Primer capítulo listo. Mañana subo el otro, buenas noches y besos :*
Pareja: Yui y Shu
Genero:Romance/humor
Rt: "T" futuro "M"
Capítulo I
Hola, mi nombre es Yui Komori y nunca quiero tener hijos.
Para aquellos que se sienten de la misma manera, ¿soy yo o parece como si estuvieras en el medio de una terrible reunión de Alcohólicos Anónimos cada vez que alguien se entera de que nunca quieres hijos? ¿Debería ponerme de pie, saludar a la habitación, y confesar que me lleva al séptimo círculo del infierno en el qué constantemente me encuentro? Se trata de una casa del terror donde estoy rodeada de mujeres embarazadas que me piden que toque sus protuberantes vientres y tenga un debate en profundidad acerca de sus vaginas. No entienden por qué la palabra placenta nunca se debe utilizar en una frase. Nunca. Especialmente con un café en la mitad del día.
¿Sabes lo que me llevó a esta decisión? El video de salud que vimos en clase en sexto grado. Ese retroceso a los años setenta en el que tenían a una mujer gritando desesperadamente con el sudor goteando de su rostro mientras su marido le acariciaba tiernamente la frente con una toalla y le decía que lo hacía muy bien. A continuación, la cámara enfocó la escena del crimen entre sus piernas: la sangre, la sustancia viscosa, los coágulos, y el extraordinariamente largo hueco porno que ahora tenía una cabeza diminuta apretando en su salida.
Mientras que la mayoría de las chicas cerca de mí decían: "¡Ahhhhhh!" cuando el bebé empezó a llorar, las miré con repulsión murmurando: "¿Qué diablos está mal con ustedes? Eso NO es normal." A partir de ese momento, mi lema era: Nunca voy a tener hijos.
—Así que, Yui, ¿qué quieres ser cuando seas grande?
—Nunca voy a tener hijos.
—Yui, ¿todavía no has elegido una especialidad?
—Nunca voy a tener hijos.
—¿Quiere papas fritas con eso?
—Nunca voy a tener hijos.
Por supuesto, siempre hay algunos en tu vida que creen que pueden hacerte cambiar de opinión. Se casan, tienen un hijo y luego te invitan a verlos esperando que seas abrumado por la emoción cuando eches un vistazo a su nuevo pequeño milagro. En realidad, lo único que puedes hacer es mirar la casa que no han tenido tiempo de limpiar en seis semanas, oler sus cuerpos que no han tenido tiempo de bañar en dos semanas, y ver sus ojos un poco escurridizos cuando le preguntas cuando fue la última vez que tuvieron una noche de sueño reparador. Se les ve reír con cada eructo y sonreír con cada pedo. Se las arreglan para mencionar la caca en cada conversación, y tienes que preguntarte quién es el loco aquí.
Luego están las personas que creen que tu frivolidad se debe a algún problema secreto profundo y oscuro con tu útero que estás compensando, y te miran a ti y a tu vagina con lástima. Susurran detrás de tu espalda y de repente se convierte en un juego horrible de "El Teléfono", y todo el mundo piensa que tienes una amenaza de fertilidad problemática donde el embarazo hará que tu vagina haga una combustión espontánea y tu teta izquierda se caerá. ¡Detengan la locura! Todas mis partes funcionan y por lo que sé, no tengo el síndrome de explosión de vagina.
La simple verdad es que nunca pensé que empujar de mí un diminuto humano que revuelva mi vagina en algo parecido a carne asada que nadie va a querer ver, por no hablar de la explosión, fuera una idea estelar. Fin de la historia.Y seamos sinceros gente, nadie es sincero contigo con respecto al nacimiento de un niño. Ni siquiera tu madre. "Es un dolor que olvidas una vez que tengas ese dulce y pequeño bebé en tus brazos."
Tonterías. SON PURAS TONTERÍAS. Cualquier amiga, prima, o un idiota extraño y curioso en la tienda de comestibles que te dice que no es tan malo, es un completo mentiroso. Tu vagina es más o menos el tamaño de la circunferencia de un pene. Hay que estirarla y abrirla y convertirla en una cueva de murciélagos gigante para que la vida humana que ha estado creciendo por nueve meses pueda salir por fin.
¿Quién en su sano juicio lo haría voluntariamente? Un día estás caminando y piensas: "Sabes, creo que es hora de convertir mi vagina en un Bistec de Arby's* y queso Cheddar (menos de queso cheddar) y ensillarme durante un mínimo de dieciocho años para que alguien me succione el alma de mi cuerpo y la voluntad de vivir, entonces soy el caparazón de la persona que solía ser, y no puedo tener sexo ni siquiera aunque pague por ello."
