Holaaa ¿como están? Yo bien y espero que ustedes también. Así que continuemos.


Pareja:Yui y Shu

Rt:"T" cambiara a "M"

Capítulo III

¿Ha visto a este donador de esperma?

A veces le echo la culpa de mi falta de deseo de tener hijos a mi madre. No era una mala madre; simplemente no sabía lo que hacía. Se dio cuenta tempranamente que vivir en un pueblo pequeño en el campo no era para ella y que sentarse día tras día viendo televisión con mi padre y lidiar con una insolente pre-adolescente no era todo lo que quería de la vida. Quería viajar, ir a exposiciones de arte, conciertos y películas, quería ser libre de ir y venir cuando quisiera y no tener que responderle a nadie. Mi mamá me dijo una vez que nunca dejaría de amar a mi papá, pero quería más de lo que él podría darle. Se divorciaron y se mudó cuando yo tenía doce para comprarse un departamento en la ciudad a casi cincuenta kilómetros. Nunca sentí como si me hubiera abandonado o algo, todavía la veía todo el tiempo y hablaba con ella por teléfono todos los días. Y no es como si no me hubiera pedido que fuera con ella cuando se mudó. Lo hizo, pero creo que fue porque sentía que era lo esperado. Todos sabían que elegiría quedarme con mi padre. Era y siempre sería una hija de papi. Tanto como amo a mi madre, siento como si tuviera más en común con mi papá y parecía natural que debiera quedarme con él.

Aún a pesar de que no vivía con nosotros, mi madre intentó criarme lo mejor que pudo. Sin embargo, sus habilidades de padre no eran para nada geniales, y luego de que se mudó, básicamente se transformaron en un gran choque de trenes. Sin importar lo que las personas podrían pensar, me amaba; pero la mayor parte del tiempo se comportaba más como una amiga que una madre. Tres días después de que se mudó, llamó y me dijo que de acuerdo a algo que vio en Oprah, necesitábamos hacer algo que cambie la vida para que pudiéramos forjar un vínculo más fuerte entre nosotras. Sugirió tatuajes a juego. Le recordé que tenía doce y que era ilegal. Tengo suficientes libros de "Sopa de pollo para la madre/hija bla, bla, bla" que me ha dado pasando los años para abrir mi propia tienda de libros y he sido etiquetada en demasiadas fotos de ella y yo en su página de Facebook con el pie de "¡Mi mejor amiga y yo!"

La gente pensaba que era extraña la manera en que vivíamos, pero funcionaba para nosotros. Mi papá no tenía que escuchar a mi madre persistiendo en su oído todo el día acerca de que nunca la llevaba a ningún lugar, y mi madre era libre para hacer lo que quería mientras tenía una relación cercana a nosotros. Algunas personas no estaban destinadas a vivir juntas. Mis padres se llevan mucho mejor cuando hay un viaje de veinticinco minutos en auto separándolos. Aparte del consejo que recibía de malos programas de entrevistas, mi madre usó el libro de "Educando con idiomas" para criarme. Cada concejo que siempre me daba era de una línea que leía o escuchaba que Paula Dean usaba en el Canal de Comida.

Desafortunadamente, nunca tenían sentido y nunca eran usadas en el contexto correcto. Cuando tienes seis años y le dices a tu mamá que alguien en la escuela te hizo llorar y responde—: No orines en mi espalda y me digas que está lloviendo. —Como que aprendes a lidiar con las cosas por ti misma y dejar de pedirle concejos. Cuando me enteré de que estaba embarazada, no tuve inmediatamente sueños de ser algún tipo de persona independiente, a favor de la liberación femenina, derechos igualitarios, "no rasuro mis piernas porque el hombre no me mantendrá abajo", perfectamente feliz de hacer las cosas sola sin la ayuda de nadie. No soy una mártir. Tan testaruda e independiente como era, sabía que necesitaría ayuda.

