--¿Estás seguro, Kyo-Kun?--le preguntó Tohru aquella mañana.
--Chi necesita vivir con una familia donde siempre esté segura--dijo Kyo, bajando las orejas.
Tohru quería contradecirlo, quería decirle que Kyo se había comportado como un gran tutor para Chi y que había demostrado ser una gran figura a seguir. Pero la mirada de tristeza de Kyo, hizo entender a Tohru que no podría convencerlo.
--Llevaré a Chi al parque mientras estás en la escuela. Tal vez encontremos a su verdadera mamá--le dijo Kyo.
Tohru asintió triste. Extrañaría mucho a Chi, pero no había nadie mejor para cuidarla que su madre.
Terminando de desayunar, Tohru tomó su mochila y se despidió de todos, incluyendo de Chi. Intentó contener las lágrimas de sus ojos mientras frotaba tiernamente su cara contra la de la gatita.
Kyo se acercó a Tohru en la entrada de la casa.
--Si no logro encontrarla, agradecería que me ayudaras a buscar una familia que la adopte.
Tohru asintió e intentó mantenerse positiva. Se despidió con una sonrisa y bajó las escaleras que la llevarían a la calle.
En la escuela, Tohru intentaba enfocarse en las clases, pero su mente divagaba. Entonces, una mano firme la golpeó suavemente en la cabeza.
--¡Oi! ¡Tohru, te estoy hablando!
--¡¿Eh?! ¡Ay! Perdona, Uo-Chan. No te escuché.
--Has estado muy callada todo el día--observó Uotani--¿Te sientes mal? ¿Has estado comiendo bien? ¿Duermes con normalidad? ¿Cuántas horas has estado trabajando?
--¡Eh! ¡No! ¡Todo está bien! ¡Todo está bien!--respondió Tohru, tratando de calmar a su amiga.
--Mmm. Siento una onda constante en tu mente--dijo Hanajima por detrás de Tohru, asustándola.
--¡¡¡AAAHH!! ¡HANA-CHAN!--se sorprendió Tohru.
--¿Estás pensando en aquella gatita que encontraron los Soma?--le preguntó Hana, con un semblante estoico.
Tohru se calmó y asintio tristemente.
--Sí--respondí Tohru--. Necesito encontrarle un buen hogar a Chi. Pero ya me encariñé con ella.
--¿Por qué no puedes quedártela?--preguntó Uotani.
--Porque...--Tohru se quedó callada. ¿Qué debía decir?--Bueno, porque...
--¿Qué no es obvio, Uotani?--dijo tranquilamente Hana, como un detective al unir las piezas de un misterio.--Tohru ya tiene demasiadas responsabilidades con la escuela, su trabajo, y ayudando a los Soma. Una responsabilidad más podría agotarla.
--Tienes razón--asintió Uotani--¿Pero que me dices del príncipe y el cabeza de naranja? ¿Ellos no pueden ayudar a cuidarla?
--Ése par de flojos no serían capaces de mover un dedo para limpiar el arenero de la gatita--respondió Hana con frialdad--. Y mucho menos el escritor que vive con ellos.
Tohru sonrió aliviada. De pronto, Uotani se levantó de su asiento con un aire triunfante.
--¡YA SÉ!
--¿Qué?--preguntaron Hana y Tohru.
--Imprimiremos volantes y los pegaremos en distintas partes de la colonia. Así tendrás más probabilidades de encontrar una familia ideal para tu gatita--Uotani sonrió de oreja a oreja, disfrutando su idea.
--Eso suena maravilloso--dijo Tohru--. Aunque, esperaba que alguna de ustedes quisiera adoptarla, ya saben, para que pudiera verla más seguido.
Uotani y Hana bajaron la cabeza apenada.
--Yo tengo un gran problema con las alergias. De lo contrario, la adoptaría con mucho gusto y lo sabes--intentó disculparse Uotani.
--Ye en mi casa no nos dejan tener mascotas ni a mi hermano ni a mí. No desde... el incidente con Ko, nuestra tortuga.
Tanto Uotani como Tohru miraron a Hana asustadas. Tal vez era mejor no preguntarle más al respecto.
--Bueno... ¿Entonces que dicen? Después de las clases vamos a una fotocopiadora a imprimir los volantes. ¿De casualidad tendrás una foto de la gatita, Tohru?
--Sí, claro. Tengo muchas de ella--dijo Tohru mientras revisaba un teléfono que le había comprado Shigure hace tiempo.
Así fue. Después de clases, las tres amigas se dirigieron a imprimir los volantes, unas horas después, las tres habían acabado de repartir y pegar cada uno de los carteles con la foto de Chi y el teléfono de Tohru y el de la casa de Shigure.
--Ve el lado positivo Tohru--dijo Uotani tratando de animarla--. Con suerte la adoptará una buena familia que viva por la zona, y con algo de suerte, te permitirán visitarla.
--Espero que también dejen visitar a Kyo-Kun--susurró Tohru.
--¿Qué dijiste?--preguntó Hana.
--¡¡NADA!! Que, en verdad espero permitan visitas--se sonrojó Tohru.
Se hacía tarde y Tohru debía volver a casa. Se despidió de sus amigas y caminó de regreso a su hogar con los Soma.
Cuando llegó a la base de las escaleras, su teléfono comenzó a sonar.
--Bueno--preguntó Tohru.
--¿Hola? ¿Hablo con Honda-Tohru?--dijo la voz de una amable mujer.
--Sí, ella habla--dijo Tohru.
--¡Encantada!--dijo la voz del teléfono--Me llamo Yamada-Miwa, y acabo de ver tu volante. Me interesa adoptar a la gatita para mi pequeño Yohei. ¿Podríamos conocerla mañana, de casualidad?
Tohru se sintió muy contenta, la señora se oía dulce y gentil, parecía ser una dueña responsable.
--Claro que sí. ¿Le queda bien al mediodía?--preguntó Tohru.
--Suena perfecto. Quisiera llevar a mi hijo y a mi esposo, Kento, para que la conocieran también ¿No hay problema?
--No, en lo absoluto--sonrió Tohru--. Los esperaremos en esta dirección...
Felizmente, Tohru subió las escaleras hacia la casa. Estaba feliz de decirle a Kyo que había encontrado una buena familia para Chi.
De pronto, se preocupó.¿Qué pasaría si Kyo había encontrado a la mamá de Chi? ¿Los Yamada querrían adoptar también a la mamá? ¿Y si la mamá ya pertenecía a otra familia, muy lejosde donde vivían, y tal vez nunca más volverían a ver a Chi?
Tohru respiró profundamente. No había necesidad de preocuparse. Todo era por el bien de Chi.
De pronto, Tohru abrió la puerta principal, anunciando su llegada. Se encontró un maravilloso cuadro familiar, donde Chi jugaba con Kyo, Yuki y Shigure. Kyo la recibió ronroneando entre sus piernas.
--¡Buenas noticias Tohru! ¡Chi se queda con nosotros!
--...
¡SE VIENE EL ADIÓS! ¡Qué triste! ¿Cómo reaccionará Kyo con los Yamada?Esta vez, el próximo capítulo saldrá más pronto. El último capítulo.
Muchas gracias lobalunallena por tu amable comentario. Por un momento creí que nadie leía este fanfiction. Gracias de verdad.
¡Estén atentos!