Parece lógico que después de tantos años de predicar a todo el mundo cómo nunca iba tener hijos, fui la primera de mis amigos en tener uno —para su horror, lo cual me ofendió mucho. Es decir, cualquier idiota puede criar a un niño. Un ejemplo: mi madre. Estuvo ausente el día que entregaron los manuales para criar a los hijos y en su lugar se guió por el viejo y sabio Doctor Phil y las galletas de la fortuna para educarme, y resultó muy bien. Bueno, tal vez ese no era el mejor ejemplo. No soy una asesina en serie, al menos tengo eso de mi lado. Ya hablaremos más tarde de mi madre.
Supongo que decir que odio a los niños es un poco duro, teniendo en cuenta que soy madre, ¿no? Y no es que odie a mi hijo. Sólo me desagradan fuertemente los pequeños llorones de las otras personas,con las caras sucias, narices mocosas, manos pegajosas, que gritan, vomitan, cagan, no duermen y se quejan. Prefiero un gato antes que un niño en cualquier momento. Puedes abrir una bolsa de Meow Mix, dejarla en el suelo al lado de un cubo de agua, irte de vacaciones por una semana, y volver a casa con un animal que está tan ocupado lamiendo su propio culo que no tiene idea de que alguna vez te has ido. No puedes hacer eso con un niño. Bueno, supongo que podría, pero estoy segura de que es mal visto en la mayoría de los círculos. Y si mi hijo pudiera lamerse el culo, puedo decirte que me habría ahorrado un montón de dinero en pañales.
Decir que me preocupaba ser madre dada mi aversión al parto y a los niños en general, es un eufemismo. Dicen que cuando tienes tu propio hijo, la primera vez que se miran a los ojos te enamoras inmediatamente y el resto del mundo desaparece. Dicen que creerás que tu hijo no puede hacer nada mal, y los amarás incondicionalmente desde el primer momento. Bueno, quien quiera que sean "esos",deberían limitar la cantidad de crack que fuman y dejar de hablar tonterías mientras sus vaginas Arby's necesitan las bragas de su abuela.
El día que tuve mi hijo, bajé la mirada y dije—: ¿Quién diablos eres? No te pareces en nada a mí.
A veces no es amor a primera vista. "Qué esperar cuando no esperabas quedar embarazada esa única vez en una fiesta de fraternidad" y el resto de esos libros sabelotodo de bebés no sirven para nada. A veces tienes que aprender a amar a los pequeños monstruos por algo más que las deducciones impuestas que te proporcionan. No todos los bebés son lindos cuando nacen, sin importar cómo muchos padres nuevos tratan de convencerte de lo contrario. Esta es otra mentira que los mal concebidos "ellos" te hacen creer. Algunos bebés nacen pareciendo ancianos con rostros arrugados, manchas de edad, y cabello con entradas.
Cuando nací, mi padre Seiji llevó mi foto del hospital a la casa de su amigo Tim, mientras mi madre todavía se recuperaba en el hospital. Tim echó un vistazo a mi foto y dijo—: Oh dulce Jesús, Seiji. Mejor espera que sea inteligente. —No fue diferente con mi hijo, Takumi. Era divertido mirarlo. Era obvio que yo era su madre. Tenía una cabeza enorme, sin pelo y sus orejas sobresalían tanto que a menudo me preguntaba si funcionaban como el "Whisper 2000", y él era capaz de captar las conversaciones de algunas personas a una cuadra. Durante mi estancia de cuatro días en el hospital, todo lo que seguía haciendo cada vez que miraba a su enorme cabeza, era hablar con un acento escocés y citar a Mike Meyers de "Una novia sin igual".
—Llora hasta dormirse en la noche en su enorme almohada.
—Esa cosa es como un satélite. Tiene su propio sistema climático.
—Es como una naranja en un palillo de dientes.
Creo que me oyó hablarle de él a las enfermeras y formuló un plan para vengarse de mí. Creo firmemente que la noche en el cuarto de los niños, él y todos los otros recién nacidos se pusieron a conversar y decidieron que era el momento para una revolución. ¡Vivan los recién nacidos! Sabía que debería haberlo mantenido en mi habitación todo el tiempo que estuve allí. Pero vamos gente, necesitaba descansar un poco. Eran los últimos días que volvería a dormir otra vez, y me aproveché completamente de eso. Debería haber mantenido un ojo en el niño que ponían al lado de su cuna por la noche. Sabía que ese mocoso Zeno sería una mala influencia para mi hijo. Tenía "anarquía", escrito en toda su cara. ¿Y de todos modos, quién nombra Zeno a un niño? Eso era pedir que le pateen el culo en el patio de juegos.