Tan pronto hice once billones de pruebas de embarazo, luego de beber cuatro litros de leche para tener suficiente orina para todas, me di cuenta de que tenía que cazar a este tipo. Por supuesto, esto fue después de que googleé "leche y pruebas de embarazo" para asegurarme de que no acababa de pasar treinta y siete minutos de mi vida mirando con horror las pruebas de embarazo positivas regadas por todo mi baño que podrían o no ser correctas porque la pasteurización arruinaba las hormonas en tu cuerpo y creaban un falso positivo. No es así, en caso de que estuvieras preguntándote. Era una estudiante de universidad de veinte años a tiempo completo, y de acuerdo a mi madre: "No sacas dos monedas del trasero de un pato con nombre de centavo." Mi papá, Seiji, trabajaba en el mismo trabajo desde que tenía dieciocho y ganaba lo suficiente para pagar sus cuentas y ayudarme con mi habitación y pensión. Gracias a Dios el mejor amigo de mi papá, Tim, tuvo razón hace todos esos años. Era más inteligente de lo que parecía y recibí una beca completa en la Universidad de Ohio, así que no tenía la carga de préstamos o deudas. Desafortunadamente, sin embargo, eso significaba que iba a la universidad a tiempo completo y trabajaba hasta quedarme sin trasero,tomando el doble de cursos que otros estudiantes, dejando nada de tiempo para un trabajo y nada de dinero ahorrado.

De alguna manera, me parezco a mi madre. Quería más de mi vida que ser mesera en Fosters Bar and Grill, donde trabajé toda la secundaria. Quería viajar, trabajar duro y algún día tener mi propio negocio.

Desafortunadamente, la vida no lanza bolas curvas; lanza un infante de tres kilos y seiscientos gramos a tu rostro cuando miras hacia el otro lado. La vida es una perra rencorosa. Era lo suficientemente inteligente para saber que no podía hacer esto sola y quería más que nada mantener la inconveniencia de mi error lejos de mi papá por el mayor tiempo posible. Otra mujer probablemente habría llamado a su madre para llorar y rogar ayuda tan pronto el palito cambiaba a rosado, pero en ese tiempo, no estaba de ánimo para que mi madre me dijera que: "Roma no fue construida con dos aves de tu arbusto."

Eso me dejaba con la persona que me ayudó a meterme en esta situación. Desafortunadamente, no tenía idea de quién era el chico con el que dormí. Estaba demasiado mortificada por mis acciones esa noche para repetir la actuación, así que sabía sin dudas que el señor Beer Pong era el padre. Sólo tenía que encontrarlo. ¿Quién demonios le daba a un tipo su virginidad y nunca siquiera se molestó en preguntarle cuál era su nombre?

Oh sí, esa sería yo.

El primer día decidí intentar encontrarlo hablando con cada idiota que vivía en esa casa de fraternidad donde la fiesta ocurrió. Nadie tenía una pista de quién hablaba cuando intenté descubrir a este chico y el amigo que tenía con él esa noche. Pudo haber sido debido al hecho de que cualquiera con quien hablaba olía como una cervecería y miró fijamente a mis pechos todo el tiempo. O tal vez era porque yo no hablaba fluido el estúpido. Realmente, cualquier opción era viable. En mi camino de vuelta al departamento que compartía con

Liz, después de mi expedición de caza, todo lo que quería era patear mi propio trasero. La mañana después de que desperté, me sentí tonta de admitir que sentir su brazo envuelto alrededor de mi cintura me hizo suspirar un poco. Debería haberme quedado. Debería haber esperado a que despertara, agradecerle por un buen momento y guardado su número en mi teléfono. Pero tanto como quería pasar mis dedos por su cabello o deslizar mi mano por su mejilla, sabía que no podía. En ese punto, no podía permitirme distracciones en mi vida y eso era exactamente lo que él habría sido. Si estábamos juntos, completamente sobrios, sabía que fácilmente podría haberme perdido en él y olvidado todo por lo que había estado trabajando en mi vida. Encontré que era mucho más fácil sacudir algo y decir que lo hiciste porque estabas ebria que admitir que cometiste un error.

No creí que dormir con él fuera un error, sólo la manera en que tomé mis acciones la mañana siguiente. En lugar de quedarme, me deslicé de debajo de su brazo y la calidez de su cuerpo y pensé en cuán malo habría sido si despertaba junto a algún trol horrible. Al menos él era muy sexy a la luz del día, y no tuve que morder mi propio brazo para salir de debajo de él. Me puse la ropa lo más rápido que pude y lo dejé desnudo y profundamente dormido en la cama. Nadie se movió mientras caminaba sobre los cuerpos sin vida esparcidos por la casa e hice la caminata de la vergüenza de la mañana después, salí por la puerta y entré a la brillante luz de la mañana.

