—¡Adiós "amante de los gatos"!
—¡Nos vemos mañana Kyo-Kyo, "amante de gatos"!
—¡Hasta mañana "amante de los gatos"
—AGH, ¡DÉJENME EN PAZ!—gritó Kyo fúrico y salió corriendo de la escuela, alejándose de Tohru Honda y Yuki Sohma.
—¡Kyo-Kun!—gritó Tohru angustiada.
—No importa, Honda-San—la calmó Yuki—. Deja que se calme. De todas formas lo veremos en casa.
Tohru dudó unos segundos y luego asintió, perdiendo su vista en el punto donde aún se veía la nube de polvo que había dejado Kyo.
No era su culpa que atrajera a los gatos sin importar dónde se encuentre. Él era el gato del zodíaco, después de todo. Muy en el fondo, agradecía que aquel día en que lo bautizaron "Amante de los gatos" en la escuela, ninguno hubiera sospechado de su condición real.
Kyo iba corriendo tan rápido que no se dio cuenta que en medio de su camino, había un par de niñas jugando en la calle. Kyo chocó contra una de ellas, se escuchó un PUFF, la niña cayó al suelo y comenzó a llorar, llamando la atención de su madre, quien se encontraba cerca.
—¡Cariño! ¿Qué tienes?
—¡UN CHICO ME EMPUJÓ! ¡BUUUAAA!
—¡Si es cierto!... ¡Pero se fue! ¡No lo veo!—dijo la otra niña, volteando para todos lados de la calle.
Junto a ellas se encontraba un enorme arbusto, y debajo de él, unas apresuradas patas naranjas y felinas juntaron la ropa del joven y las escondió bajo el mismo arbusto.
Justo en el momento en que las niñas se alejaron con su madre, Kyo se asomó para comprobar que la calle estuviera desierta.
Como pudo, ató su ropa al cuello y corrió al parque que estaba justo del otro lado de la calle. Si se transformaba, tendría bastantes lugares donde esconderse.
—¡Maldición! Justo cuando creía que el día no podía ser peor—se decía Kyo.
Entonces, sus orejas se alzaron al escuchar un triste llanto. Era el llamado de un gatito a su madre. El llanto no paraba y cada vez se hacía más fuerte.
Kyo decidió ir en busca del gatito. Un fuerte instinto de protección lo condujo entre árboles y arbustos, a pesar de que en su mente sólo quería regresar a casa.
Finalmente, en un punto apartado y lejano, distinguió a una diminuta gatita gris de rayas. Su estado era bastante deplorable y, según Kyo, lucía patética. Lentamente se acercó a ella. Parecía que había estado perdida desde hace días.
La gatita abrió débilmente los ojos y distinguió al joven gato naranja, quien la miraba con curiosidad.
—Tú tampoco sabes dónde está mi mamá, ¿Verdad?—gimió débilmente la gatita, antes de perder el conocimiento.
Kyo se quedó observándola. A penas sería de una semana de nacida. Levemente la olfateó y alzó su nariz al aire. No reconoció ningún aroma similar cerca, lo que significaba que su madre no estaba ahí. No podía dejarla sola, moriría.
—Bueno, ¿y a mí qué?—se dijo Kyo de forma indiferente.
Unos segundos después, se vió cruzando el resto del parque, llevando a la gatita en su boca.
¡Poof!
Kyo se escondió tras unos árboles y rápidamente se puso su ropa. Miró hacia abajo y vio a la gatita aún inconsciente. Se veía más pequeña y tierna ahora que había vuelto a ser un humano.
Kyo dio un suspiro de resignación y tomó a la gatita en sus manos.
—Ya sé lo que dirá Tohru—se dijo Kyo pensativamente.
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—KAWAIIII—gritó Tohru sumamente enternecida al ver a la gatita que Kyo había llevado a casa.—¡Es tan liiiiinda!
—¡Qué tierna!—mencionó Shigure al verla—¿Dónde dices que la encontraste, Kyo-Kun?
—Estaba perdida en el parque—contestó cortante.
Yuki sólo miraba a la gatita desde un punto lejano de la sala. No parecía estar enternecido en lo absoluto, y su expresión era más bien seria.
