El ADN (Love Live!)

Capítulo 1: La post cenicienta


Como ya conocen la historia de la cenicienta en los cuentos infantiles, que en su lugar será adaptada al estilo Love Live! transcurridos en eventos alternos un poco antiguo al presente. La protagonista de esta versión es Nico, quien por envidia y celos frente a sus "hermanas" (en realidad, hermanastras en la adaptación quienes son interpretadas por Rin, Hanayo y Eli) se metía con un(a) "príncipe" o "princesa" (encarnada por Maki) que ya sabíamos de la trama.

(En aquella imagen superior de espécimen, existe dicha versión de la franquicia basada en ese cuento de hadas, que lamentablemente está restringida para el mercado japonés; sólo tres imágenes ilustradas contiene la obra, lástima que no podamos averiguar quién fue la hada madrina).

Pero un vuelco cambió drásticamente: Nico se reencuentra con su madre tras años de abandono, lo que separó definitivamente de las "supuestas" hermanastras y se quedó en un nuevo hogar lejos de las suyas. A pesar de que no se supo nada de su "príncipe" Maki desde que se separaron un par de meses, por motivos desconocidos, decide emprender su nuevo trabajo en una academia de idols en el interior de la ciudad, ignorando de que su madre tiene cáncer terminal.

Nico: Lo que pasa es que me asusté, pensé que le había pasado algo.

Mamá de Nico: Creí que no era nada malo.

Nico: Sí, pero en esa urgencia usted le haga las cosas preocupa pues no, mamá.

Mamá de Nico: Ay, no seas exagerada. Bueno, tengo algo que decirte que, creo que es muy importante para nosotras dos. ¿Qué tiene de malo eso?

Nico: Nada. ¿Qué me quería decir?

Mamá de Nico: Tú sabías que yo terminé de pagar esta casa.

Nico: No, no lo sabía. Pero me parece fantástica que la pueda disfrutar sin deuda.

Mamá de Nico: Bien, y como nuestra familia se compone básicamente de entre nosotras dos y tres hijos más, he pensado hacer mi testamento en vida.

Nico: ¿De qué estás hablando, mamá?

Mamá de Nico: Contraté un abogado y voy a dejar todo, todo en nombre tuyo.

Nico: Haber, perdón. ¿Usted piensa morirse luego?

Mamá de Nico: No, no, no. No se trata de eso, pero la verdad es que uno nunca sabe cuándo le va a llegar la hora y además, así te evito molestias a futuro, ¿tienes eso algo de malo? ¿Uhm?

Nico: Yo le agradezco mucho usted se está preocupando de estas cosas, pero, quiero decirle que para mí lo más importante es su salud. Dime, ¿sientes mal? ¿Le duele algo?

Mamá de Nico: No, cómo se te ocurre, no, nada de eso. Estoy muy bien.

Nico: ¿Estás segura?

Mamá de Nico: Ay sí, mi amor, estoy segura. ¿Qué me ves mal?

Aunada de lo acontecido, la ex cenicienta fue a una cafetería encontrando con su -supuesta y "verdadera"- hada madrina Nozomi a platicar de todo un poco.

Nico: Nozomi. Discúlpame.

Nozomi: Pensé que no va a ir, qué bueno que llegaste.

Nico: No, lo que pasa que adonde mi mamá, el tiempo no corre, tú la conoces.

Mozo: Buenos días, joven.

Nico: Hola.

Mozo: ¿Le ofrezco?

Nico: Un cafecito cortado con leche.

Mozo: ¿Algo más?

Nico: No. *Sale el mozo* Así que te vas.

Nozomi: Sí. Me aburrí de todo lo urbano, sabes que me di cuenta que me gusta la tranquilidad.

Nico: Además, está acá al lado.

Nozomi: En cuarenta minutos estás ahí. *Le recibe su tarjeta de presentación con la dirección dibujada* Toma, dirección completa con mapa y todo, no la pierdas para que mandes clientela.

Nico: ¿Y los niños están contentos?

Nozomi: Están como locos, tengo que cambiar de escuela.

Nico: Los críos se acostumbran. ¿Y va a trabajar lo tuyo?

Nozomi: Pero por supuesto, Nico-chi. No va a pensar que voy a dedicar a la agricultura.