Me giré un total de seis veces para volver a esa casa y esperar a que despertara. Y cada vez, me convencía con el mismo argumento. Lo usé para finalmente deshacerme de mi estúpida virginidad. ¿Quería saber por qué él lo había hecho? ¿No era definitivamente la chica más bonita en ese lugar? Las personas me dicen que soy linda y supongo que probablemente lo soy, pero, ¿qué vio exactamente cuando me miró? Tal vez se dio cuenta que sería algo seguro esa noche. Prefería recordarlo como el chico dulce, ebrio y caliente que me quitó la virginidad y me hizo reír. No quería saber si era un mujeriego que se acostó con todo el directorio escolar, y que acababa de tener suerte alhaber llegado finalmente a las Ms.

Cuando llegué a casa ese día, Liz me hizo contar la historia una y otra vez para que pudiera chillar y decirme cuán feliz se sentía por mí y que no era gran cosa que hubiera tachado a su amigo imbécil porque encontró a un tipo llamado Jim que estaba solo en la fiesta y fue amor a primera vista. Sus chillidos y palmadas en la espalda continuaron hasta cinco semanas después cuando llegó a casa de clases y me encontró sentada en el suelo del baño, rodeada de pequeños palitos de plástico que decían "Embarazada", llorando histéricamente con mocos corriendo por mi labio mientras divagaba acerca de leche y vacas tomando pruebas de embarazo.

Por dos meses, Liz me ayudó con mi expedición para encontrar a este chico. Nunca obtuvo el nombre de su amigo ya fuera porque tan pronto hizo contacto visual con Jim "el resto del mundo desapareció" o alguna mierda asquerosa como esa. Contactamos la oficina de admisiones y desparramamos una docena de anuarios con la esperanza de que pudiéramos reconocerlo en una de las fotos. Hasta intentamos localizar a esa perra Nikki que chocó conmigo, sin suerte. ¿Acaso estas personas aparecieron del aire o algo así? ¿Cómo es que no hay un jodido registro de su existencia en esta escuela? Liz hasta intentó hablar con los chicos de la casa de fraternidad, llevando a Jim con ella, pero no tuvo mejor suerte que yo. O llegaba a casa completamente destruida porque cada chico con el que hablaba hacía que ella y Jim tomaran un trago cada vez que decían la palabra "testículos de cabra".

Honestamente, no tenía idea de cómo había aparecido en su conversación tantas veces. ¿Tienes alguna idea de cuán molesta pueden ser las personas borrachas cuando estas obligada a permanecer sobria? Especialmente las personas borrachas que están enamoradas, tocándose y citando a Walt Witman entre ellos mientras tú tienes los ojos rojos, e hinchados por llorar, no te has duchado en cuatro días y acabas de terminar de vomitar los contenidos de tu estómago porque viste un comercial acerca de peces dorados —las galletas, no el pez real. Pero esas malditas cosas se parecían tanto al pescado que todo en lo que podía pensar era en tragarme un pez dorado vivo y baboso que me miraba fijamente con sus pequeños ojos brillantes antes de ponerlo en mi lengua. Sabía que las probabilidades de que encontrara a este tipo eran escasas y nulas. No podía mudarme a la casa de fraternidad y ser la compañera de cuarto embarazada de los chicos con la esperanza de que algún día volviera antes de que el niño que cargaba estuviera en la universidad y probablemente viviendo allí él mismo.

Tampoco podía no decirle a mi papá por más tiempo. Vi a la enfermera del campus esa mañana y confirmó con un examen de sangre que estaba embarazada, y según mis cálculos de la sola y única vez que tuve sexo, estaba de trece semanas. Ahora, tengo todo el derecho de una mujer de elegir. Creo que es tu cuerpo y puedes hacer todo lo que quieras y bla, bla, bla. Con eso dicho, tanto como no me gustan los pequeños seres humanos, nunca pude deshacerme de mi propia carne y sangre, ya sea el aborto o la adopción. Simplemente no era algo con lo que me sentía personalmente cómoda. Entonces, con Liz sosteniendo mi mano, tomé el camino cobarde y le dije a mi papá por el teléfono.

