Víctor se sentía fuera de lugar, el ambiente frente a él era muy distinto al que estaba acostumbrado, muy cálido y sincero a diferencia de como era todo en su casa y con sus amistades, tan frío y falso. Sabía que él tenía gran parte de culpa sobre eso, al fin y al cabo, había dejado ir al único con quien podía ser realmente él mismo. La sonrisa de Yuuri realmente le daba la sensación de que todo estaba bien, pero esta no iba dirigida hacia su persona, sino a un rubio de carácter estridente. Se dio cuenta de que esto nunca había sido una competencia por el amor del azabache, ya que el corazón de ese chico siempre le había pertenecido a Plisetsky, solo que a él se lo habían prestado por un periodo indeterminado de tiempo y no supo cuidarlo.

―Me tengo que ir ―habló fingiendo una sonrisa, mientras agarraba el rostro de Yuuri para plantarle un sonoro beso en la mejilla― debo llegar a casa pronto o mi madre me hará problemas ―su excusa era buena, estaba seguro de que nadie dudaría de ella. Ya había entendido que no había nada para él ahí.

― ¿Seguro? ―preguntó el menor mirándolo un poco preocupado por la repentina despedida.

―Déjalo irse, te está diciendo que debe volver a su casa ―Yuri le restó importancia al asunto solo porque para él era mas agradable el ambiente si Víctor no estaba cerca.

―Sí, Yuuri, no te preocupes ―le besó la otra mejilla y miró hacia los otros adultos― nos vemos pronto, bye-bye ―se despidió con un gesto de su mano y emprendió su camino. No era muy largo, pero sabía que con tantos pensamientos en su cabeza se le haría eterno.

Yuuri observó un poco preocupado al platinado mientras se marchaba, sabía que las cosas debían afectarle más de lo que decía, pero si él no quería hablar, nada podía hacer para ayudarlo. Solo le quedaba esperar a que llegase el momento en que Víctor confiara en él para contarle sus problemas, para que pudiera abrirse sobre todo lo que lo estaba acomplejando, porque estaba seguro de que no solo era por la ruptura entre ellos o el asunto de que tuviera nuevo novio.

―Es mejor si nosotros también nos vamos, Yuuri ―Otabek llamó la atención del menor para que este supiera que irían a casa, aunque había un problema.

—¿Trajiste el casco extra? —preguntó Yuri al recordar que su amigo seguramente habría venido en su motocicleta, viendo como este negaba con la cabeza— si quieres me das las llaves y te vas con Yuuri en taxi —ofreció luego de pensarlo bien. Si fuera por él, preferiría irse con el menor, pero estaba decidido a no tener discusiones innecesarias, aunque no sabía cuánto duraría de esa manera.

Yuuri se colgó del brazo de su novio y sonrió— gracias, Yura —su alegría no era por poder irse con el moreno, sino por la actitud del rubio, ya que jamás hubiese pensado que él mismo ofrecería una solución como esa. Tal vez realmente estaba intentando cambiar su actitud.

•°•°•°•°•°•°•°•°•°•°•°•

Los días que siguieron después de aquella ocasión se sintieron como si fueran de una realidad alterna, un universo paralelo que a Yuuri comenzaba a gustarle.

En las mañanas, al salir de casa para ir a la escuela se encontraba con Yuri quien iba a su trabajo. Este lo saludaba, para después caminar juntos a la parada del transporte publico; una vez ahí, conversaban de todo y nada, era su momento a solas y al menor le agradaba bastante. Tomaban autobuses distintos, por lo que cuando llegaba el de alguno de los dos, debían despedirse.

Durante el día se mensajeaba con Otabek, como era habitual, y ahora también con el rubio quien le escribía seguido preguntándole cómo estaba su día y haciéndolo reír con uno que otro meme que se encontraba por las redes sociales. Esto no pasaba desapercibido para Phichit, quien siempre que podía miraba con curiosidad la pantalla del celular de su mejor amigo para saber con quién hablaba y de que, cosa que a Katsuki no le molestaba para nada, después de todo, él no le ocultaba nada, no había secretos entre ellos.

