¡Hola, sempais! Bueno, sé que no suelo publicar mucho de SasuGaa y debería. De estos drabbles navideños que decidí publicar este fue uno de los más difíciles de darle forma, incluso cuando la idea (como el ItaSaso) tenía una temática mucho más larga y totalmente diferente.
En fin, a ti (Sabaku no Gaa-chan), te agradezco mucho tus historias y espero que los drabbles que leas sean todos de tu agrado. Especialmente este. No te escribo suficiente SasuGaa como mereces.
¡Ojalá lo disfruten mucho y tengan felices fiestas!
Advertencias. 1) Yaoi 2) Tremendo, montón de OoC (así, con negritas y subrayado) 3) Sasuke es lo más "novio ejemplar" y fuera de este mundo que pude hacerle, porque Gaara se merece el sol, la luna, las estrellas, el univereso y es claro que este Uchiha no lo hace canónicamente 4) Disculpen los errores. Además de este drabble quería preparar otros y los hice ayer con pocas facultades mentales, jajaja. 5) Pienso publicar esto en mi cuenta de Ao3 Whispers_of_the_wind
Disclaimer. Naruto le pertenece a Kishimoto. Al final, yo no gano nada al escribir esto, excepto sus favoritos y reviews.
Sin más qué decir, ¡les deseo buena lectura!
{.ͼͽ.} * [Ship it for Christmas] * {.ͼͽ.}
{℘} Capítulo 6 {℘}
Galletas
Me encanta verte feliz, añoro esa sonrisa.
—Michael Bublé & Meghan Trainor, Someday.
El olor de las galletas invadía el departamento. Una fragancia realmente dulce que le provocó una sonrisa y lo invitó a apartar el libro de Stephen King, el cual lo mantuviera ocupado hasta entonces. Sabaku pensó acercarse a la cocina y espiar a su novio, quien sin duda trataba de prepararle un delicioso postre navideño.
Sasuke estaba obsesionado con hacerlo bien. De hecho, Itachi le comentó que su hermano lo visitaba diario y practicaba una receta de su madre. Temari, jactándose del ingenio de su madre, se las ofreció algunos meses antes para el deleite de su hermanito. No obstante, ambos jóvenes eran un gran desastre culinario.
—Aprenderé a hacerlas —le prometió el de ojos oscuros y, por un segundo, el taheño vio exactamente qué volvió amigos a Sasuke y Naruto en primer lugar.
Gaara, aún no del todo acostumbrado a las atenciones ni romántico por naturaleza, sentía oleadas de felicidad cuando el Uchiha llegaba tarde y olía a masa para galletas, mezclado con chispas de chocolate.
¿Cuántos intentos fallidos tuvo?
Una vez, Deidara visitaba a Sasori e Itachi mientras el menor de los Uchiha horneaba. Le había mandado al ojiverde ciertas fotografías borrosas donde su novio se inclinaba, concentrado (antes de perseguir al rubio tras darse cuenta de sus intenciones) y otra más con Sasuke, su hermano y el Akasuna tratando de apagar el horno en llamas.
Quizá las personas conocían a Sasuke como alguien perfecto, pero estaba lejos de serlo.
Y Gaara estaba bien con ello. Le gustaba la manera en que Sasuke fruncía el ceño si fallaba, la sonrisa prepotente al superarse y —especialmente— cuánto se emocionaba al ver a un gatito. El Sabaku se preguntaba si su novio recordaba el Diario de Patitas, en el cual Itachi y él capturaban las huellas de los felinos.
¿No era extraño? Se había sentido solo la mayor parte del tiempo, abandonado por las expectativas frustradas de Raasa. Sasuke, viviendo bajo la sombra de un hermano al que amaba, entendía un poco de eso y estuvo ahí para acompañarlo silenciosamente.
Le había tomado la mano. Nadie nunca se había atrevido a tanto.
Sabaku no quería tanto las galletas como saber cuánto el Uchiha se esforzaba. No siempre eran los novios perfectos, a veces se entendían mucho menos que Kakuzu e Hidan… pero lo importante era que siempre volvían a intentarlo y estaban ahí uno para el otro.
Aunque, tener un novio que finalmente podía cocinar unas galletas que no parecían cadáveres en una escena del crimen, era un agregado magnífico según sus estándares.
FIN.
