Otabek correspondió el beso, pero cambiándolo poco a poco de uno desesperado a uno lento y suave. Mientras Yuuri intentaba acelerar el ritmo, el mayor lo obligaba a aminorarlo ya que sabía que el otro podía tomar decisiones apresuradas por el calor del momento, decisiones de las cuales después podría arrepentirse o sentirse culpable. Ya había pasado por esa etapa, donde el cuerpo se alborotaba con facilidad y más aún si estaba usando como escapatoria el contacto físico.
En un arrebato, Yuuri mordió el labio del mayor, estaba molesto de que el otro no lo dejara avanzar— ¿Acaso no te atraigo ni siquiera un poco? —preguntó para luego alejarse y cruzarse de brazos. Sabía que no estaba bien el enojarse con el otro, pero no podía evitarlo al sentirse rechazado por el que se suponía era su pareja; si bien no estaban enamorados, se suponía que había un poco de atracción entre ellos, ¿no? Fue entonces que se dio cuenta de algo, Víctor siempre intentó avanzar un poco más allá y él no se sentía listo, así que lo evitaba o se negaba ¿Se sentiría el platinado también insuficiente gracias a eso?
—Yuuri, esto no es lo que quieres —Otabek se mantuvo calmado, entendía la frustración de su pareja y más o menos la razón por la que quería tomar ese camino, pero realmente no creía preparado al chico para pasar al siguiente nivel— no se trata de si me gustas o no, creo que eres lindo y alguien con quién podría hacer más que solo besarnos, pero no creo que hacer esto solucione lo que está en tu cabeza.
—¿Piensas que no sé lo que quiero? —seguía de brazos cruzados y con su rostro enojado, que lejos de causarle alguna sensación desagradable al mayor, lo llenaba de ternura; pero evitaba reír para no quitarle la seriedad a la situación— ¡No me trates como un niño!
El moreno suspiró y pensó por un momento en que debería hacer, las experiencias eran intransferibles y los malos ratos a través de la vida eran inevitables y necesarios para poder aprender. Si realmente la gente aprendiera de las vivencias ajenas, serían una sociedad totalmente evolucionada y pacífica.
—Esta bien, entonces dejaré de contenerme —Yuuri bajó la guardia al escuchar esas palabras y Otabek aprovechó para tomarlo del brazo atrayéndolo hacia sí— ven aquí —al ya estar cerca, se dispuso a besarlo con ímpetu, tomando el control de la situación y no dejando al otro ni siquiera separarse para respirar.
Otabek pudo ver cómo Yuuri intentaba seguirle el ritmo a la vez que le sostenía la mirada, así que lo empujó de espalda contra el colchón. Se separó un momento para quitarse la camiseta y volvió a acercarse, notando satisfactoriamente como Yuuri estaba completamente rojo, pero no decía nada, ni se retractaba. Se acercó nuevamente, colocándose cuidadosamente sobre el cuerpo del menor, apoyando sus antebrazos a cada lado del rostro de este y acortó la distancia entre sus rostros para rozar los labios ajenos con los suyos un par de veces antes de continuar besándolo.
A Yuuri le estaba costando mantener su mente ahí y eso era bueno, ya que quería dejar de pensar, ¿verdad? Estaba nervioso, podía sentir como su cuerpo temblaba levemente al tener el del moreno tan cerca. Era muy diferente a las veces que había estado con Víctor, donde si bien sentían un poco de la piel del otro, nunca habían estado con el cuerpo tan expuesto. Cerró los ojos con fuerza mientras comenzaba a sentirse caliente solo por ser besado, no sabía dónde poner sus manos así que las puso sobre el pecho de su pareja y las apartó rápidamente al sentir la calidez ajena, además de aquellos músculos que solo se había limitado a ver hasta ese momento
—Detente —murmuró el menor al sentir como su novio comenzaba a dejar un camino de besos húmedos hasta llegar a su cuello.
Otabek se detuvo enseguida y se quedó mirando el rostro avergonzado de su pareja, esperaba no haberse pasado de la raya— ¿Estás bien? —preguntó a la vez que acariciaba el rostro de Yuuri para ayudarlo a calmarse.
Yuuri asintió enérgicamente con la cabeza— yo solo… no sé que me pasa —confesó y el moreno lo ayudó a sentarse para luego envolverlo en un abrazo esperando a que siguiera hablando— siento que quiero, pero a la vez estoy indeciso.