—Al parecer realmente quiere hacer un cambio —comentó el moreno— pero, Yuuri, eso no significa que vaya a decirte que te ama o algo parecido.

El de ascendencia japonesa frunció un poco el ceño ante esas palabras— eso ya lo sé —contestó un poco molesto. No estaba enojado con Phichit, pero si con el hecho de que este tuviera razón.

—No te enojes —dijo soltando una suave risa y abrazando a su amigo por los hombros— sabes que me preocupo por ti y no quiero verte desilusionado o herido.

Yuuri apoyó su cabeza en el hombro del moreno mientras murmuraba nuevamente que lo sabía. Ese día en especifico la ultima hora se le había hecho más larga al encontrarse pensando en lo que el moreno le había dicho.

Cuando las clases terminaban como siempre, los amigos caminaban juntos a la parada, tomando el mismo autobús siendo Phichit quien se bajaba antes, dejando a Yuuri solo. Había días que al bajar del transporte se encontraba con el rubio ahí esperando y aquel era uno de ellos, por lo que sintió como su corazón latía rápidamente al verlo ahí de pie mientras observaba su celular.

—No tienes que esperar por mí —comentó quitándole importancia a la situación.

—Al bajar vi que venía tu autobús, así que decidí ver si venías en él —respondió sincero a la vez que se encogía de hombros.

Para Yuuri aquella actitud era diferente a la habitual, no sabía cuánto le estaba costando al rubio intentar decir las cosas vergonzosas de manera más directa, como el hecho de que se había quedado ahí para verlo.

—Tuviste suerte —respondió sonriendo y comenzando a caminar junto a Yuri.

—Tú tienes suerte de que quisiera esperarte.

—Dejémoslo en que ambos tenemos suerte —el rubio asintió para luego preguntarle al menor como le había ido en la escuela y que cosas había hecho aquel día.

Entremedio de las palabras y la caminata, Yuuri tuvo el impulso de querer tomar a su acompañante de la mano como lo hacía cuando era un niño, aunque sus intenciones estaban lejos de ser iguales a las de aquella época. Ahora quería tener contacto con la piel ajena por su deseo egoísta de querer sentir al rubio cerca. Últimamente se sentía de aquella manera debido a la cercanía que estaban teniendo todos los días al pasar tiempo juntos y a solas, aunque fuera por periodos cortos.

Por su parte Yuri se estaba esforzando, realmente quería hacer las cosas bien, dejar de mentirse al decirse que nada le afectaba y que podía simplemente desechar aquellos sentimientos que tenía por el menor. No podía avanzar tan rápido como hubiese querido, pero podía dar pequeños pasos hacia adelante, siempre avanzando y dejando de lado aquel hábito de retroceder por miedo a salir herido o herir a alguien. Yuuri siempre había sido directo y firme al demostrar como se sentía, así que a él como adulto le tocaba mostrar la madurez que había ido adquiriendo gracias a su experiencia en la vida.

El rubio pudo darse cuenta que había algo más en la mente de Yuuri que la conversación de aquel momento, podía sentir un poco de tensión, como si el menor quisiera algo, pero no se atreviera a decirlo, pero, ¿qué sería? Si aquello hubiera pasado años atrás, cuando el adolescente a su lado era tan solo un pequeño niño, él hubiera tomado su mano para darle valentía y mostrarle que estaba ahí para él. Tal vez podría hacer lo mismo está vez, solo un poco, quería tomar aquella mano que hace tiempo no juntaba con la suya.

—Si quieres algo, solo dilo —comentó al mismo tiempo que acercaba su diestra a la izquierda de su acompañante y aprovechaba de entrelazar sus dedos en un gesto inconsciente.

El azabache se sonrojó y desvió su mirada hacia el lado contrario de dónde se encontraba Yuri, aquello había sido como si hubiera leído su pensamiento y por ello no sabía si estar emocionado o solo pensar que fue una coincidencia. Una agradable coincidencia.

