Yakisoba Ramen

De cómo Naruto reprueba el segundo examen

Había que ser diplomáticos para no tener el mismo problema de la última vez.

Muy diplomáticos.

Ayame miraba a su padre y este le regresaba el gesto con una expresión de confusión al no saber si debía hablar o mejor quedarse callado, pero quería decirlo y ella también con tal de evitarle un sufrimiento mayor a su pequeño cliente, pero abordar el tema no era sencillo ni para uno ni para otro.

¡Pero de verdad tenían que decirle!

— ¡Está decidido! ¡Le voy a demostrar a ese tarado que soy mejor! ¡Dattebayo!

—Naruto-kun…

— ¿Puedes creer lo que me dijo, Ayame-neechan? ¡Como si no estuviera él también en clases de regulación!

—Pero Naruto-kun…

— ¡No puedes ir a clases de regulación y creerte mejor que los demás! ¡Dattebayo!

—Sucede que…

— ¡Ya verás! ¡Se le va a caer la boca cuando me vea recibir mi banda antes que él! ¡Y que todos los demás! ¡Hasta Sakura-chan se va a arrepentir de decir que él es mejor! ¡Se lo haré ver! ¿Puedo pedir para llevar? ¡Es qué tengo que estar bien descansado para el examen de mañana! ¡Dattebayo!

—… Claro… — terminó por rendirse el cocinero ante el entusiasmo que no permitía interrupciones.

—Te pondré también el desayuno para que no se te haga tarde viviendo aquí. — agregó colocando un segundo bol desechable, aunque en realidad le ponía la otra sabiendo que se la cenaría. En comida para llevar, Naruto no era tan glotón, se medía más que cuando estaba en la barra, y seriamente había pensado que ni cuenta se daba de que comía más de un bol -mucho más- pues él tendía a cambiarle el plato mientras seguía hablando, gesticulando y casi reinterpretando todo lo acontecido en el día, ya fuera a él, o a Iruka, lo que sinceramente no le veía mucho sentido pues el maestro tendía a pasar la mayor parte del tiempo con él.

Su atención se centró completamente en el freír de los fideos mientras el rubio seguía hablando y hablando sin parar de cómo y qué tan genial pasaría las pruebas del examen con gran facilidad. Movió la cabeza de un lado a otro ¿Cómo podía ser tan cabezota? No estaba listo, ningún niño normal debía ser ninja antes de los doce.

— ¡Y cuando me den mi banda invitaré a Sakura-chan a cenar! — exclamó de repente.

— ¡Quedará tan impresionada que seguro cancelará todo lo que tiene que hacer para venir! ¡Dattebayo! ¡Ella está siempre tan ocupada!

Ayame metió dos hogazas de pan en la bolsa absteniéndose de comentar que no era eso, sino que la chica simplemente lo rechazaba con todo y él ni por enterado.

— ¡Y como seré un ninja de verdad no puede decir que es perder el tiempo!

Ayame se detuvo en la labor de colocar los demás acompañamientos de la cena quedándose completamente congelada en su sitio…

¿Ella había dicho "perder el tiempo"?

¿Estar con Naruto era perder el tiempo?

Apretó los puños arrugando la bolsa de papel, pero el ruido al hacerlo solo fue escuchado por su padre.

¡No puedes decirle a alguien que te aprecia tanto que su compañía es perder el tiempo!

—Ella cree que soy algo lento ¡Pero es qué me pongo nervioso para hablarle! Por eso no digo nada brillante cuando estoy con ella ¡Pero cuando estoy solo se me ocurren muchas cosas para decirle!

¡Ni que es un retrasado!

—… Tal vez le preocupa que me lastimen o algo por ser tan joven graduado, por eso me asegura que nunca seré ninja ¡Dattebayo!...

¡Ni que nunca cumplirá sus sueños!

¡¿Quién demonios era esa Sakura?

Golpeó con las palmas de las manos la mesa arrebatándole a su padre lo bol que acababa de servir para ponérselo enfrente a Naruto.

— ¡Tú puedes lograrlo! ¡Yo sé que si! ¡Puedes demostrarles a esos dos que eres mucho mejor!

— ¡Gracias! ¡Ayame-neechan, eres la mejor!

— ¡Ve por esa banda!

— ¡Sí!

Naruto se puso de pie en el banco levantando el puño, tomando su bolsa y luego de despedirse irse corriendo a su departamento.

—No creo que… haya sido buena idea… Ayame-chan

— ¡Es que no puede quedar esto así! ¡Esa niña lo humilla y ni siquiera se molesta por ello!

—Naruto es muy noble, y ella seguramente está bajo la influencia de sus padres.

— ¡Peor aún! ¡Esa tonta lo odia y ni siquiera tiene una buena razón!

—Ayame… no puedes cambiar a las personas… Es una niña, ya madurará.

— ¡No es justo!

.

Iruka entró a la barra con el semblante cansado y una pila de papeles bajo el brazo. Pidió orden y se dejó caer sobre la silla agradeciendo en un suspiro que no era ya necesario tener que mantenerse de pie por su cuenta. Bostezó con discreción educada y acomodó los papeles a su lado.

