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Bramborovy Gulas

De cómo Neji y Shikamaru se convierten en chūnin

El agua al hervir producía un sonido tranquilizante a su parecer, y cuando tenía las patatas que golpeaban las paredes con cierto ritmo frecuente, podía entonces sintonizarse con el silbido de las demás ollas, los cuchillos sobre las tablas de bambú trozando zanahorias y otras verduras. Casi podía escuchar también el ruido de las flamas de las parrillas, el pescado asándose, el golpe sordo para ablandar las carnes…

Había cocineros que después de cierto tiempo trabajando quedaban hartos de la mezcla de sonidos y olores de la cocina, pero ella, aunque llevaba prácticamente toda su vida en el negocio, simplemente no podía dejar de maravillarse con las gamas de sensaciones que se podían generar cada día. Especialmente a últimas fechas, cuando prácticamente lo que era un curso sencillo para jóvenes amas de casa, se había vuelto una meticulosa clase de comida extranjera por la que esperaba ansiosa.

No podía negar que estaba cansada. Por las mañanas y hasta que caía la tarde ayudaba a su padre en el Ichiraku, pero ya anochecía cuando iba directamente al restaurante con Kento y estaba ahí hasta las dos o tres de la mañana. Con todo y el esfuerzo que estaba realizando, no podía evitar el sentir que estaba aprendiendo más que nunca. No obstante, aún le inquietaba el hecho de que Jiraiya no se hubiera puesto en contacto con ella, de ninguna manera.

—Paciencia —se dijo guardando de nuevo el papel en blanco que había conservado desde su primera vez como camarera en el restaurante, dentro de un sobre.

—¡Ayame-chan! ¡Vas tarde! —dijo su padre llamándola desde la cocina.

Ella respingó y movió la tabla para guardar el sobre colocando encima una gran vasija.

—¡Enseguida voy!

Se ordenó la ropa, aunque de todos modos iría primero a su casa para bañarse. Besó a su padre en ambas mejillas y emprendió la carrera, cruzándose en su camino con bastante gente que regresaba de lo que había sido la última fase de exámenes a chūnin.

Apenas las alianzas se habían restablecido, se tomó la decisión de retomar en calidad de urgencia la promoción de chūnin.

Pese a los antecedentes, las personas parecían estar con la mejor actitud y se mostraban contentos con los resultados.

—Naruto-kun se perdió el examen —susurró apenada.

Justamente daban las seis cuando llegó al Kento-Umai

—Menos mal que llegas —dijo Kento recibiéndola con una sonrisa.

—Esta noche, tenemos la visita de Hokage-sama —dijo invitándola a pasar a la cocina ante la mirada recelosa de los demás camareros.

—¿Es por lo de los exámenes a chūnin?

El asintió y se dio la vuelta para sacar unas patatas ya cocidas de una olla.

—¿Puedes pelarlas? —preguntó extendiéndole la charola. Ella la aceptó y alcanzó un delantal para ponerse a trabajar.

—Konoha solo tuvo dos graduados. — agregó. Ella hizo un mohín.

— ¿Eso es malo?

—No del todo… Kusa y Taki no tuvieron ninguno, Suna solo uno.

—Valla…

Ayame rápidamente terminó de quitar la piel y las cortó en cuadritos para enseguida hacer lo mismo con dos cebollas que debió sofreír con aceite vegetal. Kento ya se había enfocado en hacer la ensalada y el aderezo. El chef panadero estaba haciendo pan de melón con crema y tan solo con el aroma de la fruta Ayame pensó que sin duda se comería toda la charola ella sola.

Ya habían llevado las brochetas de plátano como entrada y la pasta con salsa de tomate se serviría en cualquier momento.

—¿Qué es esto? —preguntó después de que le diera la indicación de agregarle a las cebollas, las patatas, el pimentón, la sal, la pimienta negra y cuatro hojas de laurel.

—Bramborovy gulas.

—¿Es tradicional de Suna?

—No. De ninguna de las aldeas, es del norte.

—¿Yogur con harina? —preguntó de pronto, cuando vio los dos ingredientes en su mesa de preparación.

—Mézclala con las patatas y empieza a armar unas tortas pequeñas.

—Bien —respondió, aunque no muy convencida.

