Un cowboy por navidad

Esta historia es una adaptación.

La historia original de Tess Curtis.

Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer.

Capítulo 4

Cena y nieve

—Parece increíble que siga nevando —dijo Bella al bajar las escaleras. Acababa de darse un baño muy caliente en la espléndida bañera hidromasaje que había en el baño de arriba.

—Me temo que seguirá así unos días más si nada cambia —respondió un atareado Edward, que abría el horno para controlar la cena.

—Siento las molestias que te estoy causando.

—Al menos he presumido de casa nueva con alguien. —Le guiñó un ojo, antes de dejar la manopla de cocina sobre la encimera.

Bella sonrió, agradecida.

— ¿No se la habías enseñado a nadie? —quiso saber.

—Fuera de mi familia, no.

—Ajá —respondió ella, meditando la respuesta. Familia era un concepto demasiado amplio para saber a quién se refería. Había dicho que estaba divorciado, pero un hombre como aquel no podía durar demasiado tiempo en el mercado.

—Ya está casi lista la cena.

— ¿Has cocinado?

—Solo es una pizza —desdeñó él aquel hecho sin importancia y bromeó—: Si además de guapo supiera cocinar bien, sería demasiado bueno para ser cierto.

Edward observó cómo ella se ruborizaba con aquella pequeña broma y concluyó que estaba aún más guapa que antes, si es que aquello era posible.

— ¿No tienes televisión? —preguntó ella mirando a su alrededor, mientras se metía un trozo de pizza en la boca.

—Curiosamente, solo hay en mi dormitorio. No sé por qué, pero parece que aquí abajo no pusieron nunca una.

—Quizá pasaban mucho tiempo en el dormitorio —respondió Bella sin mala intención.

—Si yo pasara mucho tiempo en el dormitorio seguro que lo último que querría hacer sería ver la tele —respondió él, antes de introducirse un gran trozo de pizza en la boca.

Bella se tapó los labios con la servilleta para disimular una sonrisa mientras lo miraba.

—Lo siento —dijo ahora Edward, siendo consciente de lo que acababa de decir—. Quizá no ha sido del todo apropiado mi comentario.

—No te preocupes —desdeñó ella con un gesto de la mano—. Pero veo que no soy la única que a veces dice lo primero que se le pasa por la cabeza.

—Pues al parecer, no. —Edward se rascó la nuca, sintiendo cierto pudor. Era algo que no solía hacer, pero, dado que había pasado mucho tiempo solo últimamente, era consciente de que había tomado el hábito de hablar en alto consigo mismo.


¡Especial de navidad!

Espero lo disfruten y me cuenten que les parece :)

Nos vemos.