Voy a explicar algo sobre mi padre. Mide 1.93 cm, y pesa 113 kg, tiene tatuajes arriba y debajo de sus antebrazos, son de serpientes y calaveras y demás mierdas que dan miedo, y siempre parece estar cabreado con el mundo. Asustó a varios niños de la secundaria cuando tocaron mi puerta y mi padre contestó. Cuando llegué a la puerta, me decían que pensaban que mi padre los iba a matar y me gustaba asegurarles que no, que esa es la forma en que su rostro siempre se ve.

Con toda honestidad, mi padre era un buen tipo. Se tatuó cuando era joven e iba al ejército, siempre tenía el ceño fruncido en su rostro porque estaba cansado. Trabajaba doce horas al día, siete días a la semana, durante meses antes de tener un día o dos de descanso. No era bueno en hablar de sus sentimientos o siendo cariñoso, pero sabía que me amaba y que haría cualquier cosa por mí. Era un gran tipo, pero seguía siendo una fuerza a tener en cuenta y que Dios ayude a cualquier persona que hiriera a su pequeña niña. Liz comenzó a decir citas de Chuck Norris en la escuela y a reemplazar el nombre de Chuck con mi papá. Lo hizo tanto tiempo que a veces también lo hago. Reaccionó al embarazo más o menos como esperaba.

—Bueno, voy a tener tu habitación preparada cuando vuelvas a casa cuando termine el semestre. Y si encuentras a ese tipo, me haces saber así puedo sacarle las pelotas y meterlas por su garganta —dijo con su habitual voz profunda y monótona.

Si escribías mal Seiji Komori en Google, no lo corregía. "¿Te refieres a Seiji Komori?" Simplemente decía: "Corre mientras tengas la oportunidad". Después de que terminó el semestre, solicité un permiso deausencia con la escuela para que pudieran mantener mi beca. Sólo se mantiene activa durante un año antes de que vuelva a aplicar. Nunca tuve la intención de estar fuera de la escuela tanto tiempo, pero tampoco tuve la intención de que un bebé joda completamente mi vida. Eh, quiero decir, me trajera años de gran alegrí los próximos seis meses y medio, trabajé tanto mientras mi estómago crecía y ahorraba un montón de dinero para su nacimiento.

Desafortunadamente, en la pequeña ciudad de Butler, no hay mucho para elegir un empleo sabio que pague bien. Al menos, por supuesto, que quieras ser una bailarina de striptease en el único club de strippers, The Silver Pole. Se me acercó el dueño de la tienda de comestibles cuando tenía siete meses. En el medio del pasillo de los cereales me dijo que había un montón de clientes en el club y que pensaba que mi cuerpo de embarazada era hermoso. Si no habría habido niños cerca en ese momento, lo habría regañado. Oh, ¿a quién estoy engañando? Si Jesús habría estado de pie junto a mí, le habría dicho a ese imbécil que si alguna vez se acercaba a mí, le arrancaría la polla y lo estrangularía con ella. Me habría disculpado con Jesús antes de irme, por supuesto. En el lado positivo, el presidente de Butler Elementary PTA se encontraba de pie allí con su hijo de seis años de edad y escuchando cada palabra. ¿Supongo que no debería contener la respiración por esperar una invitación a unirme, verdad? Dispara. Ahora, ¿dónde voy a encontrar la voluntad de vivir?

Con mi carrera de stripper terminando antes de que empezara y mi proverbial cola entre las piernas, me arrastraba a mi antiguo trabajo como camarera en Fosters Bar and Gril. Por suerte, Foster aún lo seguía poseyendo desde que trabajé allí en secundaria, y estaba feliz de ayudarme considerando mi situación.

Cuando la gente en un pequeño pueblo hablaba sobre ti en tu cara, susurraban palabras que creían que podrían ofender a alguien si escuchaban su conversación. En mi opinión, deberían susurrar palabras como "follar", "sexo anal" o "¿escuchaste que a Chuck Billy lo atraparon con sus pantalones en los tobillos cerca del Piggly Wiggly con su perro Buffy?" Susurrar la palabra "situación" derrotaba el propósito que querían lograr. Susurré palabras al azar todo el tiempo sólo para meterme con ellos.

