Capítulo 15
Itachi
Dejé el bar y fui a dar una vuelta en mi moto. Conduje a lo largo de la costa como hacía desde que Izumi murió. Cuando volví al apartamento, abrí la puerta. Temari y Óbito estaban sentados a la mesa.
—Hola, hermano —dijo Óbito mientras me saludaba con su mano.
—Temari , ¿sabes adónde fue Sakura?
—No, y aunque lo supiera, no te lo diría —me soltó de golpe.
Tomé una cerveza de la nevera y me senté a la mesa junto a ellos. Temari se levantó, le agarré la mano y le pedí que se sentara.
—Escucha Temari, sé que ahora mismo me odias, pero necesito hablar con Sakura. Necesito disculparme con ella por todo lo que le he dicho y hecho. No puedo perderla.
—¿Ahora quieres disculparte? Confió en ti. Se entregó a ti cuando juró renunciar a todo lo que tuviera que ver con el amor y las relaciones. Te amaba tanto que nada más le importaba en este mundo. Y ahora decides volver cuando a ti te conviene e intentas arreglar las cosas.
—Lo sé, Temari. Lo siento mucho. Pasaré el resto de mi vida compensándola. Por favor, ¿sabes dónde está?
—No, en realidad, no, pero volverá cuando esté preparada.
—¿Has estado en contacto con ella? —pregunté.
—No. Nos dio instrucciones estrictas tanto a Ino como a mí para que no la llamáramos ni le enviemos mensajes de texto y que hablaría con nosotras cuando regresara. Estoy segura de que está bien. Es una mujer muy fuerte.
De repente, hubo un golpe en la puerta. Óbito se levantó de un salto, y tan pronto como abrió la puerta, Mila entró corriendo hacia mí con lágrimas en los ojos.
—¿Dónde está Sakura, tío Itachi?
—Cariño, ¿qué haces aquí?
—Lo siento, Itachi. Salió corriendo del apartamento antes de que pudiera detenerla —dijo Tenten.
—¿Dónde está? —gimió Mila.
—No lo sé. Estoy tratando de resolverlo.
—Escuché a mamá hablar con papá sobre cómo culpaste a Sakura por la muerte de Izumi.
Miré a Tenten con un gesto severo.
—Lo siento. Pensé que estaba dormida.
—No causó la muerte de Izumi. —Continuó llorando.
—Sé que no lo hizo, cariño. Lo siento mucho —dije mientras la agarraba y la abrazaba.
Me apartó.
—Te odio por hacer que Sakura se fuera. ¡Te odio! —gritó mientras salía corriendo del apartamento.
Las lágrimas rodaron por mi cara mientras miraba a Tenten quien gritaba el nombre Mila.
Tenten dejó el apartamento y lancé la tapa de la botella contra la pared.
—¡MIERDA! —grité.
Óbito se acercó a mí y me puso la mano en el hombro.
—Lo siento, Itachi. Solo dale tiempo. Volverá y arreglarán las cosas. Están destinados a estar juntos y encontrarán la manera.
—Eso espero, Óbito. Realmente lo espero.
🎼🎼🎼🎼🎼🎼🎼🎼🎼🎼
Sakura
Estaba en mi cuarto cuando escuché que la puerta principal se abría. Mi mamá y yo teníamos planes de ir de compras, pero primero tenía que hacer un recado, así que nos iríamos cuando volviera. Tomé mi bolso y me detuve a mitad de las escaleras cuando vi a Hidan parado en el vestíbulo.
—Sakura —dijo.
—Hinata o está en casa —dije mientras seguía bajando las escaleras y entraba a la cocina.
—Lo sé. La estoy esperando. Me dijo que tú y tu madre iban de compras.
—Te informó mal —dije mientras tomaba una botella de agua del refrigerador.
—Creo que tenemos que hablar.
—¿Tú crees? —dije bruscamente.
—Lo siento, Sakura. De verdad, realmente lo siento. Sé que me odias y seguramente sueñas cada día con nuevas formas de matarme, y no te culpo. También lo haría. Pero lo siento de verdad. Tu madre me dijo que encontraste a alguien realmente genial y estoy muy feliz por ti.
Me quedé allí parada y escuché sus estupideces, absorbiendo todo el hedor detrás de cada una de sus palabras.
