En la madriguera todos esperaban a Harry, incluso Fleur y Bill, los que tenían una hija de apenas un mes de nacida.

Parecían leones enjaulados ya que iban de un lado a otro, Hermione sentía preocupación, pero confiaba en que su mejor amigo trajese a su ahijado consigo. Llevaba una blusa blanca, una falda gris hasta las rodillas, tacones altos y una capa encima, su trabajo en el ministerio la obligaba a maquillarse.

Ronald se la comía con los ojos, esa mujer era preciosa, maldita la hora en que no congeniaban o bueno tenían distintos intereses. Ella era una persona que le gustaba dar órdenes y él odiaba eso, detestaba que siempre estuviera de intelectual hablando cuanta cosa le viniera a la mente. Así que al notar todo ello decidieron no continuar juntos o de lo contrario serían una pareja que asistiría semanalmente a algún consultorio psicológico para recibir terapia.

Harry ingresó a la madriguera por la puerta de ésta, vieron que no traía al pequeño Lupin y pensaron lo peor.

— ¡Son unos inhumanos! — Gritó Molly. — ¡bestias! ¡Brutos! ¡¿Cómo pudieron enviar al pequeño a un orfanato muggle?!

— Tranquila, cariño. — Arthur le tomó de la mano en un intento de darle calma.

Los gemelos cruzaron miradas y asintieron entre sí — ¡adoptémoslo! — gritaron a la vez.

Molly se calmó y besó las mejillas de sus hijos. — Sin duda es de las mejores ideas que han tenido.

— Entonces vamos de inmediato. — Habló Bill.

Harry estaba esperando a que se calmasen para hablar, incluso Ginny y Hermione advirtieron ello.

Hermione se animó a preguntar: — ¿no está en el orfanato, cierto?

Todos los Weasley giraron sus pelirrojas cabezas en dirección del mago, sentía que más de uno se sorprendería. — efectivamente no está en el orfanato.

Ginny quedó perpleja, en su cabeza las ideas iban tan rápido como una snitch — sus únicos familiares de sangre son...

— ¡Los Malfoy! — corearon el resto de Weasley.

Hermione solo oyó, no podía hablar, aunque hubiera querido estar en el momento en Malfoy fue al ministerio —ella no lo sabía, pensaba que se debatiría la custodia de Teddy para los padrinos o ir al orfanato, no pudo ir, porque estaba en una en la única reunión que dispuso Kingsley para hablar de los derechos de los elfos y demás criaturas mágicas que ella defendía —Confiaba en qué Harry obtuviese la custodia absoluta.

Su mejor amigo procedió a contar lo que habló con Malfoy, Lo sucedido y en la casa muggle que tenía en un barrio completamente muggle. Lo último había salido en el profeta en la sección de chismes de Skeeter, pero lo había dudado, esa bruja no era nada confiable, además de que sonaba como un disparate.

— ¿Ginny o Hermione? ¿Quién vivirá con Malfoy? — preguntó Harry viéndolas a ambas con cierta preocupación.

La joven Weasley negó con la cabeza. — Hace una hora acabo de firmar con un equipo de quidditch. Debo partir mañana, podría ir cada semana a visitarlos, pero no puedo vivir ahí. Los entrenamientos no me han de dejar tiempo para verlo.

— Viviré con Malfoy, por Teddy, no tengo inconveniente. Solo hasta que confíe en todos los Slytherin. — aceptó Hermione. Por fuera parecía estar segura, cuando en realidad tenía miedo, no quería ser humillada y si lo volvía a hacer le quitaría la custodia al hurón albino.

— ¡¿Vivir con el Hurón?! — Ronald alzó la voz. — Él te humilló en Hogwarts, no puedes.

— ¿quieres que deje a Teddy en manos de unos desconocidos? — preguntó Hermione con enojo. — Qué importa lo que me haya hecho, Teddy merece sentir amor.

Harry asintió. — Es cierto, no podemos pensar en nosotros, solo en el bienestar de Teddy. — se llevó las manos a los cabellos por lo que terminó por desordenarlos más. — Puede que no me crean, pero Malfoy parece ser otro.

— Puede que la traición de su ex prometida y su padre lo haya cambiado. — comentó Bill.

La familia Weasley pareció recordar lo sucedido, hacía un año desde la muerte de Lucius Malfoy y la estafa al heredero. Podían darle el beneficio de la duda al joven.

Los gemelos se vieron entre sí. Fred habló por los dos — llevaremos las pertenencias de Hermione a ese barrio muggle e instalaremos una chimenea en esa casa. — subieron a la habitación de las chicas (es decir de Ginny y Hermione) a meter todo lo que encontrasen en el baúl.

Hermione vivía ahí porque ahora eran su familia, sus padres eran felices en Australia, claro que la recordaban, pero ella ya no era una niña que necesitase de su protección. Y los Weasley decidieron que debía quedarse en la madriguera.

— Yo iré a casa de Andrómeda a sacar las cosas de Teddy. — Habló Ginny y corrió a la chimenea para desaparecer en ella.

— prepararé comida para Teddy, cuando despierte estará hambriento. — Molly hizo que su marido lo siguiese para que la ayudara.

— Son una vergdadega familia. — Fleur arrulló a su pequeña Victoire. — apuesto que Teddy sega amigo tuyo.

— Solo amigo. — Recalcó Bill. — Creo que nosotros debemos preparar alguna cosa para llevar.

Dicho eso aquella familia de tres personas se retiró. Quedando a solas el trío de ex Gryffindor. Se miraban entre sí. Era extraña la situación en la que estaban Harry y Hermione. Su ahijado viviría con el ser que les había tratado mal durante la adolescencia.

— Debes hacer que te pida perdón de rodillas. — Ron habló con enojo al recordar los años de insultos. —si no lo hace no pongas un pie en esa casa.

— No pienses en ti, piensa en Teddy. — le exigió Harry. — además Malfoy hablará Hermione, dijo que no quería llevarse mal con nadie, quiere una familia para mi ahijado.

Ella suspiró. — Así no me pida perdón estaré con Teddy hasta que se acostumbre a vivir con los Slytherin.

Al parecer Hermione había decidido ignorar que Teddy la veía como una figura materna, por lo que no podía separarse de él sin herirlo o tal vez lo sabía, pero le daba miedo imaginar vivir tanto tiempo a merced de Malfoy y los Slytherin.

— Bien, que viva con el hurón. Si te falta al respeto le patearé el trasero— Ronald se encontraba un tanto molesto por la situación, aunque no lo quisiera aceptar entendía lo que debía de hacerse.