que te esperara en tu habitación porque te ibas a dar una ducha rápida, estabas cantando –sus mejillas rápidamente comenzaron a sonrojarse por mi comentario- no recuerdo la canción, solo tengo marcado el dulce tono de tu voz en mi corazón –alce su mano hacia mi boca y al darle la vuelta bese su dorso- tienes una voz sumamente linda, Nozomi.
-T-Tonta... -cuando desvió la mirada, una sonrisa victoriosa salió de mis labios.
-Soy eso y muchas cosas más cuando estoy junto contigo –profundice mi voz para lograr que incluso ese sonrojo se intensificara aún más.
-E-eres insoportable –esas orejas sonrojabas delataban que en el fondo le gustaba que fuera así con ella- ¿Qué tengo yo la culpa que no puedas estar con ellas?
-Supongo que ninguna~ -solté una risita y tire de su mano para salir del salón- pero de lo que si eres responsable es de lograr que haga puras incoherencias –mantuve mi victoriosa sonrisa ante su mirada de reproche y vergüenza.
Di un último tirón para comenzar a caminar junto con ella. Después de unos segundos dejo de forcejear y camino a la par mía, con nuestras manos sujetas una de la otra.
Lo único que escuche de su parte fueron los reproches y bufidos temblorosos que soltaba de vez en cuando para tranquilizarse, pero de ahí en más, el camino fue de lo más normal posible.
Al llegar al patio donde Honoka y su grupo practicaba, por mi mente paso la idea de retirarme, de salir corriendo, de no ser porque Nozomi al soltar mi mano y empujarme desde mi espalda, hubiera huido tan rápido como mis piernas me lo permitieran.
-Eli-chan –fue la pelinaranja la que se animó a hablar cuando nos vio. Se acerco a nosotras con una inocente sonrisa- Nozomi-chan, ¿Cómo están? –pregunto de una manera amable.
Desde el momento en el que la pelimorada se volvió amiga mía, la Kousaka de inmediato se familiarizo con ella, olvidando el grado escolar para saludarla cálidamente cada vez que la ve.
-Muy bien Honoka-chan –saludo la ojiverde igual de amable- ¿Cómo están? ¿practicando duro?
-Un poco –al soltar una pequeña risita se encogió de los hombros- Umi-chan puede ser un tanto estricta cuando no seguimos su rutina de baile.
- ¿Puede? –vocifero la pelirroja que a leguas se le notaba lo cansada que estaba- estuvimos todo el día practicando los mismos pasos porque a ella no le gusta nada.
-Pensé que te gustaban… -Pese a que murmuro, fue lo suficientemente alto para que la escucháramos, la peliazul bajo la cabeza un tanto apenada- lamento no estar a la altura…
¿Umi deprimida? Eso es nuevo hasta para mí.
-Mira lo que hiciste Maki-chan- Kotori abrazo a la afligida arquera que no se sonrojo y ni se inmuto del tacto que estaban teniendo en ese momento- sabes que Umi-chan es sensible cuando se trata de sus bailes.
-Te pasas tomate, eres cruel –Nico negó con la cabeza y bufo- que vergüenza. ¿y tú eres la chica fina de aquí?
-M-mejor cállate, troll –desvió su cabeza de la "molesta" cara de la pelinegra. Aunque logre ver el cómo miraba de reojo a la joven Sonoda, se veía un tanto afligida y parecía querer hablar con ella sobre su actitud.
-Un grupo singular –comento Nozomi y Honoka se rio en el acto- ¿Qué hacen esas dos? –señalo a los dos sobrantes de primer año que se habían alejado del grupo.
-Oh, Rin-chan quería mostrarle a Hanayo-chan unas cosas que encontró en la puerta –se encogió de los hombros sin darle mucha importancia- hacen eso en algunas veces cuando tomamos un descansan.
-Ya veo –musite al ver a las menores alejarse- supongo que está bien…
- ¿Verdad que sí? –con esa sonrisa brillante continúo hablando- Eli-chan, Nozomi-chan, ¿paso algo y por eso están aquí? –inclino la cabeza en duda.
