Capítulo 19

Sakura

Entré en mi apartamento y tiré las llaves en el mueble de la entrada. Había estado en el estudio, haciendo la limpieza final porque decidí que iba a abrir en un par de días. Ahora que había vuelto, necesitaba concentrarme en otra cosa que no fuera Itachi. Me metí en la ducha, me bañé y me puse ropa limpia antes de ir al hospital. Cuando cerré mi apartamento, Itachi salió del suyo. Mi corazón se sentía como si fuera a saltar de mi garganta.

—Hola —dijo sin mirarme.

—Hola —respondí y luego caminé hacia mi auto.

Me subí y traté de no ver a Itachi subirse a su Jeep, pero mis ojos no podían evitarlo. Puse la llave en el contacto y no arrancó. Itachi se fue y yo estaba a punto de tener una crisis nerviosa. Volví a girar la llave. Nada. Mi teléfono sonó y era Itachi.

—Hola —contesté en voz baja.

—El auto te dio problemas de nuevo. No arranca, ¿verdad?

—No —dije en voz baja porque iba a enloquecer en cualquier momento.

—Ya regreso —dijo mientras colgaba y se acercaba a mí.

Bajé la ventanilla y lo miré.

—¿Vas al hospital? —preguntó.

—Sí.

—Yo también. Súbete —dijo con una pequeña sonrisa.

Por el amor de Dios. Tiene que ser una broma. Agarré mi bolso y me subí al Jeep.

—Primero tenemos que parar en la floristería. Quiero comprar algunas flores para Ino —dijo.

Asentí.

—De acuerdo.

Mantuve la cabeza hacia un costado y miré por la ventana del pasajero. Itachi se detuvo en el estacionamiento de la floristería y ambos entramos. Quería unos globos para Ino y Sasori. Itachi se paró frente a la nevera, mirando las rosas rosadas. Le dijo a la vendedora que llevaría una docena mientras yo hacía que otra vendedora inflara unos cuantos globos. Esto era incómodo. A primera hora de la mañana, mandaría remolcar el auto y me pondría a buscar un vehículo nuevo. Tan pronto como volvimos al Jeep, Itachi me preguntó si me importaría sostener las rosas. Las agarré y seguí mirando por la ventana.

—Conocí a Cameron Cole hoy —dijo de repente.

—¿En serio? —le pregunté.

—Sí. Va a construir una pequeña oficina para Konan.

—Eso está bien.

—Es un tipo muy agradable. Puedo ver por qué te gustó tanto.

—Sí. Es genial.

Lo escuché suspirar y luego hubo silencio hasta que me preguntó por Mila.

—¿Has visto ya a Mila?

—No. Planeaba verla mañana.

—Me dijo que me odiaba.

—¿Por qué te dijo eso? —pregunté mientras lo miraba.

—Porque te fuiste.

—Estoy segura de que no lo dijo en serio. Ya sabes cómo son los niños.

Esa niña significaba todo para él y debe haberlo destrozado oírla decir eso. No me preocupé por cómo ella se sentiría afectada por lo que pasó entre Itachi y yo y ahora me sentía como una mierda. Peor de lo que ya me sentía. Se detuvo en el estacionamiento del hospital y subimos a la habitación de Ino. Itachi se acercó, le dio un beso y le dio las hermosas rosas rosas. Miré a Temari y a Óbito, que se miraban el uno al otro cuando Itachi y yo entramos. Le di a Sasori los globos y me senté en el borde de la cama.

—¿Cómo está la bebé? —le pregunté.

—Hasta ahora, va bien. El doctor es muy optimista. Antes hemos estado sentados con ella. Es tan difícil verla conectada a todos esos monitores y a ese respirador. — Empezó a llorar.

Me incliné y la abracé.

—Lo sé, pero eso la está ayudando. Solo recuerda eso. Muy pronto, la tendrás en tus brazos y todo esto quedará en el olvido.

Sasori, Itachi y Óbito salieron de la habitación y Temari se acercó y se sentó en la silla junto a nosotras.

—¿Viniste aquí con Itachi? ¿Qué está pasando?

—El maldito auto no quiso arrancar de nuevo y Itachi se marchaba para venir aquí, así que me ofreció llevarme.

—Es la segunda vez hoy, Sakura —dijo Temari.

—No me digas, no me lo puedo creer —dije con ironía.

—¿Hablaron? —preguntó Ino.

