Holaaa ¿cómo están? Perdón por tardar pero estoy presentando mis últimas evaluaciones en la uni, por lo tanto, no tengo mucho tiempo. Pero dejando eso de lado, prosigamos con el capítulo.

Pareja: Yui y Shu

Rt:"T" va a cambiar a "M"


Capítulo V

Dedos de chocolate, brazo-dientes.

Sucedió en cámara lenta. Bueno, para mí sucedió en cámara lenta. Probablemente porque la cantidad de alcohol que consumí esta noche ha devorado la mitad de mis células cerebrales, y me siento como en Matrix.

Me pregunto si podría inclinarme hacia atrás sobre el taburete del bar y hacer ese movimiento tan genial de la película, donde esquivo balas a cámara lenta mientras quedo suspendido en el aire. Necesito una chaqueta de cuero negro y peinarme el pelo hacia atrás. Me pregunto si utilizaron cables o si Keanu realmente podía doblarse de esa manera. Apuesto a que hace esa mierda del yoga. Parece la clase de tipo que hace el Perro Boca Abajo.

Je, je, perro boca abajo. Eso es divertido. Debería tener un perro.

Espera, ¿qué hacía? Ah, sí. La camarera se giró y me miró, y antes de que pudiera siquiera echarle un buen vistazo sin la bruma causada por el alcohol, vi la bandeja de tragos caer directamente de su mano. Se estrellaron contra el suelo antes de que tuviera la oportunidad de reaccionar, el sonido de cristales rotos elevándose por encima del zumbido de la música y las voces. Debería de haber entrado en acción y saltado para cruzar la barra y ayudarla. Porque, ya sabes, ahora mismo tenía los reflejos de un gato —si el gato se bebiera tres veces su peso en tequila porque acababa de descubrir que la que era su novia desde hace dos años no quería tener hijos nunca y había decidido convertir su vagina en un calentador de salchichas para la mitad de la población de Toledo.

Debería tener un gato o dos. No exigen mucho mantenimiento. Tal vez pueda incluso enseñarle a orinar en el inodoro como Jinxy de "La familia de mi novio". ¿Puede un hombre convertirse en una señora loca de los gatos? De repente me imaginé como un hombre viejo rebuscando por la acerca, cubierto de pelo de gato y maullando a todo el que se cruzara conmigo.

Pensándolo mejor, nada de gatos. No debería tener permitido pensar cuando he estado bebiendo.

La camarera se agachó detrás de la barra y me olvidé de los gatos haciendo pis durante un minuto para poder ponerme de pie e inclinarme tanto como pudiera sin que el taburete saliera volando de debajo de mí para ver si necesitaba ayuda.

Y por "ayuda", quiero decir asegurarme de que no sangraba y luego volví a sentarme antes de que la habitación se inclinara demasiado hacia la izquierda y me hiciera quedar como un idiota.

Mi buena acción terminó antes de empezar cuando una cosita con pelo rubio y largo, quien me parecía extrañamente familiar, se colocó detrás de la barra, se acercó al punto que yo intentaba ver y miró hacia abajo.

—Jesús, dedos de mantequilla, es que…

Fue interrumpida por una mano que salió volando detrás de la barra, pegándose a su antebrazo y jalándola hacia abajo con rudeza. Desapareció con un grito y sacudí la cabeza por lo extrañas que eran las mujeres. Y tan putas.

Que te jodan, Tasha. Y que jodan a los gatos que no mean en los baños. Y que te jodan, Keanu Reeves, y a tu perro también.

Drew se sentó a mi lado y gritó—: ¡Oye, camarera!

La chica con el pelo castaño apareció de repente por detrás de la barra con la boca abierta, mirándome directamente.

—¿Puedes ponernos un par de tragos de tequila? —le preguntó Drew. Ella ni siquiera miró en su dirección, simplemente me miró a mí sin siquiera pestañear, como si estuviéramos en algún jodido concurso de miradas.

Le enseñaré. Soy el puto rey de los concursos de miradas.

Drew se inclinó hacia adelante y chasqueó los dedos delante de su cara unas cuantas veces.

—¿Holaaaaa?

¡Maldita sea! Parpadeé.

Pero ella no se movió de su posición de rodillas, detrás de la barra, con sólo su cabecita asomando por encima. ¿Qué demonios estaba mal con esta mujer? Empezaba a asustarme.

—Um, tequila, ¿por favor? —pedí inquisitivamente, pronunciando cada palabra lo mejor que mi boca de borracho me lo permitía. Así que en realidad, salió como: "Ufff, shakira pea"

Una enorme sonrisa psicótica se extendió por su rostro y rápidamente se puso de pie.

—Entonces, ¿qué puedo conseguirles? —preguntó brillantemente, descansando sus manos en la parte superior de la barra e inclinándose hacia mí.

