Capítulo 16
Sakura
Pasé las últimas dos semanas pensando en mi vida, pensando en el resentimiento con Hinata y Hidan que finalmente había dejado ir, pero no el que todavía sentía por Itachi y su acusación de que era la responsable de la muerte de Izumi. Habían pasado más de tres semanas desde que lo había visto o hablado con él, o con cualquier otra persona. Mi relación con Hinata en las últimas semanas fue tolerable, pero las cosas nunca volverían a ser iguales. Pensé en mi estudio y en el hecho de que nunca lo abrí. Todo el trabajo y las largas horas que dediqué a preparar todo y se quedó ahí parado. Había planeado quedarme en Seattle unas semanas más hasta que mi teléfono sonó con un mensaje de texto de Temari.
Ino estaré en trabajo de parto en el hospital. Es demasiado pronto, Sakura. Las cosas no se ven bien. Pregunta por ti.
Tomaré el próximo vuelo. Dile que voy de camino.
No podía creer que Ino estuviera de parto. Aún le quedaban ocho semanas y ni siquiera habíamos tenido su baby shower. Llamé a las aerolíneas y reservé el próximo vuelo a Los Ángeles alrededor de las ocho de la noche. Tiré rápidamente todas mis cosas en mi maleta y me dirigí al aeropuerto. Mi madre y Hinata no estaban en casa, así que les envié un mensaje de texto explicándoles por qué tuve que irme y regresar a Santa Monica de improviso. Mientras estaba sentada en el avión, no podía dejar de estar preocupada. No solo temía por Ino, sino que estaba muy nerviosa al tener que ver a Itachi. Cuando el avión finalmente aterrizó, caminé hasta mi auto y conduje directamente al hospital.
Cuando se abrieron las puertas del ascensor, Sasori estaba ahí de pie. Salí y le di un fuerte abrazo.
—¿Cómo está? —pregunté.
Se veía diferente. Tenía una mirada de preocupación y desesperación en su cara que nunca antes había visto, una seriedad que me preocupaba aún más.
—Está muy asustada y yo también. Gracias por volver, Sakura. Ha estado preguntando por ti. Nunca la había visto así. Siempre es tan fuerte y segura de todo. Pero ahora, está realmente asustada y nerviosa.
—No te preocupes. Estoy segura de que todo irá bien. Iré a verla ahora. ¿A dónde vas?
—A buscar algo para comer. ¿Quieres algo? —preguntó.
—No. Estoy bien. —Sonreí mientras le daba palmaditas en el hombro.
Fui a la habitación de Ino, y cuando abrí la puerta, me miró y empezó a llorar. Mis problemas desaparecieron repentinamente y mi mayor preocupación fue mi mejor amiga, que era quien me necesitaba. Incliné la cabeza y caminé hacia su cama, sentándome en el borde y dándole un abrazo con lágrimas en los ojos.
—Estoy tan feliz de que hayas vuelto —dijo llorando—. Sakura, estoy tan preocupada. Los médicos no están seguros de lo que va a pasar. Me están haciendo todo tipo de pruebas y me han puesto una medicación.
—Shh. Los médicos saben lo que están haciendo y el bebé va a estar bien. —Sonreí.
Temari se acercó y agarró mi mano.
—Bienvenida a casa. —Sonrió.
—¿Dónde está Sasori? —preguntó Ino.
—Fue a comer algo. Volverá pronto. Será mejor que te esté tratando bien —le dije.
—Lo hace. Está tan preocupado —dijo mientras cerraba los ojos.
Temari me pidió que me acercara al otro lado de la habitación.
—Gracias por venir. Sé que esto tiene que ser muy difícil para ti ahora mismo y lo siento —susurró.
—No te preocupes por mí. Estoy bien. Las tres hemos pasado por mucho juntas y nunca dejaría de estar aquí para ninguna de los dos —le dije mientras la abrazaba.
Sasori volvió a la habitación y se acercó al lado de la cama de Ino. Me paré allí y lo miré mientras sostenía su mano y suavemente frotaba su pulgar de un lado a otro sobre su piel.
—Voy a tomar un café —dije.
