Capítulo 21

Itachi

Estaba sentado en mi escritorio, revisando unas facturas, cuando Konan entró en la oficina.

—Hola, Itachi.

—Hola —le contesté sin levantar la vista.

—La primera banda estará aquí en un par de horas para la prueba.

—De acuerdo.

—¿Estás bien? —preguntó.

¿Estaba bien? No, no lo estaba, pero no iba a dejar que lo supiera. No estaba seguro de volver a estar bien a menos que recuperara a Sakura.

—Sí, estoy bien. Tengo muchas cosas en la cabeza.

Me dio una pequeña sonrisa y salió de la oficina. Unos momentos después, llamaron a mi puerta. Levanté la vista y vi a mis padres parados allí, sonriéndome.

—Mamá, papá, regresaron. ¿Qué tal el viaje? —pregunté mientras me levantaba y los abrazaba.

—Fue maravilloso. —Mi mamá sonrió.

—¿Cómo estás, hijo? —preguntó mi padre mientras nos abrazábamos.

—Estoy bien.

—Celebraré la fiesta de cumpleaños de Mila este fin de semana en la casa, espero que tú y Sakura no tengan otros planes. Estoy ansiosa por verla. ¿Cómo está?

Mierda. Mierda. Mierda. ¿Cómo le diría a mis padres que ya no estábamos juntos y que lo había arruinado todo?

—Vamos a sentarnos a almorzar. Tengo algo que decirles.

—Me estás preocupando, Itachi —dijo mi mamá.

Le dije a Tenten que nos acompañara, pero me dijo que necesitaba hablar con nuestros padres a solas. Nos sentamos a la mesa y pedimos algo de comer.

—Ha pasado algo mientras no estaban. Sakura y yo rompimos.

Vi como las lágrimas saltaban a los ojos de mi madre.

—¿Por qué?

—Hijo, lo siento —dijo mi papá.

—Fue todo culpa mía y ahora me odia. Descubrí algo sobre ella. Quedé en shock. La acusé de algo horrible y me fui por un tiempo. Cuando volví, se había ido. Ahora ha vuelto porque nuestra amiga tuvo a su bebé y Sakura no me habla ni me deja explicárselo.

La mirada triste en la cara de mi madre me rompió el corazón. Se acercó y puso su mano sobre la mía.

—¿Qué hizo?

—¿Recuerdas cuando Izumi y yo estuvimos en Portland ese fin de semana y te dije que una mujer se nos acercó en el restaurante y nos dio esos boletos a Aruba?

—Sí.

—Esa mujer era Sakura, pero ninguno de los dos nos recordábamos porque había pasado poco más de un año.

Lentamente deslizó su mano fuera de la mía y me miró fijamente.

—¿Qué estás diciendo exactamente, Itachi? —preguntó mi padre.

Antes de que pudiera sacar alguna palabra de mi boca, mi madre habló.

—Creo que está tratando de decirnos que culpó a Sakura por el accidente.

—Eso es ridículo. Ella no causó el accidente.

—Ya lo sé. Pero cuando me enteré, estaba en shock y le dije que si no nos hubiera dado los boletos, Izumi seguiría viva.

—Oh Itachi —dijo mi madre mientras una lágrima corría por su mejilla.

Tenten se acercó y puso sus manos en los hombros de mamá.

—Está tratando de reconquistarla, mamá.

—Me fui y alquilé una cabaña al Pastor Joe y tuvimos una larga charla. Me hizo dar cuenta de algunas cosas. Lo siento mucho, mamá y papá.

Mi papá se acercó y me dio un ligero apretón en el brazo mientras mi mamá se levantaba de su asiento y me abrazaba.

—Está dolida hijo, pero te perdonará. Sakura te quiere demasiado para rendirse. Solo necesita tiempo.

—Eso espero, mamá, porque no creo que pueda vivir sin ella.

Konan se acercó para decirme que la primera banda estaba aquí. Los hice subir al escenario y luego me senté junto a mis padres y los vi actuar.

Sakura

—Me agradas, Deidara, y creo que trabajaremos bien juntos. Estás contratado. — Sonreí.

—Gracias, Sakura. Estoy tan emocionado.

La pasión de Deidara por la fotografía fue lo que me atrajo de él. Escuchar cómo se sentía respecto a las fotografías y el arte me recordaba mucho a mí misma. Eché un vistazo a algunas de sus fotos y quedé muy impresionada. Todavía tenía mucho que aprender, así que trabajar para mí sería perfecto para él.

—¿Quién es este hombre tan guapo y apuesto? —le pregunté mientras estudiaba la fotografía en blanco y negro.

—Es mi novio, Sai. Está tratando de entrar en el mundo de modelaje.

—Bueno, a mí me parece que no debería tener ningún problema.

—Es un bombón, ¿no? —Deidara sonrió.

Miré el reloj en la pared. Ya casi era la hora en que Mila salía de la escuela. Si no me iba ahora, llegaría tarde.

—¿Por qué no pasas por mi estudio mañana después de las clases y repasamos algunas cosas antes del trabajo del viernes?

—¡Estaré allí! Gracias por esta increíble oportunidad, Sakura —dijo Deidara mientras me abrazaba para despedirse.