Drew y yo nos volvimos lentamente para mirar al otro. Ambos nos encogimos de hombros y volví a girarme para mirarla, pero no antes de darme cuenta de que Drew estaba ocupado metiéndose la camisa de nuevo por dentro de sus pantalones.

—Te-qui-la —dije muy lentamente, preguntándome si esta camarera estaba más borracha que yo.

Su sonrisa se hizo aún más grande, si es que eso es posible.

—Whiskey, ¡marchando!

Rápidamente se dio la vuelta e inmediatamente se tropezó con, supuse, la otra camarera, que todavía recogía los cristales rotos. La morena evitó caerse, resopló y se agachó para tirar de la otra chica. Hubo algunas malas palabras, susurros fuertes y un tira y afloja antes de que ella finalmente fuera capaz de tirar de la otra chica con rudeza. Su largo y ondulado cabello rubio colgaba como una cortina, ocultando su rostro mientras seguía allí, con la cabeza baja. Hubo más intercambios de murmullos y gestos erráticos con las manos entre las dos, luego cada una se dio la vuelta y dieron pisotones en la misma dirección, ambas tomándose turnos para darle manotazos en el brazo a la otra mientras se alejaban. Mis ojos fueron inmediatamente al trasero de la rubia en esos diminutos pantalones negros mientras se alejaba.

—No me gusta que te vayas, pero me encanta verte marcharte —dije con un bufido.

Drew me dio un puñetazo en el brazo y de mala gana aparté la vista de su genial trasero y largas piernas antes de empezar a babear.

—Entonces, ¿ya impresionaste a la camarera? —le pregunté mientras esperábamos por lo que fuera que la chica decidiera traernos para beber.

—No, acabo de follarla en el baño. Sabía a carne seca y a ron. Extraño, pero curiosamente satisfactorio. Sin embargo, vomitó cuando se vino. Tiene problemas.

—¿Cómo demonios todavía no se te ha caído la polla? —le pregunté con disgusto.

—No seas tan odioso sólo porque has estado metiendo tu pene en la misma entrepierna durante dos años. Me gusta probar las aguas, probar la mercancía. Además, tengo una tarjeta de sellos del supermercado Quickie Mart de cerca de mi casa. Una caja más de condones y conseguiré gratis un paquete de veinte latas de Pepsi.

Las damas regresaron con nuestras bebidas antes de que pudiera decir una réplica inteligente. La morena bajita con el problema de la mirada fija, dejó una botella de whiskey Johnnie Walker de etiqueta azul sobre la barra con un golpe, mientras la otra se quedaba a unos pocos metros detrás de ella, con el pelo todavía ensombreciendo su rostro.

—Así que chicos, ¿por qué vamos a beber esta noche?

Ya que ella ya no me dedicaba esa espeluznante mirada del payaso Pennywise de la película "It", supuse que no era peligrosa.

—Si compartes una bebida con nosotros, podría sentirme inclinado a decírtelo —le dije con un guiño.

Al menos yo pensaba que era un guiño. Ella me miraba con diversión, quizá simplemente entrecerré los ojos con fuerza. Lo intenté otra , ¿por qué era tan difícil hacer un maldito guiño?

—¿Hay algo mal con tu cara? —preguntó.

Estuve fuera de juego demasiado tiempo. Ya ni siquiera podía emborracharme y coquetear. Podía, sin embargo, emborracharme y parecer una víctima con un derrame cerebral. Sacudí la cabeza y señalé los vasos de chupito, indicándole que los llenara.

—Tendrás que perdonar a mi amigo —dijo Drew dándome una palmadita en la espalda—. Está todavía asimilando la pérdida de su novia de mierda y no es feliz porque le hice salir en vez de quedarse sentado en casa viendo la película "Beaches" y perdiendo el tiempo con su vagina.

—Cállate, idiota de mierda —murmuré mientras cogía uno de los tragos que había servido la morena.

Volvió la cabeza y llamó a la chica de detrás de ella. —Trae tu dulce culo hasta aquí y tómate un trago con estos encantadores caballeros.

—Estoy trabajando, Liz. No puedo beber —dijo ella, apretando los dientes.

Mis oídos se animaron al oír el sonido de su voz como si fuera un perro y alguien hubiera dicho "galleta". El vaso se hallaba a mitad de camino de mis labios y lo mantuve mientras ella daba un paso al frente y se apartaba el pelo de los ojos.

Mierda, era hermosa. Y no hermosa a través de mi visión de cerveza. Estaba bastante seguro de que si estuviera sobrio, se vería bien. Cabello largo y ondulado, piel suave y los ojos rubí más hermosos que había visto.