—La cafetería está cerrada, pero hay una máquina en el pasillo. Aunque no lo creas, el café es bastante bueno —dijo Temari.
Cuando salí de la habitación, miré a mi izquierda y vi a Itachi de pie a unos metros. Empecé a temblar y mi corazón comenzó a latir rápidamente. Todo lo que seguía oyendo en mi cabeza era nuestra discusión y cómo me dijo que me culpaba por la muerte de Izumi. Me di la vuelta y caminé por el pasillo hacia la cafetera. Recé para que no me siguiera. El rápido latido de mi corazón me dolió tanto que sentí como si tuviera un ataque. Doblé a la derecha y entré en la pequeña sala de espera que había junto a la máquina de café.
—Sakura, por favor no te alejes de mí —dijo desde atrás.
Puse mi dinero en la máquina con una mano temblorosa y presioné el botón del café.
—No tengo nada que decirte, Itachi. Estoy de vuelta por Ino.
—Lo sé, cariño.
Me di la vuelta y lo miré mientras levanté mi dedo.
—No lo hagas. No me llames así. Perdiste ese derecho. No he vuelto para estar contigo. Tengo a mi mejor amiga acostada en una cama de hospital, lista para dar a luz dos meses antes de tiempo, y eso es en lo que me estoy enfocando.
Agarré la taza de la máquina y pasé junto a él. Lo escuché decir mi nombre, pero no me importó. No podría importarme. Porque si lo hiciera, me caería en pedazos una vez más.
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Itachi
Me senté en la silla y puse mi cara entre mis manos. Me odiaba. Pude verlo en sus ojos y no la culpaba ni un poco.
—Hermano, ¿estás bien? —dijo Óbito mientras se sentaba a mi lado.
—No —le contesté mientras lo miraba—. Vi a Sakura y huyó de mí.
—¿Qué esperabas? La última vez que hablaron, le dijiste cosas horribles.
—Lo sé y estoy intentando disculparme, pero no me deja.
—Lo hará, con el tiempo.
—No tengo tiempo, Óbito. ¡Tengo que hacer las cosas bien, ahora!
—Vamos —dijo mientras me puso la mano en el hombro—. Vamos a ver cómo están Sasori y Ino.
No sabía si esa era una buena idea porque Sakura estaba en la habitación. Pero, Sasori y Ino eran buenos amigos míos y necesitaba asegurarme de que todo iba a estar bien. Óbito y yo entramos a la habitación y mis ojos se dirigieron directamente a Sakura, que estaba sentada en el borde de la cama, sosteniendo la mano de Ino. Sabía que habíamos entrado, pero se negó a darse la vuelta y mirarnos.
—Hola, Sakura. —Óbito sonrió mientras caminaba hacia ella y le besó la mejilla.
—Hola, Óbito —respondió.
—¡Bienvenida a casa!
—Gracias.
Sasori se acercó a mí y a Óbito y nos preguntó si podíamos salir con él. Nos llevó a un patio y luego sacó un cigarrillo de su bolsillo.
—Tío, ¿cuándo empezaste a fumar de nuevo? —preguntó Óbito.
—Desde que sucedió todo esto. Tengo miedo, chicos. Es mi bebé, mi hija, de la que estamos hablando y no saber nada me está volviendo loco. Estoy listo para golpear a alguien.
—Necesitas mantener la calma por el bien de Ino y de tu hija —dije.
—Ya lo sé. Pero es difícil. Gracias, chicos, por venir al hospital. Significa mucho para nosotros.
Sasori no estaba siendo el Sasori habitual. Estaba muy asustado y tenía todas las razones para estarlo. Se comportaba como un adulto responsable. Tan pronto como terminó de fumar, volvimos a la habitación, donde la enfermera nos dijo a todos que las horas de visita habían terminado para todos, excepto Sasori. Observé como Sakura le dio un beso a Ino en la mejilla y le dijo que volvería por la mañana, y también la vi salir por la puerta sin siquiera mirarme y posiblemente saliendo de mi vida.
—Itachi, necesita tiempo —dijo Temari mientras me ponía la mano en el brazo.
—Todos me dicen lo mismo —dije mientras salía de la habitación.