Tohru cargó a la gatita entre sus manos y con mucho cuidado la llevó a darle un baño.
Solos, Shigure tomó una actitud meditativa frente a la mesa.
—¿No pudiste encontrar a su madre?
—No—dijo Kyo sentándose también—. No pude hallar su rastro entre tanta maleza, y aún así, no había ningún otro gato o persona que pudiera cuidarla.
—Con un solo gato tenemos más que suficiente en esta casa—dijo Yuki fríamente.
—¡¿QUÉ QUIERES DECIR, MALDITA RATA?!—se erizó Kyo de furia.
Shigure se burló de la actitud de los dos.
—Ya, ya. Yuki-Kun, ésa gatita no te va a comer, es una bebé.
—Un gato es un gato—siguió Yuki.
—¡TE VOY A...!
—¿Y tú Kyo-Kun?—lo interrumpió Shigure—¡Me sorprende que la hayas traído a casa! Eso sólo puede significar dos cosas. O en el fondo de tu corazón tienes un lado sensible y tierno... ¡o esa gatita está relacionada contigo!
—¡¿PERO QUÉ ESTÁS DICIENDO, PERRO?!—Kyo estaba furioso—¡ÉSA GATA NO TIENE NINGÚN PARENTESCO CONMIGO! ¡NO SOY UN PERVERTIDO COMO TÚ!
—No, sólo eres un gato estúpido—se burló Yuki.
Hasta ahí había llegado la paciencia de Kyo. Se lanzó agresivamente contra su primo, lanzando golpes y patadas.
—¡MIERDA DE RATA! ¡VOY A ACABAR CONTIGO!
Yuki lo bloqueó y le dio una patada tan fuerte que lo mandó al suelo. De repente, Tohru regresó con la gatita cubierta con una toalla. Los Sohma dejaron de pelear y Shigure se levantó para examinar a la pequeña.
—KAWAIII, ¡es tan bonita!
La gatita ahora dormía tranquilamente sobre la toalla. Su pelaje recién lavado brillaba y acentuaba sus tiernas rayas negras. Su nariz y boca eran tan blancas como la nieve, igual que su barriga y la punta de sus patitas.
—Definitivamente no puede estar emparentada contigo, Kyo. Esta gatita SÍ es bonita—dijo Shigure, acariciando tiernamente una orejita de la gatita, la cual se agitó ante el cariño.
—Te dije... Espera ¿Qué?
—Gato estúpido—se mofó Yuki.
Tohru consiguió un suave cojín donde reposar a la gatita. Kyo observó como la pequeña dormía plácidamente y una leve sonrisa se dibujó en su rostro. Inmediatamente apartó su vista de ella. No quería que lo siguieran molestando de ser un blando.
Varios minutos después, todos se sentaron a la mesa para cenar. Justo en ése momento, la pequeña gatita dio un gran bostezo y abrió completamente sus enormes y tiernos ojos.
—¿Huh?
Estaba en un lugar muy agradable y acogedor. Además, el dulce aroma a comida la rodeaba. Miró a su izquierda, y ahí estaba, una enorme y magnífica mesa abarrotada de comida.
—WOW—dijo la gatita y brincó del cojín a la mesa. La joven humana la sintió sobre sus rodillas y exclamó de ternura.
—Hah. ¡Ya despertó!—dijo Tohru.
—¿Huh?—preguntaron los Sohma.
Unas pequeñas orejas se asomaban sobre el borde de la mesa, para finalmente revelar el agradable rostro de la gatita.
—YAY. ¡A COMER!—dijo la gatita emocionada. Entonces, una gran mano humana la detuvo antes de comer del plato que había frente a ella, que en realidad era la comida de Tohru.
—EPERA UN SEGUNDO. ¿DÓNDE ESTÁN TUS MODALES? ¡NO PUEDES COMER DEL PLATO DE OTRA PERSONA, MALCRIADA!—le regañó Kyo al tomarla entre sus manos.
La gatita solo se le quedó mirando inocentemente. Entonces, un aroma muy familiar se le vino a la mente.
—¡Tú eres el gato naranja! ¿Verdad?
Kyo se petrificó del asombro. ¿Cómo era posible, que una gatita tan joven, lo hubiera reconocido, siendo él un humano?
