Foo Yung
De cómo se nombró al cuarto Hokage
Cerró las puertas colgando un letrero de disculpas para evitar visitas inoportunas, incluso estaba tentado a irse y dejar a Kushina con el hombre para que hablaran a solas largo y tendido, pero la pelirroja insistía en que se quedara, la reunión había sido espontánea ya que de haberse premeditado habrían escogido el departamento de uno de los dos, no la barra cromada del Ichiraku. De cualquier forma, al punto de vista de la mujer, prefería que la poca gente con la que tenía relaciones más o menos cercanas se enteraran por boca de ella y no de ajenos que tienden a omitir y agregar detalles que terminan por tergiversar todo el hecho de lo que acontecía en su vida.
Sus ojos entre grises y azules estaban hinchados de tanto llorar, el cabello desordenado se le pegaba al rostro por la humedad de sus lágrimas, sus uñas seguían siendo devoradas en un espasmo nervioso con el que apenas y podía pronunciar palabras.
—Jiraiya-sama, le juro que no soy así. — gimoteaba sin mirarlo a la cara empezando a ponerse roja.
—No te recrimino nada Kushina-chan. — respondió el otro ablandando por un momento sus morenas facciones oscas.
—Lo que pasó esa noche con Minato-kun… solo sucedió, y ni siquiera puedo decir que fue él el que se aprovechó, pero no lo hice con mala intención ¡Lo juro!
—Tranquila pequeña.
—Ya me imaginaba que podía haber pasado porque no usamos nada pero estaba lejos de cualquier aldea con equipo médico adecuado y tampoco hice nada después ¡¿Cómo se lo voy a decir?
—Minato no es del tipo de chico que se haría el desentendido, si le dices, ten por seguro que no te dirá que te hagas cargo sola o en todo caso, tampoco negara… su participación.
— ¡¿Y qué le voy a decir? ¡Minato-kun estoy embarazada, cásate conmigo! ¡Después de esa noche todo siguió igual! ¡Me trata como su hermanita! Ni siquiera me ha pedido que salgamos de nuevo y ya pasaron cuatro semanas. — y Kushina soltó el llanto de nuevo.
—Ahora no se nota ¡¿Pero cómo se supone que oculte una enorme panza? ¿Y si me preguntan quién es padre? ¿Qué crees que van a decir de mí? ¡¿De mi hijo? ¡El hijo bastardo de una mujerzuela!*
— ¡No digas estupideces! — repuso el hombre frunciendo el seño severamente y dejando de lado el sake que le servía el cocinero que ya suponía algo entre Minato y Kushina pero no podía confirmar ni negar con seguridad hasta ese momento con tal declaración. Ahora anudaba piezas, lo decaída que estaba la chica seguro se debía a que no pasó nada romántico o especial después de ese día; él mismo lo había visto, nada había cambiado en su trato de hecho juraría que hasta se había relajado la rivalidad que los mantenía juntos.
—Y sigo pensando que deberías decirle a Minato, él te quiere, no lo dejes hacer conclusiones equivocadas.
—Embarazada sin casarme… si mi madre me viera, si de por sí nunca aceptó que fuera kunoichi…
—Pero no está Kushina, habla con Minato. — repitió el viejo sannin dando un sorbo a la bebida. La pelirroja hipeaba aunque ya había dejado de morderse las uñas con tanto ímpetu seguía con el pulgar en la boca aferrando los dientes a la uña. Se hizo un momento de silencio interrumpido solo con algunas mucosidades que la chica trataba de controlar.
—Lo hubieras visto Jiraiya-sama, esa noche me miró como si quisiera pasar toda la vida conmigo, con tanto deseo… — empezó a bajar la voz, quizás vagamente apenada por hablar de eso con un hombre mayor que no era de su familia.
—Siempre me ha gustado. — confesó.
—Pero nunca me ha tomado en serio… en la mañana cuando desperté él ya estaba vestido y solo me estaba viendo dormir ¡¿Sabes qué me dijo? — exclamó volviendo a perder el control que había empezado a tomar
—Lo que sea que haya dicho, no fue con esa intención. — trató de excusar el hombre casi jurando que se imaginaba lo que el apropiado rubio pudo haberle dicho y que por no sonar como cualquier otro terminó parafraseando algo inentendible o bien, conociendo a la pelirroja que no terminaba de escuchar a la gente cuando hablaba y sacaba sus propias conclusiones.
— "¿Desde cuándo empezamos a ser amigos Kushina-chan?" — soltó de golpe cubriéndose el rostro con las manos.
— ¡Después de una noche juntos me viene con que somos amigos! ¡Y luego se largó a terminar su misión!
