El ver a Jean aquella mañana junto al rubio no le hizo nada bien, pero sería respetuoso y se comportaría como era debido— buenos días —saludó, fuerte y claro para que los adultos le prestarán atención ya que se veían bastante metidos en su propio mundo, uno del que Yuuri se sentía excluido.
—Oh, Yuuri, no te había visto. Buenos días —cuando el de ojos verdes le habló, ni siquiera lo miró por más de un segundo antes de volver a dirigir su atención nuevamente a JJ.
—Buen día —contestó Jean a la vez que le revolvía el cabello al menor— niño, has crecido, hace mucho que no te veía.
—Aun me falta por crecer —murmuró mientras intentaba ordenar su pelo con los dedos— ¿Qué hace por aquí? ―preguntó curioso.
—Se quedará en mi casa unos días…
—En la casa de tu abuelo —aclaró Yuuri sin querer y Jean rio por eso logrando que el rubio frunciera el ceño.
Yuri dio un codazo a su compañero para que dejara de reír— como sea, se quedará conmigo y ya —no podía debatir el hecho de que la casa no era suya.
El menor quería preguntar más cosas, pero sentía que sería demasiado irrespetuoso puesto que involucraba a una persona que él no conocía y por eso no le tenía confianza— entiendo —dijo para luego quedarse en silencio, pensando que tal vez desde ahora todas las mañanas serían así y eso no me agradaba para nada.
Sacó su celular buscando distraerse un poco, le escribió "buenos días" a su novio y le preguntó si ya estaba listo para ir a trabajar. Otabek no tardó mucho en escribirle de vuelta preguntándole si algo había sucedido ya que era extraño que le enviara un mensaje a esa hora; usualmente Yuuri lo texteaba al llegar a la escuela. El menor tomó disimuladamente una foto de los dos adultos junto a él y se la envió al moreno, este no entendió que hacía el compañero de Yuri ahí, pero sabía que al menor no le agradaba del todo.
Otabek llamó por teléfono a su pareja con la intención de que enfocará su atención en él y así no se sintiera ansioso por estar con otras personas, cosa que resultó bien, ya que pudo escuchar la voz del rubio preguntándole con quién hablaba y eso solo podía significar que estaba faltó de atención.
El transporte de Yuuri llegó primero, logrando que se sintiera afortunado de poder huir de ahí rápidamente. Se despidió de los mayores con un gesto de su mano y subió. El trayecto se le hizo largo mientras mil cosas se le venían a la cabeza sobre lo poco que había escuchado que los otros hablaban; en un momento oyó a Jean mencionar que años atrás él y Yuri salían seguido juntos, entonces el rubio lo había hecho callar como si fuera un tema prohibido.
En la escuela por suerte tenía a su mejor amigo y otros compañeros con los cuales podía distraer su mente, aquel día alguien de su salón había llevado un juego de cartas que se llamaba "Uno", por lo que en cada receso se entretuvieron con eso. Phichit se sintió traicionado cuando en un momento del juego Yuuri le lanzó un +4, logrando que este tuviera que tomar cuatro cartas del montón; pero se vengó cuando nuevamente fue su turno e invirtió el sentido de las jugadas, quedando antes que Yuuri para devolverle un +4. Había sido muy divertido.
El camino de regreso a casa fue entre risas y bromas con su mejor amigo, desde hacía tiempo que el tema de conversación no era otro más que sobre Yuri u Otabek, lamentablemente el momento de separarse llegó y en Yuuri los pensamientos infantiles que lograban ponerlo celoso comenzaban a aflorar nuevamente. Sabía que, si algo había pasado entre Jean y el rubio no era de su incumbencia, que, aunque no le gustará, no podía cambiar lo que ya había pasado, pero, ¿qué pasaría si tenían algo de nuevo? ¿Dónde quedaba todo el avance que habían tenido el último mes con Yuri? Entonces se dio cuenta de lo que su mejor amigo le había advertido antes: no había nada entre él y su vecino, nada más que amistad y por eso no tenía derecho a ponerse celoso. Aunque era inevitable.
