Capítulo 5
Sakura
No podía esperar para mostrarle a Ino y Temari el estudio. Era algo que había deseado durante mucho tiempo. Ni se lo imaginaban. Quería que fuera una sorpresa total. Temari y yo observamos mientras Ino se dirigía hacia nosotras. No pude evitar sonreírle porque se veía tan condenadamente linda y era la última persona que pensé que tendría un bebé.
—Entonces, ¿a dónde nos llevas? —preguntó mientras subía al auto.
—Es una sorpresa. ¿Cómo te sientes?
—Además de gorda e hinchada, me siento bastante bien. Sasori y yo tenemos un ultrasonido programado para mañana. Vamos a averiguar el sexo del bebé.
—¡Eso es genial! Mejor que me llames en cuanto lo descubras.
—No, en realidad, los espero a todos mañana por la noche para cenar y allí lo descubrirán. —Ino sonrió.
—Con suerte, Itachi podrá ir. Ha estado tan ocupado en el bar.
Estacionamos en un espacio justo en frente del estudio.
—Síganme, señoras. —Sonreí cuando abrí la puerta.
—Sakura, ¿qué es esto? — preguntó Temari.
—Bienvenidas al estudio de fotografía "Un día en la vida".
—¡¿Qué?! ¡Oh Dios mío! —exclamaron ambas.
—Esto es sorprendente, Sakura. ¡Felicitaciones! —dijo Ino mientras me abrazaba.
—No puedo creerlo. Finalmente tienes tu propio estudio y Itachi su bar. Ustedes dos son tan perfectos y van a tener un futuro increíble —dijo Temari mientras me abrazaba.
—Sí. La vida es realmente buena. —Sonreí—. Tendría que buscar un contratista para que venga a arreglar el interior. Hay un montón de cosas que necesito comprar. Dios mío, creo que me voy a volver loca.
Ino y Temari se rieron.
—No te estreses, y tómalo un día a la vez. Te ayudaremos tanto como podamos. Además, tienes a ese guapo novio tuyo para ayudar. —respondió Ino.
—Itachi está tan ocupado con el bar que necesita contratar un asistente. Establecí las reglas básicas esta mañana sobre a quién puede y no puede contratar.
—Bueno, si contrata a algún bombón, entonces tendrás que hacer lo mismo porque vas a necesitar ayuda aquí.
—Muy cierto. —Sonreí.
—Es posible que tenga el nombre de un contratista. Es el novio de Sierra Adams en Adams Advertising, la agencia que Prim usa para ayudar con la revista.
—¡Perfecto! —Sonreí.
—Te enviaré un mensaje de texto con su número más tarde. Ahora, ¿podemos ir a almorzar? Este pequeño está muerto de hambre —dijo Ino mientras se frotaba la barriga.
Ino quería comida mexicana. De hecho, la comía todos los días. Nos sentamos en el mostrador, saqué mi teléfono y le envié un mensaje de texto a Itachi.
Hola amor. ¿Cómo salieron tus entrevistas?
Hola cariño. Salieron muy bien. ¿Qué estás haciendo?
Voy a comer con Temari y Ino. Espero que hayan sido feas.
Fueron muy calientes, cariño. No puedo evitarlo.
Muy gracioso. Pagarás por eso cuando llegues a casa.
Lo sé. Es por eso que lo dije.
Adiós.
Adiós.
Después de hacer nuestro pedido, le pregunté a Ino sobre Sasori.
—Entonces, ¿qué está pasando contigo y Sasori?
—¿Qué quieres decir? Es el papá de mi bebé y eso es todo. Hemos estado peleando mucho. Como un matrimonio de años.
—Los encontré el otro día teniendo sexo en el sofá —dijo Temari mientas mordía una patata.
—¿Cuándo se va a mudar?
—Tan pronto como su departamento esté listo. Dijeron probablemente dentro de un mes.
—¿Quieres que se vaya? Quiero decir, vas a necesitar ayuda con el bebé.
—Es desordenado y no escucha. Deja levantado el asiento del inodoro y casi me caí dentro la otra noche cuando fui a orinar porque estaba oscuro. Deja sus platos en el fregadero y calcetines en cada habitación de la casa. Sus zapatos siempre están en el medio del camino y deja marcas de vasos en mis mesas.
Temari y yo nos sentamos allí riendo. Las dos le agradecimos en silencio a Dios que Óbito y Itachi no fueran así.
—Bueno, entonces creo que es hora de que se vaya. —Sonreí.
—Lo amo pero luego lo odio. Es muy inmaduro. De todos modos, la cena es a las siete mañana por la noche.
—Estaremos allí. —Sonreí.
.
.
.
Recogí a Mila de la escuela porque Tenten estaba ocupada en el bar y Neji estaba en clase. Por mucho que extrañara enseñar, mi pasión era la fotografía.