En medio de ese nuevo y sabio silencio que tomaron los dos hombres solo se escucharon ruidos en el tejado y finalmente Obito Uchiha cayendo desde el ducto de ventilación.
— ¡Hey! — exclamó alegremente levantándose y acomodando sus gafas.
— ¡Ya es oficial! ¡Minato-sensei será el cuarto! ¡Sandaime Hokage lo nombró hoy como su sucesor!
Kushina se giró y escondió el rostro en el corpulento torso del sanin para que el chico no la viera.
— ¿De verdad? — preguntó ella tratando de sonar lo más casual que se pudo.
— ¡Sí! Bueno, más o menos, en realidad falta la votación de los Jōnin. — agregó bajando el tono y rascándose la barbilla.
—Pero más de la mitad están fuera de la aldea así que van a esperar a que regrese la mayoría cuando menos. Lo importante es que ya descartaron a Orochimaru-sama, el viejo no le quiere dar la sucesión, con el escándalo de Anko lo que menos quiere es mala fama en el líder de Konoha, si le dieron a Minato-sensei el título además de que es un ninja fuerte es porque tiene una vida "decente" — dijo el chico haciendo comillas con los dedos y llevando a su memoria la infinidad de misiones de asalto y asesinato que cargaba su mentor en su expediente.
—Y no ha dado de qué hablar, supongo que ahora solo le falta buscarse una buena esposa, que yo lo veo difícil, cuando sea el cuarto lo van a encerrar en una oficina y dudo que tenga tiempo de atender una mujer que le exija tiempo de calidad y un pequeño llorón que terminemos cuidando nosotros. — siguió rascándose la cabeza totalmente ajeno al contexto en que había llegado.
Y Kushina solo se aferró con fuerza a la chaqueta de Jiraiya soltando un apenas audible gemido, si el hombre que la sostenía en brazos había logrado algo Obito se había encargado de mandarlo todo al carajo.
—Obito-kun ¿Qué tal si vas a buscarme unos champiñones, eh? Prepararé algo especial para que cenen esta noche. — preguntó el cocinero sin ánimos siquiera de enojarse con el muchacho más inoportuno que conocía.
Obito le miró un momento, miró a Kushina, miró al sannin y desapareció en una nube de humo dejando nuevamente solo a las tres personas en su monótono silencio con sollozos llenos de miedo, sorbos de sake y carne frita.
.
Abrió por la tarde, cuando Kushina se hubo quedado dormida y terminando en brazos del corpulento ninja que les había acompañado y por quien había empezado todo al encarar a la chica con su extraño comportamiento de los últimos días.
Había mucho movimiento, todos comentaban sobre el nuevo Kage y cuándo tomaría el cargo, se les escuchaba ilusionados con que la guerra terminaría, el rayo amarillo de Konoha siempre había brindado esa seguridad innata en la gente, y como bien recordaba el dueño de la barra de ramen, de no ser por él y su involuntario aporte comercial seguiría con el carrito y sopas de sal.
Ayame ya había regresado de la escuela con el ánimo no tan menguado pero sí apagado como se había hecho costumbre ya.
— ¿Te pasa algo papá? — preguntó acercándose al distraído hombre-
—Nada Ayame-chan, hoy voy a hacer una pequeña reunión para celebrar a Minato, ¿Quieres venir a cenar?
—… Sí, voy a la florería pimero.
Él giró a para verla bien creyendo haberla escuchado mal.
— ¿A dónde?
—A la florería, es lunes, me quedó con mamá. — explicó la niña, y es que recién había optado por dividir sus tardes entre la florería y el Ichiraku ante el reclamo maternal de la falta de convivencia. Era lunes ciertamente y ella solo había ido a recoger un par de libros.
—Ayame-chan… ¡Pronunciaste la "r"! Bueno, la suave, no dijiste la de "primero" pero si dijiste bien "florería".
La niña se ruborizó, tomó sus libros, se giró y se salió del lugar.
— ¡Ayame-chan ya pronuncia las "r"! — exclamó al rubio próximo maestro Hokage que solo atinó a arquear una ceja.
—Eso es bueno… supongo.
—Bueno chico, creo que a estas alturas del día soy el último en felicitarte, pero ¡Felicidades!
Minato puso una mano en su nuca y sonrió dando las gracias.
—Pero falta la votación de los Jōnin y para eso faltan al menos tres meses, casi todos están de misión.
— ¿Y crees que prefieren a Orochimaru-sama?
—Bueno…
—Voy a preparar la cena especial, mas te vale no faltar.
Los ojos azules se desviaron un momento al sitio que ocupaba la pelirroja usualmente.
