Capítulo 17

Sakura

Justo cuando estacioné el coche y agarré la maleta que había puesto en el asiento de atrás, el Jeep de Itachi se detuvo. ¡Mierda! Levanté el asa y empecé a rodarla hasta la puerta. Oí la puerta de su coche cerrarse y, de pronto, su mano estaba agarrando mi maleta.

—Déjame ayudarte, Sakura —dijo.

—Puedo hacerlo sola —le dije bruscamente mientras le quitaba la maleta.

—¡Ódiame! ¡Ódiame todo lo que quieras porque soy culpable de todo! —gritó—. Lamento mucho todo lo que te dije. Te amo, Sakura. Quiero que volvamos a estar juntos. ¡Te amo!

Dejé de caminar cuando escuché sus palabras y dejé que la rabia creciera dentro de mí. Me di la vuelta con un ataque de ira y lo miré bajo la brillante luz de la calle.

—¿Crees que puedes volver a la ciudad cuando tú lo decides y esperar que las cosas vuelvan a la normalidad? Me destruiste. Me destrozaste cuando te paraste y dijiste que me culpabas por la muerte de Izumi. Me trituraste en pedacitos aún más pequeños cuando te fuiste y me dejaste. ¡Tú, Itachi Uchiha, me hiciste eso! —grité. Para ese momento, era un desastre que sollozaba y fue justo en ese momento cuando Temari y Óbito llegaron—. Nos necesitábamos mutuamente para apoyarnos, y me diste la espalda. ¡Ni siquiera me quisiste escuchar, y por eso te odio! ¿Me oyes? No hay un "nosotros". ¡Nos has roto de una manera irreparable! —grité.

Temari vino corriendo y me abrazó tan fuerte como pudo. Tomó mi maleta, las llaves de mi mano y me llevó a mi apartamento.

—¿Quién diablos se cree que es? —gemí.

Entró en la cocina y sacó una botella de vino del armario. Me sirvió un poco en una copa y me la entregó, luego fue al baño y agarró unos pañuelos de papel.

—Toma —me dijo mientras me los entregaba.

Me senté en el sofá y subí mis rodillas al pecho.

—Sakura, estoy muy preocupada por ti.

—No lo estés. Acabo de explotar. Se lo merecía. Mejor vuelve con Óbito. Te llamaré por la mañana.

—No quiero dejarte.

—Vete. Por favor. Te quiero, pero necesito estar sola.

Se inclinó y me besó la frente.

—Será mejor que me llames a primera hora de la mañana.

—Lo haré. Gracias, Temari.

—Estoy tan feliz de que hayas vuelto —dijo mientras me abrazaba.

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Itachi

Me dejó muy claro que no quería tener nada que ver conmigo. Lo jodí de tal manera que no sabía cómo diablos iba a arreglarlo. Temari entró al departamento y me miró. Se detuvo a mi lado mirándome enojada y me apuntó con el dedo haciendo un gesto, pero las palabras no salieron de su boca.

—No, Temari. Ya lo sé —dije con lágrimas en los ojos mientras miraba hacia abajo.

Óbito estaba sentado a la mesa, sin decir una palabra. Temari se acercó a mí y me abrazó.

—Te amo, Itachi. Eres mi amigo igual que Sakura. Ambos están muy heridos y me siento tan impotente por no poder ayudaros.

—La necesito de vuelta. La quiero de vuelta. No quiere escucharme y no sé qué hacer.

—Creo que lo mejor que puedes hacer es tratar de reconstruir su amistad. No puede odiarte por siempre. Sé que no lo hará. Creo que es el shock de volver a verte después de tantas semanas. Se calmará y, cuando lo haga, te necesitará. Conozco a Sakura y tú eres lo mejor de su vida y se dará cuenta en cuanto se calme.

Óbito se acercó a nosotros y nos abrazó.

—Sí, haz lo que te dice.

No pude evitar sonreír. Temari tenía razón. Era el momento de concentrarme en recuperar a Sakura y lo haría, no me importaba lo que tuviese que hacer para conseguirlo. Y ahora no solo necesitaba recuperar a Sakura, sino también a Mila.

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Sakura

A la mañana siguiente, me levanté al amanecer e iba a ir al estudio antes de ir al hospital a ver a Ino. Acababa de terminar de vestirme cuando sonó mi teléfono. Lo tomé y vi que Sasori me estaba llamando.

—Hola —contesté.

—Sakura, Ino está en trabajo parto y los médicos dicen que tiene que dar a luz al bebé. Pregunta por ti. Te quiere a ti en la sala de partos.