—Señora Foster, el baño no tiene papel higiénico.

—Señor Foster, necesito irme temprano para ir al médico.

Hablé con Liz diariamente después de mudarme a casa, y mantuvo la búsqueda del donante de esperma cuando tenía tiempo. Su familia era de Butler, así que vino a visitarme tan a menudo como podía, pero a finales de mi embarazo, no tenía tiempo para manejar tres horas y media en auto. Sus profesores la convencieron de doblar su carga académica para poder graduarse con su título de Pequeña Empresa, con su especialización en el Emprendimiento en menores en Marketing y Contabilidad.

Con sus estudios a tiempo completos, prácticas a tiempo parciales en una empresa de consultoría en el hogar y su floreciente relación con Jim, sabía que tenía un montón en su plato y no envidiaba su éxito y felicidad. Era lo suficientemente grande para admitir que sólo me sentía un poco celosa. Liz y yo siempre hablamos de tener nuestro propio negocio juntas. Acerca de cómo alquilaríamos un edificio uno al lado del otro con una puerta que conduciría a ambos y como viviríamos en un apartamento arriba de los edificios y tendríamos fiestas increíbles cada fin de semana. También habíamos soñado con casarnos con uno de los miembros de N'Sync y tener una vida poligamia con nuestra nueva banda N' dedos siguen cruzados para eso.

En todas nuestras conversaciones sobre el futuro, a Liz no le importaba en qué tipo de negocio entrara, sólo quería que fuera de ella y estar a cargo. Siempre supe que quería ser dueña de una tienda de dulces y galletas. Desde que tengo memoria, siempre me encontraba en la cocina cubriendo algo con chocolate u horneando galletas. Mi padre siempre bromeaba que nunca podría acercarme sigilosamente, ya que él siempre podría oler el chocolate en mi cuerpo a un kilómetro de distancia. Estaba bastante segura de que en ese tiempo se filtraba por mis poros. Traté de estar feliz porque el sueño de mi mejor amiga se hacía realidad. Traté de no pensar demasiado en el hecho de que mi sueño se iba a ir a un segundo plano hasta Dios sabe cuándo.

Extrañaba ver a Liz todos los días desde que me mudé a casa, y estaba tan triste de que mi futuro tuviera que ser puesto en espera, pero no era tan deprimente como comenzar con labor de parto el día de mi cumpleaños. Mientras todos mis amigos celebraron su vigésimo primer cumpleaños bebiendo cada bebida alcohólica en el menú, sentados en el piso de un baño público cantando junto a la música ambiental y luego saliendo por la ventana del lado del pasajero de un auto y gritando: "¡ESTOY BORRACHA, HIJOS DE PUTA!", me quedé atrapada en un hospital tratando de no golpear las caras idiotas en las enfermeras que me decían que no era tiempo para mi epidural.

Decidí entonces que algún día iba a ser matrona y consultora. Iba a estar al lado de cada mujer en trabajo de parto y cada vez que una enfermera o doctor o diablos, si el marido de la mujer decía algo estúpido como: "Sólo respira para pasar el dolor", mi trabajo sería exprimir la mierda de sus órganos reproductoras hasta que se acurrucaran en posición fetal pidiendo a sus mamás y yo les diría: "¡Sólo respira para pasar el dolor, imbécil!" Y cualquiera que le diera a la nueva madre una mirada sucia después de que un pequeño humano, sangriento, pegajoso y gritando de cuatro kilos, fuera sacado de su estómago cuando ella le pidiera a su padre que tomara la botella de vodka de su bolso porque: "La morfina y el vodka suenan estelar para celebrar el nacimiento de mi semilla". Los siguientes cuatro años trabajaría lo suficiente para tener mi futuro negocio, mientras crío a mi hijo y trato a diario de no venderlo a los gitanos.