—Hey, nena. —Sonreí cuando Mila se subió al Explorador.
—Hola, Sakura. ¿Adivina qué?
—¿Qué?
—¡Soy la Estudiante de la semana! —Sonrió cuando me mostró su premio.
—¡Fantástico, Mila! Choca esos cinco. Espera a que tu mamá y el tío Itachi lo sepan.
—¿Podemos ir por helado? —pregunto.
—Claro que podemos. ¡Vámonos!
Conduje hasta la heladería y, cuando abrí la puerta, Mila entró, pero yo me detuve. No pude evitar la sensación de que alguien me estaba siguiendo o mirándome. Después de comprobar alrededor y no ver nada ni a nadie, me uní a Mila en el mostrador y escogimos qué tipo de helado íbamos a comprar. Mientras comíamos nuestro helado, tuve una idea.
—Hagamos Face Time con el tío Itachi y mostrémosle lo que estamos haciendo.
—¡Sí! Se pondrá tan celoso.
Saqué mi teléfono y lo llamé con Face Time. Respondió.
—Hola nena. ¿Qué estás haciendo? —Rio.
—Milay yo estamos sentadas en la heladería tomando un helado y queríamos mostrártelo.
—¡Hola, cariño! —dijo Itachi cuando apareció Mila en la pantalla.
—Hola, tío Itachi. Mira; Tengo tu helado favorito. —Rio mientras le mostraba su cono.
—No es justo. Quiero un poco.
—No puedes porque no estás aquí. —Mila sonrió.
—Ustedes dos la están pasando bien.
—Sé que estás ocupado. Entonces te veré luego.
—Te amo nena.
—Yo también te amo. —Sonreí mientras besaba la pantalla.
—Eso es asqueroso —dijo Mila—. Mi mamá y mi papá siempre se están besando en el sofá. ¡Yuck!
—Algún día, cuando seas mayor, querrás besar al chico del que estés enamorada —dije.
—De ninguna manera. No quiero tener piojos. Mi mamá dijo que todos los niños tienen piojos.
Me reí mientras la tocaba en la nariz. Una vez que terminamos, llevé a Mila a mi apartamento y se puso a hacer la tarea mientras yo entraba al dormitorio. Miré la guitarra que estaba apoyada en la esquina y la levanté. Empecé a rasguear unos acordes.
—Sakura —dijo Mila mientras se paraba en la puerta.
—Sí, cariño.
—¿Me enseñarías a tocar?
—Por supuesto. Ven acá —dije mientras tendía mi mano.
Se acercó a mí con una sonrisa en su rostro y se sentó a mi lado. Puse la guitarra en su regazo y coloqué sus dedos sobre las cuerdas para formar un acorde. Mientras rasgueaba, ajusté sus dedos para que tocara correctamente. Tuve recuerdos de mi padre sentado en el borde de su cama, enseñándome.
—¿Qué está pasando aquí? —Itachi sonrió mientras entraba.
—Le estoy enseñando a Mila algunos acordes.
—Mira, tío Itachi, ¡estoy tocando! —exclamó mientras rasgueaba los acordes.
—Lo estoy viendo, cariño, y estoy celoso. Nunca me pediste que te enseñara a tocar.
—Tú también puedes enseñarme. —Sonrió.
Me levanté de la cama y le di un beso a Itachi.
—¿Cómo fue todo en el estudio? —preguntó.
—Todo muy bien. A Ino y Temari les encantó, y están emocionadas por mí. Ino tiene el nombre de un contratista con el que me voy a poner en contacto.
—Bueno. Tenten debería estar aquí en breve. Ella y Neji llevarán a Mila a cenar.
—¿Qué haremos para la cena? ¿Quieres quedarte y cocinar? —pregunté.
Itachi besó suavemente mi cabeza.
—Suena como un buen plan. ¿Tenemos algo aquí?
Me reí.
—No. Tendríamos que ir a la tienda.
—Entonces creo que será una noche de delíveri. —Sonrió
Tenten llegó unos minutos más tarde para recoger a Mila. No quería irse porque quería seguir practicando el acorde que le enseñé.
—Que tengas una gran cena, Mila. —Sonreí mientras la besaba en la mejilla—. Puedes venir a practicar en cualquier momento que desees.
—Gracias, Sakura. Te quiero. —Sonrió mientras me abrazaba.
—Yo también te quiero, cariño.
Le dio un beso de despedida a Itachi y, cuando la puerta se cerró, se me ocurrió una idea.
—Necesitamos comprarle a Mila su propia guitarra —dije.
—Estaba pensando en eso también. Tengo una guitarra más vieja que puedo darle para practicar y si realmente quiere aprender a tocar, podemos comprarle una.
—Es una buena idea. —Sonreí mientras lo envolvía con mis brazos.
