Capítulo 3
Sakura
Estaba nerviosa por mostrarle a Karui las fotos. Sabía que no debería ser así porque resultaron ser buenas, pero siempre estaba nerviosa cuando se trataba de mostrar mi trabajo. Puse las fotos en la Explorer y manejé hasta el Border Grill. Cuando llegué, Karui ya estaba sentada en una mesa, esperándome.
—Hola, Sakura. —Sonrió al levantarse y me abrazó.
—Hola, Karui.
—Me tomé la libertad de pedirte una margarita. Espero que esté bien.
—Por supuesto. Me encantan las margaritas. —Sonreí.
Me senté y puse la caja de fotos sobre la mesa.
—¡Muero por ver mis fotos! —dijo.
Quite la tapa de la caja y saqué las fotos de ella y las niñas primero. Las desplegué sobre la mesa. Las miró y luego a mí.
—¡Son absolutamente hermosas! Oh, Sakura, se verán maravillosas en mi casa.
—Me alegra que te gusten.
—No me gustan. ¡Las amo! —exclamó—. ¿Y? —dijo con una sonrisa.
Saqué las fotos donde había posado para Chōji.
—Es posible que desees mantener estas cerca tuyo mientras las miras. —Me reí.
—Bien. —Se rio conmigo.
No dijo nada al principio. Solo seguía observando las fotos. Finalmente me miró con lágrimas en los ojos.
—Son increíbles. Has capturado mi corazón y mi alma, Chōji las va a amar. De hecho, puede tener un ataque al corazón. —Sonrió.
—Esperemos que eso no suceda. —Me reí.
—¿Puedes poner todas las mías en un álbum de fotos encuadernado? Y, si es posible, me gustaría el nombre de Chōji grabado en él. No, en realidad, quiero que diga: Para el amor de mi vida, mi esposo, mi mejor amigo y mi amante.
—Por supuesto que puedo. No te preocupes, Karui. Me haré cargo de eso.
Se acercó y agarró mi mano.
—Eres una fotógrafa increíble y estoy tan feliz de que Ino nos haya presentado.
—Gracias. Estoy encantada de que hayas confiado en mí y me hayas contratado para fotografiarte a ti y a tus hermosas chicas.
Hicimos nuestro pedido con la camarera y continuamos hablando mientras bebíamos margaritas.
—¿Has pensado en abrir un estudio? —preguntó.
—Sí. He estado pensando durante los últimos meses, pero no sabría por dónde empezar a buscar.
Recogió su vaso y tomó un sorbo de su bebida.
—Mi esposo, Chōji, está en el desarrollo inmobiliario y posee un pequeño centro comercial justo al final de la carretera. Sé que hay un local en alquiler porque está justo al lado de la peluquería donde me peino. Es la ubicación perfecta y tiene mucho tráfico. Creo que sería un gran estudio de fotografía. Si quieres, puedo llamar a Chōji y decirle que se reúna con nosotros después del almuerzo.
Me senté allí, impresionada por la increíble oportunidad que Karui me estaba dando.
—Eso sería genial, Karui. Gracias. —Sonreí.
Buscó en su bolso y sacó su teléfono. Llamó a su marido y dijo que podría reunirse con nosotros en aproximadamente media hora.
—Si pregunta cómo nos conocimos, simplemente le diremos que nos encontramos a través de Ino en Prim y hablamos. No quiero que sepa que nos fotografiaste a mí y a las chicas.
—No te preocupes. Tu secreto está a salvo conmigo.
Karui se hizo cargo de la cuenta, a pesar de que traté de resistirme y la seguí al centro comercial. Chōji estaba esperándonos dentro de la tienda. Cuando entramos, se dio vuelta, y no pude evitar notar lo extremadamente simpático que era.
—Chōji, esta es mi nueva amiga, Sakura Haruno. Es quien está buscando abrir un estudio de fotografía.
—Es un placer conocerte, Sakura. Soy Chōji Akimichi. —Sonrió mientras me tendía la mano.
—Gracias por venir con tan poco tiempo de anticipación, Sr. Akimichi.
—Por favor, llámame Chōji, y no hay ningún problema en absoluto.
Sonreí mientras me mostraba el local. Instantáneamente, podía imaginarme abriendo un estudio aquí. Era el tamaño perfecto y la ubicación perfecta.
—Me encanta, Chōji. Puedo verme completamente trabajando en este lugar.
—Estupendo. ¿Por qué no cenas con Karui y conmigo en nuestra casa esta noche, redactaré el contrato y revisaremos los detalles? Trae a tu marido.
—No estoy casada, pero tengo novio —dije.
—Perfecto. Tráelo y los cuatro podremos disfrutar de una agradable cena y charlar. Mejor me voy. Adiós, cariño —dijo, mientras besaba a su esposa—. Llamaré a Charles y le contaré sobre la cena. Fue genial conocerte, Sakura, y espero verte a ti y a...
—Itachi.
—Tú y Itachi esta noche. —Sonrió mientras me estrechaba la mano.
