Capítulo 26
Itachi
Llamé a Tenten y le pregunté si podía venir a casa de Ino. Necesitaba hablar con alguien, porque si no lo hacía, iba a volverme loco. No le llevó mucho tiempo venir porque estaba de compras en la zona. Cuando llegó, entró directamente al dormitorio y agarró un rodillo de pintura.
—¿Qué te ha pasado?
—Sakura. Eso es lo que me ha pasado. No la entiendo, hermanita. Regresa a Seattle y hace las paces con su hermana y ese maldito ex-prometido y eso está bien, pero no quiere hablar conmigo. No quiere hablar sobre lo que pasó entre nosotros, no quiere hablar sobre nuestra relación.
—Itachi, tienes que calmarte un minuto.
—Le dije que se largara de aquí, Tenten. Estaba tan enfadado con ella porque no quiere hablar conmigo.
Se acercó a donde estaba parado y me abrazó.
—Hay algo más que le está pasando.
—¿Qué quieres decir? —le pregunté mientras me alejaba.
—No estoy tan segura de que no quiera hablar contigo por las cosas que le dijiste. El amor que ambos se tienen, es tan fuerte y tan puro que debería ser capaz de superar cualquier cosa. No lo sé, Itachi. Tal vez estoy loca, pero algo más le pasa a Sakura.
—Cualquiera que sea el problema, Tenten, ya no quiero malgastar mí tiempo. Se terminó y esta vez lo digo en serio. Si Sakura no quiere hablar conmigo o discutir lo que pasó entre nosotros, está bien. Puede irse y vivir una vida feliz por su lado, porque, obviamente, eso es lo que quiere.
Tenten y yo no dijimos ni una palabra más después de eso. Se quedó a ayudarme a terminar de pintar las paredes y luego nos fuimos a casa. La camioneta de Sakura no estaba en el aparcamiento y era casi medianoche. No tendría que importarme, pero no era seguro estar fuera de casa a estas horas. Me despedí de Tenten y entré en mi apartamento. Óbito y Temari se habían ido y estaba solo. No iba a poder dormir hasta que no supiese que Sakura estaba a salvo en casa. Alrededor de una hora más tarde, mientras estaba sentado en el sofá, oí cómo se cerraba su puerta.
A la mañana siguiente, volví a casa de Ino y ayudé a Sasori a montar la cuna. Cuando llegué, estaba sentado en medio del cuarto del bebé, soltando una maldición tras otra con las piezas de la cuna esparcidas por todo el suelo.
—Amigo, ya era hora. ¿Tienes idea de lo jodido que es esto?
Me reí.
—No es tan difícil de armar. Apártate y dame las instrucciones.
—¿Cómo está Sakura?
—¿Por qué me preguntas a mí?
—Óbito dijo que estuvo aquí ayer, ayudándote a pintar. Oh, por cierto, gracias por hacer eso.
—Las cosas iban bien hasta que me contó algo y yo le dije que se largara de aquí — le respondí.
—Whoa, amigo. Vamos. ¿Qué mierda está pasando?
—Fue a Seattle y habló con su hermana y su ex, pero no quiere hablar conmigo — dije mientras agarraba el destornillador.
—Habla contigo. La he visto.
—No quiere hablar de nosotros. Pudo perdonar y hablar con la gente que la engañó e hizo de su vida un infierno, pero no puede hablar conmigo sobre nuestra relación.
—Bueno, le dijiste que había matado a Izumi.
—Gracias por el comentario, Sasori. No quiero hablar más de Sakura.
Justo cuando estaba apretando uno de los tornillos, sonó mi teléfono. Era Konan.
—Hola, Konan. ¿Qué pasa?
—Hola, Itachi. Siento molestarte un domingo, pero creo que hay un problema con la factura del pedido de licor.
—Es tu día libre. ¿Por qué estás en el bar?
—No tenía nada más que hacer hoy, así que pensé en venir. ¿Crees que puedes pasar más tarde y echar un vistazo?
—Sí. Estoy armando la cuna para la bebé de Ino y Sasori. Iré en un rato.
—Gracias. Estaré esperando.
Colgué y miré a Sasori, que me observaba fijamente.
—Amigo, está muy interesada en ti. Será mejor que tengas cuidado.
—No lo está —le dije.
—Sí que lo está. Sé cuando a las mujeres les gustan los hombres. Conozco sus trucos y, créeme, le gustas.
Una hora más tarde, la cuna estaba montada y puesta en su lugar y, después de ayudar a Sasori a limpiar, me fui al bar.
Cuando llegué, me dirigí directamente a mi oficina y vi a Konan sentada detrás de mi escritorio. Estaba sujetando la foto que tenía en mi cajón de Sakura y yo.
—¿Qué estás haciendo? —le pregunté.
—Oh, Itachi. Lo siento. Solo estaba mirando tu foto.
—¿Por qué?
—No pude encontrar un sujetapapeles, así que abrí el cajón y estaba ahí. Lo siento.
Me acerqué y se la quité de las manos.
—Es una linda foto.
—No estoy aquí para hablar de la foto. ¿Qué pasa con la factura? —le pregunté.
—Lo siento. Ya encontré el fallo. Olvidé llamarte. Pero ya que estás aquí, ¿te gustaría ir a comer algo?
—No. Ya he comido. Ya que la factura está bien, puedes irte.
—Bien —dijo con una mirada triste mientras tomaba su bolso y empezaba a salir por la puerta. Se dio la vuelta—. Eres un tipo realmente agradable y especial. No deberías estar solo. Si quieres compañía, llámame.
Asentí. Tal vez Sasori tenía razón. Iba a tener que estar alerta cuando la tuviese cerca. Después de hablar con Candi por un rato, decidí irme a casa. No podía dejar de pensar en Sakura y lo grosero que fui con ella la noche anterior. Necesitaba disculparme.
Cuando aparqué en el estacionamiento, su auto estaba en su lugar habitual. Llamé a su puerta antes de entrar a mi apartamento.
—Itachi —dijo mientras abría la puerta.
—Necesito hablar contigo.
—Creo que anoche dijiste suficiente —dijo.
—Por favor, Sakura. Quiero disculparme por el comportamiento que tuve contigo anoche. Me pasé de la raya y lo siento.
Me hizo un gesto y me indicó que entrara.
—Sakura, Solo quiero que sepas que no voy a presionarte más para que me hables. Lo hecho, hecho está, y obviamente, no puedo cambiar esa noche. No te quise decir lo que dije y no eres responsable de lo que pasó con Izumi. Fui un imbécil y estaba en shock. Eso es todo. Daría cualquier cosa por regresar a esa noche y hacer las cosas bien. Estoy muy feliz de que hayas hablado con Hidan y Hinata porque sé que le has dado muchas vueltas en tu mente a lo que te sucedió durante mucho tiempo, y me alegro mucho por ti que lo hayan arreglado.
Se paró al otro lado de la habitación y escuchó cada palabra que le dije. Nunca me interrumpió y nunca se movió de lugar donde estaba parada.
—Solo quería que lo supieras. Ahora te dejo con lo que sea que estuvieras haciendo. —Tan pronto como puse mi mano en el pomo de la puerta, habló.
—Gracias, Itachi. Aprecio que me lo hayas dicho.
Asentí con la cabeza y le di una pequeña sonrisa mientras salía por la puerta.
