Capítulo 2
Itachi
Entré en el bar y vi a Neji hablando con Tenten. Hasta ahora, había cumplido su palabra y estaba cambiando su vida. Asistía a UCLA como dijo que lo haría, y también trabajaba a tiempo completo en el departamento de informática de Rocket Corp. Veía a Mila y Tenten tanto como podía y noté que Tenten se estaba enamorando de él otra vez. En realidad, siempre lo había amado. Pensé que debería hacer de las computadoras su carrera, pero quería ser un consejero para el abuso de drogas y alcohol. Mientras se mantuviera fiel a su palabra sobre el cambio, estaría de acuerdo con él. A Mila le encantaba tenerlo alrededor, muy cerca. Y si ella estaba feliz, eso era todo lo que importaba.
—Oigan, ustedes dos —dije mientras me acercaba al bar.
—Oye, hombre —respondió Neji.
Tenten me miró y sonrió.
—Mila realmente está deseando almorzar contigo y Sakura hoy.
—Sí, nosotros también. Será mejor que revisemos la orden de licor antes de que llegue.
Neji le dio un beso de despedida a Tenten y me dijo que me vería más tarde. Saqué la factura con el pedido de licor y Tenten y yo comenzamos a revisar las cajas.
—¿Puedo preguntar de qué estaban hablando ustedes dos?
—No realmente, pero te lo diré de todos modos —dijo—, quiere llevarnos a Mila y a mí a Disneylandia este fin de semana. Solo nosotros tres, como una familia.
—¿Cómo te sientes al respecto? —pregunté.
—Lo amo, Itachi. Siempre lo he hecho. Quiero que seamos una familia.
—Por favor dime que no pasará la noche en tu casa. No quiero que Mila se haga ilusiones.
—No lo hará —dijo mientras miraba la factura.
—Ve a Disneylandia y sean una familia. —Sonreí mientras besaba su mejilla—. A Mila le encantará.
Mientras sacaba las botellas de licor de las cajas, mi teléfono zumbó en mi bolsillo. Lo saqué y había un mensaje de texto de un número que no reconocí.
Hola, tío Itachi. Soy yo, Mila jeje.
Miré a mi hermana y le enseñé mi teléfono.
—¿Qué demonios es esto?
—Anoche le compramos a Mila un teléfono celular y, antes de que digas nada, solo puede enviar mensajes de texto a Neji, tú, Sakura, mamá y papá. Es solo para emergencias.
—¿En serio, Tenten? ¿No crees que es un poco joven para ser responsable de un teléfono celular?
Puso los ojos en blanco.
—Todos los niños de su edad los tienen y me gusta saber que puedo encontrarla cuando quiera.
—Entonces, si todos los niños de su edad tuvieran caballos, ¿saldrías a comprarle un caballo?
Giró la cara y miró hacia el techo.
—Sí, lo haría. Me encantan los caballos —sonrió—. Relájate, tío Itachi; estará bien.
—No vengas llorando si se pasa de los minutos y terminas pagando una pequeña fortuna en la factura.
—No lo hará. Ahora respóndele. —Guiñó un ojo.
Increíble, cariño. Te veré para el almuerzo y me puedes mostrar tu nuevo teléfono.
Ok.
Tenten y yo terminamos de guardar el licor y fui a mi oficina. Tenía tanto papeleo para ponerme al día. Me resultaba difícil hacer todo por mi cuenta. Claro, Tenten ayudaba, pero atendía el bar con Candi. Ninguna de las dos era adecuada para el trabajo de secretaría. Estaba empezando a pensar que necesitaba contratar a alguien a tiempo parcial. Tal vez para venir al bar tres veces a la semana para hacer el papeleo y ayudar con los libros. Me levanté de la silla y justo cuando abrí la puerta, mis dos hermosas chicas estaban paradas allí.
—Vaya. Hola, hermosas damas —sonreí.
—¡Tío Itachi! —exclamó Mila mientras me abrazaba por la cintura.
—Hola, Mila. Hola, cariño —sonreí mientras me inclinaba y besaba a Sakura en la mejilla—. ¿Has terminado esas fotos?
—Claro que sí, y me reuniré con Karui mañana para almorzar y mostrárselas. —Estupendo. Ahora vamos a comer. Me muero de hambre —dije.
