Era las tres de la mañana, hacia dos semanas que Teddy estaba viviendo con su tío rata rubia.

Bajó de la cama, usaba un pijama azul con pequeños estampados de ositos. Abrió la puerta de su habitación, gracias a Merlín el pasillo contaba con luz. Sentía sed. Descendió por las escaleras, saltó en cada escalón, adoraba esas escaleras y la alfombra verde que la cubría.

La luz de la chimenea iluminaba la sala, se veía bonito y tibio, quería dormir ahí, siendo arrullado por las brasas ardientes.

Corrió a la cocina, abrió la nevera y vio una gran botella de yogurt, pero su tamaño le impedía alcanzarlo además no veía posible arrastrar una silla. Pensó por unos segundos, hace unas horas el hombre araña le había mostrado un documental sobre pulpos, que con sus tentáculos podían atraer cosas.

Se concentró hasta convertir su brazo izquierdo en un tentáculo el cual alargó hasta alcanzar la botella de yogurt. Cuando obtuvo la botella se apresuró a abrirla y beber todo el contenido.

Tras ello regresó a la cama, ahora ya podría dormir tranquilo.


A la mañana siguiente Hermione se concentraba en hacer un desayuno nutritivo, Pansy estaba viendo como lo hacía, si algún día se casaba estaba segura de que la ayuda y sazón de un elfo no era aceptable, menos teniendo por "cuñada" a la defensora de estos.

— creo que Draco ha desarrollado afecto por Teddy. — comentó Pansy mientras veía como Hermione batía los huevos en un bol. — es extraño verlo ser paternal.

La castaña sentía que Pansy trataba de meterle a Draco por los ojos, ¿o sería acaso que la pelinegra trataba de decirle que no se acercara a Malfoy? No, eso no sucedía. Había demostrado que ya no había rivalidad entre ellas.

— Tú también lo quieres. — respondió Hermione. — Teddy es adorable, es un gran niño.

Theo apareció en la cocina, su rostro evidenciaba lo preocupado, estaba más pálido que Draco.—¡Teddy se ha enfermado! —exclamó.

— ¿tiene fiebre? — preguntó Pansy.

— ¿algún resfriado? — Hermione le interrogó a la vez que apagaba el hornillo y dejaba el bol de huevos batidos a un lado del jugo de manzana.

— ¡Es algo peor!, Draco lo ha llevado a San Mungo de lo asustado que está. — Theo no se explicaba bien.

— Pansy encárgate del desayuno para Theo. — dijo la castaña luciendo realmente preocupada.

Incluso Hermione olvidó que tenía puesto su pijama rosa con estampados de gatitos, tomó su varita y corrió al jardín trasero de la casa donde usó la aparición para llegar a San Mungo.

Cuando Ingresó caminó por varios pasillos, ni siquiera notó como algunos pacientes la veían estupefactos. Vio al hombre de inconfundible cabellera rubia en un pasillo yendo de un lado a otro, usaba un pijama que claramente era de seda azul.

— Draco... ¿Qué pasó con Teddy? — preguntó cuándo lo tuvo delante.

— Fui a despertarle, cuando lo saqué de las sábanas una capa de piel se desprendió de él. — se veía realmente preocupado, su rostro estaba desencajado con el cabello despeinado. Pero su tono de voz era inexpresivo. — el sanador me dejó aquí esperando. Están dentro. — señaló la puerta de madera.

— Hiciste bien en traerlo. Aunque podría ser alguna alergia. ¿Qué comió anoche? — preguntó Hermione pensativa.

Draco la miró un instante. — Lo que trajiste anoche, comida china. ¿recuerdas?

— Estoy tan preocupada que olvidé ponerme zapatos. — respondió Hermione, tenía las mejillas rojas por la vergüenza que sentía.

Draco centró la mirada en los pies de la castaña y efectivamente le faltaba zapatos, estaba con unas medias blancas que la cubrían del frío.

El rubio trató de sonreír. — Creo que en el futuro seremos unos padres muy preocupados.

Hermione se sorprendió por la afirmación. — algún día, quizás tenga un hijo. — susurró para sí, por ahora era Teddy quien le preocupaba.

En algún momento Hermione Granger podría tener familia, pero no sería ahora. Aquello sería cuando Teddy, su ahijado creciese y fuera a Hogwarts.

Esa era una promesa que le había hecho al cadáver de Tonks. Quería darle toda la atención posible al pequeño, quería darle todo el amor. Y al parecer Draco Malfoy le estaba dando la familia que había perdido.

Pansy y Theo aparecieron con una maleta cada uno. No llevaban pijamas.

Theodore se acercó a Draco. — Toma, es ropa, ve y vístete, antes de que tengas que pasar más vergüenza.

Pansy le entregó también la Maleta a Hermione. — aparte de la ropa incluí zapatos.

Ambos jóvenes agradecieron.
No cruzaron miradas, Draco se preguntaba porque había hablado de ser padre cuando tenía un lindo sobrino. Por otra parte, Hermione pensaba que era algo realmente vergonzoso pasearse así por los pasillos del hospital, Pensaba que Teddy se reiría de lo ocurrido más adelante, porque desde luego sus amigos no dejarían que olvidaran esto.


Cuando la "familia" volvió a casa con el diagnóstico de la intolerancia a la lactosa, Draco y Theo se deshicieron de los productos que contenían todo ello, todos se abstendrían de consumir algún tipo de producto lácteo. Incluso si el sanador hubiera dicho que la solución era que Teddy fuera vegetariano todos habrían tenido que asumir esa dieta. Por ahora el pequeño tomaría un par de pociones hasta que la alergia desapareciera.

— El yogurt fue el causante de la alergia. — Theo sostenía la botella vacía — anoche esto estaba repleto.

— No dejaré que consuma ese tipo de productos. —Draco revisaba los productos que había comprado. — Adiós a las galletas de leche, adiós al queso, adiós al yogurt y todo lo que contenga leche. — iba metiendo todo en una bolsa del supermercado.

—¿Que harás con toda esa comida? ¿Vas a tirarla? —preguntó Theo. — No deberías arrojarla. No es...

— Voy a donarla a algún indigente. — interrumpió Draco. — No se puede desperdiciar la comida.

Cuando acabó tomó las llaves del Mercedes Benz — que había comprado para llevar a pasear a Teddy—. Cuando abrió la puerta para salir ahí estaba su madre. Al parecer iba a tocar.

Narcissa tenía en brazos a una pequeña niña, de cabellos rubios y ojos negros, detrás de él estaba un hombre de unos 50 años, al parecer era el mago español.

— Está pequeña es tu hermana. — habló Narcissa, la niña estaba viéndole fijamente, debía de tener dos años al igual que Teddy.

No recordaba a su madre embarazada, tampoco que Astoria hubiese estado embarazada de su padre y aunque hubiera sido así la niña no coincidía con la edad. Lo único que atinó a hacer era desmayarse de la impresión.

Theo que había oído y visto aquello solo negaba con la cabeza y los hizo pasar para no llamar la atención de los vecinos. Estaba más que sorprendido por la situación.

—¿madle, clees que haya muelto? —preguntó la niña a Narcissa. Veía todo con curiosidad y desconfianza, parecía haber hielo y fuego bailando en el centro de su iris.

Su mirada era como la de alguien que había visto en algún lugar, le daba miedo, incluso su marca tenebrosa picaba ligeramente. ¿Acaso esa pequeña era hija de...? Era Imposible que el loco sin nariz hubiera tenido una hija.