Salimos de la tienda y subió a su limusina y se alejó. Miré a Karui, que estaba sonriendo de oreja a oreja.
—Te dije que sería perfecto —dijo.
—Gracias, Karui. No tienes idea de cuánto significa esto para mí —le dije mientras la abrazaba.
—No hay problema. Eres una fotógrafa increíble y deberías tener tu propio estudio. Te veré esta noche. ¿Alrededor de las siete?
—A las siete sería genial. Adiós, Karui.
Entré en mi Explorer y llamé a Itachi.
—Hola nena. ¿Qué pasa? —respondió.
—Por favor dime que puedes salir temprano esta noche.
—¿Por qué? ¿Qué pasó?
Estaba tan emocionada por contarle las noticias.
—Esta noche cenaremos con los Akimichi en su casa.
—De acuerdo. ¿Por qué?
—Porque encontré el lugar perfecto para abrir un estudio y sucede que el señor Chōji Akimichi es el propietario.
—Ah, perfecto. Bueno. ¿Estás en el lugar ahora?
—Sí. Me estaba yendo.
—Dame la dirección, quédate allí llegaré rápido. Quiero verlo.
—Está bien, amor. Te esperaré.
Le envié un mensaje de texto con la dirección, me senté en la camioneta y lo esperé. Aproximadamente diez minutos después, apareció en su motocicleta. Salí de mi camioneta y lo envolví con mis brazos.
—Gracias por venir.
—Cualquier cosa por ti, cariño. Muéstrame el local.
—Es este de aquí —le dije mientras señalaba la tienda vacía que estaba en el medio del centro comercial.
Miró a través de la ventana y luego miró alrededor de la zona.
—Creo que este sería un gran lugar para que comiences. Gran espacio, excelente ubicación, muy buenas tiendas alrededor. Buena elección, cariño. —Sonrió mientras me besaba. Miró su reloj y luego a mí—. Creo que volveré a casa por el resto del día. Necesito hacerte el amor y luego tomar una ducha. —Sonrió.
—¿De verdad? —pregunté con emoción.
—Sí. He estado pensando en ti todo el día y lo mucho que quiero llevarte a la cama.
—Acabamos de hacerlo esta mañana. —Solté una risita.
—Exactamente, y fue tan mágico que quiero más. Sabes que nunca puedo tener suficiente de ti, nena.
—Nunca tengo suficiente de ti tampoco. Vámonos.
Itachi saltó sobre su motocicleta y se fue, lo seguí. Tan pronto como llegamos al estacionamiento de los apartamentos, Itachi bajó de su motocicleta y abrió la puerta del lado del conductor. Se acercó y golpeó su boca contra la mía. Volteé mi cuerpo y envolví mis piernas alrededor de su cintura mientras me levantaba y me llevaba al edificio. Su beso fue fuerte y cariñoso. Pasé mis dedos por su pelo mientras me apoyaba contra la pared, justo afuera del edificio. Mientras devoraba mi boca y luego mi cuello, metí la mano en el bolsillo de su pantalón y saqué las llaves. Me sostuvo contra la pared con una mano mientras que con la otra metía la llave del edificio e intentaba abrir la puerta. Empecé a reír porque no podía abrirla.
—Por el amor de Dios. ¿No pueden esperar hasta entrar a su departamento? —dijo Óbito mientras abría la puerta y la sostenía para nosotros.
—No hay tiempo, hermano. He estado pensando en esto todo el día —dijo Itachi mientras me besaba.
—Aquí, déjame abrir la puerta —dijo Óbito mientras rodaba los ojos.
Tomó las llaves y la abrió.
—Aquí tienes. Diviértanse, ustedes dos.
Itachi me llevó directamente al dormitorio y ambos caímos en la cama. Rompió nuestro beso, levantó su camisa por encima de la cabeza. Mientras se desabrochaba los jeans y los bajaba, me senté y desvestí, arrojando mi ropa al suelo.
—No te quites el sostén todavía, cariño. Quiero hacerlo. —Sonrió.
Me quedé allí sentada mientras permaneció de pie frente a mí, desnudo, luciendo como un dios. Se inclinó y desabrocho mi sostén mientras tomaba cada correa lentamente.
—Dios, nunca me cansaré de mirarte. Eres más y más hermosa cada día —dijo mientras sus labios se cernían sobre los míos.
Levantó mis caderas y bajó mi tanga. Su boca consumió cada centímetro de mi cuerpo antes de hundir dos dedos dentro de mí, asegurándose de que estaba lista.
—Nena, estás muy mojada. Dios, te necesito ahora.
Abrí mis piernas para él mientras se movía sobre mí y comenzaba a empujar dentro y fuera de mi cuerpo. Estaba tan excitado que parecía que se iba a venir. Sus gemidos eran profundos y sensuales mientras se movía con fluidez dentro de mí. Envolví mis piernas alrededor de su cintura mientras él tocaba mis pechos. Mis gemidos crecían cada vez más a medida que lo sentía hincharse dentro. Su dedo alcanzó mi clítoris y comenzó a hacer pequeños círculos alrededor, enviándome al borde.