—Deberías haberme dejado prepararte el desayuno. —Sakura sonrió.
—Si no recuerdo mal, tuve un gran desayuno esta mañana. —Le guiñé un ojo.
Salimos del bar y Sakura me arrojó las llaves de su Explorer.
—¿A dónde quieres ir a comer?
—A la playa. —Sonrió Mila.
—¿La playa? No podemos almorzar en la playa.
—Claro que podemos, tío Itachi. Podemos detenernos y conseguir algunos sándwiches para llevar. Sakura tiene una manta aquí.
—Niña inteligente. —Sakura sonrió mientras me miraba. —Bien entonces, la playa será.
Extendimos la manta y sacamos nuestros sándwiches de la bolsa.
—Uno de jamón y queso blanco para ti —dije, mientras le entregaba a Mila su sándwich—. Y uno de atún en trigo integral para ti, nena.
—Gracias.
Era un hermoso día para pasar en la playa. Solo deseaba poder pasar todo el día aquí. Pero había mucho que hacer en el bar. Tan pronto como terminamos nuestro almuerzo, Mila fue y jugó por la costa. Le encantaba la forma en que las olas se estrellaban en sus pies. Me incliné y empujé el cabello de Sakura detrás de su oreja. Ella colocó su mano sobre la mía y entrelazo nuestros dedos.
—¿Qué pasa? Puedo darme cuenta que algo te está molestando —dijo.
Suspiré.
—Creo que necesito contratar una secretaria o un asistente para manejar toda la documentación en el bar. Se está convirtiendo en demasiado que hacer por mi cuenta.
Suavemente me sonrió mientras llevaba mi mano a sus labios.
—Entonces contrata a alguien. Si necesitas ayuda, simplemente hazlo. No quiero verte tan estresado.
—Tal vez lo haga. —Sonreí mientras me inclinaba y la besaba seductoramente en los labios.
—Oye, nada de besos en público. —Sonrió Mila.
—¿Es eso cierto, pequeña niña? —Me reí mientras la agarraba y le hacía cosquillas en la arena.
Agarramos la manta, la sacudimos, y Sakura me dejó en el bar.
—Adiós, cariño. Te veré más tarde. Pídele a Óbito que te traiga al bar esta noche y podemos volver a casa en mi motocicleta.
—¿No vienes a casa para cambiarte? —preguntó con decepción.
—Tengo tanto papeleo para ponerme al día y quiero empezar con él. ¿Eso te molesta?
—No. Llamaré a Óbito y le preguntaré. —Sonrió.
Me incliné y le di un beso y luego besé a Mila en la mejilla. Fui directamente a mi oficina y cerré la puerta. No quería que me molestaran hasta que el grupo llegara más tarde.
—¿Puedo entrar? —preguntó Sakura mientras asomaba la cabeza por la puerta.
Levanté la vista de lo que estaba haciendo y sonreí.
—Por supuesto que sí, cariño. Pasa.
Entró y se sentó en mi regazo, envolviendo sus brazos alrededor de mi cuello y plantando un gran beso en mis labios.
—Te extrañé —dijo.
—Yo también te extrañé.
—¿Has podido adelantar algo del trabajo?
—Algo. No mucho. Puse un anuncio en el periódico pidiendo ayuda. Sale mañana, así que cruza los dedos para que la gente responda. ¿Están todos aquí?
—Todos excepto Ino y Sasori. Los llamé y están en camino.
Se levantó de mi regazo y me puse de pie. Salimos juntos al bar y vi a Temari y Óbito de pie, hablando con Candi.
—Mírate. —Sonreí mientras Óbito besaba a Temari—. No más yeso. ¿Cómo te sientes?
—Todavía estoy tratando de acostumbrarme. —Rio.
—Te ves genial, Temari —dije.
—Gracias, Itachi.
—Óbito, preparemos el equipo. ¿Por qué Sasori no está aquí todavía?
—Cierra la boca, amigo. Estoy aquí. —Sasori sonrió mientras extendía sus brazos.
Los tres fuimos y preparamos el escenario. Miré a Sakura por encima del mostrador mientras estaba allí, hablando con nuestros amigos. Nunca pensé que podría amar de nuevo desde Izumi. Pero Sakura cambió todo eso para mí. Me insufló vida otra vez, y ahora, cada aliento es para ella.