—Eso está bien.
—No lo está, te dejaré con las ganas. Lo siento.
El mayor soltó una pequeña risa por lo que el otro había dicho, si bien tenía razón no era algo grave, al menos no de que preocuparse; después de todo él actuó sabiendo que esto podía pasar.
—Yuuri, nadie te está apresurando. No tienes que sentirte presionado por nadie, ni siquiera si crees que lo dejaras "con las ganas" —lo abrazó un poco más fuerte, pero luego lo alejó enseguida. No quería que se diera cuenta de lo que había despertado en él o lo haría sentir peor— creo que es mejor si lo haces con alguien que realmente quieras y no por despecho, por querer olvidar a alguien más.
—Beka… ¿Puedo preguntarte algo?
—Lo que quieras.
—¿Alguna vez te has acostado con alguien para poder olvidar? ―preguntó curioso, el moreno siempre le daba consejos, pero debía saber las cosas por alguna razón.
—Solo una vez, pero no me sentí nada bien después de eso —contestó sincero. Cuando su relación con Yuri terminó, ambos tomaron malas decisiones que les enseñaron como actuar en el futuro o al menos él intentaba aprender y no cometer el mismo error dos veces.
—Debí hacerte caso antes —dijo más para sí mismo que para Otabek— ¿Te volviste a enamorar después de terminar con Yuri? —aprovechó de preguntar ya que el moreno estaba hablando más que de costumbre.
—Me han gustado personas, pero no ha llegado a tanto —Yuuri frunció los labios ya que no era la respuesta que hubiese querido escuchar, por lo menos estaba seguro de que Beka no seguía tras él rubio— ahora vamos a dormir, acomódate mientras voy al baño.
—Esta bien.
Otabek se levantó y se puso su camiseta bajo la atenta mirada de Yuuri quien pensaba que tal vez más adelante y mentalizándose mejor, podría intentarlo de nuevo con su novio. "Mejor no", pensó luego de bajar su mirada desde el pecho del otro hasta su bien marcado abdomen y notar que más abajo se encontraba un gran bulto que solo lo hacía pensar en lo mucho que dolería. Se tapó la cara intentando ocultar el rojo de esta y volteó hacia otra dirección. El mayor simplemente fingió no darse cuenta y se fue.
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El sábado se levantaron y desayunaron como era habitual, decidieron que harían durante el día y Yuuri se sintió con más confianza para preguntarle cosas privadas a su novio.
—Cuando estuviste con Yuri ¿Quién era el de arriba? —preguntó directo y Otabek casi escupe su café al no esperarse aquellas palabras en un momento como ese.
—A veces él, a veces yo —contestó sintiéndose avergonzado por primera vez al hablar de algo como eso. No entendía cuál era el interés del menor sobre su relación con el rubio, quizás simplemente tenía curiosidad de como era este en una relación.
La tarde pasó tranquila, fueron al supermercado que quedaba cerca del edificio para comprar algunas cosas con las cuales cocinarían, una vez ahí compraron también algunos dulces y snacks ya que en la noche tendrían un maratón de una serie que a ambos les había llamado la atención. Llegando al departamento cocinaron juntos mientras conversaban de distintas cosas, para Yuuri se había vuelto entretenido preguntar cosas privadas con la intención de ver a Otabek nervioso ya que no era algo que se diera habitualmente; pero gracias a ello también tuvo que hablar de su intimidad para con su anterior novio, sintiéndose un poco avergonzado de confesar algunas cosas. Sentía que ahora eran mucho más cercanos que antes.
La noche llegó y se acomodaron en el Sofá con las luces apagadas para poder prestar atención a la pantalla, de vez en cuando Yuuri se acurrucaba entre los brazos de su novio cuando las escenas eran demasiado tensas. Repentinamente la serie se vio interrumpida por el tono de llamada del celular del menor, haciéndolo saltar del susto, ya que en ese instante todo estaba silencioso.
—Es el tuyo —dijo Otabek mientras le alcanzaba a su pareja el móvil que estaba en la mesa de centro.
—Gracias —tomó el aparato y lo miró extrañado al ver el nombre de Víctor en él, usualmente el platinado solo le enviaba mensajes— ¿Hola? —respondió y tuvo que alejar el auricular de su oído ya que el otro le contestó gritando muy animado.