Takumi era tranquilo, nunca complicado, y durmió todo el tiempo en el hospital. Me reí en la cara de mis amigos que vinieron a visitarme y me dijeron que no iba a ser así, una vez que nos vayamos. En realidad, Takumi rió, agitando su puño diminuto de furia en el aire por sus hermanos en la nación de recién nacidos. Juro que oía: "¡Orgullo bebés! ¡Poder Bebés!" cada vez que hacía ruidos en su sueño.
El momento en que lo metí en el coche para ir a casa, el cuento se acabó. Gritó como un hada de la muerte salvaje y no se detuvo durante cuatro días. No tengo ni idea de lo que era un hada de la muerte salvaje o si existía, pero si lo hacían, estaba segura de que eran ruidosas como la mierda. Lo único bueno de todo este suplicio era el hecho de que mi hijo se negó a salir de mi cuerpo a través de mi pedacito de mujer. Esta mujer no iba a tener el coño asado. Todos los libros de bebés escritos por mujeres que tuvieron la experiencia de parto más perfecta del mundo, decían que debías hablar con tu hijo en el vientre. Ese fue el único consejo que tomé de esas cosas. Cada día le decía que si él arruinaba mi vagina, le haría una cinta de vídeo de su nacimiento y la mostraría a todas sus futuras novias lo que le pasaría a su coño cuando tuvieran relaciones sexuales, asegurando que él nunca, nunca tendría sexo. A la mierda con ponerle a Mozart y leerle Shakespeare. Fui con el método directo de asustarlo.
Todas mis amenazas contra él en el vientre dieron sus frutos. Se quedó allí sentado con los brazos cruzados durante doce horas y se negó a bajar. Esto me parecía perfectamente bien. Cesárea, aquí voy. Soportaría que me corten la tripa en un minuto si pudiera omitir toda la parte del bebé y obtener los cuatro días en un lugar con todo incluido, que te sirvieran el desayuno, el almuerzo y la cena en la cama, y que las veinticuatro horas te den una infusión de morfina, y te envíen la caja con un suministro de Vicodin por treinta días.
Antes de emocionarme demasiado al pensar en las drogas legales sin el grito desesperante de un recién nacido, tal vez debería volver a la noche en que me metí en este lío. Mi horóscopo de ese día debería haber sido una advertencia de lo que iba a venir: "Vas a conseguir un montón de grandes artilugios informáticos y joyas de tus vecinos, que morirán cuando entres a su casa, les dispares, y tomes todas sus cosas."No sé qué debería haber sido una advertencia, ¡pero vamos! ¿Eso no tiene escrito "mal augurio" por todas partes? La primera y única vez en mi vida que decido tener una aventura de una noche, para por fin poder renunciar a la tarjeta V, quedó embarazada. Te lo digo, el universo me odia.
Tenía veinte años y me encontraba en mi segundo año de universidad, bueno en mi camino a un título en Administración de Empresas. Al margen de las bromas constantes de mi mejor amiga Liz, sobre el estado de mi virginidad, la vida era buena. Bueno, buena para una estudiante universitaria. No tuve una enfermedad venérea, a ninguno de mis amigos los habían drogado y luego violado, y al final del semestre, evité tener que vender mis órganos a la ciencia para pagar la comida y la hierba.
Déjame que te diga que no apruebo el consumo de drogas ilegales de ninguna manera. A menos que sea una hierba totalmente natural que no me haga sentir culpable por comer una caja entera de cereal Capitán Crunch y mantequilla de maní, mientras veo durante horas "El placer de pintar" con Bob Ross. "Oh agua verde, oh eso es bonito, y un arbolito feliz justo ahí." También relaja a Liz durante finales para que no esté gritando y subiendo por las paredes como un mono aullador rabioso. ¿Recuerdas todo esa mierda de "Abrazos, no Drogas"que trataron de imponernos en la secundaria? Los engañamos. No tienes que elegir. Puedes tener las dos cosas y no morir. Pero en serio, chicos, no se droguen. Recuerdo esa noche con cariño. Y con cariño, me refiero a un amargo resentimiento hacia todas las cosas alcohólicas y con un pene.
Es una cadena de restaurantes de comida rápida*
