Kombu-Dashi
De cómo negar a los padres de Naruto, es absurdo.
— ¿Alguna novedad en tu día Naruto-kun?
Pasándose casi entero el último trozo, el rubio dejó el plato sobre la barra que aún le quedaba un poco alta. La sonrisa zorruna que se dibujó en su rostro confirmó algo que ya sospechaban por la edad que tenía, si bien el talento distaba demasiado del legado sanguíneo que podría tener como en muchos otros casos se había demostrado.
—Entré en la academia ninja. — sentenció con total orgullo.
— ¡Y seré el próximo Hokage!
—Ya veo… Me parece una excelente idea…
Los ojos azules del niño se abrieron dejando de acentuar las curvas en líneas de sus mejillas, azorado le preguntó si no creía que estaba loco o que era imposible como le habían dicho las otras personas a las que les había anunciado el plan de vida que se había diseñado a sus escasos seis años. El hombre por respuesta negó completamente seguro.
—Yo creo que si de verdad te lo propones, lo vas a lograr, después de todo…
Guardó sus palabras mientras con cuidado retiraba con un colador las algas Kombu del agua que había puesto al fuego haría unos diez minutos y que recién soltaba hervor. Casi se le salía decir "está en tu sangre", pero el recuerdo de la anunciación oficial respecto a hablar del tema le hicieron callar.
Resopló molesto, no conocía a detalles las razones, pero el hecho de haberle dado el apellido de su madre implicaba sin temor a equivocarse de que no se reconocería como hijo de Minato ni aun cuando el inminente parecido se matizaba en las facciones del niño, de hecho todos habían recibido una intimidante visita ANBU en la que se esclarecía que quedaba terminantemente prohibido hacerle mención a Naruto los detalles de su origen y lo que se había sellado dentro de él. No debía saber más allá de que era huérfano de padre y madre, sin parientes, tal como muchos otros niños de la villa.
Él por su parte, desde el principio y sin necesidad de que le presentaran dos encapuchados en la puerta de su departamento, no iba a decirle algo sobre el zorro, aunque realmente le hubiera gustado contarle historias de sus padres, sobre todo lo que dentro de las paredes de su negocio habían pasado, los momentos graciosos, lo mucho que se asemejaba a la personalidad de Kushina…
Cerró los ojos melancólicamente, tampoco podía volver a mencionarla, hacerlo implicaba darle a entender que había una historia, y aunque fuera estúpido, la orden si preguntaba era que prácticamente había nacido de un hoyo en el suelo, sin más nombres, sin más fechas que su cumpleaños que por evidentes razones nadie celebraba.
Pensó que de momento no hurgaría en el tema, pero luego le inquietó que la curiosidad venciera aquella absurda lógica de una generación espontánea en los cuneros de Konoha. Si no querían reconocerlo como hijo de Minato, al menos que supiera que su madre fue una gran kunoichi con mal carácter, buen corazón y humor contagioso, ni que fuera a deducir él solo quién fue su padre. De cualquier forma, seguía sin entender los motivos tras esa cruel decisión de mantenerlo ignorante.*
El deslizar del bol sobre la barra lo regresó a la realidad donde con enormes ojos suplicantes le pedía un poco más.
—Es algo temprano no tenía nada preparado, déjame estirar fideos. — le dijo poniendo bonito desmenuzado en el agua para que empezara a reducir hasta que se hiciera el caldo.
Sin embargo, el estrepitoso gruñido del estómago de su joven comensal lo asusto, se había terminado ya dos órdenes de Korokke de carne con patatas, tonkatsu y trocitos de calabaza que había traído de su casa precisamente para el desayuno del niño, que si no iba al local, mandaría a su hija a levárselos al departamento. Y le extrañó porque él mismo, no se acababa una sola.
—Me gusta más el ramen.
—Bueno, ahora solo tengo un fondo… me va a tomar unos minutos… no he cortado las verduras y…
Naruto empujó más el plato sonando el arrastre.
—Así está bien… me gusta así.
"¡Igual que tu padre y su ramen de sal!"*
Dejó salir un suspiro viéndose vencido, no hallaba la manera de negarle si lo ponía de esa manera. Así que dejó las verduras y empezó a mezclar la harina siendo observado con absoluto interés, lo que inevitablemente levantaba su vanidad, hacía años completos que un cliente no le prestaba atención a ese procedimiento tan laborioso como fascinante.
"Puedo hacer cientos de combinaciones diferente de sellos, pero nunca voy a entender cómo haces eso"
Naruto se había vuelto un cliente frecuente desde hacía unas semanas en que Ayame prácticamente lo trajo a rastras desde el mercado. Se aparecía por las mañanas y se quedaba hasta tarde para desaparecer un rato y regresar luego a la cena. No le había cobrado ni un solo centavo, era realmente absurdo exigirle a un niño huérfano un pago por lo que comía siendo que evidentemente no tenía empleo, además, la deuda que tenía con Minato y Kushina era demasiada, ni siquiera alimentando a su hijo de por vida podría pagar el sacrificio que habían hecho por toda Konoha.