—Kushina me odia— dijo de golpe.
—Hace días que no me habla ¿Ha venido?
La gente prudente tiende a omitir detalles que le compliquen la existencia, el cocinero lo sabía. La gente con un ápice de dignidad y moral lo suficientemente decente no divulgaban problemas ajenos, eso lo comprendía perfectamente. Pero ahí había un serio problema de comunicación que podía terminar muy mal y afectando un tercer inocente si no se arreglaba.
—Estuvo por la mañana con Jiraiya-sama.
—Ya veo…
—Hijo ¿Recuerdas que me dijiste que querías una familia?
—Antes de ser Kage… si quedo oficialmente será muy difícil, estamos en guerra y no podría atender las dos cosas con la dedicación que se merecen. Pero me hubiera gustado…
—Aquí están. — dijo un pequeño muchacho de gafas naranjas tendiendo una canasta de champiñones frescos sobre la barra de servicio. Respiraba pesadamente, su semblante serio no daba buena espina en lo absoluto. El anfitrión no era idiota, y si algo había aprendido bastante bien es que cuando dos ninjas están en silencio en presencia de un civil es que hay un tema que no pueden tratar abiertamente, así que de manera discreta le piden se retire, así que tomó su canasta y fue al fregadero más lejano, el que estaba en la trastienda, y no en la cocina, a lavar sus hongos resoplando por no haber mencionado el detalle gestado en Kushina hacía un mes.
—Minato-sensei. — llamó en voz baja captando la atención de su mentor.
—Anko-san ya habló, un novato de ANBU la interrogó y soltó todo.
—Solo se confirmó lo que ya se sabía ¿No?
—Sí, los Genin muertos fueron sujetos de prueba de Orochimaru-sama, solo falta que el consejo decida qué se va a hacer con Anko-san, de momento me parece que el viejo dejó la aldea temprano después del discurso del Sandaime cuando lo nombraron a usted cuarto Hokage, no sé si ya sepa que lo delataron.
El chico Uchiha podía ser un ninja ineficiente en el sentido de su escandalosa y poco sutil forma de ser, total ineptitud en combates en espacios cerrados y despiste total en los abiertos, pero ninja al fin y al cabo. Por más que su actitud de usar el entrenamiento para cosas ridículas, como indagar vidas ajenas que poco o nada importaban en el balance de la guerra, irritara a todo su clan y alguno que otro agregado enmascarado, si algo había que reconocerle es que era un eficiente medio de comunicación, no agregaba ni quitaba nada, todo tal cual lo pasaba, confiable y leal más que nada, situación poco frecuente en los informantes tradicionales que podían vender información pero nunca un silencio.
Obito sería un excelente ninja en ese sentido y el rubio estaba orgulloso de que cuando menos le había enseñado algo bien.
—Jiraiya-ojisan no fue a la reunión, estuvo en la mañana con Kushina-chan, si sabe que fui nombrado yo y no Orochimaru, no debió darle tiempo ir a verle… Obito, quiero que vallas donde Jiraiya-ojisan y lo sigas, si sale de la aldea búscame de inmediato, no quiero que enfrente a Orochimaru solo. — agregó seriamente pensando el desastre que se armaría si por querer detenerlo le hacía frente.
—Sería más apropiado que fuera Kakashi, estoy muy lejos del nivel de un sanin— reconoció con pesar al verse en una situación donde sus habilidades se disminuían notoriamente y sin afán de ofender, simple y llana realidad.
—No confío en él más que en ti. — le aclaró el otro mirándolo y relajando el semblante serio por un momento.
—Sí, lo haré Minato-sensei, gracias. — y de nuevo el chico desapareció dejando meditabundo al hombre.
—No, un familia ahora sería estúpido, solo los pondría en riesgo.
Cometarios y aclaraciones:
*Ahora suena exagerado, pero haciendo una paralela de ambientación de época, pregunten a sus padres cómo veían a una mujer embarazada antes del matrimonio, quería enfatizar también lo poco que se sabe de esos dos, que eran muy jóvenes cuando Naruto nació, y si eran jóvenes no me los imagino planeando meticulosamente sus vidas por más "chico serio" que fuera Minato
Igual, ya saben que cualquier comentario es más que bien recibido.
Tengo un one shot llamado precisamente "¿Por qué Anko no habla?" en el que trato de explicar un poco las razones de la chica que desde el capitulo siete (Bi Bim Naeng Myon) hasta el doce (Foo Yung) actualizado el día de hoy, no había dicho nada del incidente, los invito a leer el pequeño complementario..
¡Gracias por leer!