—¿Ya terminaste? —pregunté.
Se veía nervioso mientras metía las manos en los bolsillos y asentía lentamente.
—Cancela tus planes con Hinata; me llevarás al parque.
—¿Qué? No puedo hacer eso.
—Si puedes y lo harás. Necesito dejar las cosas claras contigo de una vez y para siempre.
Sacó su teléfono, llamó a Hinata para decirle lo que le había pedido. Llamé a mi mamá y le dije que había cambiado de planes y que no iría de compras con ella. Quiso saber qué estaba pasando y le dije que se lo explicaría más tarde.
Hidan y yo subimos en su BMW y nos dirigimos al parque. Era el único lugar en el que siempre mantuvo sus promesas y me llevó a él.
—¿Por qué estás haciendo esto, Sakura? —preguntó —. ¿Por qué en el parque?
—¿Por qué no? Dijiste que necesitábamos hablar, así que aquí es donde vamos a hacerlo.
—No estás planeando matarme a escondidas, ¿verdad? —preguntó con seriedad.
Esta historia pertenece a la escritora Sandy Lynn. Y los personajes pertenecen a M. Kishimoto.
—No puedo hacer ninguna promesa.
Me miró y rompí a reír. Dios mío, era bueno reír otra vez. Por mucho que lo odiara, aún podía divertirme. Tan pronto como llegamos al parque, nos sentamos debajo de un árbol, como siempre.
—Después de hablar con Hinata, puedo ver que están muy enamorados. Solo desearía que me lo hubieras contado antes de planear la boda. No lo entiendo, Hidan. ¿Por qué? ¿Por qué no me lo dijiste?
—Porque no quería hacerte daño. Sakura, te amé. Realmente lo hice, y cada vez que Hinata y yo decíamos que lo nuestro había terminado, no podíamos detenerlo. Lo siento tanto. No tienes idea de cuántas veces quise llamarte, pero no pude porque realmente me odiaba por lo que te hice. Supongo que se podría decir que fui un cobarde.
Podía oír la sinceridad y el remordimiento en su voz, tal como lo había oído en la de Hinata. La cicatriz que me dejaron los dos quedaría ahí para siempre, pero quizás con un poco más de comprensión.
—Sí, tú y Hinata fueron unos cobardes, pero el hecho de que los dos sigan juntos, me dice que estabas destinado a estar con ella y no conmigo.
Se acercó y con cuidado puso su mano sobre la mía, inmediatamente la retiré.
—Esto no significa que vayamos a ser mejores amigos o algo así.
—Lo sé. Solo el hecho de que lo entiendas significa todo para nosotros. ¿Por qué no cenamos todos esta noche? —dijo.
—No me presiones.
Me levanté del suelo, me limpié la suciedad del trasero y le dije que me llevara a casa.
🎼🎼🎼🎼🎼🎼🎼🎼🎼🎼🎼🎼
Itachi
Fui al bar a ver cómo estaban las cosas y, en cuanto Candi me vio, me invitó a hablar con ella. Caminé detrás del bar y agarré la botella de vodka y un vaso.
—¿Qué pasa, Candi?
—No me gusta la chica que contrataste Konan —dijo.
—¿Por qué?
—Ha estado husmeando, haciendo un montón de preguntas sobre Sakura y sobre ti. Creo que le gustas.
—No hay necesidad de preocuparse por ella —dije mientras tomaba un trago.
—Conozco a las de su tipo, Itachi, y está buscando meterte en su cama.
—Como te dije, no te preocupes por ella. Es una buena trabajadora hasta ahora y si cruza la línea, me encargaré.
—¿Has sabido algo de Sakura? —preguntó.
—No. Supongo volverá cuando esté lista.
—Lo siento, jefe —dijo mientras me ponía la mano en el hombro.
—Sí, yo también. —Me alejé y me dirigí directamente a mi oficina.
Eran las dos de la madrugada y el último cliente finalmente se fue. Ayudé al equipo a limpiar y luego acompañé a las chicas hasta sus autos. Cuando llegué a casa, me fui directo a la cama. Estaba cansado y pensar en Sakura todo el día agotaba, por no mencionar el hecho de que me sentía tan malditamente solo sin ella.