—Dile que voy para allá.

Me puse los zapatos y agarré las llaves. Cuando entré en la camioneta, metí la llave y la giré. No arrancaba. ¡MIERDA! Vamos, vamos, dije, mientras lo intentaba varias veces más sin éxito. Comencé a golpear el volante con los puños cuando vi a Itachi salir del edificio. Salí y no tuve más remedio que preguntarle si Óbito y Temari seguían en casa.

—¿Óbito o Temari siguen en casa? —le pregunté de malos modos.

—No. Fueron a desayunar.

Me puse nerviosa e inquieta de nuevo, pero rápidamente pensé que lo primero eran Ino y la bebé.

—Sasori llamó y Ino está de parto.

—Lo sé. Acaba de llamarme. Me dirijo hacia allí ahora. El coche no arranca, ¿verdad? —preguntó.

—No —le contesté.

—Súbete a mi Jeep. Te llevaré.

Tomé una respiración profunda. Se suponía que esto no iba a pasarme. No tenía otra opción que ir con él. Subí en el Jeep, abroché el cinturón de seguridad y miré por la ventana del pasajero.

—Sakura...

Levanté la mano para que no hablara.

—Por favor no me digas nada. Solo llévame al hospital.

Suspiró y salió rápido del estacionamiento. El viaje fue en silencio. No lo miré. No podía porque, si lo hacía, volvería a hablarme de nuevo.

Me dejó en la puerta del hospital y corrí al cuarto de Ino. Cuando entré, gritaba de dolor. Sasori le estaba poniendo un paño frío en la cabeza y sosteniendo una mano, mientras que Temari estaba sosteniendo la otra.

—Sakura —gritó Ino—. Es demasiado pronto. No puedo tenerla todavía. Es demasiado pronto.

—Shh. Todo va a salir bien. Lo prometo —le dije mientras le pasaba la mano por el pelo.

Miré a Temari.

—¿Por qué fueron con Óbito a desayunar tan temprano? Mi coche no arrancó y tuve que venir con Itachi. ¿Sabes lo incómodo que fue eso?

—Lo siento, pero teníamos hambre —dijo—. Realmente necesitas comprar un auto nuevo.

Ino gritó con otra contracción. El médico volvió a entrar en la habitación y le dijo que era hora de empezar a empujar. Estaba llorando y le dijo al médico que era demasiado pronto. Sasori intentaba calmarla y hacerla sentir cómoda. Finalmente, después de hablar con ella y ayudarla a superarlo, dio a luz a su bebé.

—Necesitamos llevarla a la unidad neonatal de inmediato —dijo la enfermera mientras abrazaba al bebé.

—¿Puedo tocarla? —preguntó Ino mientras lloraba.

La enfermera se acercó con la bebé a Ino y a Sasori. Ino tocó su pequeña mano y Sasori besó suavemente su pequeña cabeza. La enfermera sacó a la bebe de la habitación inmediatamente y Ino empezó a llorar desconsoladamente. Sasori hizo todo lo que pudo para calmarla. Nosotras pensamos que sería mejor para ellos dos, como padres, quedarse solos. Temari y yo salimos de la habitación y vimos a Óbito y Itachi sentados en la sala de espera al otro lado del pasillo. Temari se acercó a ellos y yo fui a la cafetería.

Tomé mi café y fui hacia el patio, me senté en un banco de hierro forjado. Miré mi teléfono. Recibí un mensaje de texto de mi madre.

Solo te escribí para comprobar y asegurarme de que estás bien. Decía mamá en su texto.

Lo mejor que puedo estar dadas las circunstancias. Ino tuvo al bebé hace unos treinta minutos y no estamos seguros de lo que va a pasar.

Lo siento, Sakura. Las chicas son muy fuertes. Esa niña va a estar bien.

Gracias, mamá. Hablaré contigo pronto.

Tomé un sorbo de mi café y luego miré al suelo.

—Hola —dijo Itachi.

Cerré los ojos y estaba lista para arremeter contra él y decirle que se alejara de mí, pero no tenía fuerzas. Así que lo miré con ojos tristes.

—La bebé va a estar bien —dijo.

—No lo sabes con certeza. Hay tantas complicaciones para un bebé que nace prematuro.

—¿Te importa si me siento contigo?

Extendí la mano, señalándole que realmente no tenía otra opción porque había otras personas en el patio y no quería causar una escena. Se sentó allí con los codos sobre las rodillas y la cara entre sus manos.