No había nadie en casa, casi nadie, Pansy se estaba sola, bueno no tan sola porque Daphne le hacía compañía. A la pelinegra se le había designado decorar la casa para celebrar el cumpleaños de Draco.
Teddy ya tenía dos días viviendo en aquella casa. Además de que le había dicho que harían una fiesta secreta, se le explicó todo lo que harían. El pequeño entendió y aceptó hacer tardar a su tío en sortilegios Weasley.
Así que miró la casa, le faltaba vida, color, retratos, ser más hogareña y divertida. Ella no era una ama de casa, pero tenía buen gusto cuando de decorar se trataba. Un par de fotografías, adornos verdes, amarillos, rojos y ¡voilà!
Por otro lado, Daphne estaba en la cocina leyendo una receta para preparar un pastel. La rubia se había mostrado segura de que la cocina era como preparar pociones si seguía las instrucciones al pie de la letra.
Hermione Granger llegó a las 11 de la mañana por que Pansy la había llamado, debido a que surgió una "emergencia".
— ¿qué sucede? — preguntó cuando ingresaba a la cocina, pero obtuvo la respuesta al ver el horno incendiándose. — ¿están bien?
— ¿aparte de sucias y quemadas? Desde luego. — respondió Daphne con sarcasmo, se sentía molesta consigo misma por su desastre — odio las cocinas muggles. Ni siguiendo una receta se puede preparar algo.
— ¿Acaso agregaste gasolina como ingrediente principal? — preguntó Pansy con ironía.
Hermione evitó reír, se limitó apagar el fuego del horno donde había un trozo de carbón dentro de un recipiente. Con magia limpió todo debido a que muchas cosas no tenían solución con el método muggle, es decir, con el lavavajillas.
— No entiendo cómo es que Draco puede cocinar en ese horno demoníaco. — volvió quejarse Daphne, tenía un mechón de su cabello quemado.
— es claro que leyó el manual de instrucciones. — respondió Pansy con ironía.
— bien... debo irme, ya está todo arreglado. — Anunció Hermione tras dejar la isla de cocina reluciente. Daba pequeños pasos hacia atrás, trataba de huir.
Daphne se le colgó del brazo como una niña de seis años. — Te estaré eternamente agradecida si me enseñas a usar ese horno.
La bruja dudó un poco. Vivir con las Serpientes incluía empezar de cero ya que le habían pedido disculpas, pensó en Tonks a la cual admiró por su carácter sincero y por qué siempre buscaba lo mejor en las personas, veía las virtudes antes que los defectos. Asintió. — De acuerdo Daphne
Dos horas más tarde habían hecho suficientes pasteles para los Weasley, sí, Pansy y Daphne habían invitado a la familia de pelirrojos. Y por ello supo que las Serpientes tenían en la mira a los gemelos. No parecía ser solo un juego para ellas.
— Ya tengo una maestra para las clases de cocina — Daphne le sonrió a Hermione, aunque ambas estaban cubiertas con los ingredientes el resultado era sumamente delicioso.
— Esto lo aprendí en clases de cocina, antes me era difícil hacer una comida decente. — Respondió la bruja con una sonrisa tras recordar haber sido gritada por Ron cuando habían viajado en busca de los horrocrux.
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Draco no había esperado ninguna fiesta, menos que los Weasley estuvieran presentes y le tratasen con cariño, fue algo extraño en especial cuando a Ronald Weasley se emborrachó, por suerte Teddy ya estaba dormido y siendo arropado por Theodore.
— me han disho que te gushta Hermione. — Ron le habló en el oído mientras se colgaba de sus hombros como si fueran amigos de toda la vida. — no me opongo, tienen mi bendición. Pero shi la lashtimas te mato.
Dicho eso el pelirrojo vómito sobre él, por suerte nadie había oído ese disparate, no iba a negar que la primera vez que vio a Granger como una mujer atractiva fue en cuarto año. Supo que era guapa. No mirar hubiera sido un pecado y claro que ahora disfrutaba de la belleza de Granger, no era su interés romántico, ni físico. Lo único que quería ahora era hacer te Edward Lupin alias Teddy un ser humano mejor.
A diferencia de lo que el resto creía él si había hablado una sola vez con Nymphadora Tonks, cuando ella patrullaba los pasillos de Hogwarts, le había dicho que pesar de lo frío que se mostraba era una buena persona, que protegía siempre a los suyos. Ahora siendo sincero consigo protegería a su familia y amigos.
— Malfoy. — Granger tocó la puerta del baño. — Lamento lo que hizo Ron.
— Lo veía venir, no podía permitir que lo hiciera sobre mi sofá. — Respondió Draco mientras se secaba con la toalla, acababa de darse una ducha para eliminar el terrible aroma del alcohol. — Hermione quedamos en que me dirías por mi nombre.
— Bien, Draco... Lamento lo sucedido, Ronald está siendo llevado a la madriguera. — escuchó como Hermione se apoyaba en la puerta. — ¿Cómo te sientes?
— Hermione... Estoy sorprendido, no esperaba está fiesta, es extraño tener cerca a las personas que alguna vez me esmeré en humillar. — Draco de colocó el pijama de seda azul que había llevado consigo.
Se apoyó en la puerta esperando respuesta.
— Son una familia que sabe perdonar y después de lo ocurrido con tu padre saben que eres una persona distinta. Tu ritmo de vida dice que has cambiado y también está el hecho de que te estás esforzando por ser una figura importante en la vida de Teddy, es algo que nadie podría haber creído si nos lo hubieran dicho hace unos años atrás. — la voz de Hermione sonaba algo divertida.
Él no pudo evitar sonreír, a la vez que decía: — Draco Malfoy está cuidando y criando un pequeño niño. A su sobrino.
— o que Pansy y Daphne están tras los gemelos Weasley. — Añadió Hermione.
— Creo que la novia de George va enloquecer cuando sepa eso. — respondió. Él sabía George Weasley estaba saliendo exclusivamente con Angelina.
— A estas alturas ya debieron haber terminado, Angelina es algo celosa, creo que Daphne será una Weasley después del sorteo que hicieron. — La bruja volvió a sonar divertida.
Draco quería permanecer así, es decir hablando con Granger como si él no hubiera actuado como un idiota en el pasado. — ¿Alguna vez lo pensaste? —preguntó.
—¿qué cosa? — preguntó Hermione en respuesta. Tras la puerta ella fruncía el entrecejo algo confundida.
— Nosotros, en una misma casa y teniendo una charla de manera civilizada. — Malfoy sonaba como si acabase de contar un pequeño secreto.
Ella sonrió para sí. No, jamás hubiera pensado en ello, porque definitivamente eran como el agua y el aceite.
— Quizás la profesora Trelawney lo haya predicho. — Bromeó Hermione. — ella siempre decía cosas improbables.
Escuchó la risa de Draco, era la primera vez que le oía y le pareció bien, en esos días solo le había visto sonreír con los labios. Era una risa contagiosa y varonil.
Malfoy parecía ser un buen hombre, aunque el tratar de descubrirlo le parecía tan difícil como entrar a una jungla llena de panteras o ingresar al bosque prohibido con todos los bichos que tenía... Draco había demostrado ser alguien protector al evitar que Teddy fuese enviado a un orfanato. Además de que en esos dos días se habían hecho tío y sobrino rápidamente.
Tonks y Remus hubieran estado felices de que las personas alrededor de Teddy aprendieran el significado del afecto e intentaban ser más cordiales entre sí.