Cuando bajó del autobús, Yuri no estaba ahí esperándolo y eso lo desanimó aún más, aunque decidió auto convencerse de que tal vez aquel día, este había salido más tarde del trabajo, cosa que a veces ocurría, solo que en aquella ocasión él estaba más pendiente porque quería verlo. Simplemente se fue a casa pensando en que aquella debía ser la razón.
Antes de cenar Yuuri recibió un mensaje del rubio disculpándose por no haberle escrito antes y explicándole lo ocupado que había estado por la gran carga laboral de ese día, el menor sabía que Yuri no le debía explicaciones, pero se sentía feliz de recibirlas sin pedirlas. Iba a responderle que no se preocupara y que descansara bien, pero decidió llamarlo ya que quería escuchar su voz. Un tono… dos tonos… al tercero sonó como le contestaban, pero la voz que escuchó no le gustó nada.
—¿Aló? —Jean había tomado el celular de Yuri ¿Por qué?
—Ah ¿Está… Yuri? —preguntó indeciso, quería cortar, pero a la vez quería saber dónde estaba el rubio.
—Se está dando una ducha ¿Quieres que vaya y le pase el teléfono?
—¡NO! —gritó para luego cubrir su boca por el arrebato— no, no es necesario. Me tengo que ir.
Tras sus últimas palabras cortó la llamada y apagó su teléfono, no quería que el rubio lo llamara de vuelta, porque no sabía cómo responderle si Jean le decía que le había gritado. Era un temor estúpido, lo sabía, pero no podía evitar que aquello lo pusiera mal. Se fue a dormir con aquello en mente.
Durante el resto de la semana los días fueron iguales, Yuri ya no lo esperaba afuera de su casa en las mañanas y solo se lo encontraba en la parada junto a Jean. Por suerte no le había mencionado el incidente del teléfono, tal vez JJ ni siquiera le había avisado que lo habían llamado.
El último día de la semana fue el más desagradable, ya que escuchó como los adultos hacían planes para salir a pasar el rato juntos, aunque Yuri había dicho que invitaría a Otabek. Yuuri solo pudo fruncir sus labios, gesto que pasó desapercibido para el rubio.
Aquel día no pudo dejar de pensar en que saldrían esa noche, en qué harían y el por qué él tenía que ser un mísero estudiante que no tenía la edad suficiente para acompañarlos. Si tan solo hubiese nacido antes muchas cosas serían distintas, como el hecho de que podría relacionarse con Yuri y este no estaría en un constante debate interno debido a la diferencia de edad.
Al salir de la escuela Phichit tomó el rostro de Yuuri e hizo que mirara en dirección hacia donde terminaba la pared de la escuela— Beka —murmuró un poco sorprendido al darse cuenta que su novio había ido por él, estaba de pie, apoyado sobre su motocicleta observándolo en la distancia.
—Ve, te esperan —lo incentivó el moreno para luego darle un empujón ¿Qué importaba si había muchas miradas curiosas? Nadie se imaginaria que aquel hombre era el novio de su mejor amigo, con suerte y pensarían que era su amigo o algún pariente.
—Nos vemos, Phi —se despidió Yuuri y caminó con rapidez hasta donde se encontraba Otabek. Había estado necesitando verlo, todo el día con pensamientos negativos rondando en su cabeza y, como siempre, llegaba él a salvarlo de alguna manera— Beka, no esperaba verte hoy —dijo mientras se ponía frente a él sonriendo contento.
—Si quieres puedo irme —respondió el moreno y Yuuri negó con la cabeza— has pasado mucho tiempo con Yura últimamente, me tienes abandonado —se quejó en broma al mismo tiempo que le pasaba el casco al menor para que se lo pusiera.
—Tienes razón —recibió el objeto y lo colocó en su cabeza, pero Otabek fue quien lo abrochó y ajustó— es viernes, tal vez podría ir a quedarme contigo hoy y así estarás a la par con Yuri.
Otabek sonrió, pero no respondió, solo se limitó a subirse al vehículo y esperar a que Yuuri se montará tras él. Aceleró y condujo hasta su departamento, el menor aun llevaba puesto su uniforme así que no era buena idea salir de esa forma, por suerte en su hogar tenía ropa casual del chico por las veces que este se había quedado a dormir.