Tal como le habían indicado empezó a armar las pequeñas bolitas que aplanó un poco para darles un aspecto uniforme.

—¿De qué color es la ensalada? —preguntó cuando las pasó por el aceite y empezaron a adquirir un color dorado.

—Rojo.

Ayame miró sobre su hombro, no terminaba de acostumbrarse a las combinaciones extrañas de ingredientes, pero por alguna razón terminaba cediendo a las indicaciones, cada vez más extrañas que fueran, de Kento.

—¿Perejil o cebollín? —preguntó respecto a la decoración, porque si algo le había quedado muy claro desde un inicio, era que debía decorar un plato más de lo que se arreglaba a sí misma.

—Perejil.

Terminó de montar el plato y acomodó las charolas.

—Ayame-chan, quédate por favor a servir las bebidas —le dijo mientras otros meseros se preparaban para llevar las cosas. Ella asintió y se deslizó rápidamente al lavabo para arreglarse el cabello.

Dirigió la comitiva hasta el reservado donde se encontraba precisamente la quinta maestra Hokage, a su derecha, dos ninjas que pudo reconocer porque los había visto con Naruto, si no se equivocaba, uno debía de ser Nara Shikamaru, y el otro, Hyūga Neji, mientras que a la izquierda pudo identificar primero a su asistente, Shizune, y después a Sarutobi Asuma y al excéntrico Maito Gai. Estaba presente también la joven rubia que había estado durante la cena de alianza y junto a ella otro chico con el rostro maquillado con un estilo parecido al kabuki, pero sin la base blanca.

Pensó que estarían al menos los maestros de las otras aldeas, pero parecía más la reunión de los vencedores. Se arrodilló a un lado de la Hokage y sirvió la primera ronda de bebidas.

—¡Al fin! —exclamó la mujer que, sin embargo, tuvo la delicadeza de esperar a que todos estuvieran listos para hacer el brindis.

—Y bien —empezó a decir ella con esa poderosa voz que tanto la caracterizaba —. Brindamos a la salud de la promoción chūnin de este año. Shikamaru, Neji y Kankuro —zanjó apurando el trago para decepción de Ayame que esperaba un discurso solemne. El resto se limitó a asentir y enseguida beber, aunque con menos prisa.

—Yo lo que quería era irme a dormir —masculló Shikamaru mirando su turbio reflejo en el sake al tiempo en que recargaba los codos sobre la madera. Por el contrario, Neji mantenía la espalda muy recta y la expresión serena.

—Deberías comportarte, es una ocasión formal —susurró mientras Asuma empezaba una plática casual con Tsunade y Shizune luchando por ignorar a Gai que no solo había estallado en vítores por la promoción de su estudiante, sino que empezaba a dar indicios de querer ponerse de pie para empezar algún tipo de baile.

—¿Hablas conmigo o con tu maestro? —preguntó Shikamaru distraídamente dando un sorbo a su sake.

—Contigo, por supuesto, Gai-sensei es… algo tarde para cualquier cosa —agregó esta vez siendo él quien bebiera.

Por un instante ambos miraron al hombre reír a carcajadas, aunque estaban seguros de que no había entendido realmente el chiste subido de tono que había dicho Tsunade y había sonrojado a Shizune. Shikamaru terminó, y aunque no era bebedor habitual, no pudo evitar mirar con tristeza el fondo vacío de la copa.

—¿Desea que le sirva más? —preguntó Ayame solícitamente. El joven ninja lo pensó unos momentos y encogiéndose de hombros aceptó la invitación.

—Segunda prohibición shinobi —susurró Neji.

—Eres un pesado — se quejó ignorándolo —. ¿Y tú, también crees perder contra un trago se sake? — preguntó enseguida a Temari.

—Uhm, a mí me sonó a un reto, pero te molestes hermana, la última vez demostró que puede más que tú.

La kunoichi resopló lanzándole una mirada asesina a su hermano menor que sonriente bebía a sorbos.

—Tú también deberías moderarte —reprendió.

—Chūnin —respondió gesticulando exageradamente. Por respuesta, Temari frunció el ceño.