Fui a la escuela a recoger a Mila. Llegué justo a tiempo, la vi salir por la puerta cuando llegué. Una enorme sonrisa adornaba su rostro mientras subía a la camioneta y me abrazaba.

—¿Cómo te fue en la escuela? —le pregunté.

—He estado bien. Pero no podía esperar a que terminara para ir contigo a tu estudio. Estoy tan emocionada por verlo.

Cuando entramos por la puerta, Mila miró todas las fotos de la pared.

—Me gustan tus fotos, pero no tienes una en este lugar y se ve raro —dijo mientras señalaba la esquina.

—Eso es porque estaba guardando ese lugar para alguien especial.

Me miró y sonrió.

—¿Quién?

—Tú. —Le di un golpecito en la nariz.

—¿¡En serio!? —exclamó.

—Sí. —Di un paso detrás del mostrador, saqué la bolsa del estante y se la entregué a Mila—. Compré estos conjuntos para ti hace un tiempo. Los estaba guardando para tu cumpleaños, pero creo que ahora es un buen momento para dártelos.

Abrió la bolsa y sacó las prendas de vestir con una gran sonrisa en la cara.

—Sakura, los amo. Gracias —dijo mientras me abrazaba.

—Ve a esa habitación y cámbiate. Te peinaré y luego tendremos una sesión de fotos. Creo que sería un gran regalo para tu mamá y tu papá. Además, te verás increíble colgada en mi pared.

Mila fue a cambiarse y oí sonar mi teléfono. Tenten estaba llamando.

—Hola, Tenten.

—Hola, Sakura. Solo quería que supieras que mis padres van a hacer una fiesta de cumpleaños para Mila este fin de semana en su casa y espero que vengas. Sé que Mila se disgustaría si no lo hicieras y mis padres también. Itachi les dijo lo que pasó, pero mi mamá dijo que aún eres parte de la familia y quiere que vengas.

—No lo sé, Tenten.

—Escucha, entiendo totalmente tu incomodidad, pero si lo quieres hacer por alguien, hazlo por Mila. Es solo un día. Además, Neji y yo te queremos allí.

Tenía razón. Tenía que pensar en Mila y nada más. Era su cumpleaños y lo último que quería hacer era arruinarlo.

—Allí estaré, Tenten.

—Genial. Gracias, Sakura. La fiesta empieza al mediodía y es todo el día. Hablaremos más tarde.

Mila entró con su primer conjunto puesto. Se veía tan linda.

—¡Me encanta este conjunto! —Sonrió.

Me acerqué y le pasé los dedos por el pelo.

—Estoy pensando que tal vez unos rizos te queden perfectos.

Volvimos al vestuario, donde tenía el tocador de maquillaje preparado. Se sentó en la silla negra y hablamos mientras le rizaba el pelo.

—Se acerca el cumpleaños de alguien. —Sonreí.

—Lo sé. No puedo esperar. —Se rio—. Pensé que el cumpleaños de este año iba a ser el mejor de la historia porque mi padre ha vuelto. Pero ahora, tú y el tío Itachi no se hablan, así que supongo que no será tan bueno de todas formas.

Sentí un gran dolor en mi corazón después de oír a Mila decir eso. No lo entendía y me mataba verla sufrir tanto.

—Mila, las cosas están complicadas entre tu tío Itachi y yo. No puedo explicártelo porque eres demasiado pequeña. Pero, puedo prometerte que vas a tener ¡el mejor cumpleaños de tu vida! Voy a asegurarme de eso. No quiero que te preocupes más por Itachi y por mí. De hecho, no quiero que te enfades con él. Te quiere más que a su vida y le hace doler mucho el corazón que no le hables. Se trata de una situación de adultos y no hay que tomar partido. ¿Entiendes?

Asintió con la cabeza y luego miró hacia abajo. Le levanté la barbilla mientras le pasaba un poco de rubor rosa por las mejillas. Le puse los rizos sobre los hombros y sonrió mientras se miraba al espejo.

—Vamos, Srta. Modelo; pongamos en marcha esta sesión de fotos.

Se rio al levantarse de la silla y nos dirigimos a la sala de fotografía. Después de cenar y tomar un helado, llevé a Mila a su apartamento. Tan pronto como llegamos al escalón superior, la puerta se abrió y Itachi salió.

—Hola, tío Itachi. —Mila sonrió.

—Hola, cariño. ¿Cómo te ha ido hoy?

—Fue genial. ¡Sakura y yo nos divertimos mucho!

—Me alegro mucho. —Sonrió mientras le daba palmaditas en la cabeza y me miraba.

Tenten vino a la puerta y me dio las gracias. Me despedí de Mila y me dirigí a las escaleras.

—¿Oye, Sakura? —dijo Itachi mientras me seguía—. Sobre el cumpleaños de Mila. No quiero que sea incómodo para ninguno de nosotros o para ella. Aprecio que pongas todo lo que pasó a un lado para venir y ser parte de su cumpleaños.

—Es por Mila. No lastimaría a esa niña pequeña. Quiero que tenga el mejor cumpleaños, así que vamos a asegurarnos de que así sea.

Me dio una pequeña sonrisa cuando entré a mi apartamento y él entró en el suyo.