—Ya basta, basta.—dijo Shigure tranquilamente.—No hay por qué exagerar las cosas. Arruinarás la cena de todos Kyo.
—Esperen, iré por leche para la gatita. Aún es muy joven para comer algo de la mesa.
Dulcemente, Tohru se levantó y fue a la cocina por un plato y leche para la adorable invitada.
Cuando regresó, estaba dispuesta a servirle la leche en el tazón, pero Shigure la detuvo.
—No Honda-San. En un tazón no. La gatita es una bebé. Hay que darle leche en un biberón.
Todos lo miraron extrañado.
—No se preocupen, aún conservo en mis cosas uno. ¡Ya vuelvo!
En un abrir y cerrar de ojos, Shigure había regresado con un diminuto biberón.
—Le pertenecía a Yuki-Kun cuando él era un bebé. Los hombres tuvimos que darme leche así por obvias razones. ¿No te molesta regalárselo ahora a nuestra invitada, verdad Yuki-Kun?
Yuki estaba tan confundido y avergonzado que no contestó. ¿Por qué Shigure había conservado eso? Y además ¿Por qué lo había mencionado frente a Tohru? ¡Qué vergüenza!
Tohru colocó la leche en el biberón.
—Kyo-Kun, ¿puedo cargarla para darle de comer?
Una vez más, Shigure la detuvo.
—¡No Honda-San! ¿Por qué tú, si quien la encontró fue Kyo? ¡No, no, no! Kyo es quien debe darle de comer. Porque de ahora en adelante, ¡Kyo será su madre sustituta!
—¡¡¿¿NNNNAAAAANNNNIIIIII??!!—gritó Kyo.
Entre sus manos, la gatita se retorcía, pues quería el contenido de aquel biberón.
—¿Qué es? ¡¿Qué es?!—preguntaba hambrienta, ignorando los gritos de Kyo.
—¡¿POR QUÉ DEBO SER YO SU MADRE SUSTITUTA?!
—Porque tú la encontraste. Dijiste que su madre no estaba cerca. ¿Qué tal si la gatita es huérfana? No puedes dejarla sin una buena guía para la vida.—decía Shigure usando su charla novelista para darle más sentimiento a su discurso.
—Si de guías hablamos, creo que Kyo es el menos indicado para cuidar de alguien—se burló Yuki.
—¡¿Qué?! ¡¿Crees que no puedo cuidar de alguien?! ¡Yo soy independiente! ¡He vivido y entrenado en las montañas, mientras tú vives dependiendo de Shigure y las comodidades de su casa!—se defendió Kyo.
—No tienes la menor sensibilidad, ni delicadeza, para cuidar a una pequeña criatura. Por ejemplo ahora , la estás estrangulando en vez de alimentarla.—dijo Yuki sin dejar de comer su cena.
Kyo se avergonzó al darse cuenta que la gatita estaba chillando por comer. Tomó el biberón de la mano de Tohru y le dio la comida a la gatita, cargándola como a un bebé.
—¡LECHE!—maulló felizmente la gatita mientras tomaba grandes tragos del biberón.
—¡Kyo-Kun es una madre! ¡Kyo-Kun ya es mamá!—cantó Shigure burlonamente.
—¡CÁLLATE!—se ruborizó Kyo, sin dejar de alimentar a la gatita.
Tohru había contemplado toda la historia con una expresión asombrada. No estaba segura realmente de cómo reaccionar ante tantos eventos. Pero de algo estaba segura. Kyo se veía muy tierno alimentando a la gatita.
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Todos ya se habían dirigido a dormir. Yuki había aceptado que la gatita se quedara con ellos hasta encontrarle un hogar más adecuado, pero aún mantenía su distancia con la gatita.
—Mmph. Ésa rata no tiene por qué preocuparse. Yo mismo buscaré a alguien que la cuide—dijo Kyo en voz alta mientras subía las escaleras.
—Kyo-Kun, espera—lo detuvo Tohru, quien llevaba a la gatita entre sus brazos.—¿Ya decidiste cómo la vas a llamar?
—¡¿Por qué le tengo que poner nombre?! ¡No nos la vamos a quedar!—gruñó Kyo.
—¡MAMÁ!—maulló la gatita hacía Kyo.
