Pad Thai
De cómo las cosas no salen como uno quisiera
Perdió la cuenta de los días que habían pasado tras el incidente. Como un acuerdo general más que por la orden del tercer maestro Hokage, nadie hablaba de lo ocurrido, resultaba demasiado doloroso.
Las listas de bajas eran oficiales y la de "desaparecidos" se había cerrado la tarde anterior pasándolos a aquella que nadie quería mirar.
Usualmente los avisos de defunciones se hacían en privado, mensajeros recorrían la villa buscando familiares y amigos para dar la noticia. Pero no había suficiente gente para que se ocuparan de remover escombros, cuerpos y organizar sobrevivientes, tratar de impulsar las actividades primarias y además, buscarse de alguna manera misiones que representaran ingresos para la villa. Así que con un sutil epitafio que ensalzaba a los ninjas caídos y martirizaba a los civiles que no pudieron dejar sus hogares a tiempo, la lista de nombres se prolongaba de manera deprimente.
Muchos al pie de ese muro de papel lloraron a sus seres queridos, algunos tuvieron la suerte de poder reclamar un cuerpo al que dar sepultara, pero muchos otros ni ese alivio se les pudo dar.
El cielo nocturno de aquella noche cubría con un claro manto los campamentos. Reconstruir tomaba tiempo, se estaba dando prioridad a las instituciones que pondrían a funcionar lo demás tal como el hospital, la academia ninja y un par de oficinas administrativas.
Se había iniciado también la construcción de un complejo habitacional de sencillos departamentos para que, por hiriente que sonara, los que habían visto su familia reducirse a uno, no tuvieran complicaciones por el alojamiento. Aquellos que corrieron con suerte de preservar parientes estaban en condiciones de organizarse y empezar algo por su cuenta.
El otro asunto que inquietaba de sobremanera era la exagerada cantidad de huérfanos que habían quedado. Era un secreto a voces que terminarían entrenados para ninjas, pero muchos de ellos ni siquiera sabían caminar por lo que requerirían cuidados por al menos un par de años. Los llamados orfanatos se acondicionaron en edificios que ya no se usarían y a cargo tenían a varios voluntarios, entre médicos ninja y mujeres civiles que habían perdido a sus hijos que ahora buscaba mitigar esa pérdida.
El fuego crepitaba, las chispas que se alejaban terminaban por apagarse y el rudimentario wok empezaba a crujir, símbolo inequívoco de que ya estaba listo.
Faltaba al menos una hora para que regresaran los demás miembros de la escuadra que se habían inscrito para tratar de rescatar la tierra de los sembradíos e iniciar de cero el aprovisionamiento.
El aprovisionamiento…
Su dieta hasta el momento se había basado en deshidratados y arroz, un cereal considerado como alimento básico cultivado en casi cualquier parte, razón de su bajo costo, además de un alto valor proteínico.
El aceite barato que venía en los paquetes de despensa que llegaron la semana pasada con firma del señor feudal del país del fuego, resbaló por el cóncavo artefacto de cocina para enseguida tener su ración de arroz.
Otra de las bondades de ese grano era que se le consideraba entre conocedores de la cocina como "rendidor", siendo que con relativamente poco, comían varios.
Empezó a saltearlo con la vista perdida en algún punto indefinido, a su derecha una canasta con diversos brotes silvestres que Ayame y algunas de las otras niñas que no querían estar haciendo nada mientras todos trabajaban, era lo que usaría, algo ya repetitivo pero no quedaban muchas opciones.
Vio a su esposa acercarse con mucho cuidado llevando algo entre los brazos, parecía temerosa de que alguien la siguiera o mirara siquiera.
El hombre levantó una ceja y ella retiró la manta que cubría a un pequeño bebé.
— ¿De dónde lo robaste? — le preguntó, ella le hizo callar volviendo a cubrir al niño.
—Es de los huérfanos, pero ninguna de las otras mujeres quiere cargar con él. — le respondió en voz baja, enseguida hizo que la diferencia de alturas se acortara jalándolo por la camisa y hablando en su oído.
La expresión en el rostro de Teuchi no tenía descripción alguna y un grito estuvo por salir de su boca pero la señora le hizo callar con la mano en un acto un poco brusco pero muy efectivo.
— ¿No me dirás que piensas lo mismo que esas estúpidas?
—No… no, yo…solo que… ¿No es peligroso?
Ella chasqueó la lengua.
—No digas idioteces, el tercer maestro Hokage ya dijo que no es posible que se le rompa el sello.
