Capítulo 18

Sakura

—Puedo echar un vistazo a tu auto y ver qué le pasa, —dijo Itachi.

—Nah. Lo mandaré remolcar de nuevo con la grúa. No necesito tu ayuda —le dije en voz baja.

—Sé que no la necesitas, pero quiero ayudar.

Giré la cabeza y lo miré.

—¿De verdad quieres ayudarme? Puedes hacerlo dejándome sola —le dije mientras negaba con la cabeza y las lágrimas picaban en mis ojos.

Me levanté del banco y volví al hospital. No podía escapar del dolor que fluía constantemente por todo mi cuerpo, el dolor desgarrador que era una parte tan enorme de mi vida. Entré en la habitación de Ino y me senté a su lado, tomándola de la mano.

—El médico dijo que sus pulmones aún no están maduros y la tienen en una máquina de respiración asistida. Dijo que las próximas veinticuatro horas son críticas, pero es optimista, me ha dicho que saldrá adelante.

—Por supuesto que saldrá adelante. Es una chica. Una chica fuerte que viene de una familia de mujeres fuertes como su madre. —Sonreí.

—Es fuerte, ¿verdad?

—Sin duda lo es —le dije—. ¿Ya elegiste un nombre para ella?

—Sí, lo hicimos. —Sonrió mientras miraba a Sasori.

—Karla Akasuna No —respondió Sasori.

—Es un hermoso nombre. Pareces cansada, Ino. Será mejor que descanses. Me voy a ir a menos que quieras que me quede.

—No. Haz lo que tengas que hacer. Te veré más tarde.

La besé a ella y a Sasori en la mejilla y me acerqué a la unidad neonatal. Itachi estaba parado ahí, mirando por la ventana. Respiré hondo mientras caminaba y me paré a su lado.

—Es tan pequeña —dijo.

—Sí, lo es. Se pondrá bien. Sé que lo hará.

Itachi me miró y luego volvió a Karla.

—Mira, siento haberte hablado hoy como lo he hecho. No siento lo de ayer por la noche. Lo de hoy, sí.

—No te culpo por ello en absoluto. ¿Cómo llegarás a casa o a donde tengas que ir? —preguntó.

—Iba a aprovechar e irme con Óbito o Temari, pero no los encuentro.

—Ya se han ido. Óbito dijo que tenía que ir a trabajar y Temari tenía algo que hacer.

—Eso es genial. Pediré un taxi entonces.

—Puedo llevarte a casa, Sakura —me dijo mientras miraba fijamente hacia adelante.

—¿No tienes que ir al bar? —pregunté.

—El bar puede esperar.

—Gracias —dije en voz baja.

—¿Estás lista para ir a casa? —preguntó.

—Sí. Supongo que iré a casa y llamaré a una grúa.

Lo seguí fuera del hospital y hacia el Jeep. Una parte de mí quería agarrar su mano, pero la mayor parte quería pegarle.

Itachi

Tan pronto como nos detuvimos en el estacionamiento del edificio de apartamentos, Sakura se bajó y subió a su Explorer para intentar arrancarlo una última vez antes de llamar a la grúa. Me miró cuando arrancó de repente.

—¡Qué demonios! —exclamó.

Me encogí de hombros. Fue raro que arrancara después de que no lo hiciera esta mañana. Volví en mi Jeep y conduje hasta el bar. Decidí que no tenía otra opción que respetar los deseos de Sakura y dejarla en paz. Pude ver el dolor que había en sus ojos porque era el mismo dolor que el mío.

—Hola —dijo Tenten mientras entraba al bar.

—Hola. Ino tuvo el bebé.

—¿Está bien? —preguntó.

—Las próximas veinticuatro horas son críticas, pero creo que saldrá adelante. ¿Cómo está Mila? Le envié un par de mensajes de texto y no respondió.

—Realmente no quiere saber nada de ti.

Volteé los ojos y suspiré.

—No es la única.

—¿Ya hablaste con Sakura?

—¿Quieres decir si me ha gritado y me ha dicho que me odia y que la he destrozado? Sí.

—¡Oh Itachi! Lo siento.

—No quiero hablar más de eso —dije mientras caminaba hacia mi oficina.

Konan estaba sentada de nuevo en mi escritorio y parecía que estaba revisando los libros.

—Hola, Itachi. Terminaré en un segundo.

—Hola. Realmente necesito construir otra oficina para ti —le dije mientras me giraba y salía.

Saqué el teléfono de mi bolsillo y le envié a Sakura un mensaje de texto.

Oye, siento mucho molestarte, pero ¿aún tienes el número de teléfono del contratista que usaste para tu estudio?

Unos minutos después, su respuesta llegó con el nombre y número de teléfono del contratista únicamente. ¿Qué demonios esperaba? Marqué el número y esperé a que contestara.

—Hola, soy Cameron Cole.