—¡YUUUUUUURIIII! —por la voz, parecía que había bebido de más— ¿Cómo estás? ¿Qué estas haciendo? Yo estaba aquí pasando el rato y de repente me acordé de ti, ¿sabes?
—Vitya ¿dónde estás? ¿Estás bien? —se preocupó al escucharlo así, parecía muy fuera de sí.
—No, no. No deberías responder una pregunta… dos preguntas, con otras dos preguntas.
—Mmm estoy bien, viendo una serie —respondió rápido a la vez que se ponía de pie y Otabek lo miraba extrañado, había logrado oír un poco de la estridente voz al otro lado de la línea y podía ver el rostro del menor preocupado— ahora tú responde…
—Lo que tú quieras, lindo Yuuri —interrumpió y el aludido podía jurar que podía ver aquella sonrisa de corazón.
—¿Dónde estás? Creo que deberías ir a casa.
Víctor le dijo a Yuuri el nombre del lugar y le comentó que no podía ir a casa ya que no tenía su auto en ese momento, que tenía que esperar a alguien que lo llevaría a casa. Repentinamente la voz de otra persona, que se escuchó lejana, los interrumpió y el azabache pudo oír como un hombre le preguntaba con quién hablaba y lo obligaba a cortar.
—¿Qué ocurre? —se sacó de encima la pregunta el moreno cuando vio que su novio se ponía algo pálido y quitaba el teléfono de su oído.
—Vitya… él… —no sabía cómo poner en palabras tantas cosas, pero lo mejor era ir por lo más importante— parece que bebió de más y alguien lo obligó a cortar.
Otabek asintió con la cabeza y se levantó de su lugar, fue a la habitación y volvió con su chaqueta— dime dónde está, iré por él —se ofreció de inmediato, era un amigo de Yuuri y si bien era un adulto lo sabía algo inestable cuando bebía.
—Iré contigo —se apresuró a decir, pero el otro se negó— ¡¿Por qué no?!
—Porque seguramente deberé entrar a buscarlo y no voy a dejarte solo afuera —su voz era firme, no daba espacio a réplicas y por ello Yuuri se quedó en silencio, aunque quería objetar— quédate aquí, ¿sí? Lo llevaré a su casa y luego vendré aquí —abrazó a su novio para darle tranquilidad y besó su frente— te llamaré si algo pasa.
Otabek salió y abrió su aplicación para contactar con un auto, no podía ir en su moto ya que si el chico estaba borracho iba a ser difícil que se mantuviera firme en la parte de atrás. Suspiró en un intento de mantenerse tranquilo, solo tenía en mente entrar al lugar, encontrarlo y sacarlo de ahí; solo esperaba que no hubiera problemas y si llegaban a haber, que por lo menos el problema no fuera que no supiera donde estaba Víctor.
Cuando salió del edificio solo tuvo que esperar por un par de minutos y él vehículo ya se encontraba ahí, se subió y le dio la dirección del lugar.
Mientras tanto Yuuri esperaba en la sala del departamento, caminando de un lado a otro y sin saber que hacer; quería ayudar, pero no sabía cómo, así que nuevamente se sintió insignificante por ser tan menor. Decidió que para estar más tranquilo le enviaría mensajes a Phichit para ver si estaba disponible y así distraerse un poco o al menos, desahogar sus preocupaciones con él. Su mejor amigo respondió enseguida y así Yuuri le contó lo sucedido, el moreno solo le escribía que ya había hecho algo al decirle a Otabek y que este fuera, también lo felicitó por tener un novio tan preocupado. El de ascendencia japonesa definitivamente se sintió más tranquilo con las palabras de su amigo, porque tenía razón, Beka era alguien muy confiable.
Pasaron unas cuantas horas hasta que el sonido de la puerta al abrirse hizo que Yuuri despabilara al estar cabeceando en el sofá. El menor se levantó con rapidez y se acercó al recién llegado notando que tenía un moretón en la cara y no se veía nada bien.
—¡¿Qué te pasó?! —preguntó sin tocarlo, debido a que no sabía si estaba herido en alguna otra parte y tenía miedo de causarle dolor.
—Nada grave, lo importante es que lo encontré y lo llevé a su casa —sus palabras fueron pocas y cortantes, le había prometido a Víctor que no hablaría de lo sucedido, puesto que no quería preocupar a Yuuri ¿Y como él podría negarse a ese chico cuando tenía esos ojos azules llenos de lágrimas y se veía tan arrepentido?