— ¿Y porqué dijeron que este niño era el portador del zorro? ¿No sería más seguro decir que solo es un huérfano más?
— ¡Cállate! Dijo que sus padres querían que se le recordara como un héroe.
—Pero… creo que nadie lo ve así…
La pequeña mujer abrazó con más fuerza estrechando contra su pecho el pequeño cuerpecito.
—Estas personas lo ven como el zorro mismo… por eso ya se dio la orden de no hablar de eso, porque no tomaron las cosas como se debía.
El cocinero negó con la cabeza.
—Supongo que entonces nos lo vamos a quedar.
Ella volvió a dar una negativa.
—Él… solo me dejó temerlo por unos meses, es muy pequeño, tal vez el primer año… después como lo van a meter en la academia lo más seguro es que se esté rotando con las cuidadoras.
—Oye ¿Rin-chan no lo ha buscado?
—Dicen que no lo quiere ver, creo que también ve en él al asesino de su maestro… de hecho se encerró en el hospital, no ha salido para nada desde que anunciaron que estaba en funcionamiento y trasladaron a los heridos.
— ¿Y… no te han dicho nada de Kakashi-san?
—Pues… no está en la lista de bajas… pero tampoco ha estado como los otros dando rondines. Lo que sí te puedo decir es que las cosas no pintan bien para los Uchiha— enseguida volvió a bajar la voz aún más de lo que ya estaba haciendo, casi simplemente moviendo los labios.
—Andan diciendo que fueron ellos quienes trajeron esa cosa.
Los ojos del hombre se abrieron de par en par.
— ¡No juegues con eso!
— ¡Te lo juro!
Esta vez fue él quien le hizo callar.
—Una de las kunoichi médico dijo que los ANBU los tienen en ¿Cómo se llama? ¿Arresto domiciliario? Por eso Shisui no ha venido, no los dejan salir de su barrio hasta que se aclare todo.
—Esto que estás diciendo es delicado…
—Ni tanto, las kunoichi lo andan comentando como si nada, puedo apostarte los dientes a que lo que quieren es correr el rumor para desacreditarlos.
El hombre soltó un pesado suspiro mientras volcaba a su arroz los brotes.
— ¡Y tú que les haces el favor! Otra cosa hubieras aprendido de Yamanaka-san.
Su esposa bajó la mirada con tristeza.
—Lo siento… ¿Cómo está la nena?
—Su padre no la suelta, ni para hacer sus turnos, Yoshino-san se ha ofrecido a cuidarla pero Inoichi-san está destrozado…
El silencio se hizo presente y se prolongó por un rato más, Ayame no tardó en llegar junto con otras niñas que habían quedado asignadas a ese grupo. La pequeña estaba sonriente y sus padres no pudieron menos que imitar el gesto con poco éxito en su autenticidad.
Lo que su madre llevaba en brazos no pasó desapercibido para el grupo y curiosas insistieron en que las dejara verlo.
Retirando la manta reveló a un regordete nene rubio que dormía sin inmutarse con los chillidos emocionados del grupito.
— ¡Qué bonito!
— ¡Mira! ¡Tiene como bigotitos! ¿Ya los vieron?
— ¡Sí! ¡Como un gatito!
— ¿Cómo se llama?
—Naruto…
Cometarios y aclaraciones:
-.- ok no me odien, ni a Rin tampoco, vamos por partes y no me conflictuen, ya sé que Naruto vivió solo, pero vamos, sus papás lo dejaron huérfano recién nacido y hasta donde sé, en ese estado no se puede mantener solito en un departamento. Descartamos a Iruka porque les recuerdo que según Kishi en estos momentos será el pre-adolecente rebelde, y sinceramente no imagino al tercer maestro Hokage cuidándolo y sobre Rin… ya verán lo que tengo para ella.
Luego de un rato de no hacerlo… la pizarra de anuncios:
Oficialmente he subido el último capítulo de "Hablando se entiende la gente" titulado: "Lunes; la venganza de Hanabi y los condones de Gai" XD bueno, lo de los condones no está en el título pero si en el cap.
Y tarán! Dos fics nuevos, los dos de concurso, un one shot sobre Susume Namida (la profesora de academia de Sakura, Ino, Hinata y demás chicas que nunca vimos) con co-protagonista al Sasukin, pero de chavito.
Y… (redoble de tambores) Un ZetsuxIno! Si! Zetsu, el hombre-planta de Akatsuki con la chica rubia de Konoha!
Jajaja ya saben, los invito a pasar! Ahora sí:
¡Gracias por leer!