—Oh, cierra la boca. Sabes que a los Fosters no podría importarles menos si bebes mientras estás en el trabajo. Eres como la hija que nunca tuvieron.

Esos ojos. Había algo en ellos que hacían que me fuera imposible apartar la vista.

—Liz, los Fosters tienen una hija.

—Patty juega al sóftbol y puede levantar pesas de banca de ciento quince kilos. Probablemente su pene es más grande que el de este tipo —dijo, apuntando con el pulgar hacia Drew.

—Oyeeeeee —dijo Drew defensivamente.

No podía dejar de mirar. Sólo quería que ella me mirara. ¿Por qué no iba a mirarme? Su amiga no se callaría y ella no me miraría.

—Perdón, chico grande. Estoy segura de que tienes un pene muy bonito.

—Bueno, gracias. ¿Qué te parece si tú y yo…?

—Ni siquiera termines esa frase —dijo haciendo rodar los ojos y sacudiendo la cabeza—. Te vi colarte en el baño de mujeres para follar a Jade Carne Seca hace menos de veinte minutos. ¿En serio ahoraestás coqueteando conmigo?

—¿Jade Carne Seca? Pensé que se llamaba Alison.

—Eres un hombre promiscuo. Su nombre es Jade. Siempre huele a carne seca, por eso la llamamos Jade Carne Seca. Y te la has tirado. Has metido tu pene en su vagina de carne.

Mientras Drew y la morena continuaban su lucha verbal, seguí mirando a la silenciosa. Quería tocar su pelo y ver si era tan suave como parecía. Apuesto a que podía usar su pelo como almohada, una peluda almohada de pelo sedoso que podría manosear toda la noche para que me ayudara a dormir.

No, eso no era espeluznante en absoluto. En verdad debería dejar de beber. ¿Quién seguía poniendo alcohol en mi alcohol?

—Jesús, Liz, baja la voz. Está justo allí.

Mis oídos se animaron como los de un perro de nuevo cuando habló y señaló en dirección a la chica que olía a barritas de carne seca.

Espero no empezar a ladrar.

—Oh, por favor, como si ella no supiera el olor a productos cárnicos que emana de sus partes femeninas. Creo que se frota salchicha de bologna allí abajo para atraer a los hombres. La carne es su feromona sexual.

La rubia sacudió la cabeza con irritación. —Si me tomo un trago, por favor dejarás de hablar sobre la desagradable vagina de Jade y nunca, nunca utilizarás de nuevo las palabras productos cárnicos en una frase.

—¡Guau!

Tres pares de ojos se volvieron hacia mí.

—¿Acabo de ladrar en voz alta?

Tres cabezas se balancearon arriba y abajo al mismo tiempo.

—Una vez salí con un chico que tenía sueños húmedos casi todas las noches. Me despertaba con él follando su almohada y aullando en sueños —dijo Liz con nostalgia, apartando la atención de mí por un minuto.

Entonces la hermosa se acercó a la barra y cogió el vaso más cercano a mí, pero todavía no alzó la vista. Mantuvo la mirada baja, en el vaso, como si contuviera el sentido de la vida.

—Entonces, ¿por qué vamos a beber? —le preguntó al vaso.

—¿Los vasos normalmente te responden? —le pregunté con una carcajada, devolviéndole las palabras que me había dicho antes.

Sus ojos se alzaron hasta los míos y sentí como si me hubieran dado un puñetazo en el estómago. Sus ojos eran tan vivos y brillantes que me recordaban al sirope de fresa con chocolate.

Joder. ¿Por qué demonios estaba obsesionado con el chocolate?

Llevaba años sin pensar en esa noche y ahora de repente no podía apartarlo. Pensé que antes lo había olido, y ese estúpido flashback flotaba a través de mi mente, y ahora comparaba los ojos de esta chica con ello. Era chocolate, por amor de Dios. Se hallaba en todas partes. No había nada especial en el chocolate.

Excepto que ella había olido a chocolate.

Después de esa noche, me da vergüenza decir que atravesé una fase durante unos pocos meses de oler lociones y jabones en todas las tiendas a las que entraba, pero nunca olían exactamente de forma correcta. La única cosa que se acercaba remotamente era el chocolate de verdad. Solía preguntarme si se frotaba barritas de chocolate Hershey's detrás de las orejas en vez de perfume. Y luego me preguntaba si sabría a chocolate, y después quería patearme el culo por no haberla saboreado esa noche.