—Pero estás herido ¿Peleaste? —no le gustaba que el otro no le contara, se sentía nuevamente excluido, pero está vez con Otabek. Justo cuando ambos se habían acercado tanto— vamos, responde.
—Ya respondí, no hay nada más que decir —su voz salió cansada y el menor entendió que ya no diría nada más respecto a ese tema.
Después de eso el mayor se dio una ducha y se puso ropa cómoda, le pidió a Yuuri que se fueran a dormir ya que sentía que esas últimas horas habían sido demasiado largas y ambos se acostaron sin intercambiar muchas palabras.
El domingo transcurrió como si en la noche anterior no hubiese ocurrido nada. Desayunaron y conversaron igual que el día anterior, Otabek tenía su personalidad habitual y después de almorzar terminaron de ver la primera temporada de la serie que habían dejado pendiente. Antes de las diez de la noche, Yuuri ya estaba sobre la moto de su novio siendo llevado a su casa.
Yuuri le pidió a Otabek que lo dejara a un par de cuadras para poder despedirse con un beso antes de que se separaran, si bien habían tenido un pequeño mal momento antes, este no podía opacar todo lo bueno del fin de semana.
—Pero que exhibicionistas —Yuri apareció cerca de la pareja y a pesar de su ácido comentario, tenía una sonrisa en el rostro. No estaba contento por la situación, pero si por al fin ver a su vecino.
—¿Estás celoso? —preguntó Yuuri recordando que estaba molesto con el rubio por ignorarlo durante la semana.
—Tal vez —respondió con sinceridad y le palmeó el hombro a Otabek a modo de saludo, para luego seguir su camino a casa. Solo había salido a comprar.
El menor se sonrojó por la última mirada que el de ojos verdes le había dado, realmente no había comparación con lo que el rubio le hacía sentir con gestos tan pequeños a diferencia de los demás. Otabek por su parte entendía que tal vez pronto esta relación cumpliría con su objetivo y llegaría a su fin, cosa que no le molestaba, pero sabía que extrañaría la cercanía con Yuuri.
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El lunes comenzó bastante bien, había sido bueno el que se quedará en casa de Otabek todo el fin de semana, ya que había logrado relajarse y pensar mejor en las cosas. Sobre todo, con ese final el día domingo.
Los siguientes días transcurrieron tranquilos, a Yuuri ya no le molestaba tanto encontrarse a Jean en las mañanas ya que el rubio había empezado a unirlo a las conversaciones, explicándole lo que no entendía. En las tardes, Yuri no podía esperarlo ya que por alguna razón su cantidad de trabajo había aumentado, pero lo compensaba con mensajes que le enviaba constantemente al menor para reemplazar la conversación que no podían tener.
Phichit por su lado intentó inútilmente sacarle información a Yuuri sobre lo que había pasado con Víctor, quería saber el chisme, pero con decepción se enteró que ni su mejor amigo sabía bien que había ocurrido en ese momento, solo sabía que el platinado estaba bien. Yuuri no se atrevía a preguntarle directamente a Vitya que era lo que había pasado, ya que había decidido simplemente dejarlo en el pasado, pensaba que ya llegaría el momento en que el mismo platinado le contaría por su cuenta.
Un par de semanas más tarde, cuando Yuuri iba camino a su casa, pudo escuchar las voces de Jean y Yuri en el jardín delantero del vecino, pudo verlos al entrar a su propio patio y entonces el rubio fijó su mirada en él.
—Hola, Yuuri —lo saludó el rubio apoyado en la cerca. El menor pudo notar que estaba fumando, al igual que su invitado, quien solo agitó su mano a modo de saludo.
—Hola. Saliste temprano hoy —comentó al notar que ya estaban en casa.
—Sí, hoy fue un mal día —comentó Yuri y bajó la mirada, era una de las pocas veces que el menor lo había visto hacer eso, lo cual hizo que se preocupara y se acercara a la cerca.
—¿Qué pasó? —preguntó mientras se atrevía a acariciar el cabello del mayor, colocándolo detrás de su oreja para verle mejor el rostro.
—Hoy me despidieron del trabajo y nos están pidiendo la casa, ya que los dueños van a venderla —Yuuri sabía que el rubio y su abuelo rentaban aquel lugar, así que algo como esto era probable, pero era un gran problema en ese momento y más con la situación que le estaba comentando.
CONTINUARÁ…