—Pensaba en cuando era pequeño y tomaba tu mano —confesó sin mirar al mayor.

—Aun eres pequeño para mí —respondió y pudo ver cómo el menor volteaba a verlo con el rostro enojado, logrando hacerlo reír— me refiero a tu porte —aclaró y sostuvo con más fuerza la mano del otro.

Yuuri pensó en las palabras de Phichit en ese momento, no debía hacerse ilusiones ya que Yuri solo intentaba ser amable, no significaba que fuera a corresponderle.

—Vas a confundirme —murmuró bajando la mirada.

El mayor pudo oírlo claramente, quería decirle que no era su intención hacer algo como eso, necesitaba explicarle que estaba intentando ser valiente también y afrontar sus propios sentimientos, pero era difícil. Tal vez, un beso podría explicar sin palabras todo aquello que quería expresar.

—Yuuri —llamó su nombre al mismo tiempo que tiraba de su mano para acercarlo hacia sí.

El corazón del menor retumbaba fuertemente, tanto que este podía sentirlo en sus oídos, pero la sensación duró poco al escuchar la voz de otra persona.

—¡Princesa! —gritó alguien a poca distancia y ambos Yuris se separaron de golpe como si hubiesen estado haciendo algo malo— al fin llegas, me preguntaba por qué tardaban tanto.

—Jean, idiota ¿Qué haces aquí? —preguntó malhumorado, odiaba aquella broma de su amigo donde lo trataba como a una chica.

—Necesito hablar contigo y pedirte un favor —Jean ni siquiera se fijó en qué Yuuri estaba cerca, parecía cansado a pesar de que mostraba una sonrisa en su rostro.

—Bien, vamos a casa —respondió el rubio— nos vemos, Yuuri —se despidió del menor agitando su mano rápidamente y se fue junto a JJ hacia su casa. El impulso que había tomado en el último momento se había desvanecido por completo y solo quedaba la vergüenza de lo que había intentado hacer y no funcionó.

Yuuri se quedó ahí sin saber que había ocurrido, intentando ordenar todo en su cabeza para poder entender que hace un par de minutos Yuri había hecho que ambos se acercarán demasiado. Corrió dentro de su casa, podía sentir como nuevamente el pecho se le aceleraba, saludó rápidamente a sus padres y subió a su habitación ya que necesitaba tranquilidad ¿Podía tener esperanza gracias a aquellos gestos que el rubio tuvo con él? Necesitaba hablar con alguien, llamaría a Phichit o mejor… Beka, él tal vez podría decirle algo más alentador que su mejor amigo; aunque Otabek era su novio y sería raro hablar de eso con él, ¿no?

Tomó su celular y lo meditó por unos minutos antes de decidir no hacer nada, sería mejor no contarle a nadie ya que si nada ocurría y solo era él imaginando cosas, no tendría que sentirse avergonzado con otras personas por pensar de más. Se guardaría aquello para él mismo, no necesitaba contarle a nadie.

•°•°•°•°•°•°•°•°•°•°•°•

Yuri no entendía por qué Jean lo había estado esperando cerca de su casa— podrías haberme llamado —dijo mientras metía las llaves en la puerta para abrir.

—Te llamé diez veces, pero no contestaste.

El rubio quería golpearse a sí mismo por haber dicho lo anterior, cada vez que se encontraba con el vecino ponía en silencio su teléfono para que nadie los interrumpiera, ni cortará el ambiente entre ellos; pero al parecer JJ había encontrado la forma de hacerlo de todos modos.

—Solo pasa, ¿quieres? —se apresuró a decirle luego de abrir la puerta— abuelo, ya llegué y traje un amigo —habló con voz fuerte mientras seguía el delicioso aroma que lo guiaba a la cocina, seguramente Nikolai ya estaba preparando la cena.

—¡Hola! —saludó el anciano luego de asomarse a ver a quien había traído su nieto— hace mucho que no te veía por acá… mmm… ¿Juan?