¿A quién engañaba? No había pasado años sin pensar en ella. Cada jodida vez que estaba dentro de un radio de un kilómetro de una persona comiendo chocolate, pensaba en ella. Mierda. Era culpa de Tasha que yo estuviera aquí obsesionado con el chocolate. Mi reubicación laboral nos iba a ofrecer un nuevo comienzo en un nuevo lugar. Las discusiones entre nosotros durante los últimos dos meses habían sido brutales, y ambos estuvimos de acuerdo en que un cambio de escenario le haría mucho bien a nuestra relación. Saber que ella iba a mudarse a esta pequeña ciudad conmigo lo hacía parecer menos jodido. Jodida chupa pollas. Literalmente. Lástima que nunca fuera mi polla la que chupaba. Lo hizo una vez y dijo que tenía un trastorno de la articulació temporomandibular o algo así, y nunca lo hizo de nuevo.

Trastorno de la articulación temporomandibular mi mujeres eran el diablo. Te manejan durante años, haciéndote pensar que tendrían un futuro juntos, pero luego un día llegas a casa y la encuentras de rodillas con la polla de tu vecino en la boca y viendo porno en la televisión. Es todo diversión y juegos hasta que la polla de alguien más acaba dentro de la boca con trastorno de la articulación temporomandibular de tu novia. Y ni siquiera veían porno del bueno. Era porno de los Looney Toons. Ella se la chupaba a nuestro vecino mientras el Pato Lucas tomaba por el culo a Bugs Bunny, gritando: "M-m-m-más duro, Bugs". Eso es una mierda seria que nunca podría pasar desapercibida.

¿Importa que estoy bastante seguro de que nunca amé a Tasha? ¿Que cada día con ella se sentía como si sólo estuviera esperando mi momento hasta que la encontrara a ella de nuevo? Sabía que era una mierda por mi parte y que probablemente me merecía descubrirla haciendo gárgaras con el esperma del vecino, pero aun así apestaba.

Borrando de mi cabeza los deprimentes pensamientos sobre patos follando a conejos, levanté mi vaso en el aire con un gruñido furioso y esperé a que los otros tres hicieran lo mismo.

—Estamos bebiendo por todas las perras mentirosas de este mundo que no sabrían cómo decir la verdad ni aunque se les golpeara en la maldita cara. ¡Salud!

Eché hacia atrás el vaso y luego lo bajé con un golpe, preguntándome porque la hermosa chica enfrente de mí no se había bebido el suyo y en su lugar se quedó allí de pie mirándome con una mirada de horror en su rostro. Vi a su amiga darle un codazo y a ella beberse el trago rápidamente como una campeona. Y luego procedió a servirse otro. Y otro. Y luego, como diez más después de ese, en una fila. Obviamente había superado su decisión de que no era buena idea beber en el trabajo. Drew y yo simplemente nos quedamos allí mirándola con asombro. Quiero decir, yo había bebido como diez veces más, pero no todo a la vez.

La mitad de la botella se había ido para cuando Liz se acercó y se la arrebató de las manos.

—Está bien, amiga, creo que eso es suficiente por ahora.

En este punto perdí seriamente mi capacidad para concentrarme. Quería preguntarle si podía chupar uno de sus dedos y ver si sabía cómo las chocolatinas Snickers. Quería preguntarle cuál era su nombre y decirle que no siempre hacía cosas como esta, pero ella ya se alejaba y no podía encontrar la manera de levantar el brazo para decirle que volviera. Miré hacia mi brazo, apoyado en la barra, y simplemente me quedé allí sentado como un pequeño trozo de mierda inútil. Lo miré con fuerza y pensé en que se moviera, pero no funcionó.

Jodido brazo. Debe estar de huelga o en un descanso. No puedo sentir mis dientes.

—Drew, no puedo sentir mis dientes. —Me di un golpecito con el dedo contra ellos. Soñaba todo el tiempo con que mis dientes se caían.

Joder, ¿y si esto fuera uno de esos sueños? Pero no podía ser un sueño, porque no recordaba haberme quedado dormido. En mis sueños, mis dientes siempre caían en mi regazo y había sangre por todas partes y a nadie le importaba que estuviera escupiéndolos todos. Cada diente que tocaba simplemente se caía y nadie me miraba con diversión, incluso aunque era alguna locura de mierda, ¿cierto? Pasé mis dedos por los duros bordes de mis dientes.

No importa, está bien. Los dientes siguen allí.

—Sí, creo que es hora de decir buenas noches y llevarte a casa, amiguito.

Dijo Drew mientras se levantaba de su taburete y lanzaba un fajo de billetes sobre la barra antes de tirar de mi brazo muerto y balancearlo sobre sus hombros. Alcé la vista hacia Drew mientras él me ayudaba a salir del bar. —Quiero comerme su dedo de Snickers, pero mi brazo-dientes no lo sentirán.

No recuerdo mucho después de eso.


Al fin Yui y Shu se encontraron, jajajajaja

Lady in red: Gracias por comentar y, por darle una oportunidad a la historia, si vas a ver más de Yui, con ese actitud. Te va a divertir mucho la historia. Te mando muchos besos :*