"¿Qué es lo que más te agradaría?"
"Que… que no haya problemas"
Volvió a suspirar al recordar las palabras de Kushina sobre el nacimiento de su hijo. Nadie más parecía verlo así, y lo peor, ni siquiera un ápice de respeto parecían darle, el único deseo de la una madre para su hijo no podía cumplirse.
Recién iniciando la semana no había llegado a la cena, así que mandó a Ayame a preguntarle si quería que le llevaran algo y lo encontró enfurruñado bajo las sábanas con las marcas de un buen jalón de orejas. Más tarde supo a voces de vecinas "comunicativas", que había pintado las paredes de la torre del Hokage.
Al día siguiente fue perseguido por dos Genin luego de romper las ventanas del edificio administrativo, y después una mujer llegó quejándose porque habían destrozado su jardín en la escaramuza.
Tristemente se había vuelto demasiado obstinado en conseguir atención que lo único que conseguía era que se la dieran de mala manera, solo era un niño y ya se le consideraba el mayor problema de la aldea.
Las larguísimas tiras de masa fueron puestas en el agua hirviendo por unos minutos para enseguida retirarse y pasar al bol que tenía a un lado.
— ¿Cuándo empiezas clases?
—El siguiente lunes.
—Estoy seguro de que te irá muy bien, solo espero que con todas las tareas y el trabajo aún tengas tiempo de venir.
La cara de Naruto se contrajo en un gesto de repulsión, muy seguramente ante la palabra "tarea" que era la que generalmente causaba aversión en todos los niños de su edad, y hasta más grandes.
"Kushina-chan, si no empiezas tus reportes se te van a juntar más"
Guardó silencio mientras vertía el caldo de algas, no sabía de qué hablar con un niños en su situación y la idea de contarle sobre la vez en que la "vaca-venado" del país del agua se comió las provisiones de la pelirroja kunoichi durante una misión de inspección, o tal vez las ocurrencias de Obito… Minato habría sido un gran padre, y Kushina una madre divertida que estaría en igualdad con las energías de su hijo.
—Ayame-neechan dice que la academia es fácil el primer año, pero que después ponen muchas pruebas duras ¿Ella es shinoba?
El cocinero giró para verlo con bol en mano y una ceja arqueada.
— ¿Shinoba?
Naruto asintió.
—La otra vez que le estaba contando de mi intento año pasado me lo dijo, entonces pensé que ella estuvo en la academia.
—Shinoba… ¡Shinobi! Naruto-kun, no hay femenino para shinobi. — corrigió el mayor al entender lo que quería decir.
—En todo caso sería "kunoichi", pero no shinoba. — agregó.
"El rojo es… molestable."
"¿Molestable? ¿Existe esa palabra?"
— ¡Eso no tiene sentido! Los hombres son maestros y las mujeres maestras, los hombres cocineros y las mujeres cocineras ¡Los hombres deberían ser ninjos y las mujeres ninjas! ¡Shinobis y shinobas! Así debería funcionar, no sé porque el viejo lo complica tanto cambiando las palabras…
"No Kushina, el mundo no funciona como quisieras"
Y su resolución sobre el género gramatical se prolongó largo rato, aún cuando ya le habían servido su orden, hablando entre bocados, dando muchos otros ejemplos, lo que al anfitrión le parecía realmente increíble, pues la soltura para pronunciar y no callarse era bastante, si bien el vocabulario en realidad era poco con algunos problemas de dicción que eran normales. Y aunque no entendió mucho después de que "las niñas deberían aprender que los bichos no comen humanos, al menos no hasta donde sé porque la otra vez escuché en la tienda de revistas que…", realmente fue grato ver el cambio; de aquella mirada huraña en el umbral de su local hacia unas semanas a la expectante y curiosa tonalidad azul que reflejaba la gratitud por la acogida.
Escuchó el bol sobre la mesa y el parloteo abruptamente cortado por una escandalosa disculpa.
— ¡Me olvidé completamente! ¡Itadakimasu!
¿Cómo demonios los compañeros de Kushina lo ignoraban si como ella, era un remolino de energía?
¿Cómo las personas que la conocieron podían simplemente fingir que no sabían nada?
Tal vez eran como él, solo quedándoles obedecer y guardar silencio.
Cometarios y aclaraciones:
*Teuchi no sabe los detalles de la muerte de Minato y Kushina :S
*el Databook dice que a Kushina era la que le gustaba el ramen de sal, pero u.u escribí que era a Minato antes de enterarme de eso, por eso de todos modos le dejé el detalle hasta ahora.
:S tengo muchas dudas existenciales sobre esta parte con tantos vacios de información, no me queda claro si Naruto entró a la academia a los seis, dudo mucho que haya entrado antes porque, pues, no mostraba aptitud ni el genio de su papá, aunque está el detalle de que reprobó varios exámenes de graduación y eso u.u en fin, ya veré como lo arreglo, para q de una vez ya también salgan a la luz los demás de la generación.
¡Gracias por leer ^.^!