—Primero, llamarás a tu madre para pedirle permiso para salir, porque tendremos una cita —habló por fin el moreno una vez que se bajaron de la moto— luego de la cita, si aún quieres quedarte puedes llamar para preguntar si puedes estar aquí el fin de semana —su voz era tranquila, pero firme.
Tocó la nariz de Yuuri con su índice y le sonrió al ver su rostro confundido el cual era normal, después de todo le había dicho que saldrían, pero estaban caminando hacia su departamento. Le parecía tierna aquella expresión y el como a pesar de eso, no preguntaba nada. Necesitaba que el menor se distrajera y se calmara un poco, sabía que los últimos días debían haber sido malos al no tener nada de atención por parte de Yuri; pero nada podía hacerse sobre eso, ya que el rubio le había contado que su amigo tenía un problema.
—Si vamos a una cita ¿Por qué estamos aquí? —preguntó mientras subían en el ascensor y aprovechaba de escribirle a su mamá que iba a llegar tarde a casa porque saldría con Otabek. Si bien ella no sabía sobre su relación con el mayor, lo conocía desde hacía años, así que le tenía confianza y pensaba que hacían "cosas de chicos" cuando su hijo iba a quedarse con él.
—No podemos salir si vas con uniforme —aclaró mientras abría la puerta y dejaba que Yuuri entrara primero— deberías llamarla, un mensaje es muy informal.
—Si me quedo el fin de semana, la llamaré —respondió y le mostró la pantalla de su teléfono donde su madre le escribía que estaba bien y que se cuidara, además de enviarle saludos al mayor.
Otabek asintió y dejó los cascos sobre el sofá, mientras tanto el menor iba a la habitación de su novio a cambiarse la vestimenta. No tardó mucho y salió, el moreno silbó a modo de piropo haciendo sonrojar a Yuuri quien pensaba que su novio era un exagerado ya que solo era ropa normal.
El mayor se levantó y caminó hacia su pareja, lo tomó del mentón y aprovechó de besarlo, jugando un poco con su lengua. Sabía que no podían hacer eso en público, por eso estaba aprovechando la intimidad de su hogar para ello y Yuuri no se quedó atrás, agarrando a Otabek de su camiseta para que no se separara del beso; no se había dado cuenta de cuanto había extrañado aquel tipo de contacto.
Luego de quedar un poco acalorados, salieron para aprovechar de tomar aire fresco y enfriarse, lo mejor sería el subir a la moto. En el trayecto al estacionamiento aprovecharon de conversar y se tomaron de las manos, ahí el menor pudo comparar la sensación entre la mano de Otabek y la de Yuri; para él realmente era distinto, ya que con el rubio se sentía nervioso y su corazón se aceleraba, en cambio con Beka estaba tranquilo y se sentía protegido, como si nada pudiera dañarlo al estar con él. Por supuesto que la sensación de casi estar muriendo sonaba peor, pero la prefería solo porque era con Yuri.
Otabek tenía todo planeado para ese día, haría que Yuuri pusiera toda su atención en él. Aquel día había sido invitado por su mejor amigo a salir, pero él priorizo a su novio, no solo porque fuera su pareja, sino porque estaban en esa relación para apoyarse mutuamente y sabía que el menor lo estaba pasando mal, ya que podía leer entre líneas cuando esté hablaba sobre Yuri y Jean.
Fueron al cine a ver una película de la que Yuuri le había hablado antes de que estuviera en cartelera y que parecía muy emocionado de ver, compartieron las palomitas y disfrutaron de la función tomados de las manos.
Al salir fueron a un centro de entretención con juegos mecánicos, en los cuales ganaban tickets para poder canjear un premio. Otabek ganó bastantes en el juego de pulsadas y otro que consistía en golpear con un mazo la máquina; Yuuri prefería aquellos donde debías lanzar balones o golpear topos. El último juego fue uno que parecía un vehículo todo terreno, se metieron y deslizaron la tarjeta, en él había una pantalla donde se veía como si condujeran ya que ellos debían guiar el juego con sus volantes a la vez que disparaban a distintos seres que parecían venir del espacio; no lograron avanzar mucho ya que Otabek disparaba incluso a los monstruos que le tocaban a Yuuri. Notaron que cuando llegó el "game over", el juego les mostraba su compatibilidad, la cual se media de acuerdo a su sincronización durante el juego. El porcentaje fue igual a setenta, debido que no lograron hallar el modo de concordar bien en el juego, pero lo habían pasado bien entre gritos y risas puesto que el vehículo vibraba cuando algo pasaba y los sonidos eran fuertes.