Claro que no era normal que nos acercáramos a sus prácticas, es normal que nos mirara de esa manera. Pero, que esos ojitos de cachorro se fijaran en mí, me hacía querer desesperadamente abrazarla y un pensamiento salvaje aparecía mientras retenía mis brazos para que no hicieran una estupidez: "Quiero proteger esa sonrisa". Me había quedado muda, no sabía qué hacer con sensatez, pero como es costumbre para ella, Nozomi salió a mi rescate.
-La presidenta tiene que preguntarte algo –hablo con cierta calidez especial en su voz- aunque primero tengo que decir unas palabras –carraspeo un poco y prosiguió-como sabrás, ella tiene una larga experiencia en el área del baile e incluso fue a varias competencias en su etapa de infante, ¿lo recuerdas?
-Claro que si –ella asintió enérgica- las veces que fuimos nos quedamos impactadas por lo bien que baila Eli-chan. Incluso creo que llore en su presentación del lago de los cisnes.
- ¿Enserio? –pregunte tímida y ella asintió rápidamente con la cabeza- e-eso es inusual…
-No debería, es que eres una bailarina excelente- se mantuvo firme con esa brillante sonrisa y seguridad de roca- si tuviéramos un poco de ese talento, ¡estoy segura de que nuestra escuela se salvaría!
- ¿Si verdad? –Nozomi dio un paso hacia adelante y puso su mano en su pecho- entonces, creo que es momento de que la presidenta haga su pregunta –me miro, esperando a que hiciera mi jugada.
Honoka me miraba expectante, incluso para ella no soltar un millón de preguntar esa muy sorprendente. Sabía que tenía que hacerlo, es más, quería hacerlo, no quería seguir viéndolas desde lejos, mi deseo de estar a su lado podía más que mi timidez.
-Yo… -tome aire, observe a mi vicepresidenta que me sonreía para apoyarme- quería saber… -de lejos vi el cómo la Nishikino se disculpaba con Umi y Kotori y Nico saltaban de alegría- quería saber si… -regrese a mirar esos ojos azules y esa mirada infantil que comenzaba agradarme cada vez más- si… -tome aire de nueva cuenta, el valor llego a mi justo en el momento adecuado cuando ella ladeo la cabeza con cierta duda- ¿tendrás espacio para otro integrante en tu grupo?
Al principio, parecía que no había entendido pues se había quedado muda, incluso puedo apostar que pensó que le preguntaba para que otra persona estuviera adentro, pero al ver que espere su respuesta e imagino que vio ese leve sonrojo de mis mejillas, se le iluminaron los ojos como dos bellas estrellas y esa sonrisa se engrandeció mucho más.
- ¡Eli-chan! –grito con tanta fuerza que quienes estaban a nuestro alrededor nos vieron con duda- ¡Bienvenida! –salto hacia mí y me envolvió en un apretado abrazo- ¡tenemos otra integrante! –otro sonoro grito por poco me deja sorda, aunque sonreí enternecida por su actitud.
-Gracias, Honoka –rodee mis brazos contra su cintura y al soltar un suspiro, la mano de Nozomi en mi hombro me hizo verla- gracias a ti también, Nozomi.
-No es nada, presidenta –asintió con la cabeza y observo a las nuevas integrantes de la escena: Nico, Kotori, Umi y Maki- para que esto funcione se necesitan nueve miembros. Así que también me uniré.
- ¿También la senos de vaca? –ante el comentario antipático de la pelinegra, un fuerte golpe en su cabeza la hizo callar- ¡Hey! ¿Qué te pasa, estúpido tomate?
-Mejor cállate y deja hablar a los grandes –mascullo la pelirroja- grosera.
-Tarada –gruño la bajita.
-Inútil troll cara de Gollum –creo que incluso Maki tenía una vena palpitando en su frente.
-Ya, basta –interfirió Umi que tomo a la Nishikino por los hombros y esta de inmediato paso de ser una fiera pantera a una inofensiva gacela- son amigas, no discutan de esa manera, ¿sí?
-S-sí, Umi… -se ve tan linda sonrojada. Esa princesa escarlata cae rendida cuando se trata de la arquera.
- ¡Bum! Te domaron, ojos rasgados –si creían que Nico se saldría con la suya, no contaba con que Nozomi, cual ninja que ahora es, se colocó detrás de ella y apretó sus dos pequeños pechos- ¡S-suéltame!
-Oh vamos, bien que te gusta~ -rio de una forma tan aterradora que de verdad me estremecí.