Yuri soltó una carcajada al ver el rostro de desagrado de Jean por aquel nombre que su abuelo le había puesto— es Jean, abuelo —aclaró para luego darle un beso en la mejilla al mayor.

—Lo siento, ya sabes que con la edad se olvidan las cosas.

—No se preocupe —respondió JJ restándole importancia a la situación, acercándose a Nikolai para estrechar su mano— lo siento por venir sin avisar, señor Plisetsky.

—Eres amigo de mi Yuratchka, así que eres bienvenido cuando quieras —el abuelo correspondió el gesto y le dio unas palmadas en el hombro al invitado.

—Abuelo, estaremos en mi habitación un momento —el mayor asintió y Yuri le hizo un gesto a su amigo para que lo siguiera, cosa que Jean hizo inmediatamente.

—Tu abuelo es amable como siempre —comentó mientras entraba al cuarto y se sentaba sobre la cama como si fuera suya.

—Bien, ¿de que quería hablar? —preguntó directo el rubio apoyando su espalda en la pared y cruzando sus brazos.

—Sucede que necesito un lugar donde quedarme por un mes más o menos —no era del tipo de persona que le gustará depender de otros, pero no tenía otra opción— peleamos con Isabella y me sacó de nuestro departamento.

—¿Qué? ¿Ustedes… pelearon? —aquella noticia lo había tomado por sorpresa, Jean y su pareja llevaban un tiempo juntos, eran como la pareja perfecta que siempre se apoyaba y que nunca tenía problemas.

El de cabello negro asintió y la sonrisa se le borró del rostro un momento— mis padres viven en Canadá, así que no puedo ir allá, al menos no por ahora ya que mi trabajo está aquí —explicó con seriedad, pasó una mano por su cabello con notoria frustración mientras dejaba salir todo el aire de sus pulmones y volvía a sonreír forzadamente— no tengo a nadie más, pagar por otro lugar por ahora me es imposible y por eso quería pedirte este favor.

El rubio se acercó a Jean y puso una mano sobre su hombro, sabía que era un momento difícil, sobre todo porque si se había planteado incluso el irse a Canadá significaba que seguramente el problema no tenía arreglo; pero él no preguntaría más de la cuenta, no era de meterse en problemas ajenos.

—Puedes quedarte, es decir, hablaré con mi abuelo, pero estoy seguro que no se negará.

Jean aprovechó la poca distancia para abrazar a Yuri por la cintura y dejar su máscara de lado— gracias, eres un gran amigo —le dijo a la vez que el rubio levantaba los brazos para no tocarlo más de la cuenta, dejaría que lo abrazara por ahora solo porque sabía que se sentía mal.

Nikolai no tuvo ninguna objeción respecto a que Jean se quedara, le dijo al invitado que podía estar en aquella casa a todo el tiempo que quisiera y JJ se sintió aliviado por el apoyo. Siempre se había sentido solo en un país que no era el suyo, además de que no solía caerle bien a las personas por su actitud optimista y altiva o al menos así era hasta que conoció a Yuri. En ese tiempo el rubio estaba también en un lugar extraño y de alguna manera logró acercársele y experimentar un poco lo que se sentía estar con alguien de su mismo sexo, logrando al final quedar solo como un par de amigos.

La cama de Yuri era bastante grande, por lo que ambos durmieron juntos esa noche, aunque el rubio puso varias almohadas en medio simulando un muro y advirtiéndole a Jean que no se pasara de listo.

Al día siguiente ambos se fueron juntos al trabajo, en la parada del autobús se pusieron a conversar sobre asuntos de trabajo ya que no estaban en la misma sección y no hablaban seguido. Yuuri como todos los últimos días, se apresuró a salir de casa para poder ver a su rubio, quería hablar con él y tal vez preguntarle directamente que era lo que pasaba entre ellos para evitar confusiones, pero al salir no lo vio esperándolo como siempre, así que se encaminó solo a la parada y al llegar lo que encontró ahí no le agradó mucho ¿Qué hacía Jean ahí? ¿Se había quedado a dormir con Yuri?

CONTINUARÁ…