Shikamaru rio por lo bajo y enderezó un poco la postura, al menos lo suficiente como para destacar que la diferencia de estaturas que había entre él y Neji no era realmente tanta. Con un ademán deliberado le quitó de la mano a Neji el sake y se lo bebió de golpe.

—¡¿Qué sucede contigo?! — preguntó muy ofendido el joven Hyūga por haber bebido de la misma copa que su compañero.

—Tu dijiste que no querías.

—Yo no usé esas palabras.

—Tráele jugo de mandarina al señor, Ayame-chan, y también para la señorita —dijo Shikamaru sonriéndole a la camarera.

Ayame, que había reaccionado abruptamente luego de mantener exitosamente un perfil bajo en el que pasaba desapercibida, se puso de pie para alcanzar el carrito de las bebidas.

—¿Con agua mineral o natural? —preguntó.

—Mineral —dijo Temari segura, sin embargo, Neji tardó en decidirse aunque al final pidió natural.

—Como mejor les parezca, yo me quedo con el sake.

—¡Este muchacho me gusta! —exclamó de pronto Tsunade tomando a Shikamaru por el cuello y atrayéndolo hacia ella, el chico inicialmente iba a poner las manos para frenar el impulso, pero en cuanto cayó en cuenta de que de esa manera su único punto de apoyo eran los senos de la mujer, golpeó con las palmas de las manos la mesa, sin embargo, ya era tarde, su cara estaba prácticamente sumida en el pronunciado pecho de la Hokage.

—Su gusto por los hombres jóvenes, no tiene remedio —dijo Asuma moviendo la cabeza de un lado a otro mientras sacaba su cajetilla de cigarros.

—¿Su gusto por qué?! —exclamó Shikamaru aún en conflicto por encontrar un punto de apoyo que no fuera alguna parte del cuerpo de la kunoichi.

Asuma dio una calada profunda a su cigarrillo aun ignorando a Gai que se había cambiado de sitio dejando a Kankuro junto a Asuma mientras él quedaba al lado de Temari felicitándola por su determinación al no caer en la provocación de beber, la joven rubia, sin embargo, buscaba mantener una distancia apropiada entre el hombre y ella plantando firmemente su abanico cerrado como barrera para rechazar el abrazo.

—Y a mí me alegra que usted no beba —dijo, haciendo una referencia a su carácter que el otro no entendió, o no se dio por aludido.

—Los hombres tienen comportamientos inaceptables cuando beben demasiado — explicó Gai—. Como Neji-kun, por ejemplo.

Temari levantó una ceja y reconsideró la idea de ignorarlo completamente. Discretamente miró por el rabillo del hombro al ninja aludido y fue completamente incapaz de imaginarlo ebrio.

—Esa anécdota no tiene relevancia —dijo Neji sin inmutarse.

—¿Por qué no? Las anécdotas son buenas cuando se tiene una reunión interesante —dijo Tsunade sin aflojar ni un poco su agarre sobre su joven prisionero.

—Un hecho sin importancia, Tsunade-sama, me parece que incluso se hizo una breve reseña en el reporte final.

— Ah, ¿sí?

—Sí —contestó rápidamente Shizune.

—Tsunade-sama, fue hace un par de meses de hecho.

La mujer torció la boca, pero reconocer que no lo había leído, no ayudaría mucho a su imagen.

—Sí, como sea. Sirve la comida —ordenó a Ayame.

La comida se había servido según iba indicado la quinta maestra Hokage, y entonces la joven camarera entendió la elección del platillo; era básicamente frío, así que no importaba que se demorara en servir una vez montado, no perdería la forma ni el sabor.

Se había dejado todo sobre carritos y su deber era únicamente servir, retirar los platos sucios, y sobre todo, mantener las bebidas siempre servidas, lo que representó el mayor reto de toda la noche, pues no podía siquiera creer que una mujer pudiera beber tanto y mantenerse más o menos íntegra. Ella misma nunca había intentado encontrar su límite, pero estaba segura de que quizás fuera competidora de una sola ronda.

La segunda persona que más bebió fue el ninja con el maquillaje Kabuki y aunque aún podía mantenerse erguido, su voz se volvía más grave a ratos. Notó que Asuma estaba perfectamente, pero principalmente se debía a que solo fingía beber, hacía juego de manos, fumaba más y por su parte, Shikamaru, aún en brazos de Tsunade, se había rendido luego de un par de escuetos esfuerzos por tratar de liberarse y había terminado cómodamente posicionado para poder seguir comiendo y bebiendo, aunque con un ritmo lento.

