Un cowboy por navidad
Esta historia es una adaptación.
La historia original de Tess Curtis.
Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer.
Capítulo 18
Trabajando en milagros
—Ya se lo dije a él, violaría varias leyes federales si le doy esos datos.
— ¡Venga ya, Saul! —exclamó Zach frente al mostrador de la recepción del pequeño hotel del lago Ennis.
—Mi respuesta es no, Zach.
—Conoces a Edward desde que era un niño. —Zach cambió de estrategia—. Sabes cómo ha sido su vida, especialmente en los últimos años.
—Lo conozco, lo sé y siento mucho por lo que ha tenido que pasar ese muchacho, pero no veo en qué le puede ayudar que yo viole varias leyes federales.
—A tu edad podrías alegar enajenamiento mental, Saul. Pero nadie te va a denunciar por ello, te lo prometo.
— ¿Me estás llamando carcamal? —se quejó el dueño del hotel.
—No, solo estoy diciendo que tienes el corazón de piedra. A Edward le gusta esa mujer y la única forma de contactar con ella es a través de los datos que tú tienes en ese maldito ordenador.
—Pero nadie me asegura que ella quiera. ¿Y si ahora se dedica a acosar mujeres?
— ¡Venga ya, Saul! ¡Es Edward! Por el amor de Dios. Medio pueblo los vio en la cafetería hace un par de días.
— ¿Estáis hablando de Edward y esa chica a la que besó en plena calle? —preguntó Anabelle, la esposa de Saul, mientras bajaba las escaleras con un montón de toallas.
Zach hizo un gesto con las manos señalando a Annabelle mientras miraba a Saul, para demostrar que aquel hecho era vox populi.
— ¿De verdad no quieres darle una oportunidad a ese muchacho, Saul? —preguntó Zach por última vez.
— ¿Oportunidad? ¿Qué ocurre? —preguntó Anabelle.
Zach y Saul le explicaron la situación, cada uno con su versión al respecto.
—Saul, busca la reserva de esa chica —ordenó Anabelle.
—Pero…
—Búscala, quiero verla.
Saul, a regañadientes, la buscó en el ordenador, Anabelle, a su lado, la miró durante un par de segundos, asegurándose de que tenía los datos de contacto.
—Saul, creo que es hora de que nos tomemos un té —dijo, dirigiéndose a su marido para tomarle de la mano y tirar de él fuera del mostrador—. Zach, si eres tan amable, cierra la puerta al salir, Saul y yo necesitamos un descanso.
Anabelle le guiñó el ojo para indicarle tácitamente que si el ordenador estaba casualmente encendido en la página donde se mostraban los datos de una reserva y alguien accidentalmente la miraba en su ausencia, ellos no estaban incurriendo en un delito.
—Eres un encanto, Anabelle —dijo Zach esbozando una sonrisa—. Cerraré al salir.
Zach miró la pantalla del ordenador y tomó nota de los datos de aquella reserva en una libreta que había al lado de la pantalla.
¡Especial de navidad!
Espero lo disfruten y me cuenten que les parece :)
Nos vemos.