—Cameron, me llamo Itachi Uchiha. Tengo tu número porque me lo pasó Sakura Haruno. Hiciste un trabajo en su estudio de fotografía.

—Hola, Itachi. ¿Qué puedo hacer por ti?

—Tengo un bar y quería construir una pequeña oficina para mi asistente.

—Claro. Puedo pasar esta tarde a echar un vistazo y darte un presupuesto si estás por ahí.

—Suena genial, Cameron. Aquí estaré.

Le di la dirección y supo exactamente dónde estaba. Caminé detrás de la barra y comencé a secar los vasos que estaban colocados en la rejilla.

—Cameron, un contratista, pasará más tarde para ver la posibilidad de construir una oficina para Konan —le dije a Tenten.

—Oh. ¿Así que planeas mantenerla?

—No empieces, Tenten. Es una buena empleada.

—Tengo la corazonada de que vamos a ver lo buena que es en realidad —dijo mientras se alejaba.

Puse los ojos en blanco y los vasos secos en el estante. Miré hacia arriba y vi a Konan caminando por el bar con su falda corta y camisa ajustada. Se sentó en el taburete y me indicó algunas cifras en un informe.

—¿Ves estos números? Esta es tu ganancia y esta es tu pérdida. Son casi iguales. Así que en realidad, no ganaste dinero el mes pasado.

—Es bueno saberlo —suspiré.

—No te preocupes. Vamos a conseguir que nades en dinero. Recuerdo que mencionaste traer otros grupos para tocar los fines de semana. Creo que deberían actuar los viernes, sábados y domingos.

—Lo sé. Ya he pensado en eso y lo voy a hacer. No he tenido tiempo de contactarme con ningún grupo ni de escucharlos.

—Tengo una idea. —Sonrió mientras colocaba su mano en mi brazo—. Voy a poner un anuncio en línea. Conozco algunos sitios que visitan muchas bandas y el anuncio llamará su atención.

—Gracias, Konan. Siento no haber estado mucho aquí desde que empezaste. Es solo que con lo de Sakura y toda la mierda que está pasando...

—Itachi, lo entiendo. No te preocupes por eso —sonrió—. Recuerda, estoy aquí si alguna vez quieres hablar.

Le sonreí y levanté la vista cuando se abrió la puerta del bar.

—¿Itachi Uchiha? —preguntó el tipo mientras caminaba hacia mí.

—Sí, soy yo —contesté mientras extendía mi mano.

—Soy Cameron Cole.

—Encantado de conocerte, Cameron. Sígueme y te enseñaré dónde estoy pensando poner la oficina.

Me siguió hasta la parte de atrás y le mostré el espacio. Miró a su alrededor, retrocedió, sacó su cinta métrica y asintió con la cabeza.

—De acuerdo. Esto servirá. —Sonrió.

Nos quedamos de pie y hablamos un buen rato. Sakura me había dicho lo bueno que era y tenía razón. Era un gran tipo y sabía lo que hacía.

—Tengo un trabajo que estará terminado en un par de días. Puedo empezar entonces.

—Suena bien, Cameron —dije mientras le tendía la mano—. Gracias por venir. —No hay problema. Saluda a Sakura de mi parte. Es una gran fotógrafa.

Le di una pequeña sonrisa.

—Sí, sí que lo es.

Al salir del bar, Konan se acercó con una sonrisa en la cara.

—¿Cuál es el veredicto?

—Pronto tendrás tu propia oficina.

Puso su brazo alrededor del mío y apoyó su cabeza en mi hombro.

—Gracias, pero no me molesta compartir contigo tu oficina. Puedes ponerme en un rincón y estaré feliz.

Levanté la vista y vi a Óbito caminando hacia mí. Konan inmediatamente me soltó el brazo y se fue.

—¿Qué carajo fue eso, Itachi? ¿Ya te has dado por vencido con Sakura y sigues adelante?

—Diablos claro que no. Me estaba agradeciendo por la nueva oficina que voy a construir para no tener que compartir la mía con ella. Jesucristo, hombre. Puedes irte a la mierda por pensar eso de mí.

—En serio, amigo, porque, ¿y si hubiese sido Sakura la que hubiera entrado en mi lugar?

—Bueno, no tengo que preocuparme por eso, ¿verdad? Ni siquiera me habla, mucho menos va a entrar en mi bar —dije mientras me alejé y golpeé la pared.

—¿Vas a ir al hospital más tarde? —preguntó.

—Sí. Quiero llevarle flores a Ino.

—Buena idea. Hablaré contigo más tarde —dijo mientras comenzaba a alejarse. —Óbito, ¿por qué viniste al bar?

—Oh, iba a hablarte de algo, pero puede esperar.

—¿Estás seguro? Ya estás aquí.

—Estoy seguro. Hablaremos más tarde. —Sonrió.