-No podría esperar menos de Nozomi –una risita divertida salió al verla perseguir a Nico cuando se le escapo- parece que esto no será para nada aburrido.
-Claro que no –comento la pelinaranja que al separes un poco de mí, me miro con su espléndida sonrisa- contigo y Nozomi-chan a nuestro lado, lograremos nuestro objetivo de salvar la escuela, eso ten lo por seguro.
-Confió en eso, Honoka –correspondí su sonrisa con un cálido sentimiento que provenía desde mi pecho al verla sonreír.
-Presente-
Como ella prometió, las cosas fueron todo menos aburridas. Paso de todo un poco, creo que una vez incluso por error dejamos a Nico en una montaña el día que fuimos de campamento, nadie se dio cuenta o simplemente estábamos ocupadas en otras cosas como para fijarnos de que la bajita faltaba el día que nos fuimos: nos regresamos por ella como tres días después. ¿Qué? Teníamos cosas que hacer.
Con toda esa alegría y entrenamientos, temo decir que no ganamos el Love Live! Perdimos contra A-RISE tras el incidente que tuvo Honoka al desmayarse en media presentación. Me molesta no haber ganado, pero más me molesta no haberme dado cuenta de que Honoka estaba sufriendo tanto en los entrenamientos que para compensar su inseguridad salía a correr aun incluso en la lluvia.
Ese día que se desmayó, sentí que mi corazón se había detenido y la lógica salió de mi cuerpo. Por lo que, la tome entre mis brazos y la lleve hacia la enfermería, con toda esa adrenalina podía cargarla e incluso correr por toda la escuela sin problemas.
Por palabras de Nozomi, dice que me volví un tanto histérica cuando llegué y no estaba la enfermera. ¿Qué quería que hiciera? Una de mis mejores amigas estaba convaleciente, estoy en todo mi derecho de enojarme a mas no poder.
Gracias a los dioses que solo fue la recaída por el sobreesfuerzo, pero lo que conllevo dicho acto fue lo que por poco acaba con muse: que Kotori por poco se fuera de la ciudad, que Nico quisiera hacer su propio grupo, y que Honoka no tuviera fuerzas para nada más de lo desanimada que estaba.
Por fortuna, los dioses nos sonrieron y tras hablar con ella en una larga y profunda platica de lo que en verdad era importante, ella tomo la decisión de continuar. Le puedo atribuir la responsabilidad de eso a Umi, puesto que ella fue la que más la animo e incluso logro que Honoka se fuera corriendo al aeropuerto por Kotori para que diéramos un pequeño concierto en nuestra amada escuela.
Una segunda competencia había salido a la luz y muse estaba más que dispuesto a ganar esta vez.
Con A-RISE de rival de nuevo, las cosas se pondrían interesantes. Debo decir que cada una de sus integrantes es sumamente intrigante y aporta un toque único al grupo; la considerada princesa, Yuki Anju, con ese estilo elegante y cabello cobrizo, logro enamorar al más duro corazón, organiza los bailes y hace los vestuarios; Toudo Erena es la siguiente, su fuerte carácter la hace imponente cuando hablar con ella por primera vez, pero le da al grupo cierta aura de madurez, y también es la que elabora las letras de las canciones; y por último, la líder, Kira Tsubasa, es carismática y una increíble líder, a su vez también crea la música utilizada por ellas.
Con esfuerzo llegamos a la final, y con nuestra canción ya escrita en esa pequeña nevada que cayó de repente cuando estábamos en el departamento de Nozomi, solo faltaba presentarla. Snow Halation en definitiva era la combinación de las cosas que amábamos, lo que queríamos proteger y vivir por ello. Estaba más que segura que ganaríamos con nuestra presentación final.
Pero aún faltaba una última cosa antes de nuestra gran presentación: los regalos de navidad adelantado. Ya se acercaba esa fecha y queríamos hacer una pequeña fiesta entre nosotras unos días antes de la final.
En la familia Ayase, es y será una tradición tejer una prenda a tu persona especial. Todos los años, mi abuela nos hacía bufandas por las heladas que caían en el pueblo donde vivíamos. Yo siempre la veía hacer las bufandas, mitones, gorros, todo tipo de cosa que se pudiera elaborar con el estambre y eventualmente aprendí a tejer gracias a sus enseñanzas.