Después de aquello llevaron sus tickets, que eran muchos, al mesón donde entregaban los premios, notando que todo era una estafa. Por todo lo que habían conseguido solo les alcanzaba para un par de gomas de borrar, por suerte tenían formas de animales y habían de caniche así que se llevaron esas. Otabek había sentido que sus esfuerzos valían poco al obtener un premio tan pequeño, pero al ver qué Yuuri sonreía contento se dio cuenta de que podría volver mil veces más solo por eso.
Al final de la cita fueron al patio de comidas y mientras el mayor pedía, el menor aprovechaba de sentarse para no perder la mesa y de llamar a su madre para decirle que quería a quedarse a dormir en casa de Otabek, notando que tenía varios mensajes de Yuri sin abrir. Hizo su llamada primero, no tuvo ningún problema ya que su progenitora confiaba en él y luego abrió los textos para notar que el rubio estaba preocupado al principio porque no respondía y luego le escribía que el moreno ya le había dicho que saldrían. Aquello respondió a Yuuri algo que aún no preguntaba a su novio, el por qué esté no había ido con los otros dos esa noche.
—Listo, llamé a mi mamá y dijo que estaba bien —avisó al mayor cuando este se acercó con la bandeja y se sentó.
—Muy bien, entonces nos vamos directo a mi casa después de comer.
Yuuri asintió contento— gracias, Beka —realmente se sentía mejor después de haber compartido con él— en serio me divertí hoy.
—Somos novios y amigos, además me gusta pasar tiempo contigo —respondió y comenzó a comer con una pequeña sonrisa de satisfacción en los labios.
Al terminar se fueron a casa, ambos estaban un poco cansados, después de todo habían salido luego del trabajo y la escuela. Lo mejor era que les había alcanzado el tiempo para hacer todo lo que el mayor había planeado y su mejor recompensa fue ver plasmada la felicidad de Yuuri en su rostro.
Al llegar, Yuuri tomó una ducha rápida y se fue a la cama a esperar a Otabek quien también había ido a bañarse. Mientras estaba solo en la habitación aprovechó de darle una ojeada a las redes sociales, para publicar las fotos que había tomado de su cita y recibiendo de inmediato un "me encanta" y un sticker de un oso enamorado por parte de Phichit, ese chico parecía estar pegado a Facebook siempre.
Bajó un rato por el muro y se encontró con fotos de Yuri en un bar bebiendo, siendo abrazado por Jean. No pudo evitar sentir que le hervía la sangre ¿Por qué estaban tan cerca? Aunque por otro lado se sabía hipócrita ya que hace poco había subido fotos parecidas. Apagó la pantalla del teléfono y lo dejó sobre un mueble, esperando que el mayor saliera pronto del baño para poder dormir.
Otabek apareció usando solo un bóxer y una camiseta, Yuuri se sintió infantil con su pijama, aunque no era la primera vez que se quedaba a dormir y usaba eso; por alguna razón esa noche se sentía más consciente de lo que el otro vestía, tal vez porque quería concentrarse en otra cosa y olvidar la foto que había visto.
Altin se sentó en su lado de la cama y le pidió a Yuuri que se acercara para secarle el cabello con el secador que previamente había conectado. El menor se sentó entre las piernas de su novio y este procedió a dejar que el aire caliente llegará a la cabeza del otro; le gustaba cuidarlo, aunque con eso Yuuri sentía más la diferencia de edad.
—Listo, a dormir —anunció el mayor cuando terminó, pero su pareja parecía no querer hacerle caso.
Yuuri volteó levemente su cuerpo y atrajo hacia él a Otabek para besarlo, quería dejar de pensar en todo en ese momento y qué mejor manera de hacerlo que esa, después de todo eran una pareja.
CONTINUARÁ…