—Eso es, cariño. Sé que estás por venirte. Jodidamente te vienes para mí porque ya no puedo contenerme más.
Mis piernas se tensaron cuando el orgasmo se apoderó de mi cuerpo. Itachi gimió mientras se empujaba más profundo dentro de mí, llenándome con cada gota de placer que tenía dentro de él. Mientras se derrumbaba sobre mí, tratamos de recuperar el aliento.
—Te amo, Sakura.
Sonreí mientras presionaba mis labios contra su cuello.
—Yo también te amo.
Una vez que nuestra respiración volvió a la normalidad, Itachi se sentó y me sonrió.
—¿Estás lista para la segunda ronda en la ducha?
—Lo estoy si tú lo estas.
Miró hacia abajo entre sus piernas.
—¿Qué crees que significa eso? —Guiñó un ojo.
—Adelante. Es bueno verte de nuevo, Sakura. —Chōji sonrió mientras me besaba en la mejilla.
—Chōji , este es mi novio, Itachi Uchiha —dije mientras se daban la mano.
—Karui bajará en un minuto. Por favor, ven a sentarte. Itachi, pareces un tipo de cerveza.
Itachi se rio entre dientes.
—Lo soy.
—Tengo una cerveza importada que me gustaría que probaras.
—Me encantaría —dijo.
Chōji me miró y sonrió.
—Sakura, eres una chica de vino tinto.
—Así es, Chōji. Lo soy.
Karui entró a la habitación y nos abrazamos ligeramente. Le presenté a Itachi y los cuatro fuimos y nos sentamos en el patio a cenar. Hablamos, reímos y comimos la maravillosa comida que Charles preparó para nosotros. Chōji siguió mirándome desde el otro lado de la mesa. Para ser sincera, me estaba haciendo sentir muy incómoda y pensé que se daría cuenta.
—Me disculpo por mirarte fijamente, Sakura. Pero me pareces muy familiar y no puedo ubicarte.
Itachi me miró y sonrió. Luego dirigió su atención a Chōji.
—Probablemente la conozcas como la hija de Kizashi Haruno.
Chōji inmediatamente chasqueó los dedos.
—¡Eso es! Sabía que tu nombre era familiar. Tu padre fue un brillante músico. Siento mucho su muerte.
—Gracias, Chōji.
—Sabes, su foto está colgada en la pared del Piano Bar. El padre de Karui es el dueño.
—Espera —interrumpió Itachi—. ¿Jimmy O'Rourke es tu padre? —preguntó mientras miraba a Karui.
—Sí, lo es. —Sonrió Karui—. ¿Lo conoces?
—Sí. Lo conozco desde hace años. Él y Bernie se conocen desde hace mucho. Solía venir al bar de Bernie todo el tiempo. No sabía que tenía una hija.
Mi cabeza iba y venía, escuchando su conversación.
—Es una larga historia —dijo Chōji.
—Guau, qué mundo tan pequeño.
Después de que terminamos nuestra cena, Chōji y yo nos levantamos y entramos a su oficina para ir a firmar el contrato de alquiler. Mientras repasaba el contrato, Chōchō y Chiasa llegaron corriendo. Se detuvieron cuando me vieron.
—Esa es la señora que tomó nuestras fotos —dijo Chōchō.
Chiasa caminó hacia mí y puso su mano sobre mi mejilla.
—Hola otra vez. —Sonrió.
Chōji me miró extrañado.
—Chicas, ya es hora de irse a dormir. Ahora denle besos a papá y váyanse a su habitación. Subiré en unos minutos para arroparlas.
—Está bien, papá. —Se rieron mientras le besaban las mejillas. Ariel se volvió hacia mí.
—¿Volverás a tomarnos otra foto?
—Estaría feliz de hacerlo. —Sonreí.
Salieron corriendo por la puerta, cerrándola detrás de ellas, e Chōji ladeó la cabeza. Antes de que pudiera decir algo, hablé primero.
—Escucha, Karui quería que esta fuera una gran sorpresa para ti, así que por favor no le digas que ya lo sabes. Realmente se molestará.
—Es por mi cumpleaños, ¿no? —preguntó.
Asentí.
—No voy a decir una palabra al respecto. Lo prometo.
—Tus chicas son hermosas. —Sonreí.
—Ellas son los amores de mi vida. Las tres.
Me quedé allí pensando qué hombre tan increíble era Chōji Akimichi y cuánto amaba a Karui. Podía verlo en sus ojos cada vez que entraba en la habitación. Firmé la última hoja de papel y Chōji me sonrió mientras le tendía la mano.
—Felicitaciones, Sakura.
—Gracias, Chōji. Gracias por todo.
—Eres bienvenida. Una vez que tengas tu estudio montado, me encantaría ir a verlo.
Sonreí y regresamos al patio donde Itachi y Karui estaban. Bebimos un par de copas más de vino y luego nos dirigimos a casa.