—¡¡¡NO SOY TU MAMÁ!!!—gritó Kyo a la gatita.
—¿Huh—Tohru estaba confundida.
Kyo se avergonzó y rápidamente cambió de actitud.
—Yo... puedo entenderle. El gato entiende a los gatos, el perro a los perros y la rata a las ratas.—explicó Kyo rascándose la cabeza.
—¿En serio? ¡Eso es genial! ¿Cómo se oye su voz?—preguntó Tohru ilusionada.
—Igual que la de una bebé, claro. ¿De qué otra forma sonaría?—dijo Kyo cruzando sus brazos detrás de la cabeza.
La gatita bostezó y entrecerró sus ojos. Estaba muy agotada. En ése momento, Shigure apareció detrás de Tohru.
—A propósito, Kyo-Kun. Los gatitos como estos no necesariamente necesitan beber de un biberón. ¿Sabías?
—¡¿ME ESTÁS DICIENDO QUE ME ENGAÑASTE PARA BURLARTE DE MÍ?!—enfureció Kyo. Tohru se espantó e instintivamente protegió a la gatita entre sus brazos.
—Sólo estaba poniendo a prueba tus conocimientos. A pesar de ser el signo del gato, aún tienes mucho que aprender de ellos—se rió Shigure.
—¡SHIGURE! ¡MALDITO PERRO!
Ambos corrieron entre los pasillos. Tohru subió velozmente las escaleras y entró al primer cuarto que vio.
—¿Honda-San?
Tohru volteó y se avergonzó. ¡Había entrado en la habitación de Yuki!
—¡AAAH! ¡LO SIENTO! ¡LO SIENTO MUCHO! ¡SHIGURE Y KYO EMPEZARON A PELEAR Y YO... Y LA GATITA... Y...!
—Ah, la traes contigo—dijo Yuki al observar a la pequeña dormir entre los brazos de la joven.
Tohru miró velozmente de Yuki a la gatita y viceversa.
—¡AAAH! ¡PERDÓN! ¡N-NO TE GUSTAN LOS GATOS ES CIERTO!
Yuki se acercó tranquilamente a Tohru y acarició la cabeza de la gatita. Tohru estaba ahora más que confundida.
—La verdad, Tohru-Kun, es que si creo que está gatita sea linda—confesó Yuki.
—¿EH?—preguntó Tohru asombrada.
—Los cachorros nacen inocentes. Y esta en particular se me hace muy cándida y gentil. Como tú—dijo Yuki viendo a Tohru tiernamente.
—¡AH NO! ¡NO! ¿QUÉ DICES!—se ruborizó Tohru.
—Sólo no quería admitirlo frente a Kyo. Y, también, tengo miedo de que en estos días me pueda transformar y... bueno... los instintos de ella se despierten... y...
La mirada de Yuki ensombreció. Tohru comprendió todo entonces.
—No te preocupes—le dijo a Yuki—. Le enseñaremos que los gatos pueden hacerse amigos de los ratones también.
Entonces, Yuki se rió divertidamente.
—Jajajajajajajaja. ¡Eso sería un milagro casi imposible! Pero estoy seguro de que si hay alguien que pueda hacer eso realidad, serías tú, Honda-San.
Tohru y Yuki rieron juntos.
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Ya entrada la noche, cada quien dormía en su propio cuarto. La gatita se había quedado con Kyo, pues no podía conciliar bien su sueño hasta sentir su cabello anaranjado.
En el cuarto de Shigure, sonó un teléfono.
—Mmmm... ¿Quién es?—preguntó Shigure soñoliento.
—Shigure, soy Hatori—se escuchó en el teléfono—. Hubo un error de cálculo. Sucederá durante esta semana.
Shigure se levantó inmediatamente.
—¡NO PUEDE SER!—dijo preocupado.
HOLA . Muchas gracias por leer este fic. Quisiera confesar que en realidad no soy muy fan del anime. De hecho, los únicos animes que he visto son precisamente Fruit Basket y Chi Sweet Home. Por eso quise escribir esta historia. Las palabras o sufijos qué hay , son los que he escuchado en los animes.
Agradezco mucho tu comprensión, estaré subiendo en el futuro nuevos capítulos. Espero hayas disfrutado esta historia .
