A pesar de muchos años de noviazgo, Harry Potter y Ginny Weasley no estaban oficialmente casados, vivían juntos, hacían algo más que dormir, sin embargo, a pesar de amarse tanto; el niño que vivió fue rechazado innumerables ocasiones.
"NO" era la respuesta rotunda cada que él sacaba el anillo y se hincaba de rodillas, cada que hacía la mínima insinuación terminaba durmiendo en el sillón del joven matrimonio Malfoy. Eso no auguraba que fueran a tener hijos, Ginny seguí estrictamente los métodos anticonceptivos mágicos y muggles.
Así que el niño que vivió se sorprendido cuando su adorada pelirroja prácticamente le ordenó "poner manos a la obra" y grande fue su decepción cuando su novia le aclaró que se dejó llevar por el momento y que no quería tener pequeños topos.
— Mi única solución a esto es emborracharme — Se dijo a sí mismo. Tomó el vino más añejado que encontró en el 12 de Grimmauld Place.
— ¡Ese es el vino de 600 años de mi señora! — Le gritó Kreacher.
Harry le ofreció una copa — Deberías probarlo, sabe bien.
— Yo no debería... eso es una falta de respeto...— El elfo veía anhelante el líquido rojo, pero lo recibió — Solo un poco — Bebió todo el contenido, mala decisión terminó borracho y dormido sobre la mesa.
— Va, no aguantas ni una copa — Miró con tristeza al elfo — ¿Ahora quien me hará compañía en este día fatídico?
Ginny apareció ante él — ¿Se puede saber por qué estás bebiendo?
— Dímelo tú, soy el hombre más rechazado de Londres y lo peor es que es por la misma mujer — El vino añejado ya estaba haciendo efecto en el mago — Estoy pagando el haber deseado levantar un juicio contra Delphi, pero esto es demasiado.
— Harry no es eso, yo no estoy segura... De — La pelirroja estaba sorprendida por las palabras que su novio decía, no esperaba que se sintiera así de humillado — Te amo, pero...
— ¿No soy suficiente para ti? — Bebió más del vino — Solo casarnos, ir a un juez y firmar. No te estoy mandando a la guillotina o lanzándote un avada kedravra.
Ella se sentó junto a él y le arrebató el licor para bebérselo. — No tienes idea de cómo me siento, solo no puedo decir "sí"
— Yo ya no puedo esperar más, me voy Ginny. — Harry se puso en pie a pesar de que todo le daba vueltas. — Creo que este es el final... y por mucho amor que sienta por ti, no merezco sufrir más.
El licor hizo efecto más rápido y al ser vino de 600 años, cumplía su función de maravilla "Aumentar el deseo sexual" La etiqueta del vino ponía: "Para traer herederos más rápido que un Accio" cosecha especial de Druella Black. Era claro que le dio resultados debido a las tres hijas que tuvo; Bellatrix, Andrómeda y Narcissa. Todas mujeres y sin duda el niño que Ginny estaba a punto de hacer lo sería.
La pelirroja saltó sobre su novio, lo tomó por sorpresa y cayeron sobre la alfombra. Donde no se detuvieron hasta saciar sus lascivos deseos.
Dos meses después Hermione y Ginny estaban tomando el té, charlando sobre trivialidades.
— Harry ha estado un tanto raro, ha estado con náuseas y mareos.
La joven señora Malfoy asintió. — De igual manera con Draco, nuestro medimago dijo que es debido a mi embarazo, es una extraña conexión mágica. ¿No será que tú estás...?
— Imposible, yo me cuido. — Ginny se sonrojó al recordar la vez que violó a su novio. Le rasgó la ropa en la sala, ni siquiera le importó que el elfo estuviera inconsciente sobre la mesa. — Hubo una sola vez que...— Empezó a hipar y de inmediato aparecieron mariposas multicolores en el salón.
Magia involuntaria.
— Vaya, esto es hermoso — Hermione sonrió — Yo lo supe por las flores que hice aparecer cuando estornudé. Felicitaciones.
Ginny Weasley empezó a llorar incontrolablemente, no estaba segura de ser una buena madre, pero teniendo a Harry de su lado seguro que lo sería.
De pronto escucharon un golpe seco y luego como alguien rodaba por las escaleras. Ambas mujeres alzaron la mirada en aquella dirección. Draco fue quien cayó, se había desmayado.
— ¡Amor! — Hermione corrió en dirección a su marido, lo alzó en brazos como pudo. — Draco...
— Ahora que veo esos hermosos luceros antes morir, estoy en el cielo. — Fue lo que dijo tras abrir los ojos — ¡te ves hermosa así de preocupada!
— ¡Te acabas de caer y te haces el payaso? — Hermione se apresuró a sacar su pañuelo para limpiar la sangre que emanaba de la mejilla del rubio — No puedo aceptar esta condición mágica, iremos al medimago para que te los quite.
— No, si hacen eso es probable que seas tú quien termine besando las escaleras — Le sostuvo la mano a su esposa — Esto se me quita con algo de limonada, ya sabes para aminorar los síntomas... Yo venía a decirles que Topotter se desmayó en la azotea y que pesa una tonelada. Al parecer hizo magia involuntaria con su propio cuerpo...
—¡Harry! — Ginny subió las escaleras apenas escuchó. — ¡Ni se te ocurra dejarme sola en esta vida o te mato!
Draco se sentó en cuanto el dolor de su cadera aminoró. Abrazó a Hermione contra su pecho — Creo que esperamos gemelos, estos síntomas son terribles para que sea un solo hijo.
Ella sonrió mientras escuchaba el latir del corazón de su marido — Creo que sí, A Teddy le encantará ayudarnos a cambiar pañales.
— A mi también, nunca lo he hecho y no estoy seguro de si podré aguantar el nauseabundo olor.
— Podrás, porque serán nuestros hijos. — Alzó su cabeza para besar los labios de su esposo — Me gustaría tener una hija.
— y a mí. Has hecho un gran trabajo salvándome...
Hermione sonrió — Claro que sí, señor hurón. Yo siempre logro mi cometido.