En conmemoración a estas fiestas, tome la iniciativa de regalarles algo tejido por mí a las chicas: mitones. Eran simples, nada comparado con las espectaculares obras maestras de mi abuela; Pero sé que les seria de utilidad a cada una de ellas. Después de cada entrenamiento, nuestras manos quedan frías y con los cambios de climas actuales se vuelve complicado hacer que entren en calor, por lo que decidí trabajar en secreto en sus regalos secretos.
Sin embargo, no considere la cantidad de estambre que usaría y termine sin este básico material cuando solo faltaban unos cuantos puntos de los mitones de Nozomi. Opté por ir al centro comercial y ese fue el momento en el que me encontré a HOnkoa que me intercepto y al atraparme en sus brazos y brindándome una cálida sonrisa. Al mentirle y decirle que el estambre que iba a comprar era para mi abuela, insistió y acepte en acompañarla a comprar sus regalos.
- ¡Ah! –soltó un pequeño quejido la menor- estaba tan emocionada cuando dijeron que Santa iba a estar aquí –frunció el ceño al momento de negar con la cabeza- ¡Pero solo hay alumbramientos navideños comunes y corrientes! –hizo una rabieta como una pequeña niña de cinco años.
En definitiva, es muy linda cuando hace eso. Esa sensación de querer tomarla entre mis brazos y mimarla hasta morir simplemente no desaparece cuando estoy a su lado.
Aun andando, las luces de la ciudad lograban distraernos de vez en cuando de lo bellas que eran pese a la creencia de la pelinaranja.
Se que somos chicas e incluso puede sonar un poco raro al pensarlo o decirlo en voz alta, pero, ¿no es algo romántico caminar por esta ciudad arcoíris? Tantos colores a nuestro alrededor, los cálidos tonos de un atardecer se mezclan y bailan con el cian y cerúleo de los árboles ennegrecidos por la noche, siendo ellos sus ramas, ese blanco mate de las ventanas jugaba al son y par con los adornos brillantes de las paredes y luces amarillentas de la ciudad. Ver luces así por primera vez en el año es una experiencia maravillosa y romántica.
- ¿Todavía crees en Santa Claus? –alcé la ceja divertida y ella de inmediato bufo- pensé que solo Maki pensaba así. Aunque ya está algo grandecita parte cuenta de que Santa no existe –sus ojos se pusieron como dos grandes platos blancos.
- ¡Ah, calla! –alzo los brazos y se cubrió las orejas- ¡Detente, Eli-chan! –negó ferozmente con la cabeza y al mismo tiempo tambaleo su cuerpo- ¡No digas esas cosas! ¡Santa si existe, solo visita a los niños buenos! – mascullo y con una mirada amenazante continúo hablando- ¡Tu ni crees en este santa, tienes otro con nombre extraño! ¡Bed Moriss!
Se siente como un extraño deja vu, creo que tuvimos esa pelea cuando entramos a la secundaria. Unos puertos le habían dicho que no existía Santa y a lo cual ella respondió con un gran no. Umi les dio una tremenda paliza que incluso terminaron con narices rotas y cuerpos lastimados a mas no poder (por fortuna no la expulsaron, ella los amenazado para que no le digieran nada al director de ese entonces.) Cuando Honoka se calmó por la conmoción, intente "revelarle la verdad", pero ella se negó y pese a mis intentos, no quiso aceptar la verdad. Incluso Kotori se había resignado con ese tema.
Alejo sus manos de sus orejas y se cruzó de brazos- ¿Sabes que tratar de actuar como un adulto no te hará ningún bien? –negó con la cabeza un tanto pensativa- Para tu información, este año Santa vendrá a mi casa porque le hare galletitas~
¡Dame un respiro! No se puede con Honoka cuando se pone así, ¿verdad? Aunque ahora entiendo porque se lleva tan bien con Maki. Ambas creen que ese señor gordo viene cada navidad a darles regalos.