— ¿Les molesta? — preguntó tímidamente sacando un bolígrafo de su chaleco. El cocinero negó con la cabeza.

—Adelante.

—Varias madres me agobian con las promociones que no se hicieron. — comentó a modo de excusa el motivo por el que no planeaba regresar a su oficina para llenar el papeleo que faltaba.

—Bueno, este no es un escondite, pero me imagino que funcionará hasta que la primera de con usted, Iruka-sensei…

Teuchi se sintió extraño, aún no estaba del todo acostumbrado a referirse al niño que hacía sufrir a su hija con tanta formalidad, pero tampoco se sentía con la libertad de seguir el mismo trato.

El joven maestro rió un poco.

—Sí, lo sé.

Ayame atendió su mesa con especial esmero, y su padre ya le veía las intenciones.

—Lo que quiere es alejarse de todas las personas que preguntan por las promociones, porque aquél sí, ese otro no ¿No es así?

Iruka se descolocó un poco, había sido una redundancia aquello.

—Eh… sí… si claro…

Pero Teuchi no hablaba para él en realidad.

—Sean las madres de los chicos o solo gente entrometida…

—Bueno, muchos solo tienen curiosidad, especialmente por aquellos que no son de familia ninja, pocos esperan que lleguen a la graduación si no pertenecen a algún clan…

—Por lo tanto no quiere saber nada de trabajo, solo comer en paz. — siguió acentuando el cocinero señalando con la cuchara a su hija para hacer más obvio que se refería a ella y esas atenciones desmedidas que usualmente no tenía con el ninja.

—Iruka-sensei ¿Naruto-kun pasó el examen? — preguntó ella finalmente ignorando a su padre, con una sonrisa pero teniendo secuestrada la orden de ramen, exponiendo una sutil amenaza de que se la daría solo a cambio de detalles.

Finalmente Iruka entendía también todo el asunto. Dejó salir un suspiro cansado. Solo esperaba que no estuviera muy caliente porque era un hecho que la camarera le iba a verter encima el caldo.

—…No…

Iruka esperó lo peor, no se movería para no frustrarla dejándole un banco en su lugar.

—Gracias. — dijo la chica manteniendo la sonrisa y dejando con toda calma el plato sobre el lugar de su comensal.

—Itadakimasu. — le dijo sin sonar fingida su cortesía. Luego a eso pasó detrás de la barra, tomó un par de desechables y sirvió las dos órdenes para llevar.

— ¿Ayame-chan? — preguntó el dueño de la barra extrañado ya que él mismo había pensado también que le iba a arrojar al pobre maestro la comida en la cara.

—Iré a verlo, seguro que no ha comido nada.

—Yo…— interrumpió Iruka.

—Yo iré…— dijo tomando sus cosas y la bolsa para llevar.

—Gracias por preocuparte por él, Ayame-san. Eres la primera persona que me lo pregunta con sinceridad, y eso es realmente bueno, aunque claro, es que eres una buena persona y eso…— Iruka empezó a hablar más rápido y con poca cohesión en sus líneas tal como le sucedía de vez en cuando.

Ayame sintió el calor en las mejillas y no opuso resistencia cuando le quitó la bolsa.

—… De todos modos pensaba irlo a ver más tarde cuando se le pasara el enojo conmigo, pero es cierto que encaprichado no come, será mejor que vaya entonces yo…

Abochornado por el monólogo sin sentido que acababa de soltar, Iruka buscó su billetera pero Ayame lo detuvo poniéndole la mano en el brazo.

—Naruto aquí tiene cuenta ilimitada. — dijo sobresaltándose un poco al distinguir al otro lado de la cortina a Naruto.

— ¡Naruto!

El rubio entró al local con el semblante serio, los puños apretados y los labios sellados como pocas veces. Ayame, sin embargo, en comparación al examen anterior notó un cambio, los ojos estaban igualmente acuosos, rojos por llorar, pero no estaba el abatimiento de la última vez.

— ¿Naruto-kun? — volvió a llamarlo.

—Ayame-neechan…

Naruto levantó el rostro y el puño también.

—El siguiente examen lo pasare ¡Dattebayo! ¡Es una promesa! ¡Y me convertiré en el próximo Hokage!

Iruka sonrió con el rostro ladeado. Ayame también lo hizo invitándolo a sentarse.

—No podrás hacerlo con el estómago vacío ¿Verdad?

— ¡No importa que Iruka-sensei no quiera que me gradúe! ¡Yo lo voy a conseguir!

— ¡Naruto! ¡No es que yo no quiera que te gradúes! ¡Entiende! ¡Es que no dominas lo básico!

— ¡Iruka-sensei puede ser un despiadado maestro pero lo lograre!

— ¡No soy despiadado!

— ¡Itadakimasu!

— ¡Naruto!


Comentarios y aclaraciones:

:D ok si hay algo que me encanta de Naruto (el personaje) es que siempre puede levantar la cabeza al final, aunque le pasen por encima sabe ponerse de pie

-.- a veces más de lo sanamente recomendable, pero bueno.

:P nos acercamos a la recta conocida y a una nueva fase de este fic ¡No se la pierdan!

¡Gracias por leer!