—Pienso que Tsunade-sama está teniendo la idea de que la cabeza de Shikamaru es Tonton — dijo Shizune empezando a preocuparle el hecho de que no fuera así y realmente le gustara el chico.

—Pienso que Shikamaru tendrá bastante trabajo a partir de ahora. Le hará bien —comentó Asuma soltando un aro de humo que Temari rompió con un movimiento de la mano.

—Es tarde, Kankuro, tenemos que prepararnos para salir de regreso a Suna —dijo de pronto pero ya evidentemente molesta.

—No es cierto, se supone que nos marchemos el viernes…

—En media hora será viernes. Nos vamos —y se puso de pie tomando de la casaca a su hermano consiguiendo ponerle de pie sin mayor esfuerzo.

— Ah, ¿sí? —preguntó socarronamente.

—Y me aseguraré que sin importar la resaca que tengas vamos a llegar a la hora que acordamos.

—¡Hey, mujer! ¡No seas pesada! ¡Está conviviendo con nosotros! —se quejó Shikamaru, pero ella solo le miró con dureza y sostuvo con más fuerza a Kankuro.

—¿Tú lo vas a llevar cargando? Si lo haces lo dejaré el tiempo que quieras.

—Sí, sí, lo hará, lo hará —dijo Tsunade—. Ahora siéntate y regrésanos a Kankuro-kun.

—No, ya llévatelo —mustió Shikamaru.

—¿Por qué? —preguntó Neji mirándolo sin demostrar nada particular —. ¿No encontrabas muy divertida esta reunión? No excluyas a nuestros aliados de Suna.

Shikamaru endureció la mirada.

—Ya he dicho que lo llevara, ahora siéntate y déjalo estar.

Temari sonrió complacida y dejó que Kankuro volviera a acomodarse mientras ella se sentaba de nuevo, ignorando por completo las quejas de Shikamaru.

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A la mañana siguiente, Ayame simplemente sentía que era incapaz de levantarse de la cama, su padre, condescendientemente no le había ni siquiera intentado despertar y solamente le había dejado una nota junto al desayuno preparado. Abrió los ojos cerca de las diez de la mañana. Le dolía la cabeza, las piernas y ella no había bebido nada.

Comió a regañadientes, se vistió y salió al encuentro de su padre en el Ichiraku Ramen.

Caminaba sobre la vía principal reprimiendo un bostezo cuando recordó algo divertido de la noche anterior.

—Seguro se fueron hace horas…

Pero justamente terminaba de decir aquello cuando vio que se acercaban los ninjas de Suna. Al frente del grupo, la joven rubia con los brazos cruzados y aunque había una leve línea debajo de sus ojos, parecía que se encontraba bien, como los otros dos ninjas que debieron de formar el grupo de inscripción de Kankuro pero no fueron promovidos al final.

Shikamaru, y el propio Kankuro venían detrás, con un andar extraño en el que se ayudaban mutuamente a mantener el equilibrio.

—¡Muevan sus holgazanes traseros! ¡Hay un itinerario que cumplir! —les gritó, haciéndolos temblar un instante.

Ayame no pudo evitar saludarles cuando pasaron a su lado.

—Vuelvan pronto —dijo sonriente, pero Shikamaru no recibió de buena gana el gesto y simplemente siguió su camino.


Comentarios y aclaraciones:

Me siento tan apenada… ha pasado tanto tiempo, que no podía recordar si el restaurante de Kento tenía nombre o no.

¡Gracias por leer!

FE DE ERRATAS (Y DE ERRORES)

Me confundí, lo olvidé, o no sé qué.

Shikamaru fue ascendido desde la invasión del sonido, pero si les hace mucho ruido, solo piensen que por las circunstancias no hubo celebración y por eso lo juntaron con la promoción de Neji.

Puse también que Temari quedó, al igual que Shikamaru, desde el principio y por eso Kankuro presentó su examen con otro equipo.

En fin, cosas que pasan cuando no retienes toda la info de 700 caps de manga y mil de anime, y no revisas las wikis.