- ¡Sí, sí, ya sé! ¡Y se llama Ded Moroz! –grite para que dejara de hablar de lo fantástico que era ese tipo- Santa no visita a los niños malos que siempre tratan de actuar como adultos –ella sonrió victoriosa ante mi falsa derrota- Como sea, vinimos aquí para comprar regalos, ¿verdad? – ella asintió feliz y tomo mi brazo izquierdo para estrecharlo entre sus brazos - ¿Qué te gustaría recibir? –admire el panorama y me puse a analizar las posibilidades- Creo que es básico que le regales a la gente algo que sea de su agrado –mire a la menor y ella volvió a asentir- Es probable que alguna de las chicas quiera algo de ropa a la moda -me estremecí un poco. El recuerdo del día que fuimos al centro comercial las nueve para comprar cosas para el próximo show asecho mi memoria. En resumen, fue un completo desastre y nos vetaron de ese centro comercial- a juzgar por nuestras integrantes, creo que lo mejor es darles dulces…
- ¿Tuvimos el mismo recuerdo? –nos miramos y reímos nerviosas- tienes razón, son mejores los dulces –soltó un suspiro y hablo con una gran sonrisa- ¡Quiero chocolates! Suelo recibir pasta de judías rojas, ¡no me gusta, estoy harta! –he ahí esa rabieta de niña pequeña como hace unos minutos- sus ojos de repente se iluminaron- ¡mejor quiero esas calcetas de perrito! –alzo su dedo y señalo una tienda donde vendían dicho objeto- ¡vamos! –tiro de mi para llevarme hacia ese lugar.
En cierto día de invierno, no es tan malo tener días pacíficos de vez en cuando. Pese a las adversidades que pasaremos en el futuro y de las que ya pasamos en el pasado, sé que lograremos sobrellevar la adversidad y salir adelante.
Muse es brillante y cada una de sus integrantes lo hace especial, por eso creo fielmente en que lograremos todo lo que nos propongamos.
Cuando me siento nerviosa o triste, sé que, al mirar a mi querida líder, las cosas mejoraran. Su brillante sonrisa me hace sentirme una chica normal.
En mi infancia no recibía regalos aun estando en una de las tierras donde la navidad se consagra casi tanto como los dioses. Solía decir: "El Santa Ruso Ded Moroz vive en el polo norte, así que no hay manera de que venga a Japón". Ahora, en mi juventud, me doy cuenta de que el no me llevo ninguno regalo porque espero a que conociera a ocho integrantes que en un sueño navideño un día se aparición ante mí: con trajes de duendes ayudaron a Ded Moroz a repartir felicidad a los niños del todo el mundo. De esas pequeñas duendes la que mas destacaba era Honoka, con esa inigualable sonrisa, aquella que me hacia saber que esa luz que emanaba alcanzaría los rincones más oscuros y recónditos del mundo.
Al igual que yo desde que me uní a Muse, Honoka nunca esta estaría sola. Habría siempre unos pequeños y lindos duendes apoyando sus locuras.
Solo por este día, solo por mi amor por muse, me convertiría en Snegúelichika*, la abuela del santa ruso y les daré a todo un regalo que les fascine. Y agradeceré el día en el que conocí a la pelinaranja, porque desde ese día siempre he estado llena de presentes.
* Aquí aplique un pequeño juego de palaras con Snegúrochka (que es una doncella de las nieves de un cuento de hadas ruso) y el nombre de Eli: "Elichika". Aunque no tiene nada que ver el cuento con el santa ruso, pero es gracioso xD.
Si leyeron el Secret Short Cuts Cut 6: Eli & Honoka de enero 2014; las novelas ligeras de Love Live!; y el manga, sabrán que me base en esos tres xD.
A decir verdad, quería centrarlo a la pareja en sí, pero termino con muy pocas referencias y casi dando el agradecimiento en general a Muse. Cosa que pues… En lo personal, de no tener estas aficiones y no conocer la franquicia, mi existencia en pandemia hubiera sido peor jaja.
Hoy que es noche buena, les deseo lo mejor, que se la pasen muy bien. Yo en lo personal… Estoy sola en la casa con mi hermana comiendo una bolsa de papitas, no es lo que esperaba, pero es mejor que nada xD.
Disfruten a sus familias en este horrible año que por fin va a terminar, no es como que el próximo año nos vaya a ir mejor; pero intentemos ser positivos, en lo que cabe.
Mañana habrá otra actualización, ¡nos vemos!
Sin más que decir: dudas, criticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, as・que regalen, aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