—¿Aparte de lo que Sakura le gritó anoche en medio del estacionamiento?

Le di una mira a Temari.

—Muy poco, solo una pequeña conversación. Le dije esta mañana que me dejara en paz.

Ino me tomó de la mano.

—Cariño, ¿no crees que deberías escucharlo? Escucha lo que tiene que decir.

—Dijo todo lo que necesitaba oír esa noche, me acusó de matar a Izumi y se fue. Es obvio que no la ha olvidado y no creo que lo haga nunca.

—Eso no es verdad —dijo Óbito mientras regresaba a la habitación.

—Óbito, no voy a hablar más de esto.

—¿Dónde está Sasori? —preguntó Ino.

—Él y Itachi están mirando a Karla. Es una belleza, Ino. Gracias a Dios que se parece a ti. —Se rio.

Todos nos reímos y se sintió bien. Me sentí bien al estar en compañía de mis mejores amigos en el momento en que más los necesitaba. Cuando Itachi y Sasori regresaron a la habitación, salí y me dirigí a la máquina de café. Saqué mi teléfono del bolsillo y le envié un mensaje de texto a Tenten.

Hola. ¿Estaría bien si recojo a Mila del escuela mañana y la llevo al estudio conmigo por un rato?

Por supuesto. Amará eso. Te extraña mucho y yo también.

Las extraño a las dos también. No le digas que la voy a recoger. Quiero que sea una sorpresa.

🎼🎼🎼🎼🎼🎼🎼🎼
Itachi

No sabía si seguir a Sakura fuera de la habitación era una buena idea, pero no me importaba. Solo quería estar donde ella estuviera. Saqué algo de cambio de mi bolsillo, entré en la sala de espera y me paré junto a la máquina de café.

—Disculpa —dije mientras Sakura miraba su teléfono y se detenía frente a la máquina de café.

—Lo siento —dijo mientras se quitaba del medio.

Puse el cambio en la máquina y apreté el botón para que me preparara una taza de café negro.

—¿Está bueno el café? —le pregunté.

—No es un Starbucks, pero es bastante decente —dijo.

Dejó la sala de espera y la seguí. Volvimos a la habitación de Ino y nos dimos cuenta de que Óbito y Temari se habían ido.

—¿Adónde se fueron? —le preguntó Sakura a Ino.

—No sé. Dijeron que tenían algo que hacer y que volverían mañana.

—Genial. Iba a pedirles que me llevaran a casa.

—¿Por qué? Itachi está aquí. Te llevará a casa. ¿Verdad? —Sasori sonrió.

—Por supuesto —dije.

—De todos modos, estoy muy cansada. Gracias por las flores y los globos. —Ino nos sonrió.

—De nada. —Me acerqué y le di un beso de despedida.

Sakura y yo salimos de la habitación. Me volví y la miré.

—¿Nos acaban de echar?

—Sí. Creo que lo hicieron. —Sonrió.

Dios, fue maravilloso verla sonreír de nuevo. Quería poner mi mano en su mejilla y decirle cuánto la amaba, pero como corría el riesgo de que me abofeteara, mantuve las manos quietas y la boca cerrada.

—No puedo creer que Temari y Óbito se fueran así —dijo.

—Lo sé. Lo hicieron esta mañana también.

—Lo menos que podían haber hecho era decirnos que se iban ¿no? —dijo Sakura.

Subimos en mi Jeep y, al salir del estacionamiento, tuve una idea. Un pensamiento que realmente cabrearía a Sakura, pero en este momento, no me importaba.

—Lo siento, Sakura, pero me muero de hambre y necesito comer algo.

—¡¿AHORA?! —exclamó ella.

—Sí. No he comido en todo el día. Podemos parar en ese restaurante al final de esta calle. Está a dos minutos de aquí.

—Pasa por un McDonald's o algo así y cómetelo en tu apartamento.

—El McDonald's más cercano está a cinco kilómetros de distancia —dije al entrar al estaciónamiento del restaurante—. ¿Ves? Ya llegamos.

Me miró y puso los ojos en blanco.

—Escucha, te prometo que no hablaré contigo. Pero estoy conduciendo y me muero de hambre, y voy a comer algo antes de llevarte a casa.

—Como quieras —dijo mientras abría y cerraba la puerta de un golpe.

Entramos en el restaurante. Estaba molesta. Iba a aprovechar cualquier oportunidad que tuviera para estar a solas con ella.