Un cowboy por navidad
Esta historia es una adaptación.
La historia original de Tess Curtis.
Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer.
Capítulo 24
Una entrega especial
Zach detuvo el todoterreno a algo más de cien metros de donde trabajaban los Cullen. Tres hombres y dos mujeres.
El capataz se bajó y comenzó a caminar hacia el grupo con el rollo de alambre al hombro, mientras ella los observaba junto a la puerta del jeep, sin atreverse a dar un paso. Uno de ellos era Edward y, a pesar de que los otros dos hombres que estaban allí lucían figuras tan imponentes como la suya, su corazón supo cuál de ellos era al reconocer sus gestos.
— ¿Qué demonios es eso de una carta certificada urgente? —preguntó Edward a Zach cuando llegó a su altura y le ayudó a descargar el rollo de alambre.
—Una entrega especial, muchacho. —Le sonrió.
—Tía buena a las doce —dijo uno de los chicos Cullen, percatándose de una mujer de pelo largo y castaño que avanzaba hacia ellos desde el todoterreno de Zach.
Edward dirigió la mirada hacia donde había indicado su hermano e, igual que la primera vez que la vio, le pareció un ángel encarnado.
—No puede ser —dijo en voz alta Edward, con la respiración acelerada de repente.
—Lo es, Edward —dijo Zach, corroborándole que no estaba viendo una visión.
Edward dejó caer de sus manos las herramientas con las que estaba trabajando y se encaminó hacia ella sin dejar de mirarla. Por el camino quedaron los guantes de trabajo que se quitó y dejó caer sin mirar dónde hasta que llegó a su altura, con el corazón encogido saltándole en el pecho.
Era Bella y allí estaba. Frente a él.
—Bell… —abrevió y susurró su nombre casi con reverencia—. Dime que no estoy soñando.
Bella tragó saliva antes de responder, le estaba costando que su garganta emitiera algún sonido.
—No es un sueño, Edward —dijo ella en un tono casi igual de bajo, con los ojos acuosos como los que veía frente a ella—. Dime que no llego tarde.
—Bella —volvió a susurrar con su pecho cargado de emoción y dificultad para verbalizar lo que quería decirle—. Tú siempre llegas en el momento adecuado. Siempre.
Edward le acarició el rosto con una de sus manos, sintiendo que era tangible, real y que estaba frente a él diciéndole aquello.
—Perdóname por no haberte querido escuchar —le dijo ella.
—Perdóname por no haberte sabido explicar —se disculpó él.
Sus bocas se acercaron y se fundieron en un largo y tierno beso, deseado por ambos, que hizo que sus corazones se llenaran de felicidad.
—Te amo, Bella —dijo Edward en un nuevo susurro. No quería más verdades a medias con ella y deseaba hacerle saber cuáles eran sus sentimientos, algo que había meditado mucho durante las semanas que habían estado separados.
A Bella se le derramaron dos lágrimas de felicidad al escuchar aquella confesión de boca de Edward. — Te amo, Edward —le dijo, sintiendo cada una de aquellas palabras en su interior. Se había enamorado de aquel cowboy en apenas unos días y aquel sentimiento no había hecho más que crecer en su interior con los días que habían pasado juntos bajo aquella tormenta de nieve.
Los labios de ambos se volvieron a unir en un beso largo y apasionado, cargado de los sentimientos que se habían dicho y otros muchos que afloraban en su interior al volver a estar de nuevo juntos.
Segundos después fueron conscientes de los silbidos y aplausos que llegaban de detrás de ellos. No eran otros sino sus hermanos, con gran sentido del humor.
—Tenemos mucho tiempo que recuperar tú y yo solos —comenzó a decir Edward—, pero ya que estamos aquí, ¿qué te parece si comenzamos por presentarte a mi familia?
Bella asintió, un poco avergonzada por el espectáculo tan aplaudido que habían dado, y se dejó coger en brazos por Edward para ir con ella hacia donde estaban Zach, su padre y sus tres hermanos y hacer las presentaciones oficiales.
Once meses más tarde
—De nuevo es esa fecha del año que no te gusta —dijo Bella, sirviéndole azúcar en el café que acababa de preparar para Edward.
Ya no eran Saul y Anabelle los que tomaban café en el hotel del lago Ennis, ahora eran Bella y Edward. Los anteriores propietarios se habían jubilado y ella había decidido mudarse a McAllister y comprarles el hotel hacía apenas unos meses. Edward seguía trabajando en el rancho de sus padres, aunque habían hablado en varias ocasiones de regentar juntos el lugar.
—Lo sé —respondió Edward removiendo el azúcar.
—Espero que no te moleste, pero debo decorar el hotel para la ocasión, quizá no quieras venir en toda la temporada.
—Es un negocio, cariño, es tu deber hacerlo. Podré convivir con ello.
— ¿De verdad?
—Ajá.
—Sé que es muy precipitado y aún los números son un poco austeros por aquí, pero creo que podría contratar a alguien que me cubra y tomar dos semanas para encerrarnos en tu casa y olvidarnos de todo esto.
Edward apreciaba el gesto de Bella, pero, de una vez por todas y con ella en su vida, necesita afrontar aquello y superarlo o, al menos, hacerlo lo más pasable posible.
—No, tengo que cambiar eso —dijo posando su mano sobre la de ella en la mesa—. Este año lo podemos pasar aquí con los huéspedes.
— ¿Estás seguro?
—Sí. Es hora de hacerlo. Contigo a mi lado, lo conseguiré.
¡Especial de navidad!
¡Feliz Navidad chicas! En algunas partes del mundo ya es noche buena, pero por estos lados del mundo aún falta, así que de forma adelantada les deseo de todo corazón una linda noche.
Espero lo disfruten y me cuenten que les parece :)
Mañana les subo el ultimo capítulo ;)
Y próximamente vengo con una nueva adaptación que se que les encantará :) en el grupo les subí un adelantito, vayan a verlo ;)
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¡Subí nueva reseña al blog! En esta les hablo sobre la trilogía Elementos Oscuros, vayan y denle una oportunidad pliss
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Nos vemos.