Nico: ¿Y por qué no? *Regresa el mozo con el pedido*

Mozo: Permiso. *Sale de escena*

Nico: Gracias.

Nozomi: Bueno, lo mío son las cartas y no me puedo quejar. Además, la gente me sigue siendo fiel.

Nico: ¿Quién lo diría? La "brujita" del barrio se nos va.

Nozomi: Va a tener que ir a ver. Le dejé la dirección a todos. Y tú, cuídate ya.

Nico: Ah, no empieces a trabajar conmigo hoy día porque ando sin nada, ¿ya?

Nozomi: Te lo digo en serio, sobre todo ahora que tienes una buena situación y tienes que cuidarte si quieres que te dure para toda la vida.

Nico: ¿De qué estás hablando?

Nozomi: Sé muy bien de lo que estoy hablando, ¿recibiste una herencia o no?

El impacto fue tremendo: una vez más, Nozomi descolocaba a su amiga con sus conocimientos esotéricos. Nico era una tanta renuente a conocer las vicisitudes de su vida a través de las cartas, pero debía admitir que Nozomi tenía una sensibilidad especial para captar sin proponérselo situaciones íntimas de las personas, como por ejemplo ahora, ella recién acababa de tener una conversación con su madre y ella ya sabía de la herencia. En principio, Nico tomaba estas intervenciones en forma liviana y casi anecdótica, pero ahora consideraba que esta mujer claramente era capaz de ver lo que nadie ve.

Esta protagonista ingresa a su propia academia de caza-talentos a consultar la actividad de su taller.

Nico: ¿Reclutó más aspirantes?

Supervisora: Sí, están todas inscritas, señorita.

Nico: Y dile a la secretaria que cancele mis citas de hoy porque no voy a poder contactar.

Supervisora: La andaba buscando, quería conversar con usted.

Nico: Me voy a quedar acá esta noche, así que diles que me vaya a ver.

Supervisora: Listo.

Nico: Adiós.

Nico administra una academia de idols en el interior de la ciudad, y a menudo debe estar viajando a esta zona donde muchas oportunidades incluso, debe quedarse a dormir. Sin duda, para ella este ha sido un día particularmente distinto; la reunión con su madre que pretende dejarla una herencia en vida, lejos de alegrarla le dejó una sensación extraña por decirlo menos, a ella no le cabía en su mente que su madre tomara esta determinación sin tener un motivo importante, intuía que su salud no estaba bien, hecho que ocultaba para no preocuparla. Esa misma conversación motivó que ella se quedara en el apartamento esta noche ya que necesitaba pensar y reflexionar sobre el tema.

Por otro lado aún, el episodio que vivió con su amiga Nozomi, rondaba en su mente como una situación no menor.

Suena el teléfono fijo mientras la loli cocinaba su cena y contesta la llamada desde su propia academia.

Nico: ¿Bueno?

¿?: Nico-chan, soy yo, Honoka.

Nico: Hola, amiga.

Honoka: Oye, sabes que te escucho entrecortado.

Nico: Sí, es que estoy en el interior, no se escucha muy bien. Ahí te escucho mejor. ¿Qué onda?

Honoka: Eh, lo que pasa es que mañana voy a hacer un banquete en la casa.

Nico: ¿Y a qué hora?

Honoka: Tarde, para que vengas.

Nico: Ya pues, tú sabes cuando se trata de un banquete soy materia dispuesta, Honky. ¿Qué hay que llevar?

Honoka: Ganas de comer, no. Oye, si quieres te traes un parfait. ¿Ah?

Nico: Ok, de ahí somos.

Honoka: Te espero.

Nico: Bye.

Honoka: Bye Bye.

A pesar de todo, Nico se durmió temprano, el lugar estaba solo y por cierto propicio para un descanso reparador. Sin embargo, hubo una situación que ella no podía controlar ni mucho menos en un estado profundo de su sueño.

Nico sufría una pesadilla al soñar que ella sería atropellada por su peor enemiga del cuento: Eli. Esta premonitoria sensación hizo sudar su cuerpo de nerviosismo y tensión, vestida de un camisón ligero blanco fue a cerrar una ventana al lado de su cama que, alguien había entrado a su habitación.

Continuará...