Después de un tiempo, la búsqueda del señor Rompe Himen quedaría a un lado. No significaba que nunca piense en él. Cada vez que miraba a mi hijo, no podía evitar pensar en él. Todo el mundo me dijo que Takumi luce exactamente como yo. Y supongo que hasta cierto punto es cierto. Tiene mi nariz, mis labios, mis hoyuelos y mi actitud. Pero sus ojos eran otra historia. Cada día que veía los ojos azules cristalinos de mi hijo, vi a su padre. Vi la forma en que las esquinas de sus ojos se arrugaban cuando se reía de algo que decía, vi la forma en que brillaban cuando le conté animadamente una historia y vi la sinceridad en ellos cada vez que le apartaba el pelo de los ojos esa noche. Me pregunté dónde estaba, qué hacía y si "Heathers" seguía siendo una de sus películas favoritas. De vez en cuando me golpeaba una punzada de culpa por el hecho de que ese hombre nunca llegaría a conocer a su hijo, pero no es como si yo no lo hubiera intentado. Hay muchas cosas que podría hacer. No estaba a punto de poner un cartel que dijera: "¡Oye, mundo! Por una vez, en una fiesta de fraternidad, fui una total puta y dejé que un extraño fuera a donde ningún hombre fue antes y ahora tengo un hijo. ¿Quieren por favor ayudarme a encontrar al papá de mi bebé?" Jim se convirtió en un elemento permanente en mi vida así como la de Liz. Probablemente hablé por teléfono con él tanto como con ella.

Era una obviedad que serían los padrinos de Takumi. Lo mimaban como un malcriado y me gustaría echarle toda la culpa a Liz por la boca que tiene ese niño. Creo que nadie gritó más fuerte que yo cuando me enteré que Jim le pidió a Liz que se casara con él y que iban a vivir a Butler para estar más cerca de su familia y de mí. Tan pronto como regresaron, Liz comenzó a trabajar e investigar incansablemente para que en los próximos años consiguiera un plan de negocios sólidos en su lugar. Me dijo hace unos meses que finalmente descubrió lo que quería vender, pero no quería decirme hasta que estuviera segura de poder hacerlo. Después de esa llamada telefónica, lo más que vi de Liz fue un borrón mientras ella corría de una cita a la otra. Estaba constantemente en el teléfono con los agentes inmobiliarios y los bancos, yendo y viniendo a la oficina de su abogado para firmar el papeleo y hacer viajes diarios al Palacio de Justicia del condado para completar todos los formularios de la pequeña empresa. Una noche de chicas, de mala gana accedí, luego de cinco martinis, a ayudarla como consejera a tiempo parcial. Creo que mis palabras exactas fueron: "Te amo, Liz. Y amo el vodka. Voy abrazarte y apretarte y llamarte Lizdka". Liz lo consideró como un sí. Todo lo que me dijo Liz sobre el trabajo era que podría tratarse de ventas y lo podría hacer. Era una camarera, me consideraba bastante buena en ventas.

—¿Qué? ¿Dices que tu esposa te dejó por una mujer de su club de lectura? Toma, intenta una botella de Patrón.

—Oh no, ¿el perro de tu ex mujer, vecino o mejor amigo fue golpeado por un auto? Toma, Johnnie Walker hará el truco.

A Liz le gustaba dejar las cosas mundanas en suspenso y quería mantenerme en la oscuridad y sorprenderme en lo que yo estaría vendiendo. Y ya que estaba borracha en ese momento, habría estado de acuerdo en vender kits de hazlo-tú-mismo de enemas y ella lo sabía. Trabajé un par de horas casi todas las noches en el bar después de que Takumi iba a la cama e hice un poco de dinero con dulces y bandejas de galletas para fiestas en la ciudad, pero siempre podía usar el dinero extra, así que me parecía bien ayudar a Liz mientras no acortara demasiado mi tiempo con Takumi. Esta noche fue mi "orientación", por así decirlo. Iba a acompañar a Liz a uno de sus compromisos para que yo pudiera tener una idea de los negocios. Jim cuidaba a Gavin por la noche, así que me ofrecí a conducir.

Nos encontramos en la entrada, Liz arrastraba la maleta más grande que jamás había visto detrás de ella, y alejó la mano de Jim cuando trató de ayudarla a arrastrarla. No debería haber ignorado la sonrisa de Jim cuando nos alejábamos con una enorme bandera roja. En mi defensa, no le tomé mucha atención. Así que pensé que vendíamos algo como velas, artículos para el hogar o productos de belleza; todas esas cosas que Liz amaba. Debería haberlo sabido. O prestado más atención a las palabras "Diversión en el dormitorio" cosidas en el lado lateral de la maleta rosa, con una elegante escritura.